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Efectos de las micotoxinas en la acuicultura

Publicado el: 11/12/2019
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La calidad de los productos utilizados para la alimentación acuícola es vital para el éxito de la producción cautiva. Una variedad de alimentos está disponible comercialmente, que son ajustadas para satisfacer las demandas nutricionales de cada especie y la fase de cría. Varias materias primas, como la harina y el salvado de origen vegetal, se utilizan en las formulaciones. Dichos materiales y, en consecuencia, sus productos terminados, están sujetos a la contaminación por hongos y moho, que pueden producir metabolitos secundarios tóxicos en condiciones ideales (sustrato adecuado, actividad del agua, temperatura y oxígeno).

Existen varios estudios en aves y cerdos sobre el impacto de la presencia de micotoxinas en los alimentos. Sin embargo, este tema no ha sido largamente investigado en acuicultura, pero la creciente expansión de la producción acuícola cautiva justifica un monitoreo más efectivo de los efectos de estas toxinas. Las micotoxicosis pueden no diagnosticarse fácilmente, ya que los signos clínicos se parecen a los de otras patologías, lo que dificulta el tratamiento y provoca pérdidas económicas.

Las micotoxinas más importantes en la acuicultura son las aflatoxinas (AFs), las fumonisinas (FBs), la zearalenona (ZEA), el deoxinivalenol (DON) y la ocratoxina A (OTA). La intoxicación determina signos clínicos que varían según la especie animal, con qué y cuántas micotoxinas están presentes, sus posibles interacciones, y con la forma de intoxicación: crónica o aguda. Los alevines son menos resistentes que los juveniles y adultos.

Las AFs son producidas por hongos del género Aspergillus, principalmente por A. flavus y A. parasiticus. El principal órgano diana es el hígado; también se observa la disminución del crecimiento y empeoramiento de la conversión alimenticia, causadas por una síntesis reducida de proteínas y un metabolismo lipídico alterado. Además, las AFs debilitan el sistema inmunológico. Los principales signos de aflatoxicosis aguda en peces jóvenes son anemia, branquias pálidas, coagulación sanguínea insuficiente y reducción en el crecimiento y en el aumento de peso.

Las FBs son producidas por hongos del género Fusarium, en particular por F. vertilloides. La composición química de estas toxinas es similar a esfingosina y esfinganina, sustancias que son tóxicas para las células y pueden provocar daño hepático y renal. El daño a la mucosa intestinal y la acumulación de bases esfingoides pueden conducir a un aumento de los ácidos grasos saturados y la reducción de los ácidos grasos insaturados en la carcasa. Se observó una reducción en la ingesta de alimentos y en el aumento de peso en peces intoxicados por FBs, así como el daño hepático. 

ZEA también es producida por el género Fusarium, principalmente F. graminearum. Esta toxina causa efectos estrogénicos que pueden afectar la reproducción. En peces, hay informes de interferencia de ZEA en la producción y viabilidad del huevo y en la tasa de fertilización y diferenciación sexual. La co-ocurrencia de ZEA y DON puede exacerbar sus efectos negativos. DON pertenece al grupo de tricotecenos y también es producido por F. graminearum. Algunas especies de peces no aceptaron las dietas que contenían altas concentraciones de DON, mientras que otras mostraron una marcada reducción en el aumento de peso y empeoraron la conversión alimenticia al ingerir la dieta.

OTA también es producida por Aspergillys Penicillum, especialmente A. ochraceus. En los peces, causa principalmente un crecimiento reducido y daño renal, así como inmunosupresión. La Figura 1 resume las principales micotoxinas e impactos en la acuicultura.

 

Figura 1 – Principales micotoxinas e impactos en la acuicultura.

El monitoreo de estas micotoxinas en los componentes del alimento para peces es esencial. Actualmente, la tecnología de infrarrojo cercano se puede utilizar para ayudar en este tipo de control. Near Infrared spectroscopy, o NIR, tiene beneficios como preparación fácil de muestras, no usa reactivos, operacionalidad simple y resultados rápidos. 

NIR es una herramienta para monitorear. Mediante esta técnica, se manejan las micotoxinas y se incorporan varios factores en el sistema para componer el riesgo micotoxinas (RM). El RM ayuda a obtener una visión holística de la gestión de la Empresa y a decidir si usar o no un aditivo antimicotoxina (AAM) (Figura 2).

Figura 2 – Ejemplo de gestión del riesgo micotoxinas.

La figura 2 indica la realidad de una Empresa; se calculó el riesgo con base en el algoritmo que considera la contaminación y la prevalencia micotoxicológica medida a partir de un historial de análisis de los ingredientes que conforman el alimento, las especies animales y la edad. Cada una de estas variables, así como sus asociaciones, pueden afectar de manera diferencial los parámetros zootécnicos y sanitarios. El objetivo final es la toma de decisiones a partir de un gráfico fácil de entender que indica la necesidad y el momento de incluir un AAM, así como estimar su dosis de acuerdo con el nivel de riesgo.

 
Autor/es
Doctorado en Universidad Federal de Santa María, en Medicina Veterinaria Preventiva, con énfasis en el área micotoxicológica. Graduada en Zootecnia y Maestría en Zootecnia en la Universidad Federal de Santa María. Experiencia en el área micotoxicológica y nutricional, usando equipos de NIRS y HPLC. Trabajó en la Empresa Agroceres Multimix por cuatro años, en la cual actuó como Nutricionista y posterior Supervisión del Laboratorio de Bromatología. Hoy es parte del staff profesional de Pegasus Science.
 
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