Los problemas de patas y cojeras en cerdos comprenden trastornos locomotores que afectan hasta al 90% de las cerdas, siendo la segunda causa de descarte. Su control requiere un enfoque integral que incluya monitoreo objetivo de peso, suplementación con microminerales orgánicos, corrección de drenajes y el uso de protocolos de desinfección tópica. [5][8][15][50][51][41]
- Desafío Técnico y Causa Primaria: Guía técnica sobre problemas de patas y cojeras en cerdos: diagnóstico, impacto económico, manejo nutricional, instalaciones y protocolos de tratamiento.
- Impacto Cuantitativo: Las cojeras representan el 48% de los reemplazos involuntarios, reducen la ingesta de alimento y agua entre un 10% y 20%, y causan una pérdida vitalicia de 10 lechones destetados por cerda. Además, el desecho prematuro antes del cuarto o quinto parto impide amortizar los costos de reposición.
- Protocolo de Intervención Verificado: Ante una incidencia superior al 2% mensual, realizar diagnóstico diferencial entre laminitis, artritis y osteocondrosis. Aplicar soluciones tópicas de sulfato de cobre (200g) y formol (150-200ml) en agua, suplementar con 0.5kg de premezcla de microminerales por tonelada y asegurar 30-35g de lignina diaria durante los primeros 85 días de gestación.
El tratamiento de problemas de patas y cojeras en cerdos integra la desinfección podal con sulfato de cobre y formol, terapias con antiinflamatorios y antibióticos sistémicos, y el arreglo correctivo con herramientas especializadas sin exceder el corte. [39][40][41][42]
Protocolos terapéuticos y dosificaciones en el tratamiento de afecciones podales y articulares en porcinos
| Tratamiento o Procedimiento | Vía o Método | Dosificación o Formulación | Indicación Técnica | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Pediluvio con azúcar adherente | Tópica (brocha o pediluvio semanal) | 200 g sulfato de cobre + 150 ml formol + 100 g azúcar en 650 ml agua | Desinfección y endurecimiento podal en cerdas afectadas | [42] |
| Flunixin meglumine | Intramuscular cada 24 horas | 110 mg por cada 50 kg de peso vivo | Manejo de traumatismos, inflamación aguda y sospecha de fracturas en cerdas | [43] |
| Tratamiento de emergencia en lechones | Intramuscular / Agua o alimento | Ceftiofur o enrofloxacina IM; amoxicilina o penicilina oral | Control de brotes de artritis, meningitis y poliserositis en cerdos de 3 a 10 semanas | [44] |
Para el tratamiento tópico y el endurecimiento de pezuñas en cerdas, se recurre a preparados basados en la acción antiséptica y astringente de minerales y fijadores. Específicamente, se utilizan soluciones de 200 g de sulfato de cobre y 150 a 200 ml de formol diluidos en agua, mezclas a las que es posible incorporar 100 g de azúcar con el objetivo de optimizar la adherencia al tejido córneo o 20 g de azul de metileno para reforzar la cobertura antiséptica. En esquemas de mantenimiento preventivo dirigidos a las patas de las cerdas, se recomienda la aplicación tópica directa de una solución compuesta por sulfato de cobre al 2-3%, formol o aguarrás al 1%, y melaza o savia de sábila al 1%. [42][45][41]
Otras alternativas de aplicación tópica directa en las pezuñas abarcan soluciones de 500 cc de formol con 0.5 g de azul de metileno administradas mediante brocha con una frecuencia de dos a tres veces al día, así como también aspersiones con formulaciones comerciales elaboradas a base de sulfato de cobre y glutaraldehído. En conjunto con estos manejos externos, la suplementación oral de 40 a 60 g diarios de gelatina sin sabor en el alimento durante un periodo de 8 a 15 días se utiliza como soporte nutricional coadyuvante orientado a favorecer el fortalecimiento estructural de cascos afectados por laminitis. [46][47][45]
En el control de la inflamación y el dolor podal o articular, se emplean antiinflamatorios como piroxicam inyectable, dexametasona o flunixin meglumine a razón de 110 mg por cada 50 kg de peso cada 24 horas. Para aquellos cuadros de pezuñas que comprometen estructuras profundas y requieren una terapia sistémica combinada, se recurre a la aplicación inyectable de enrofloxacina junto con piroxicam, o bien al uso de penicilina-estreptomicina combinada con dexametasona o betametasona durante 5 días consecutivos. [39][41][43][48][45]
En lechones y animales jóvenes de 3 a 10 semanas de edad que experimentan brotes de artritis o poliserositis, el tratamiento de emergencia contempla la administración de ceftiofur o enrofloxacina por vía intramuscular, dexametasona según lo demande el caso particular, o la instauración de penicilina y amoxicilina a través del agua de bebida o del alimento. No obstante, frente a lesiones graves en marranas adultas, si una cerda lesionada en las patas no responde al tratamiento con desinflamatorios en un lapso de 5 días, debe considerarse su desecho de la granja por ineficiencia productiva. [44][43]
El recorte quirúrgico correctivo de pezuñas con sobrecrecimiento se efectúa utilizando instrumental especializado como alicates para cascos de caballo o pezuñas de vaca, limas, escofinas y cuchilla inglesa. Durante la realización de este procedimiento en los animales del hato reproductor, resulta estrictamente mandatorio proceder con suma cautela y evitar a toda costa el exceso de corte, previniendo así la generación de dolor iatrogénico, lesiones agudas en tejidos vivos o sangrado innecesario. [40]
"Para el recorte de pezuñas en cerdos se pueden usar alicates de cascos de caballo o pezuñas de vacas, lima, escofina y cuchilla inglesa. Es crucial no lastimar la pezuña ni excederse en el corte para evitar daños." — Emilio Campos Morales [40]
El diagnóstico diferencial de problemas de patas y cojeras en cerdos exige determinar si el origen es podal, articular o neurológico, evaluando la sensibilidad de la suela con pinza de tentar, la marcha y los factores de manejo o transporte. [1][2]
Diagnóstico diferencial de cojeras y claudicaciones en porcinos según origen anatómico y signos clínicos
| Origen sospechado | Signos clínicos y hallazgos clave | Criterio o herramienta de diagnóstico | Referencia |
|---|---|---|---|
| Podal / Casco | Dolor focal en la suela, desgaste o sobrecrecimiento de dedos accesorios desgarrados con corion expuesto | Exploración con pinza para tentar cascos de equinos e inspección visual de dedos accesorios | [1], [3] |
| Articular / Carpos | Incapacidad para apoyar patas delanteras, postura de rodillas y claudicación aguda post-traumatismo o transporte | Palpación articular de carpos y revisión de historial de golpes en traslados | [1] |
| Neurológico / Medular | Pérdida progresiva de movilidad en tren posterior, marcha lateral o arrodillamiento con retroceso frente al comedero, sin fiebre (máximo 38 °C) y con apetito conservado | Evaluación semiológica de marcha, postura frente al comedero y termometría rectal | [2], [4] |
Comprender la anatomía funcional de la extremidad resulta indispensable para interpretar las lesiones mecánicas. En la distribución biomecánica del cerdo, los dedos funcionales III y IV soportan más del 80% del peso corporal, por lo que cualquier desbalance en la conformación o en el apoyo genera sobrecargas mecánicas localizadas en un solo dedo. Esta concentración puntual de tensiones acelera el deterioro del tejido córneo y favorece la aparición de fisuras profundas o asimetrías de marcha. [5]
Cuando se realiza la inspección clínica individualizada, resulta imprescindible separar el compromiso del pie de las alteraciones localizadas más arriba en el miembro locomotor. Para el diagnóstico diferencial de cojera en cerdos entre lesión podal y afección articular en carpos, se indica el uso de una pinza para tentar cascos de equinos con el fin de examinar la superficie de la suela y puntos de dolor. Asimismo, en cerdas adultas, la claudicación no siempre guarda correlación directa con lesiones visibles del casco; únicamente la longitud de los dedos accesorios mostró diferencias significativas entre cerdas cojas y no cojas, donde el desgarro de estos dedos expone el corion inervado provocando dolor agudo. [1][3]
Los desórdenes locomotores en cerdos se caracterizan funcionalmente por zancadas acortadas, movimientos rígidos y dificultad para acelerar, pudiendo cuantificarse tempranamente de forma objetiva mediante plataformas de medición de fuerza. Si más del 2% de los cerdos registran cojera por mes, es imperativo iniciar investigaciones diagnósticas adicionales que registren edad de inicio, pezuñas afectadas, tipo de piso y descartar laminitis frente a artritis, osteocondrosis o erisipela. El seguimiento temporal minucioso de estos indicadores permite a la granja detectar fallas estructurales colectivas antes de que se presenten pérdidas irreversibles. [6][7]
El veterinario debe distinguir la afección puramente ortopédica de otros desórdenes funcionales o neurológicos que inmovilizan a los animales. En el diagnóstico diferencial de paraplejia en cerdas reproductoras, un cuadro crónico con pérdida de movilidad posterior, temperatura normal o febrícula máxima de 38 °C, apetito conservado, heces normales y orina sin alteraciones descarta afecciones gastrointestinales o infecciones sistémicas agudas. Por otro lado, trastornos donde los animales caminan de lado, se arrodillan frente al comedero y retroceden con recelo al alimentarse sugieren afecciones crónicas neurológicas o de coordinación motora que requieren recopilación de datos semiológicos y necropsias. [2][4]
La magnitud económica del problema subraya la trascendencia de instaurar estos procesos diagnósticos sin demora. En evaluaciones en plantas de sacrificio de cerdas de descarte en el medio oeste de EE. UU. reportadas por Knauer (2006), el 85% de las cerdas evaluadas presentó al menos una lesión en las patas. De manera paralela, la claudicación constituye la segunda causa de descarte en cerdas reproductoras tras las fallas reproductivas, generando pérdidas económicas significativas si la eliminación forzada ocurre antes del cuarto o quinto parto. [7][8]
"Si más del 2% de los cerdos registran cojera por mes, se requieren investigaciones adicionales." — Andrés Mireles [6]
Los problemas de patas y cojeras en cerdas representan entre el 10% y el 20% de los descartes prematuros, reducen el consumo voluntario y pueden recortar la productividad vitalicia en 10 lechones destetados por hembra. [5][9][10]
Parámetros epidemiológicos, zootécnicos y económicos de las alteraciones locomotoras en reproductoras
| Indicador Evaluado | Dato o Frecuencia Reportada | Impacto Zootécnico o Financiero Registrado | Referencia |
|---|---|---|---|
| Incidencia de cojeras por estrato etario | 25,1% en nulíparas/jóvenes vs. 13,6% en adultas | Eliminación temprana del plantel reproductor durante los primeros ciclos productivos. | [11] |
| Reemplazos involuntarios en granja | 48% atribuibles a problemas locomotores | Aumento forzado de la reposición y sacrificios humanitarios prematuros en piara. | [12] |
| Costo económico por hembra afectada | £19 a más de £266 euros (o 10 a 30 € según severidad clínica) | Costos ocultos en medicamentos, mano de obra y descarte previo al cuarto o quinto parto sin amortización. | [11], [8] |
| Lechones destetados acumulados en vida útil | Diferencia de 10 lechones destetados por cerda | Brecha económica y reproductiva demostrada en un estudio español sobre 200.000 cerdas. | [10] |
Entre el 80% y el 90% de las cerdas reproductoras desarrollan algún grado de lesión podal a lo largo de su ciclo productivo, presentándose muchas de ellas de forma subclínica y constituyendo entre el 10% y el 20% de las causas de eliminación prematura del hato. Asimismo, el National Pork Board (2017) registró una incidencia general de cojeras del 17,1%, con una afectación marcadamente superior en hembras jóvenes (25,1%) en comparación con las reproductoras adultas (13,6%). [5][11]

En este escenario de pérdidas estructurales, las cojeras constituyen el 48% de los reemplazos involuntarios y son motivo preponderante de eutanasia humanitaria en granja, además de posicionarse como la principal causa de descarte previo a alcanzar el tercer ciclo reproductivo. Cuando se analiza la viabilidad financiera de las piaras, el desecho anticipado de una reproductora antes de su cuarto o quinto parto impide amortizar su costo de adquisición y crianza, pérdida que se intensifica por una caída del 10% al 20% en la ingesta voluntaria diaria de agua y alimento generada por el dolor. [12][13][8][11]
El impacto económico directo de la claudicación oscila entre casi 10 y 30 euros por cerda según su gravedad con base en modelos daneses, mientras que estimaciones globales sitúan los sobrecostos productivos entre £19 y más de £266 euros por animal. Adicionalmente, en un estudio sobre 200.000 hembras realizado en España en 2020, las cerdas con cojera sufrieron una reducción acumulada de 10 lechones destetados por cerda a lo largo de su trayectoria vitalicia frente a animales sanos. [8][11][10]
El dolor y estrés por claudicación activan de forma continua el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal elevando el cortisol plasmático, lo que distorsiona la ovulación, prolonga el intervalo destete-celo e incrementa lechones nacidos muertos y momificados. En evaluaciones de 2023 se evidenció que las hembras con cojera moderada o severa producen lechones con menor peso de nacimiento y destete, registrando además una mortalidad más elevada en la primera semana de vida de la camada. [8]
A su vez, la inmovilidad y permanencia prolongada en decúbito por dolor podal no solo merman el consumo de alimento sino que predisponen al desarrollo de infecciones urinarias ascendentes como cistitis y endometritis. Por ende, la salud podal funciona como un factor determinante del consumo que no debe confundirse con problemas de formulación nutricional, afectando directamente la lactancia, la cual representa la mitad del ciclo productivo porcino de 295 días. [8][12][14][9]
El control de reservas corporales mediante herramientas objetivas de bajo coeficiente de variación —como el caliper, los medidores de grasa dorsal y las balanzas dinámicas— evita el sobrepeso que exacerba la sobrecarga mecánica en articulaciones y pezuñas. Finalmente, la mitigación integral de la cojera requiere un enfoque transversal 360 que combine selección genética estructural, espacios de 1,2 a 1,3 m² en la fase final de recría, inclusión de minerales quelados y coordinación entre sanidad, nutrición y manejo. [14][15][13][16][12]
"Las cojeras son en la actualidad no solo una causa importante de desecho no voluntario de cerdas sino de mortalidad debido a sacrificios humanitarios en granja." — Manuel Toledo Castillo y Pascual Belenguer Burriel [12]
El control de problemas podales en cerdos exige mitigar el desgaste excesivo y la humedad en pisos de cemento, preservar la tasa de crecimiento córneo de 5 a 7 mm mensuales y tratar rápidamente grietas, callos y hematomas. [5][17][18][19]
Diagnóstico y manejo de lesiones podales comunes en cerdos
| Lesión Podal | Factores Causales Clave | Tratamiento o Acción Recomendada | Referencia |
|---|---|---|---|
| Grietas y hematomas en la pezuña | Traumas por pisos deteriorados o aplastamiento durante la monta por machos pesados | Antiinflamatorios sistémicos y aplicación tópica con brocha de alquitrán con sulfato de cobre al 2%, formol al 2% o yodo al 5% | [18] |
| Callos dolorosos en patas | Pisos duros abrasivos y desbalances nutricionales (posible deficiencia de vitamina E) | Administración de meloxicam, complejo vitamínico ADE inyectable y desinfección local con yodo | [19] |
| Pododermatitis y abrasiones articulares en lechones | Suelos de paridera rugosos o enrejillados defectuosos, agravados por deficiencia de biotina | Reparación o sustitución de pisos deteriorados y ajuste de biotina en la formulación | [20] |
| Erosión periungular en cerdas de cría | Pisos ásperos o resbaladizos con exceso de humedad y alta densidad animal | Curación con azul de metileno y oxitetraciclina local, control de humedad ambiental y corrección de pisos | [21] |
La arquitectura anatómica del pie porcino responde a la condición de un ungulado artiodáctilo, concentrando la totalidad de las cargas mecánicas sobre dos dígitos funcionales dominantes, correspondientes a los dedos III y IV. Estas estructuras están formadas por la falange distal, tejido conectivo especializado, paquetes neurovasculares y una cápsula córnea queratinizada segmentada en muralla o pared, suela, talón y línea blanca. En cerdas adultas, el estrato córneo se renueva mediante un crecimiento continuo impulsado desde el corion coronario a un ritmo biológico de 5 a 7 mm por mes. Sin embargo, cuando los animales permanecen alojados sobre superficies de hormigón o pisos enrejillados abrasivos, la tasa de fricción supera ampliamente esta renovación germinativa, provocando el adelgazamiento severo de la suela y predisponiendo al pie a fallas estructurales. [5]
Los registros epidemiológicos demuestran que entre el 80% y el 90% de las hembras reproductoras padecen algún grado de deterioro podal en su trayectoria dentro del hato, desarrollándose cuadros clínicos y subclínicos a partir de estrés mecánico crónico, microtraumatismos repetitivos y deficiencias en la microvasculatura. Este deterioro tisular suele manifestarse inicialmente como microfisuras asintomáticas que, al no ser contenidas, progresan hacia grietas profundas de la muralla y úlceras plantares expuestas. Simultáneamente, el confinamiento dentro de corrales de concreto sin una pendiente de drenaje adecuada ni rutinas de mantenimiento induce un desgaste defectuoso del casco, grietas verticales u horizontales a nivel de la línea blanca y la erosión continuada de la almohadilla plantar. Esta problemática se agudiza sustancialmente en reproductores pesados que rondan los 200 kg de peso vivo, en los cuales la sobrecarga por unidad de área excede la capacidad de resistencia del tejido córneo. [5][22]
Las condiciones higiénicas del alojamiento interactúan fuertemente con la consistencia física del estuche córneo. La permanencia constante sobre pisos de cemento ásperos y húmedos a causa de acumulaciones de orina o lavado continuo actúa como un elemento detonante para el reblandecimiento queratínico, aumentando la receptividad del tejido a contaminaciones fúngicas secundarias, hemorragias lineales manifiestas en la banda coronaria y fisuras horizontales de la muralla córnea. Este entorno deficiente extiende sus consecuencias hacia el área de maternidad, donde los lechones lactantes expuestos a superficies excesivamente rugosas o slats deteriorados sufren agresiones mecánicas en los espacios interdigitales, el rodete perióplico y las articulaciones carpianas. El cuadro resultante culmina con frecuencia en pododermatitis y artritis piógena aguda, patologías cutáneas e infecciosas que adquieren mayor severidad si los lechones o las reproductoras presentan deficiencias asociadas de biotina. [17][23][20]
En las etapas críticas de gestación y lactancia, los trastornos de la pezuña acompañados por fenómenos de erosión dérmica alrededor de la banda coronaria generan un dolor tan severo que las cerdas afectadas eligen permanecer en decúbito prolongado. Esta inmovilidad forzada suprime la conducta normal de búsqueda y consumo de alimento y agua, traduciéndose en una profunda alteración nutricional que con frecuencia conduce al descarte involuntario de hembras productivas. Para intervenir ante la presentación de hematomas profundos y grietas inducidas por traumas accidentales o como resultado de montas ejercidas por machos excesivamente pesados, se establece el alivio de la inflamación mediante terapias analgésicas y la protección externa del estuche córneo. Este manejo tópico se complementa utilizando aplicaciones dirigidas con brocha a base de alquitrán combinado con sulfato de cobre al 2%, formol al 2% o soluciones de yodo al 5% para sellar y endurecer la pared córnea lesionada. [21][18]
La formación de callos en las extremidades pélvicas de los cerdos conforma otro factor limitante que impide el apoyo correcto y la bipedestación prolongada. Su abordaje terapéutico integral demanda la administración sistémica de meloxicam destinada a modular el dolor y la inflamación articular, complementada con la inyección de complejos vitamínicos ADE y desinfecciones locales periódicas con yodo sobre la zona hiperqueratósica. De manera paralela, resulta indispensable examinar la composición de la ración y corregir posibles deficiencias de vitamina E, micronutriente determinante en la conservación y mantenimiento de la integridad tisular frente a los problemas de patas y cojeras en cerdos. [19]
"Se ha reportado que entre el 80 y el 90% de las cerdas presentan algún grado de lesión podal a lo largo de su vida productiva, muchas de ellas de carácter subclínico." — M.V. PhD Valeria Artuso [5]
Las artritis infecciosas en cerdos derivan de fallas higiénicas neonatales, infecciones articulares por Mycoplasma hyosynoviae en engorde o erisipela crónica, requiriendo antisepsia estricta en maternidad, vacunación preventiva y manejo temprano para evitar costosos decomisos de canales en matadero. [24][25][26][27][28]
Diagnóstico diferencial y características de las principales artritis infecciosas en cerdos
| Patología / Agente Causal | Categoría de Mayor Riesgo | Signos Clínicos y Hallazgos Típicos | Medidas de Control y Prevención | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Mycoplasma hyosynoviae | Cerdos de engorde (3 a 5 meses) | Cojera aguda en más de una pata, cuartos traseros afectados, articulaciones y bursas hinchadas sin fiebre; osteocondrosis como cofactor | Diagnóstico por cultivo articular e histología; prevención de daños mecánicos y osteocondrosis | [25] |
| Streptococcus suis | Lechones en lactancia y transición | Artritis con cojera, signos nerviosos de meningitis, bacteriemia, septicemia y muertes agudas | Eliminación rigurosa de materia orgánica, protocolos estrictos de vacío sanitario y calostrado óptimo | [24], [29] |
| Erysipelothrix rhusiopathiae (Erisipela crónica) | Cerdos en fase de cebo y engorde | Artritis proliferativa con trombos hialinos, vellosidades sinoviales degenerativas, anquilosis y endocarditis verrucosa | Programas de vacunación específica (reducción de cojeras hasta 85%) y diagnóstico diferencial de endocarditis | [26] |
| Artritis séptica por heridas / onfaloflebitis | Lechones lactantes y cerdos de 50 kg | Inflamaciones en garrones y nudos con formación de abscesos purulentos susceptibles de fistulizar al exterior | Desinfección inmediata de cordón umbilical, antisepsia en corte de cola y castración con antibioticoterapia profiláctica | [27], [30] |
En las piaras modernas, Mycoplasma hyosynoviae representa una causa determinante de cojera aguda en animales de cebo con edades comprendidas entre los 3 y 5 meses. Este cuadro clínico se caracteriza por cursar con inflamaciones notorias en bursas y estructuras articulares localizadas fundamentalmente en el tren posterior, manteniendo los individuos afectados una temperatura rectal normal y registrando una baja mortalidad general. Asimismo, en un estudio de diagnóstico articular llevado a cabo en cerdos de engorde afectados por procesos de cojera, se consiguió detectar por cultivo a Mycoplasma hyosynoviae en 8 de 36 articulaciones evaluadas, junto a la presencia de Streptococcus suis identificada en 7 articulaciones analizadas, identificándose a la osteocondrosis como un cofactor concomitante de gran relevancia. [25]
Por su parte, Streptococcus suis destaca como un relevante microorganismo patógeno porcino con características zoonóticas, del cual se han descrito 35 tipos capsulares diferentes, presentándose el serotipo 2 como el más predominante en la casuística clínica de campo. La diseminación de esta bacteria ocurre tanto a través de rutas de transmisión vertical como por vía lateral en los alojamientos, originando un amplio espectro de patologías que abarca procesos septicémicos, cuadros de meningitis y el desarrollo de artritis severamente incapacitantes. [24]
En el curso crónico de la erisipela porcina se desencadenan severos problemas de aplomos y cojeras debido a la instauración de lesiones articulares marcadamente proliferativas. Estas alteraciones estructurales se manifiestan histológicamente con depósitos de trombos hialinos, hipertrofia y proliferación marcada de vellosidades en la membrana sinovial y procesos de anquilosis, los cuales con frecuencia coexisten con lesiones de endocarditis valvular verrucosa a nivel cardíaco. Ante este escenario patológico, la instauración de programas específicos y sistemáticos de vacunación frente a la erisipela porcina permite reducir sustancialmente la incidencia de estas cojeras crónicas hasta en un 85%. [26]
En animales en crecimiento de aproximadamente 50 kg de peso vivo, las inflamaciones observadas en regiones anatómicas como nudos y garrones suelen ser la expresión clínica de artritis sépticas susceptibles de fistulizarse. La génesis primaria de estas agresiones articulares se asocia a la invasión temprana de bacterias patógenas a través de la herida del cordón umbilical durante el parto, así como mediante las soluciones de continuidad provocadas durante las prácticas de castración y el corte de cola. Para mitigar esta vía de diseminación, es imperativo corregir la deficiente eliminación de materia orgánica en las instalaciones de maternidad y transición, cuya permanencia en el entorno estimula la persistencia microbiana de inductores de estreptococcia y consecuentes daños podales. [27][29]
El abordaje terapéutico de la artritis séptica una vez que la patología se ha establecido plenamente en el animal resulta complejo y sumamente costoso, dado que los antibióticos disponibles enfrentan una escasa difusión biológica y una penetración muy limitada hacia el espacio articular afectado. En este sentido, la presentación recurrente de cojeras se posiciona como el motivo principal para instaurar tratamientos veterinarios en el ganado de engorde, tanto en esquemas productivos convencionales como en sistemas de cerdos criados sin antibióticos. Cuando la condición no se resuelve a tiempo, la evolución crónica de estas artritis infecciosas y la permanencia de lesiones purulentas o abscesos articulares conducen al decomiso parcial o total de la canal en la inspección veterinaria post-mortem en el matadero. [27][28][31]
"Una vez que estas artritis se producen es muy difícil y costoso su tratamiento" — Luciano Eduardo Palestro [27]
El abordaje de problemas de patas y parálisis en cerdos exige diferenciar afecciones periféricas músculo-esqueléticas de patologías neurológicas, enterotoxemia post-destete por Escherichia coli, síndrome de la cerda caída por debilidad ósea y anomalías congénitas como el splay leg. [32][33][34]
Diagnóstico diferencial de parálisis, debilidad locomotriz y trastornos nerviosos en cerdos
| Patología o Trastorno | Población o Edad Típica | Signos Clínicos y Hallazgos Distintivos | Pautas de Manejo y Tratamiento Reportadas | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Splay Leg (Abducción de extremidades) | Lechones recién nacidos y lactantes | Aducción deficiente de patas traseras por adelgazamiento de mielina; desplazamiento arrastrado | Vendaje temporal de extremidades posteriores juntas, masajes musculares, ingesta asegurada de calostro y terapia neural de soporte | [32], [33], [35] |
| Enterotoxemia por Escherichia coli | Lechones destetados (30 a 50 días de edad) | Parálisis que compromete las patas delanteras por daño en plexo braquial, temperatura corporal normal o baja y ausencia de meningitis | Sulfato de colistina (20-220 ppm en pienso), fenicoles diarios inyectables u orales, complejo B (B1, B6, B12) y cloración del agua | [34], [36] |
| Síndrome de la Cerda Caída | Cerdas en gestación avanzada o lactancia | Dolor intenso, osteolisis, paresia del tren posterior y postura postrada sin fiebre | Traslado a corrales con cama blanda, inyecciones de calcio y vitamina D3 si no hay fracturas, fosfato dicálcico y ajuste nutricional (14,5 MJ ED/kg, 18% PB) | [33] |
| Intoxicación por sal (Privación de agua) | Cerdos en cualquier fase productiva | Sintomatología neurológica aguda con decúbito, caídas y movimientos de pedaleo tras pasar >4 a 6 horas sin acceso al agua | Inspección inmediata de chupetes y líneas de agua, y suministro hídrico controlado | [37] |
En el caso específico de los neonatos, el splay leg o síndrome de abducción de las patas en lechones lactantes se asocia a nivel fisiopatológico con una reducción marcada del espesor de la vaina de mielina en las fibras nerviosas encargadas de inervar los grupos musculares aductores de las extremidades posteriores. Esta alteración locomotriz suele agravarse de forma significativa dentro de la granja cuando se adelantan los partos a consecuencia de una sincronización hormonal inadecuada en las salas de maternidad. [32]
Para contrarrestar los efectos del splay leg y reducir la mortalidad asociada en la camada, las pautas de manejo recomiendan colocar vendas que mantengan unidas ambas extremidades posteriores, efectuar masajes continuos sobre la musculatura pélvica y garantizar de inmediato la ingesta temprana de calostro facilitando un acceso irrestricto a las tetinas de la madre. Asimismo, en aquellos lechones con debilidad locomotriz persistente que no consiguen levantarse, se ha propuesto la implementación de terapia neural inyectando una combinación de anestésico local con suero o agua destilada en la zona afectada, sumado a la aplicación de paños tibios y suplementación de complejo B. [33][35]
En etapas posteriores a la lactancia, la debilidad locomotriz puede vincularse a desórdenes sistémicos graves, como la enterotoxemia por cepas de Escherichia coli productoras de verotoxinas, entre las cuales destacan 1039 K81, 0139 K12 y 0141 K58. Estas toxinas provocan una angiopatía en la pared del intestino y dañan directamente los plexos nerviosos, induciendo una parálisis preferente en las extremidades anteriores en cerdos destetados de 30 a 50 días luego de la transición al alimento sólido. El protocolo paliativo frente a este cuadro incluye el uso diario de fenicoles, ya sea fluorfenicol inyectable o tianfenicol oral, la administración entérica no absorbible de sulfato de colistina de 20 a 220 ppm en el pienso, un desintoxicante con glucosa y complejo B con vitaminas neurotropas B1, B6 y B12. [34][36]
Al establecer el diagnóstico diferencial en cerdos en transición con parálisis por Escherichia coli, un hallazgo determinante es la presencia de temperatura corporal normal o baja, aspecto que permite descartar la fiebre alta característica de los brotes de salmonelosis. Adicionalmente, el cuadro no presenta los signos de meningitis típicos provocados por Streptococcus suis tipo 2 ni las hemorragias multiorgánicas generalizadas que identifican a la peste porcina clásica. [34]
La signología neurológica que altera la marcha, como desplazamientos laterales o conductas temerosas con retrocesos ante el comedero, hace imperativo diferenciar cuadros de etiología infecciosa, tales como las infecciones por Streptococcus o el virus de la enfermedad de Aujeszky, de causas de origen hídrico y ambiental. De manera crítica, la simple privación de agua de bebida por un lapso superior a cuatro o seis horas desencadena en los animales intoxicación por sal, manifestada clínicamente a través de ataxia, caídas bruscas y movimientos involuntarios de pedaleo. [37][38]
En el hato reproductor, la debilidad locomotriz severa puede originarse por el Síndrome de la Cerda Caída derivado de osteolisis o debilidad ósea, el cual requiere ubicar al animal en corrales con cama confortable, inyecciones combinadas de calcio y vitamina D3 —siempre y cuando se descarte la presencia de fracturas óseas, que demandan sacrificio humanitario inmediato— y suplementar con fosfato dicálcico. La prevención de este síndrome exige raciones de lactancia de alta densidad energética y proteica, fijadas en 14,5 MJ ED/kg y 18% de proteína, con concentraciones mínimas de calcio de 0,9% y fósforo de 0,75% en multíparas, elevadas a 1,2% de calcio y 1,0% de fósforo en hembras primerizas, además de administrar hasta 100.000 UI de vitamina D3 diez días antes del parto. Cabe contrastar este desorden con la paraplejia crónica en reproductoras, caracterizada por una pérdida progresiva de sustentación en el tren posterior hasta alcanzar el decúbito lateral sin fiebre marcada, sin exceder los 38 °C, con apetito conservado y con refractariedad absoluta a la terapia tradicional basada en calcio, fósforo, magnesio o complejos vitamínicos. [33][2]
"su capacidad para soportar la falta de agua es muy limitada, reduciéndose a un máximo de 4 a 6 horas. Si no tienen disponibilidad de agua durante este lapso, los cerdos pueden desarrollar una condición conocida como intoxicación por sal." — Francia Bobadilla [37]
La prevención de problemas podales y cojeras en cerdos exige una nutrición balanceada en calcio, fósforo, vitamina D y microminerales quelados, combinada con pisos secos, drenajes eficientes y mantenimiento riguroso de slats para evitar el reblandecimiento del casco. [49][50][51]
En el plano macroestructural, la formulación mineral debe mantener una relación calcio:fósforo estrecha de 1:1 a 1.2:1, ajustándose a pautas como el 1.25:1 del NRC, puesto que evitar los excesos de calcio previene alteraciones metabólicas perjudiciales para la rentabilidad y resguarda la resistencia ósea, respaldándose en una dosificación precisa de fitasas para liberar el fósforo fítico. De forma complementaria, el empleo de 25-hidroxicolecalciferol (25OHD) incrementa la biodisponibilidad de la vitamina D al eludir la activación hepática, optimizando el metabolismo óseo sistémico y mitigando sustancialmente las lesiones vinculadas a osteocondrosis y debilidad estructural tanto en animales de engorde como en reproductoras. [49][52][53][50]
La estabilidad gastrointestinal también interviene de manera decisiva sobre la integridad de las extremidades. Con el fin de evitar fermentaciones anormales en el ciego que liberen toxinas lesivas para las pezuñas, se recomienda suministrar de 30 a 35 gramos de lignina durante los primeros 85 días de gestación mediante una inclusión del 1.75% de LDA en la ración. [54]
En el ámbito de la micromineralización, la suplementación con fuentes orgánicas de cobre, manganeso y zinc ha demostrado disminuir la incidencia de laminitis del 14.8% al 2% en la etapa de crecimiento y del 20% al 6% en la fase de lactancia. Específicamente, la adición de metionina de zinc orgánica aporta una biodisponibilidad y absorción notablemente superiores a las del óxido de zinc inorgánico para el control de la laminitis y otros trastornos podales. Asimismo, la aparición de grietas y cuarteaduras de origen nutricional en cerdas reproductoras y sementales se contrarresta eficazmente al incorporar 0.5 kg de premezcla de microminerales con zinc, manganeso, cobre y biotina por tonelada de alimento. [50][55][56]
La respuesta fisiológica y estructural alcanzada mediante la dieta debe blindarse frente a las condiciones del alojamiento. Dado que el exceso de humedad en las instalaciones reblandece la cápsula córnea y favorece la invasión de microorganismos patógenos, resulta prioritario garantizar pendientes de drenaje funcionales, retirar platinas punzocortantes en los corrales y contemplar la adición de camas blandas de cascarilla de arroz o viruta sobre las superficies rígidas. [51][57]
"Los problemas de patas, es un problema de manejo evidentemente en donde participan factores predisponentes como el exceso de humedad, pisos ásperos, falta de limpieza de corrales." — Carlos Villar Cleves [51]
Q: ¿Qué hacer si un cerdo no puede caminar? A: Realizar un diagnóstico diferencial revisando pezuñas o articulaciones y descartando fracturas mediante palpación. [1][33][43]
Q: ¿Cómo desinflamar la pata de un cerdo? A: Administrar antiinflamatorios sistémicos inyectables como meloxicam, piroxicam o dexametasona. Complementar localmente aplicando yodo en la pata, lociones podales protectoras o baños de sulfato de cobre combinados con formol o alquitrán para reducir la hinchazón y proteger los tejidos. [39][18][19][41]
Q: ¿Cuáles son las causas de la debilidad en las patas de los cerdos? A: Es multifactorial: deficiencias o desbalances de calcio, fósforo, vitamina D3 y microminerales traza; osteocondrosis; alteraciones genéticas como el síndrome de debilidad en patas (BSS) o síndrome de la cerda caída; además de sobrepeso, traumatismos y pisos abrasivos, húmedos o resbaladizos. [11][8][33][50]
Q: ¿Qué deficiencias nutricionales causan problemas en las pezuñas de los cerdos? A: Las principales son las carencias de zinc, manganeso, cobre y biotina, indispensables para la queratinización y solidez del casco. Asimismo, influyen los desbalances entre macrominerales (calcio, fósforo, magnesio) y microminerales esenciales como selenio, cobalto, yodo y hierro. [55][56][58]
Q: ¿Qué causa la cojera aguda en cerdos de engorde de 3 a 5 meses de edad? A: La causa principal es la infección por Mycoplasma hyosynoviae con artritis y bursitis, frecuentemente asociada a osteocondrosis. También influyen infecciones por erisipela porcina (Erysipelothrix rhusiopathiae) o bacterias ambientales que penetran a través de cirugías neonatales o por el cordón umbilical. [25][26][27]
Q: ¿Cómo se trata a los lechones afectados por splay leg o patas abiertas? A: Vendar juntas las extremidades posteriores, masajear los músculos pélvicos, asegurar la ingesta rápida de calostro y facilitar el acceso al pezón. Adicionalmente, puede administrarse un complejo B, colocar paños de agua caliente o realizar terapia neural local. [35][33]
Este artículo fue construido utilizando exclusivamente conocimiento empírico validado de la comunidad de expertos:
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