Nathalia Maria Del Pilar Correa Valencia, Directora de Innovación y Soporte Técnico de Biotecno Colombia, presentó una conferencia sobre el uso responsable de antibióticos, bajo la mirada One Health, en el marco del 1er seminario técnico organizado por Biotecno junto a la Universidad de La Salle titulado: "El futuro de la salud aviar".
Estimada Nathalia Maria Del Pilar Correa Valencia, y comunidad Engormix.
Primero que nada, una felicitación a los autores por seguir apoyando esta iniciativa de uso responsable de antibióticos en producción animal.
Si quieren llamarlo One Health /Una sola salud, para bajo ese concepto aumentar la conciencia de lo que tenemos en nuestras manos como Veterinarios involucrados en la producción animal, y de lo que no está en nuestras manos, también estoy de acuerdo.
Un gurú de la administración decía que una pregunta fundamental que hay que responder (como empresas y creo que también como profesionales) es “quién es nuestro cliente”. Como gremio hay que visualizar que nuestro cliente es la población humana, nuestro objetivo final, apoyar la salud de la población humana proveyendo alimentos nutritivos, inocuos y asequibles.
El manejo responsable de antibióticos queda perfectamente enmarcado en estos objetivos si los reconocemos como propios.
Para poder usar los antibióticos "tanto como sea necesario y tan poco como sea posible", sin duda hay que trabajar mucho en medio ambiente, sanidad, manejo, alimentación, nutrición, e incluso genética.
Interesante el llamado a ver críticamente las herramientas no antibióticas con que estamos tratando de reemplazar a los antibióticos, por la “presión de selección” que pueden ejercer.
Ahí creo que vale la pena tratar de dilucidar con más precisión “cómo trabaja la naturaleza para mantener el equilibrio microbiano” y qué hace diferentes a estas herramientas no antibióticas de los antibióticos. A partir de este mejor conocimiento, hacer también un uso técnco (responsable) de estas alternativas no antibióticas.
Al final, con o sin antibióticos, con o sin alternativas no antibióticas destinadas a la promoción de la salud, es indispensable continuar trabajando con estrategias económicamente viables para reducir la exposición de los animales a los patógenos, y aumentar la resistencia de los animales (sistema inmunitario) a esos patógenos.
Nathalia, el gran compromiso que tenemos los veterinarios en torno a la salud animal, se refleja inmediatamente en la salud humana. Justamente reconociendo el objetivo final ONE HEALTH
Me permito extraer el siguiente párrafo desde tus comentarios:
"Los antibióticos siguen siendo herramientas terapéuticas valiosas cuando están indicados clínica y epidemiológicamente. El foco está en evitar su uso innecesario o no estratégico, especialmente cuando pueden reemplazarse por mejoras en bioseguridad, vacunación, manejo, nutrición, salud intestinal y diagnóstico oportuno".
Lo aplico también a os nuevos activos con los que contamos, ya sea un prebiótico, un probiótico o un post-biótico. Su uso nos exige un pensamiento crítico en el potencial de inducción de resistencia bacteriana, ante la presión de selección que hacemos al limitar la proliferación de bacteria patógenas.
No gocemos de algarabía ante las recientes formas de control de patógenos.
Recuerdo una excelente estrategia comercial de un Laboratorio con la Terramicina de uso oral (que es el principal problema en humanos). Lo vendía durante 2 años en un País y después lo discontinuaba. Al año o año y medio volvía con renovada eficacia. Todos queremos evitar los antibióticos orales por su efecto negativo sobre la flora intestinal. Pero sin duda no existe la misma conciencia en los Médicos humanos, donde se receta con ligereza antibióticos ante la más mínima fiebre.
Gracias por el comentario, Carlos. Más que hablar de un “acuerdo” general de eliminar o reducir antibióticos de forma indiscriminada, el enfoque One Health apunta a promover su uso prudente, responsable y basado en criterio técnico, preservando su eficacia y reduciendo la presión de selección de resistencia antimicrobiana.
En ese sentido, la conclusión no es necesariamente distinta a lo que ya conocemos, pero sí refuerza varios puntos clave:
Los antibióticos siguen siendo herramientas terapéuticas valiosas cuando están indicados clínica y epidemiológicamente. El foco está en evitar su uso innecesario o no estratégico, especialmente cuando pueden reemplazarse por mejoras en bioseguridad, vacunación, manejo, nutrición, salud intestinal y diagnóstico oportuno. La conversación ya no se limita al rendimiento productivo, sino que incorpora de forma más explícita el impacto sobre resistencia antimicrobiana, salud pública, ambiente y sostenibilidad.
En resumen, no se trata de “prohibir por prohibir”, sino de usar antibióticos cuando realmente se necesitan, en la molécula correcta, bajo diagnóstico y dentro de un programa integral de prevención y control.