Una de las cuestiones que siempre me he permitido destacar en mis intervenciones de los últimos meses, referidas al sector agrario y relacionadas con los acuerdos comerciales que va cerrando la Unión Europea (U.E. – 27) con Países Terceros (caso, por ejemplo, del Mercosur o de la India), es el del potencial aumento de los riesgos, para nuestros conciudadanos, en lo que atañe a la seguridad alimentaria.
Ahora, concretamente la semana pasada, en Sevilla, el Comisario Europeo de Salud y Bienestar de los Animales, el señor Olibér Várhelyi, que estaba acompañado por nuestro ministro de Agricultura, el señor Luís Planas, abordó la compleja cuestión de la necesidad de incrementar significativamente, en número y en calidad, los controles de entrada a la Unión Europea de los productos agroalimentarios procedentes de Países Terceros.
Es verdad que España, que puede considerarse, en este sentido, un referente en el seno de la U.E., ya afrontó, a finales del año 2024, una importante reorganización de los servicios de inspección en frontera. El objetivo era consolidar un modelo más eficaz referido a garantizar la seguridad alimentaria ante el aumento del comercio internacional en este ámbito.
Actualmente, tenemos en España 45 puntos de control (30 en puertos y 15 en aeropuertos) y se ha aumentado, en un 20 por 100, el personal de los mismos.
A nivel aplicativo, hay que indicar que se efectúan rutinariamente tres tipos de controles en frontera: los documentales, los de identidad y los físicos.
Los documentales y los de identidad se aplican a la totalidad de las partidas entrantes (100 por 100), tanto de productos pecuarios como de productos vegetales. Los controles físicos se realizan de forma selectiva estableciéndose, en cada caso, un porcentaje de los mismos en función del riesgo. Actualmente, la previsión de nuestro Gobierno es la de seguir incrementando el porcentaje de estos controles físicos.
Paralelamente, se ha incrementado en un 50 por 100 el análisis laboratorial de pesticidas y el mismo se ha ampliado al control a 400 sustancias distintas, incluyendo micotoxinas, virus y metales pesados.
Nuestras exportaciones agroalimentarias también pasan por estos puestos de control fronterizo para asegurar que cumplen con las normativas de los países a las que van destinadas.
Y este ámbito, como expuso el señor comisario, a nivel de la U.E. – 27, la Comisión Europea (CE) va a crear un grupo de trabajo con el fin de generar nuevas metodologías que permitan detectar e interceptar, con una mayor rapidez y eficacia de la actual, aquellas partidas sujetas a importación que no cumplan con la legislación de la U.E., amén de garantizar algo muy importante: una mayor coordinación entre los Estados Miembros (EE.MM.) de la Unión Europea.
También se va a dotar mejor a los puestos de control fronterizo de la U.E. y se va a aumentar, a nivel general de la Unión Europea, en un 50 por 100, los controles físicos de las partidas procedentes de Países Terceros, amén de incrementarse significativamente los controles en origen. allí dónde ha habido o está habiendo, más incumplimientos.
Volviendo al principio de mi nota y en razón de algunos problemas surgidos últimamente (por ejemplo, la entrada, detectada a posteriori, de carne brasileña hormonada) y de las nuevas circunstancias que rigen en los mercados mundiales la Unión Europea se ha tomado muy en serio el tema de los controles fronterizos.
Por ello, está dispuesta a afrontar todas las necesarias e importantes inversiones, en material y en personal, que este tema tan importante esta requiriendo.
Obviamente, ello repercutirá positivamente en algo realmente trascendental: el incremento de la garantía en la seguridad alimentaria de los ciudadanos de la Unión Europea.