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Gestión de residuos en las cadenas de producción animal: Oportunidad de negocio o más gastos?

Publicado el: 22/2/2022
Autor/es: Alicia Inés Varsavsky (Coordinadora del área científico técnica) y Daniel Fernández Dillon (Presidente). Fundación Nexus. Argentina
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1.- Introducción
En todas las cadenas asociadas a la producción animal, la generación de residuos y efluentes requiere atención especial. Olores desagradables, moscas y grandes cantidades de residuos que se descomponen rápidamente son un serio problema que se agrava cuando el establecimiento está cerca de zonas pobladas. En todos los casos, además de significar un gasto que usualmente se trata de minimizar, se asocia a importantes riesgos (ambientales y sanitarios) y potenciales conflictos (con la comunidad  y con las autoridades). Retirar el residuo del establecimiento cuesta dinero y disponerlo (cumpliendo con la normativa vigente o  ignorándola) también.
Pese a que la tradición cultural y legislativa  impone disponer los residuos en rellenos adecuados se trata de una opción que no es compatible con la necesidad de incluir criterios de sustentabilidad en todas las actividades. Es más sustentable y conveniente para la empresa no solamente desde el punto de vista ambiental sino también desde el económico, convertir el residuo en un producto con valor en el mercado.
La experiencia muestra que cuando se los gestiona con estrategias de reutilización/reciclado, la empresa se beneficia no solamente desde el punto de vista económico (los gastos en la gestión de residuos pasan a ser inversiones) sino también en una disminución de los potenciales conflictos. A esto hay que sumarle que para toda estrategia que signifique una mejora ambiental y que sea un emprendimiento ambientalmente sustentable (y el aprovechamiento de los residuos lo es) hay interesantes fuentes de financiamiento. 
Por tratarse de desarrollos  diversos que requieren niveles de tecnificación altamente variables, independientemente del tamaño y tipo de  empresa siempre es posible encontrar una modalidad que se adapte a sus necesidades y/o posibilidades. Hay múltiples desarrollos, muchos de ellos novedosos/originales y con bajas exigencias en cuanto a los requerimientos de equipamiento/tecnificación.
Como sucede en toda generación de residuos, el concepto de “residuo cero” es poco realista. Siempre hay un piso en su generación y en los casos que estamos tratando en este artículo el piso está dado por la biología. Puede ser modificado pero nunca eliminado.  En el caso particular de la generación de guano y estiércol, los esfuerzos de los nutricionistas se orientan a un mejor aprovechamiento de los nutrientes y esto se traduciría en una menor generación de guano y estiércol pero nunca en su eliminación. Por la misma razón también existe un piso en las plantas de procesamiento que, si bien puede ser modificado optimizando los procesos, nunca puede ser eliminado. Pero en todos los casos es posible minimizar la fracción que debe ser dispuesta elaborando a partir de ellos productos para los cuales hay mercados. Independientemente del tamaño de la empresa, seleccionando la metodología/tecnología que mejor se adapte a sus posibilidades y/o sus necesidades, siempre es una alternativa mejor que enviarlos a  un basural o a un relleno sanitario.
2.- Residuos generados en frigoríficos y plantas pesqueras
Se trata de uno de los sectores donde hay más avances pero pese a ello aún hay mucho camino por recorrer. Posiblemente  el proceso más conocido y más desarrollado es la elaboración de harinas (de carne, vísceras, pescado). Por tratarse de materiales fácilmente degradables, una gestión coordinada que permita minimizar  los tiempos entre la generación y el procesamiento evitando la acumulación (tanto en origen como en la planta procesadora) marca la diferencia en la calidad del producto final ya que ésta nunca será mejor que la de sus materias primas.
Un problema más serio es la sangre. Se trata de un material muy fácilmente degradable, fuertemente contaminante y a partir del cual, cuando es adecuadamente gestionado, se pueden obtener harinas de muy buena calidad y con mercados interesantes. Pese a que los desarrollos técnicos existen y se pueden adaptar a las características de las distintas empresas, esta práctica aún no está generalizada.
Otro claro ejemplo que aún no ha alcanzado el desarrollo que debería tener es la utilización de los residuos generados en las plantas de procesamiento de crustáceos. Se  pueden obtener muchos productos de gran interés (y por ende buen precio) tanto recurriendo a técnicas de procesamiento clásicas como a tecnologías limpias, sobre la cuales hay interesantes avances. Como en los demás casos, es posible seleccionar el producto y la tecnología más adecuada para las  posibilidades de cada empresa. Sin embargo sigue predominando (tanto en responsables de plantas como en los entes/organismos  cuyo rol es cuidar/auditar la gestión ambiental) la opción de disponerlos (o deshacerse de ellos como fuere).
3.- Guano y estiércol en establecimientos productores/procesadores (avícola, bovinos, etc.)
Al igual que en el caso anterior y pese a haber  muchas alternativas de procesamiento los avances son muy lentos. Desde las opciones más simples (uso directo como fertilizante) hasta la generación de biogas o la producción de carbón (biochar en inglés) tanto los productos como las tecnologías (y con ellas el  espectro de costos, ventajas y desventajas) son múltiples. Esto permite que cada planteo productivo pueda realizar sus propias evaluaciones para seleccionar la opción que mejor se adapte a su situación. Son determinantes aspectos tales como la superficie disponible, la cercanía a centros poblados, los volúmenes generados, la disponibilidad de personal, la posibilidad de afrontar los costos iniciales, las opciones de comercialización, el interés en capacitarse, etc.
Pero como ocurre con todo emprendimiento ambientalmente sustentable, las principales barreras (especialmente con pequeños y medianos productores) son  culturales. Prejuicios, temores, rechazos que muchas veces se traducen en comentarios tales como “si así estoy bien, para qué cambiar” o “apenas sobrevivo con lo que tengo, no me compliquen la vida” son los principales frenos.   La falta de conocimiento  muchas veces es determinante y se traduce en temores que solamente pueden ser remontados con una adecuada información. No es fácil para muchos iniciar una línea nueva sobre la cual no se tiene experiencia. El miedo a que las inversiones necesarias superen la capacidad de la empresa y el miedo al fracaso son importantes. 
3-1.- Fertilizante o residuo peligroso?
La opción más simple y tradicional para los guanos y estiércoles es usarlos  como fertilizante ya sea sin procesarlos, compostados o pelletizados. Tradicionalmente el guano y el estiércol han sido recursos valorados por su calidad como fertilizante. Pero como consecuencia de la intensificación en la producción hay un desequilibrio entre el volumen (generado en puntos concentrados) y las superficies agrícolas disponibles para una aplicación económicamente sustentable.
A esto hay que sumarle variables asociadas a su composición derivadas de las estrategias veterinarias y nutricionales en uso en la actualidad, que pueden potencialmente convertirlos en residuos peligrosos. Un claro ejemplo es la contaminación con  metales pesados, dentro de los cuales se incluyen algunos elementos  necesarios para la vida (por ejemplo cobre, cinc y selenio). Cabe destacar que cuando su concentración en un residuo supera determinados límites, el residuo que los contiene debe ser tratado como peligroso con las complicaciones que ello implica. También es cierto que  en muchos casos permiten corregir deficiencias de micronutrientes en los suelos. Dado que las concentraciones en guanos y estiércoles son muy variables es necesario medirlas para poder así dosificarlos  de forma tal de evitar contaminar en forma directa o indirecta suelos y cuerpos de agua. Una vez contaminados, la remediación  no es simple, es costosa y no siempre es posible. Por último, en el caso de  elaborar un producto cuyo uso final sea el domiciliario, dado que sus principales consumidores  son personas con una conciencia ecológica muy fuerte, su rechazo ante una contaminación con metales pesados puede ser significativo.
Esto no implica que no puedan ser utilizados como fertilizantes. Significa que se deben tomar precauciones. Para evitar cometer errores es necesario caracterizarlos. Pese a ello rara vez se lo hace al  momento de tomar decisiones.
3-2.-  Residuo o  combustible?
Entre las opciones que requieren mayores inversiones (pero que todavía se encuadran en el marco de las que podríamos llamar  “clásicas”) las   más difundidas y estudiadas    son el uso directo como combustible y la generación de biogas. En los últimos tiempos está cobrando importancia el proceso de generación de carbón a partir de combustiones incompletas  (biochar en inglés) con múltiples usos (desde energía hasta enmienda de suelos).
Convertir un residuo en energía que puede ser aprovechada en el mismo establecimiento es una opción atractiva pero muchas veces se plantean como barreras infranqueables costos, controles, equipos necesarios y capacitación del  personal. Cabe destacar que actualmente tanto empresas comerciales como organismos de investigación aplicada han desarrollado una variedad muy amplia de equipos y metodologías que permiten  seleccionar lo que mejor se adapte a cada establecimiento según su tamaño, posibilidad de inversiones, cantidades a procesar, etc. 
3-3.-  Otras opciones
El uso de residuos inertizados en la elaboración de diversos productos ha sido muy estudiada pero suele generar rechazos. Dado que existe legislación sobre la gestión de residuos y que la normativa no se actualiza a la velocidad que imponen los desarrollos técnicos, en muchos casos no son considerados como opciones  posibles y/o requiere un intenso trabajo con organismos gubernamentales para poder demostrar la viabilidad y las ventajas ambientales. El fuerte desgaste que significa este trabajo  acobardó y sigue acobardando a muchos emprendedores dejando truncos  desarrollos muy interesantes. Por su parte, una comunidad mal informada puede jugar también en contra siendo en muchos casos una opinión pública basada en una información inadecuada el principal freno a un emprendimiento sustentable.
4.- Caracterización
Independientemente del destino/uso previsto para un residuo el primer paso es caracterizarlo, es decir saber qué, cuánto, cuándo, dónde y cómo se genera.
Qué tipo de residuo se genera? Nos estamos refiriendo principalmente a su composición. Hay parámetros que interesan independientemente del uso previsto (por ejemplo la humedad o la fracción inorgánica- cenizas).  Otros son más específicos. A modo de ejemplo y como ya se mencionó, si  el destino final es su uso como fertilizante (ya sea en forma directa o a través de compost o pellets) el contenido de materiales lixiviables potencialmente contaminantes  (macro y micronutrientes) es crítico ya que determinará las cantidades que se pueden utilizar sin riesgo ambiental.
En esta etapa son importantes los métodos para medir parámetros “in situ”, es decir en el lugar en que el residuo es generado. Cuando hablamos de análisis para este tipo de residuos, son pocos los laboratorios que aún teniendo desarrollados los métodos analíticos pueden o quieren hacerlos. En cambio existen múltiples métodos “a campo” que, para el objetivo final de caracterizar un residuo, son más que suficientes.
Cuánto, cuándo, dónde y cómo serán determinantes al momento de decidir qué proceso se seleccionará, qué tipo de instalaciones y personal se necesitarán, cómo se gestionará y sobre todo la calidad y cantidad del producto final. 
 
5.- Generación de efluentes
En todas estas etapas  también se generan efluentes que deben ser caracterizados y su destino final definido. No son el objetivo de este trabajo pero cabe destacar que también en este caso hay opciones de tratamiento que se adaptan a las posibilidades   de los distintos establecimientos.
6.- Conclusiones
Convertir un residuo molesto  en un producto es una buena oportunidad especialmente porque los posibles mercados son cada vez mayores y más diversificados. Hay permanentes desarrollos muy interesantes, con grado de complejidad muy amplio y por ende también con un amplio  espectro de costos. Dicho de otra manera,  existe una solución para cada tipo de empresa.
Pero no es frecuente que se recurra a estas opciones pese a que en  todos los establecimientos la disposición de sus residuos es un problema y un costo que se busca minimizar. Deshacerse de ellos donde fuere y como fuere sigue siendo una práctica frecuente con la consecuente generación de sitios contaminados (cuya remediación será costosa) y de conflictos con la comunidad y con las autoridades. Y lo que es peor, en muchos casos se están tirando fortunas a la basura por no encarar una estrategia de procesamiento, reutilización o reciclado.
La pregunta que cabe formularse es porqué si los beneficios para las empresas son claros, no son prácticas generalizadas. Como ya hemos dicho, cuando se trata de emprendimientos ambientalmente sustentables son las barreras culturales, los  prejuicios y/o las actitudes negativas los principales obstáculos a vencer. Dentro de estas barreras las originadas en los organismos que deberían estimular estos emprendimientos (nos referimos a las distintas autoridades ambientales) suelen ser las más difíciles de superar. Desidia, falta de interés, falta de personal capacitado, intereses creados  o simplemente inercia son más frecuentes de lo deseable.
Pero también hay una falta de interés por parte del productor y muchos temores especialmente en las pymes y las microempresas. Falta de conocimiento, miedo a lo desconocido, dificultades estructurales que impiden asumir modificaciones están entre las  barreras  más frecuentes.
Ante este panorama todas aquellas actividades orientadas a informar y  realizar proyectos en escala piloto ocupan un lugar prioritario.  La necesidad de recurrir a  gestiones  ambientalmente sustentables es una realidad. Las tecnologías están y las fuentes de financiamiento también. Falta que cada empresa dé el paso necesario para adecuar sus políticas de gestión de residuos a los tiempos que se están viviendo.
7.- Bibliografía
  • Banco Mundial (2005)- Managing the Livestock Revolution Policy and Technology to Address the Negative Impacts of a Fast-Growing Sector. Reporte No. 32725-GLB
  • Sepulcri y col.  (2018) Survey of the poultry activity in the northern territory of the Metropolitan Area of Buenos Aires. RIA vol 44 N.º 2
  • Varsavsky, A. I -(2017)- Guano y estiércol, fertilizante o residuo peligroso? VI Congreso Argentino de Nutrición Animal -CAENA
  • Varsavsky, A.I. (2019) Insumos minerales y medio ambiente- El problema de los metales pesados.  Agroindustria N° 150- pags 52-58
  • Varsavsky A.I y Fernández Dillon D. (2021) Gestión de Residuos en Producción Animal- Tecnología o cultura? -VIII congreso CAENA
  • Venugopal V -(2021)- Valorization of Seafood Processing Discards: Bioconversion and Bio-Refinery Approaches. Frontiers Sustain. Food Syst. Vol 5 art 611835
 
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