La citrinina en aves y cerdos es una micotoxina nefrotóxica sintetizada por Penicillium y Aspergillus que contamina cereales como maíz y cebada. Afecta la membrana mitocondrial y la ATP sintasa; en aves su tolerancia es de 40 ppb, provocando poliuria y camas húmedas, mientras que en cerdos causa nefropatía micotóxica. [1][2][16][17]
- Desafío Técnico y Causa Primaria: El control de la citrinina micotoxina en aves cerdos y granos mitiga la nefrotoxicidad, la poliuria y las fallas inmunes por cocontaminación.
- Impacto Cuantitativo: Niveles =40 ppb causan poliuria en aves, mientras que 500 ppm incrementan 30% el tamaño renal y reducen la ganancia de peso, apareciendo heces líquidas desde 250 ppm. En cerdos, las micotoxinas elevan 14% el índice de conversión y reducen la eficiencia entre 10% y 15%.
- Protocolo de Intervención Verificado: Implementar monitoreo rápido por ELISA o tiras de flujo lateral (<30 minutos) y confirmación cromatográfica multirresiduo (10 a 150 toxinas). Integrar limpieza mecánica de granos, adsorbentes estables y selectivos, biotransformación enzimática de moléculas no capturables, y necropsias con bioquímica sérica e histopatología renal.
La citrinina es producida principalmente por hongos de los géneros Penicillium y Aspergillus, con incidencia documentada en granos como maíz, avena, cebada y sorgo, siendo la cebada contaminada causa de nefropatía micotóxica en suínos. [1]
Límites, concentraciones críticas y efectos patológicos de citrinina y ocratoxina A en granos y piensos
| Micotoxina | Grano o Matriz | Nivel o Rango | Especie Afectada | Efecto Observado o Estado Regulatorio | Referencia |
|---|---|---|---|---|---|
| Citrinina | Alimento balanceado / cereales | 40 ppb | Aves (crecimiento y finalizado) | Nivel de tolerancia; concentraciones =40 ppb incrementan poliuria, camas húmedas e inmunosupresión | [2] |
| Citrinina | Pienso experimental | 62,5 a 500 ppm | Pollitos broiler (0 a 3 semanas) | Aumento general del tamaño del riñón en todas las dosis; 30% de hipertrofia renal a 500 ppm | [3] |
| Citrinina | Pienso experimental | 130 a 260 ppm | Pollitos broiler | Riñones pálidos, hepatomegalia, hemorragias en el intestino delgado y lentitud de crecimiento | [3] |
| Citrinina | Cebada, maíz, avena, sorgo | Contaminación natural | Suínos | Causa documentada de nefropatía micotóxica en granos contaminados | [1] |
| Ocratoxina A (OTA) | Maíz comercial | 5 ppb | Aves comerciales | Límite de seguridad reportado; promedio detectado en maíz evaluado fue de 1.83 ppb con 66.2% de positividad | [4] |
Esta vulnerabilidad en los cereales exige una estricta vigilancia sobre las raciones formuladas para las distintas especies pecuarias. En la producción avícola, los niveles de tolerancia reportados para la citrinina se sitúan en 40 ppb, observándose que concentraciones iguales o que superen este valor crítico desencadenan problemas funcionales caracterizados por poliuria, presencia de camas húmedas e inmunosupresión en los lotes. Estos trastornos tempranos alteran el bienestar de los animales y comprometen la sanidad del ambiente de crianza de forma directa. [1][2]
Cuando las concentraciones de este metabolito fúngico alcanzan magnitudes experimentales mayores en dietas para pollitos broiler desde el nacimiento hasta las 3 semanas de vida, los daños sobre el parénquima renal se vuelven determinantes. Dosis de 62,5 a 500 ppm provocan un incremento generalizado en el tamaño del riñón, llegando a registrarse hasta un aumento del 30% a 500 ppm. Asimismo, a partir de 250 y 500 ppm se documenta un incremento sustancial en el consumo de agua, asociado a la emisión continua de heces líquidas y a un deterioro notable en la ganancia de peso vivo a 500 ppm. [3]
Las evaluaciones anatomopatológicas en aves sometidas a raciones con concentraciones de 130 y 260 ppm de citrinina evidencian riñones pálidos, un aumento del tamaño del hígado y hemorragias en el tracto intestinal delgado. A la par, el riesgo en materias primas como el maíz abarca también a otras micotoxinas nefrotóxicas; según referencias técnicas, el límite de seguridad para Ocratoxina A (OTA) en maíz comercial avícola se ubica en 5 ppb, habiéndose detectado en muestreos de Perú que un 66.2% de los granos resultaron positivos con un promedio de 1.83 ppb. [3][4]
En el manejo poscosecha y acopio de materias primas, es fundamental advertir que el control exclusivo de la proliferación fúngica durante el almacenamiento no equivale a la eliminación o detoxificación de las micotoxinas previamente acumuladas. Dado que los metabolitos sintetizados permanecen estables en la masa del grano, las intervenciones mecánicas preventivas resultan determinantes para reducir la carga de contaminación biológica que entra al proceso industrial. [5]
Una de las medidas físicas más eficaces consiste en incorporar una limpiadora de granos en la fase de transferencia hacia la planta de producción. Este equipo permite segregar eficientemente las fracciones de impurezas, las cuales suelen transportar la mayor densidad de micotoxinas y microorganismos oportunistas, mitigando así la severidad de las interacciones sinérgicas en el alimento terminado. [6]
El monitoreo sistemático en silos y plantas de balanceado se apoya en metodologías analíticas complementarias. A nivel de recepción y acopio, las herramientas de diagnóstico rápido, tales como las tiras reactivas de flujo lateral y los ensayos cuantitativos tipo ELISA, suministran resultados en menos de 30 minutos. Para matrices complejas o requerimientos regulatorios oficiales, los métodos confirmatorios basados en separación cromatográfica permiten cuantificar perfiles multirresiduo de 10 hasta 150 micotoxinas simultáneamente, apoyados por sistemas analíticos como Myco 9 y la plataforma Evidence Investigator, capaces de evaluar hasta 9 micotoxinas en una sola muestra. [7][8][9]
"Por la poca experiencia que tengo en el laboratorio me he dado cuenta de que es en estos parámetros 40 p.p.b o mayores cuando se da más la presencia de poliuria en aves." — Paula Irasema Cuevas Rodriguez [2]
La mitigación de micotoxinas integra el uso de adsorbentes fisicoquímicos, biotransformación enzimática o microbiana y soporte nutricional funcional para proteger órganos blanco y contrarrestar el impacto productivo en aves y cerdos. [10][5]
Los adsorbentes retienen micotoxinas en la luz del tracto gastrointestinal mediante diversos mecanismos fisicoquímicos, evaluándose su verdadera eficacia técnica a través de la capacidad de adsorción, la estabilidad de la unión para impedir procesos de desorción y la selectividad nutricional frente a elementos clave como vitaminas y minerales. En este ámbito, formulaciones basadas en bentonita como NOO ONE, caracterizadas por superar el 92% de pureza —por encima del 90% requerido por la normativa de la Unión Europea— y estar libres de contaminantes como dioxinas y furanos, reportan una efectividad superior al 99% en la captura de aflatoxinas y fumonisinas mediante una dosis fija establecida de 1 kg por tonelada de alimento. [5][11]
No obstante, frente a la recomendación estandarizada de dosis únicas, diversos especialistas puntualizan que la presencia simultánea de metabolitos emergentes o formas enmascaradas, sumada a la variabilidad individual de los animales, exige adoptar un manejo estratégico caracterizado por la flexibilidad en la dosis y en la duración del programa de acuerdo con el nivel real de exposición. Asimismo, el control integral de toxinas como los tricotecenos, vinculados a la aparición de erosiones en la molleja aviar, demanda combinar la adquisición inicial de materias primas con niveles reducidos de contaminación, una gestión preventiva estricta en los silos de almacenamiento y la inclusión periódica de agentes secuestrantes en las raciones balanceadas. [12][13]
Dado que la absorción convencional no resulta igualmente efectiva para todas las familias de compuestos químicos, la biotransformación facilitada por bacterias, levaduras o sistemas enzimáticos selectivos permite alterar la estructura molecular de las micotoxinas que evaden los secuestrantes para convertirlas en metabolitos no tóxicos y seguros. Especialmente en regiones tropicales caracterizadas por una elevada humedad y temperatura ambiental, donde la prevalencia de partidas de granos positivos a contaminación fúngica puede situarse hasta en un 90%, se requiere recurrir a tecnologías avanzadas de alto rendimiento capaces de combinar la captura física con la inactivación complementaria de los tóxicos. [14][5][10]
Para asegurar un criterio riguroso en la selección de estos aditivos antimicotoxinas, las determinaciones in vitro deben correlacionarse obligatoriamente con ensayos in vivo que comprueben la mejoría en los parámetros zootécnicos y la protección funcional o histológica de los tejidos diana. Cuando fracciones remanentes de micotoxinas logran penetrar la barrera entérica desencadenando inflamación y estrés oxidativo en órganos vitales como el hígado, el riñón, el tracto digestivo y el sistema inmunitario, resulta imprescindible incorporar estrategias de soporte nutricional funcional destinadas a restituir la permeabilidad de barrera y favorecer los mecanismos de recuperación celular. [15][5]
"La biotransformación utiliza mecanismos biológicos o enzimáticos específicos para modificar determinadas micotoxinas y convertirlas en compuestos de menor toxicidad." — Cristian Carusso [5]
La citrinina es una micotoxina nefrotóxica sintetizada por especies fúngicas de Penicillium, Aspergillus y Monascus, capaz de alterar la función mitocondrial y colonizar cereales de consumo animal como trigo, avena, maíz, cebada y sorgo. [16][17][1]
Características de la citrinina y principales hongos productores en cereales
| Parámetro o Género Fúngico | Detalle Específico o Especies Reportadas | Impacto o Sustrato Asociado | Referencia |
|---|---|---|---|
| Propiedades moleculares | Fórmula: C13H14O5 / Peso molecular: 250,24 g/mol / DL50: 33 a 67 mg/kg (ratones) | Nefrotoxicosis, alteración de ATP sintasa y fluidez mitocondrial | [17] |
| Aspergillus spp. | Aspergillus niveus y Aspergillus del grupo de almacenamiento | Colonización de granos y asociación con nefrotoxicidad en porcinos y aves | [17], [18], [1] |
Históricamente, este metabolito secundario tóxico fue aislado por primera vez en la ciudad de Londres en el año 1931 por el investigador Hethrington. Desde su descubrimiento, ha adquirido una relevancia sanitaria y productiva constante, reconociéndose como una causa crítica de intoxicación alimentaria en la nutrición animal, con una incidencia que se agrava de manera sustancial en aquellas regiones que presentan un clima cálido favorable para el desarrollo de los mohos. Su biosíntesis en granos y subproductos está estrechamente ligada a una amplia diversidad de hongos filamentosos, identificándose entre los principales productores a especies como Penicillium canescens, Penicillium citreaviride, Penicillium fallatanum, Penicillium implicatum, Penicillium jenseni, Penicillium velutinum, Penicillium viridicatum y Penicillium steckii, además de aislamientos clasificados dentro de Aspergillus niveus y Monascus ruber. [16][17][18]

En lo referente a su caracterización fisicoquímica, la molécula se encuentra definida por la fórmula molecular C13H14O5 y posee un peso molecular exacto de 250,24 g/mol. Estos parámetros estructurales condicionan su cinética interna y su perfil de peligrosidad frente a la ingesta animal continuada. Los estudios toxicológicos orientados a determinar el grado de toxicidad aguda del metabolito han documentado una dosis letal cincuenta (DL50) comprendida entre 33 y 67 mg/kg para ratones adultos. Estos valores experimentales reflejan la agresividad biológica intrínseca de la molécula y ponen de manifiesto la necesidad de mantener un estricto control analítico frente a cualquier indicio de contaminación en insumos zootécnicos. [17]
El mecanismo lesivo desencadenado tras la exposición a esta micotoxina inicia a escala subcelular mediante modificaciones estructurales directas sobre la membrana mitocondrial. En los tejidos de los mamíferos, la citrinina promueve perturbaciones funcionales al comprometer la fluidez de dicha membrana lipídica, interfiriendo de forma crítica con el funcionamiento del sistema enzimático de la ATP sintasa. Esta desestabilización bioenergética celular impacta primordialmente sobre los riñones y el parénquima hepático, que constituyen sus principales órganos diana. Como resultado de dicha alteración metabólica, los mamíferos afectados desarrollan cuadros clínicos de nefrotoxicosis severa caracterizados por el desarrollo de glomerulonefritis, deformaciones con infiltración grasa en el riñón y manifestaciones concomitantes de daño hepático leve. [16][17]
En el ámbito agropecuario y la formulación de raciones, la contaminación natural por citrinina compromete de forma recurrente materias primas de amplio uso como el maíz, la avena, la cebada y el sorgo. La presencia de este tóxico en partidas de cereales representa una amenaza directa para el ganado, existiendo registros documentados en la producción porcina donde la ingestión de cebada contaminada ha sido el agente causal de nefropatía micotóxica en suínos. Asimismo, relevamientos analíticos desarrollados en cereales en Bulgaria confirmaron la distribución y persistencia del metabolito en granos destinados a la alimentación, reportándose valores y concentraciones máximas que alcanzaron hasta los 420 ng/g en muestras comerciales de trigo, avena, maíz y cebada. [17][1][16]
Un elemento de alta complejidad diagnóstica radica en que las micotoxinas presentes en cereales ejercen efectos inmunotóxicos a concentraciones notablemente inferiores a aquellas requeridas para inducir lesiones histopatológicas visibles o pérdidas medibles de la productividad del lote. Esta vulnerabilidad inmunológica silenciosa expone a los animales a infecciones secundarias e inconsistencias zootécnicas difíciles de rastrear. Frente a dicha problemática, el manejo preventivo integral debe abordarse desde las etapas agronómicas de campo mediante la selección y siembra estratégica de variedades de cereales que expresen resistencia natural contra los hongos fitopatógenos y micotoxigénicos, estableciendo una barrera biológica primaria para evitar la acumulación de la toxina en la cadena agroalimentaria. [19][20]
"Entre los hongos productores de citrinina, podemos enumerar el Penicillium canascens, P. citreaviride, P. fallatanum, P. implicatum, P. jenseni, P. velutinem, P. viridicatum, P. steckii, Aspergillus nivens y Monascus ruber." — Prof. Dr. Sergio Paulo Severo De Souza Diniz [17]
La citrinina provoca nefrotoxicosis en cerdos con polidipsia y poliuria, daño hepático leve, glomerulonefritis e infiltración grasa, generando pérdidas de eficiencia que se agravan severamente por sinergia con otras micotoxinas. [16][17][21]
Micotoxinas clave en porcicultura, órganos blanco y principales alteraciones clínicas
| Micotoxina | Órgano Blanco Principal | Efectos y Signos Clínicos en Porcinos | Referencia |
|---|---|---|---|
| Citrinina | Riñones e Hígado | Nefrotoxicosis con polidipsia y poliuria, glomerulonefritis, alteraciones mitocondriales e infiltración grasa hepática leve | [16], [17], [22] |
| Ocratoxina A | Riñón | Nefrotoxicidad primaria, nefropatías y marcada pérdida en la productividad | [23], [24] |
| Deoxinivalenol (DON) | Mucosa esofágica y tubo digestivo | Inhibición de la síntesis proteica, rechazo al alimento, disminución de consumo, vómito e inmunosupresión | [23], [24] |
| Zearalenona | Aparato reproductor | Pseudogestaciones, repetición de celos, vulvovaginitis y prolapsos | [18], [24] |
| Toxina T-2 | Hígado y piel | Efecto dermatotóxico, inmunosupresión y abortos | [25], [24] |
Esta micotoxina se caracteriza desde el punto de vista molecular por poseer una fórmula química de C13H14O5, un peso molecular fijado en 250,24 g/mol y un valor de DL50 toxicológico situado entre 33 y 67 mg/kg para ratones adultos. Su presencia en las raciones alimentarias deriva principalmente del metabolismo fúngico de cepas pertenecientes a los géneros Penicillium y Aspergillus, destacándose especies productoras clave como Penicillium canescens, Penicillium citreaviride, Penicillium fallatanum, Penicillium implicatum, Penicillium jensenii, Penicillium velutinum, Penicillium viridicatum, Penicillium steckii, Aspergillus niveus y Monascus ruber. [17][18]
En las piaras, los cerdos presentan una elevada susceptibilidad biológica frente a las micotoxinas como consecuencia directa de factores fisiológicos distintivos, entre los que figuran su alta tasa de consumo diario de alimento en relación con el peso corporal, una elevada eficiencia de absorción a nivel intestinal y marcadas particularidades intrínsecas en su metabolismo hepático. En términos productivos zootécnicos, el impacto general derivado de las micotoxinas deteriora la conversión al incrementar el índice de transformación del alimento en aproximadamente un 14%, lo que acarrea una sensible pérdida de entre el 10% y el 15% en la eficiencia alimenticia del plantel. [26][25]
El reto sanitario en campo suele complejizarse porque la presencia simultánea de un pool de micotoxinas en el balanceado porcino genera efectos aditivos o sinérgicos que dañan la mucosa intestinal y debilitan la respuesta inmune, facilitando fallos vacunales e infecciones secundarias oportunistas. Por consiguiente, ante cuadros severos compatibles con intoxicación en planteles porcinos bajo confinamiento intensivo, el diagnóstico profesional riguroso exige efectuar necropsias minuciosas, una auditoría exhaustiva del historial y cobertura de vacunación, estudios histopatológicos específicos de tejido renal y cardíaco, así como el seguimiento de perfiles de bioquímica sérica. [22][21]
"O diagnóstico deste tipo de intoxicação, irá depender em muito da vivência do Médico Veterinário ao fazer as necropsias e ter em mãos todo o planejamento de cobertura vacinal dos animais - aves e suínos -." — Romão Miranda Vidal [22]
La intoxicación por citrinina en aves desencadena hipertrofia renal, incremento en el consumo de agua y excreción de heces acuosas, provocando poliuria y camas húmedas con afectación de la ganancia de peso vivo. [16][27][2][3]
Efectos clínicos y patológicos según la concentración de citrinina en pollitos broiler
| Concentración de Citrinina | Signos Clínicos y Consumo | Hallazgos en Órganos y Necropsia | Impacto en Peso Vivo | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| = 40 ppb | Incremento de poliuria y presencia de camas húmedas | Compromiso renal e inmunosupresión reportados | Sin especificación zootécnica en la fuente | [2] |
| 33 a 65 ppm | Sin problemas de mayor importancia | Sin lesiones macroscópicas relevantes reportadas | Crecimiento sin alteraciones graves | [3] |
| 130 a 260 ppm | Incremento en el consumo de agua y heces líquidas | Aumento del tamaño del hígado, riñones pálidos y hemorragias en intestino delgado | Lentitud de crecimiento | [3] |
| 500 ppm | Mayor consumo de agua y heces líquidas | 30% de incremento en el tamaño del riñón (nefromegalia) | Reducción de la ganancia de peso vivo | [3] |
Dentro del cuadro clínico de las aves de producción, los signos primarios vinculados al consumo de este metabolito corresponden a hipertrofia renal, aumento en la ingesta de agua y la excreción de heces acuosas. En lotes comerciales durante las fases de crecimiento y finalización, la presencia de citrinina guarda una correlación directa con la formación de camas húmedas, poliuria e inmunosupresión. Este desequilibrio altera la fisiología urinaria del lote y compromete notablemente el manejo ambiental del galpón. [16][27][2]
En el monitoreo analítico de campo, las pruebas de laboratorio y los ensayos de ELISA indican que concentraciones de 40 ppb o mayores de citrinina incrementan la manifestación de poliuria en las aves. Tomando como base estos hallazgos, se han establecido niveles de tolerancia de citrinina en 40 ppb para las dietas aviares. La superación de este umbral genera la pérdida de consistencia en las deyecciones y acelera el deterioro del estado general del lote. [2]
En ensayos experimentales con pollitos broiler evaluados desde el nacimiento hasta las 3 semanas de edad, las dietas formuladas con 500 ppm de citrinina causaron un 30% de incremento en el tamaño del riñón respecto al grupo control y redujeron la ganancia de peso vivo. Asimismo, en pruebas con pollitos broiler alimentados con rangos de 62,5 a 500 ppm de citrinina, todas las concentraciones experimentadas produjeron un aumento del tamaño del riñón, manifestándose incremento en el consumo de agua y heces líquidas a 250 y 500 ppm. Por otro lado, en investigaciones con piensos contaminados se evidenció que niveles de 33 a 65 ppm no mostraron problemas de mayor importancia, mientras que contaminaciones mayores ocasionaron lentitud de crecimiento, incremento en el consumo de agua y heces líquidas. [3]
Al examinar las lesiones internas generadas por dosificaciones elevadas, las necropsias realizadas en pollitos que consumieron dietas contaminadas con 130 y 260 ppm de citrinina revelaron aumento del tamaño del hígado, riñones pálidos y hemorragias en el intestino delgado. Estos hallazgos anatomopatológicos confirman que el efecto lesivo no se restringe exclusivamente al tejido nefrítico, sino que involucra progresivamente otros órganos vitales del sistema digestivo. [3]
La severidad de los cuadros a menudo se intensifica debido a que la coexistencia de citrinina con otras micotoxinas agrava el daño en las aves, comprometiendo de manera simultánea riñones, hígado e intestino. Por consiguiente, el diagnóstico de intoxicaciones severas por citrinina en planteles de aves depende de la experiencia del médico veterinario en necropsias, la evaluación del plan vacunal y exámenes de histopatología y bioquímica sérica. Esta rigurosidad técnica resulta indispensable para evitar pérdidas zootécnicas, considerando que en aves la exposición a micotoxinas altera parámetros fundamentales como el peso vivo, la ganancia de peso, el consumo de alimento y el índice de conversión alimenticia. [2][22][28][25]
"Camas húmedas es uno de los indicativos de la presencia de citrinina en aves, en etapas de crecimiento y finalizados, así como inmunosupresión... Por la poca experiencia que tengo en el laboratorio me he dado cuenta de que es en estos parámetros 40 p.p.b o mayores cuando se da más la presencia de poliuria en aves." — Paula Irasema Cuevas Rodriguez [2]
La nefrotoxicidad de la citrinina y su sinergia o coexistencia con otras micotoxinas agravan los daños renales, promoviendo disfunción mitocondrial, polidipsia, poliuria y un deterioro en la productividad animal frente a la cocontaminación de dietas. [16][17][2][29]
Parámetros patológicos y umbrales de toxicidad renal para citrinina y ocratoxina A en producción animal
| Micotoxina | Especie / Categoría | Nivel Crítico Reportado | Lesiones y Efectos Clínicos Principales | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Citrinina | Aves (crecimiento y engorde) | 40 ppb o mayores | Hipertrofia renal, heces acuosas, camas húmedas, incremento de poliuria e inmunosupresión. | [16], [2] |
| Citrinina | Mamíferos (cerdos, perros, ratones) | DL50 de 33 a 67 mg/kg en ratones | Nefrotoxicosis con polidipsia y poliuria, glomerulonefritis, deformación de túbulos y degeneración grasa hepática leve. | [16], [17] |
| Ocratoxina A | Pollos de engorde | Límite permisible de 5 ppb (efectos vistos a 6 ppb) | Nefromegalia, nefrosis, aumento de consumo de agua, excretas húmedas y merma de 150 g de crecimiento. | [30], [31] |
| Ocratoxina A | Pollitos jóvenes y gallinas ponedoras | 200-8000 ppb (pollitos) / 300-4000 ppb (gallinas) | Lesiones renales, alta mortalidad, aumento de buche/hígado, baja de postura y disminución del peso del huevo. | [32] |
En mamíferos, el cuadro clínico generado por la citrinina se manifiesta principalmente mediante nefrotoxicosis con signos patognomónicos como polidipsia y poliuria, acompañados de glomerulonefritis e infiltración grasa en el parénquima renal, además de un compromiso hepático de carácter leve. A nivel subcelular en mamíferos, el mecanismo de acción de esta toxina altera la fluidez de la membrana mitocondrial y perjudica el sistema ATP sintasa, comprometiendo gravemente la bioenergética celular del epitelio renal. [16][17]
La gravedad del daño renal se amplifica al interactuar con otras micotoxinas nefrotóxicas como la ocratoxina A, la cual posee un límite permisible estricto de 5 ppb en pollos; de hecho, concentraciones de apenas 6 ppb logran causar una reducción de 150 gramos en el crecimiento corporal, induciendo nefromegalia, nefrosis, un mayor consumo de agua y excretas notablemente húmedas. En pollitos jóvenes sometidos a concentraciones experimentales de 200 a 8000 ppb durante 2 a 3 semanas, se comprueba una lentitud marcada del crecimiento, hepatomegalia junto con aumento de tamaño en el buche y páncreas, severa mortalidad y defectos de pigmentación, mientras que en lotes de gallinas de postura niveles de 300 a 4000 ppb provocan lesiones renales estructurales y merman de forma crítica el peso y volumen de producción de huevo. [30][31][32]
Este escenario patológico se vuelve crítico debido a que la coexistencia de micotoxinas representa un patrón habitual en las materias primas comerciales, habiéndose registrado que más del 70% de las muestras de granos y subproductos resultan positivas y más del 50% manifiestan la presencia simultánea de múltiples toxinas. Esta interacción sinérgica entre la citrinina y la ocratoxina agudiza el deterioro orgánico en riñones, hígado e intestino, deprimiendo el sistema inmunitario y reduciendo el rendimiento productivo aun a concentraciones individuales bajas, un desafío patente en monitoreos de México donde los alimentos para aves y cerdos excedieron la media de 5 ppb fijada por LAMIC de Brasil. [33][29][2][34][31]
"Camas húmedas es uno de los indicativos de la presencia de citrinina en aves, en etapas de crecimiento y finalizados, así como inmunosupresión... Por la poca experiencia que tengo en el laboratorio me he dado cuenta de que es en estos parámetros 40 p.p.b o mayores cuando se da más la presencia de poliuria en aves." — Paula Irasema Cuevas Rodriguez [2]
Ecosistema Técnico y Guía de Productos Relacionada: Para profundizar en el protocolo general, consulte nuestra guía pilar sobre Ocratoxina A (OTA) en Cerdos y Aves: Toxicidad, Límites y Manejo y Micotoxicosis en Animales: Síntomas, Límites y Tratamiento. Si necesita evaluar marcas comerciales, principios activos y dosis por tonelada, acceda al Secuestrante y Adsorbente de Micotoxinas: 32 Productos y Dosis o revise el protocolo específico de Zearalenona en Cerdos, Aves y Bovinos: Síntomas y Control.
Q: ¿Qué es la citrinina y qué especies de hongos Penicillium y Aspergillus la producen? A: La citrinina es una micotoxina nefrotóxica (C13H14O5) producida por especies de Penicillium como P. canascens, P. citreaviride, P. fallatanum, P. implicatum, P. jenseni, P. velutinem, P. viridicatum y P. steckii, y de Aspergillus como Aspergillus niveus (además de Monascus ruber). [17][18][1]
Q: ¿Por qué la citrinina provoca aumento del consumo de agua, poliuria y cama húmeda en aves? A: La citrinina altera la membrana mitocondrial y causa hipertrofia y agrandamiento renal. Este daño nefrotóxico incrementa el consumo de agua y desencadena la excreción de heces acuosas o líquidas (poliuria), lo que provoca camas húmedas en las explotaciones avícolas. [16][27][3]
Q: ¿Cuáles son los niveles de tolerancia de citrinina en aves? A: Se reporta un nivel de tolerancia de 40 ppb en aves; concentraciones iguales o mayores incrementan la poliuria. Dosis experimentales de 250 a 500 ppm en pollitos broiler aumentan el tamaño del riñón, elevan el consumo hídrico y producen heces líquidas. [2][3]
Q: ¿Cuáles son los principales síntomas de intoxicación por citrinina en mamíferos y aves? A: En mamíferos provoca nefrotoxicosis con polidipsia, poliuria, glomerulonefritis, infiltración grasa y daño hepático leve. En aves produce hipertrofia renal (aumento del tamaño del riñón), mayor consumo de agua y heces acuosas. [16][17][27]
Q: ¿Cómo diagnosticar la intoxicación por citrinina en aves y suínos? A: Se diagnostica mediante necropsias veterinarias para identificar lesiones macroscópicas renales y cardíacas, análisis histopatológicos, perfiles de bioquímica sérica y la revisión del historial del programa de vacunación para evaluar posible inmunosupresión. [22]
Este artículo fue construido utilizando exclusivamente conocimiento empírico validado de la comunidad de expertos:
Carlos Alberto Da Rocha Rosa: Citrinina – tolerância
Paula Irasema Cuevas Rodriguez: Citrinina: niveles de tolerancia
Alberto Gimeno: Micosis y Micotoxicosis en Pollos. La Influencia de Ciertos Factores Nutricionales (Parte II)
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Cristian Carusso: Micotoxinas: cuatro niveles de protección, una estrategia integral
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Prof. Dr. Sergio Paulo Severo de Souza Diniz: Citrinina, grave problema de intoxicación alimentaria
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Dr. Francisco M. Luna: Peligro toxinas (El enemigo silencioso)
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Eliseo Moya Olvera: MICOTOXINAS, los enemigos silenciosos (Parte II)
M.V. Nazarena Thomas: Las micotoxinas y el riesgo para la salud y producción porcina
Philippe Monvoisin: Efectos adversos de las biotoxinas
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Douglas Zaviezo: Evaluación de aditivos anti-micotoxinas en la protección de órganos blancos en Aves y cerdos
Giselle Aracelly Gómez Gallardo y Aracelly Vega: Micotoxinas en la avicultura latinoamericana, Una revisión