Las técnicas de cesárea en bovinos comprenden procedimientos quirúrgicos de emergencia ante distocias donde la extracción vaginal es inviable. El protocolo exige anestesia regional, incisión en el flanco izquierdo de 30 a 35 cm, sutura uterina invaginante tipo Utrecht y un manejo postoperatorio con antibióticos y uterotónicos para asegurar la fertilidad futura. [8][3][11][12][24][25][2][4]
- Desafío Técnico y Causa Primaria: Guía técnica sobre las técnicas de cesárea en bovinos: desde la selección del abordaje quirúrgico y anestesia hasta el manejo del puerperio y fertilidad.
- Impacto Cuantitativo: La tracción forzada eleva la mortalidad al 30% frente al 3% en partos espontáneos. La cesárea en torsión uterina logra 78% de sobrevida materna y 25% fetal.
- Protocolo de Intervención Verificado: Realizar bloqueo paravertebral (Farquharson) con lidocaína al 2%, incisión de 35 cm en flanco izquierdo, sutura uterina Utrecht con ácido poliglicólico y tres visitas de revisión postoperatoria para evaluar la recuperación y detectar anomalías tempranamente.
La decisión entre tracción asistida, cesárea en bovinos y fetotomía se rige por límites estrictos de fuerza, tiempo de avance anatómico del ternero y la viabilidad del feto para evitar desgarros del tracto genital y peritonitis materna. [1][2][3]
Durante la atención del parto distócico, la fuerza máxima admisible de tracción se restringe con rigor a la que pueden ejercer dos personas posicionadas una en cada cadena obstétrica, estando terminantemente prohibido recurrir a medios mecánicos o tracción forzada adicional. Esta limitación biomecánica busca salvaguardar la integridad de los tejidos blandos maternos y la viabilidad del feto durante las maniobras de apoyo extractivo. [2][4]

Si tras tres intentos continuos bajo la fuerza máxima de dos personas el ternero no progresa a través del canal de parto, se debe suspender la tracción y optar de inmediato por una cesárea. Esta interrupción oportuna resulta determinante para la supervivencia neonatal, considerando que la mortalidad asociada a la tracción forzada alcanza un 30% frente al 3% observado en partos espontáneos. [2][4]
En el monitoreo obstétrico, se establece un protocolo de intervención clínica cuando el parto no presenta progresión visible del ternero durante un período de 20 minutos, momento en el cual deben prepararse las medidas de asistencia y valorarse maniobras correctivas básicas. Asimismo, las maniobras obstétricas de mutación, tales como el rechazamiento, la repulsión y la rotación fetal, permiten reubicar de forma controlada las extremidades y la cabeza o corregir posturas anómalas dorsopúbicas y dorsoilíacas antes de definir el abordaje resolutivo. [5][6]
La evaluación de puntos anatómicos guía la suspensión de maniobras vaginales: en presentación anterior, si las pezuñas no pueden extraerse al menos 15 cm por fuera de la vulva, se evidencia una desproporción donde los hombros fetales no franquean la pelvis materna, obligando a detener el tiro e indicar la cesárea. Por su parte, en presentación posterior con pezuñas orientadas hacia arriba, si los talones fetales no se presentan en la vulva, la pelvis del feto no cabe en la materna, demandando frenar la extracción vaginal para evitar heridas graves en cérvix, vagina y el síndrome de vaca caída. Además, los terneros en presentación posterior deben ser extraídos inmediatamente, debido a que el cordón umbilical se colapsa con mayor facilidad contra el piso pélvico, induciendo asfixia y aspiración de líquido amniótico antes de la salida cefálica. [1][7][5]
La cesárea en vacas es el procedimiento mandatorio ante distocias con feto vivo donde la extracción vaginal es inviable, mientras que la fetotomía se posiciona como la alternativa preferible cuando el ternero está muerto o no es viable. Si bien la intervención cesárea conlleva riesgos posoperatorios de contaminación abdominal, peritonitis y adherencias uterinas que comprometen la fertilidad futura de la hembra, la fetotomía logra eliminar tales riesgos de peritonitis y adherencias siempre que sea ejecutada en menos de 2 horas con instrumentos adecuados. [8][3][9]
"Si en una presentación anterior, las pezuñas del ternero no se pueden extraer por lo menos unos 15 cm de la vulva, quiere decir que los hombros del ternero no caben dentro de la pelvis de la madre. [...] Entonces, nos indica que hay que parar. Porque si uno hace demasiado fuerza para extraer, sacar ese ternero, pues va a causar unas heridas en la vagina, en el cérvix, el animal se puede caer, puede tener problemas musculares, problemas de lo que es la vaca caída. Entonces, nos indica, hay que parar, hay que hacer una cesárea." — Carlos Risco [1]
La técnica quirúrgica de cesárea en bovinos se selecciona según el estado del animal, realizándose preferentemente por laparotomía lateral izquierda en estación con incisión de 30 a 35 cm o mediante abordajes en decúbito si la vaca está agotada. [10][11][12]
Comparación técnico-quirúrgica de abordajes para cesárea en bovinos
| Abordaje Quirúrgico | Posición de la Vaca | Ventajas Técnicas | Desventajas y Requerimientos | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Laparotomía lateral izquierda (flanco) | Estación (de pie) o decúbito lateral | Comodidad operatoria para cirujano y paciente; no requiere suturas de calibre especial; menor tasa de complicaciones en la herida | Dificultad incrementada para exteriorizar el útero; riesgo de caída a recumbencia y contaminación peritoneal | [10] |
| Línea media / Ventrolateral | Decúbito dorsal o dorsolateral | Exteriorización del útero notablemente más sencilla; menor exposición a contaminación de la cavidad peritoneal | Requiere personal auxiliar para sujeción; postura incómoda para el animal; precisa suturas de calibre grueso 4 o 6; mayor frecuencia de edemas e infecciones | [10], [13] |
| Laparotomía paralumbar para torsión refractaria | Estación o decúbito según compromiso sistémico | Permite evaluar la pared uterina e intentar corrección manual previa a la incisión; logra 78% de sobrevida materna | Tasa baja de sobrevida fetal (25%), con presencia de 14% de fetos enfisematosos y 62% de retención de placenta postoperatoria | [14] |
Para pacientes que permanecen de pie, la intervención por el flanco izquierdo confiere una notable comodidad operativa tanto al operador como al animal, cursando con una menor tasa de complicaciones postoperatorias en la pared abdominal, si bien entraña una mayor dificultad en la exteriorización del órgano grávido y el peligro latente de que la vaca adopte la recumbencia durante el procedimiento. La incisión recomendada abarca una longitud estricta de 30 a 35 cm, comenzando en la unión de los tercios dorsal y medio del abdomen, aproximadamente dos traveses de mano por debajo de las apófisis transversas lumbares, lo que asegura un campo quirúrgico suficiente y ergonómico. [10][11][12]
Durante la diéresis de la pared paralumbar izquierda, el cirujano debe atravesar en secuencia la piel, el tejido subcutáneo, el músculo oblicuo externo, el músculo oblicuo interno, el músculo transverso del abdomen y el peritoneo parietal, siendo indispensable efectuar la hemostasia preventiva mediante ligadura de la arteria circunfleja ilíaca para evitar hemorragias en el campo. Asimismo, en este procedimiento se desaconseja de manera categórica el empleo de xilacina debido a su potente efecto ocitócico intrínseco, el cual desencadena intensas contracciones miometriales que complican severamente la histerotomía y la exteriorización uterina. [11][12]
En contrapartida, las técnicas practicadas con la vaca en decúbito dorsal o dorsolateral, ya sea por línea media o ventrolateral, ofrecen como principal ventaja una mayor facilidad para exteriorizar la matriz y reducen drásticamente el peligro de contaminación peritoneal; sin embargo, precisan la asistencia de personal para posicionar al paciente, demandan el uso de material de sutura grueso de calibre 4 o 6 y presentan una incidencia marcadamente superior de edema e infecciones en la herida. Específicamente en la vía paramediana ventral de vaquillonas, la aparición de seromas y tumefacciones edematosas resulta recurrente, por lo que se prescribe realizar una sutura continua con puntos alejados en el tejido celular subcutáneo para aproximar los bordes de la piel y prevenir eficazmente estas colectas. [10][13]
La intervención por el flanco paralumbar representa el recurso resolutivo indicado cuando acontecen casos severos de torsión uterina que fracasan ante los intentos conservativos, escenario donde se reporta una tasa de sobrevida de la vaca del 78% frente a un 25% de viabilidad fetal, acompañada de un 14% de fetos enfisematosos y un 62% de retención de placenta. Por último, frente a cuadros patológicos de retención de fetos macerados que resultan completamente refractarios a los protocolos hormonales terapéuticos, la histerotomía se posiciona como el abordaje de elección, posibilitando la extracción manual exhaustiva de las piezas óseas retenidas y la evacuación integral del lumen uterino. [15][14][16]
"La sobrevida de la vaca en los casos de poder corregir es de un 78 %, la sobrevida del ternero en general es muy baja solo 25 %." — Bruno Rutter [14]
La anestesia en la cesárea bovina se basa en bloqueos regionales como la infiltración local, la técnica en L invertida y el bloqueo paravertebral con lidocaína al 2%, pudiendo complementarse con dosis reducidas de acepromacina para sedación y evitando la xilacina para no provocar contracciones. [17][18]
Protocolos anestésicos y vías de administración en cesáreas bovinas
| Técnica Anestésica | Fármaco y Concentración | Dosis / Volumen | Sitio Anatómico / Vía | Observaciones Clave | Referencia |
|---|---|---|---|---|---|
| Bloqueo Paravertebral Proximal (Farquharson) | Lidocaína al 2% | 10-20 ml por punto | Aspecto dorsal de apófisis transversas de T13, L1 y L2 (5 cm de línea media) | Efecto en 10-15 min, duración de 90 min; desensibiliza flanco completo sin infiltración local | [19], [17] |
| Bloqueo Epidural Bajo | Anestésico local (Lidocaína al 2%) | 1 ml / 100 kg p.v. (5-10 ml en 500 kg) | Espacio sacro-coccígeo o primer coccígeo (ángulo de 45°) | Mantiene la vaca en pie; dosis superiores provocan decúbito del animal | [20], [19] |
| Bloqueo Regional (L invertida o línea de incisión) | Lidocaína al 2% con epinefrina | Según área de infiltración | Pared abdominal lateral / flanco | La epinefrina actúa como vasoconstrictor para prolongar la analgesia | [17] |
| Sedación Sistémica en Pie | Acepromacina o derivados | 1/4 a 1/2 de la dosis estándar | Vía parenteral | Evita la xilacina sistémica, ya que esta induce contracciones uterinas adversas | [18] |
Dentro de los abordajes quirúrgicos habituales, los profesionales recurren a la infiltración directa en la línea de incisión, la técnica de campo en 'L' invertida y el bloqueo paravertebral. Para la ejecución de estos bloqueos regionales, el fármaco de elección indiscutible es la lidocaína al 2%, la cual se administra preferiblemente asociada con epinefrina para actuar como vasoconstrictor y conseguir prolongar la duración del efecto analgésico durante la intervención. [17]

Entre estas alternativas analgésicas, el bloqueo paravertebral ofrece una ventaja operativa superior al lograr insensibilizar por completo la totalidad de la pared del flanco. Esta insensibilización integral permite al cirujano ampliar la incisión quirúrgica hacia dorsal o ventral si el tamaño fetal lo exige, evitando la necesidad de aplicar infiltraciones anestésicas locales adicionales a lo largo del procedimiento. [17]
La ejecución reglada del bloqueo paravertebral proximal, descrita mediante la técnica de Farquharson, requiere depositar entre 10 y 20 ml de lidocaína al 2% en el aspecto dorsal del proceso transverso correspondiente a las vértebras T13, L1 y L2. Esta dosificación puntual desensibiliza de manera selectiva las raíces nerviosas tanto dorsales como ventrales de los tres segmentos espinales implicados. [19]
En el protocolo anatómico de Farquharson, la aguja se introduce con precisión a 5 cm de la línea media, situándose al nivel del borde caudal de la apófisis transversa de L2 con una inclinación dirigida 10° hacia medial y avanzando 1 cm sobre dicho borde. El bloqueo desensibiliza las raíces nerviosas dorsales y ventrales de T13, L1 y L2, alcanzando una analgesia efectiva a los 10 minutos de la inyección, completándose totalmente entre los 10 y 15 minutos, y ofreciendo una duración anestésica de 90 minutos de cobertura quirúrgica. [19]
En cuanto a los accesos neuroaxiales, el bloqueo epidural alto demanda el empleo estricto de lidocaína al 2% formulada sin vasoconstrictor. Por otro lado, en hembras adultas la anestesia epidural baja se ejecuta administrando 1 ml por cada 100 kg de peso vivo del anestésico local, lo que equivale a un volumen total de 5 a 10 ml en un bovino de 500 kg, depositado en el espacio sacro-coccígeo o en el primer espacio intercoccígeo con una angulación de aguja de 45 grados para asegurar que el animal se mantenga en pie. [17][20][19]
Para asegurar la inmovilidad en intervenciones en pie, la sedación sistémica debe basarse en la administración de acepromacina o sus derivados en dosis reducidas de un cuarto a media dosis de la habitual, graduadas según el temperamento individual. En esta modalidad en estación resulta indispensable evitar la xilacina sistémica, dado que desencadena contracciones miometriales que entorpecen la exteriorización, la incisión y la sutura del órgano. No obstante, las observaciones de campo indican que el empleo de xilacina o ketamina en la anestesia materna, como ocurre en la vía epidural, no genera depresión clínica relevante ni compromete la reactividad y el inicio respiratorio del neonato. [18][21]
"Es crucial evitar la xilacina, ya que esta droga produce contracción del útero, lo que complicaría significativamente la presentación, incisión y sutura durante el procedimiento quirúrgico." — Oscar Perusia [18]
La antisepsia estricta con yodo o clorhexidina reduce hasta el 90% de las bacterias dérmicas, mientras que el cierre uterino invaginante con ácido poliglicólico minimiza adherencias tisulares y fallos postoperatorios en la cesárea en vacas. [22][23][24]
Parámetros técnicos de antisepsia y síntesis tisular en la cesárea en vacas
| Etapa Quirúrgica / Tejido | Molécula / Material Recomendado | Técnica y Tiempo de Aplicación | Objetivo Clínico | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Preparación cutánea y antisepsia | Yodo jabonoso + povidona yodada al 10%, o clorhexidina jabonosa + solución antiséptica | Lavado con arrastre mecánico seguido de pases repetidos por 4 a 10 minutos | Reducción masiva de hasta 90% de bacterias superficiales dérmicas | [22] |
| Histerotomía rutinaria (sin contaminación) | Ácido poliglicólico N° 1 o 2 (multifilamento sintético reabsorbible) | Patrón invaginante oblicuo de Utrecht con nudos ocultos a 2 cm de los vértices | Prevenir adherencias con órganos vecinos y asegurar la fertilidad postparto | [23], [24] |
| Histerotomía contaminada | Monofilamento sintético | Cierre uterino en doble plano de sutura | Seguridad del cierre frente a contaminación y menor riesgo de dehiscencia | [23] |
| Tejido subcutáneo de la pared | Material de síntesis quirúrgica | Sutura continua con puntos alejados para aproximación de bordes | Prevención de edema y formación de seromas en la herida operatoria | [13], [24] |
El protocolo de preparación antiséptica comienza con un afeitado previo de la zona quirúrgica y un lavado riguroso mediante soluciones jabonosas de yodo o clorhexidina. Este paso inicial consigue la remoción de aproximadamente el 90% de las bacterias dérmicas gracias a la combinación de arrastre mecánico y acción química de la molécula empleada. [22]
Una vez concluido el secado de la piel, la desinfección cutánea posterior debe mantener la coherencia química utilizando exactamente la misma molécula del lavado previo, aplicando povidona yodada al 10% si se utilizó yodo jabonoso o clorhexidina tras un detergente de dicha base. Este procedimiento demanda pases múltiples activos durante un lapso de 4 a 5 minutos, extendiéndose de 8 a 10 minutos bajo protocolos estándar. [22]
Para abordar las técnicas de cesárea en bovinos mediante el flanco izquierdo, la incisión cutánea se orienta de manera vertical con una longitud cercana a los 35 cm, iniciando dos traveses de mano por debajo de las apófisis transversas lumbares y sugiriendo la hemostasia por ligadura de la arteria circunfleja ilíaca. Paralelamente, se desaconseja de forma enfática la administración de xilacina durante el acto quirúrgico debido a su comprobado efecto oxitócico, pues desencadena intensas contracciones en la pared uterina que complican severamente las maniobras del cirujano. [11]
En el cierre del órgano gestante, la técnica de Utrecht destaca como un patrón invaginante no perforante orientado oblicuamente que inicia 2 cm antes de la comisura superior, logrando ocultar nudos y material para prevenir adherencias peritoneales y resguardar la fertilidad futura. Para esta síntesis, el ácido poliglicólico es el material sintético multifilamento recomendado en el 70% de las cesáreas dada su flexibilidad y manejabilidad, recurriendo a monofilamentos en doble plano ante una evidente contaminación bacteriana. Por el contrario, se rechaza categóricamente el uso de biomateriales naturales como el catgut por suscitar reacciones tisulares erráticas y reabsorción prematura, anomalías vinculadas al 40% de los fracasos por fallas de sutura. Finalmente, en vaquillonas intervenidas mediante abordajes paramedianos, se aconseja ejecutar una sutura continua con puntos alejados en el tejido subcutáneo para aproximar los bordes y evitar seromas o edemas locales. [23][24][13]
"En el 70% de las ocasiones cuando suturo útero lo hago con ácido poliglicólico, y en el resto de las ocasiones, en caso de contaminación bacteriana que vea que hay una contaminación bacteriana, utilizo un monofilamento con doble sutura." — Jorge Eseverri [23]
El protocolo postoperatorio de la cesárea en vacas exige un seguimiento estructurado en tres visitas de revisión y una terapia combinada con antibióticos, antiinflamatorios y uterotónicos para contrarrestar la intensa agresión tisular y la contaminación bacteriana. [25][26]
Parámetros de control postoperatorio, puerperio y recuperación en cesáreas bovinas
| Fase o Parámetro | Condición o Hallazgo Clínico | Acción y Criterio de Manejo | Referencia |
|---|---|---|---|
| Seguimiento clínico | Riesgo de complicaciones infecciosas o inflamatorias no detectadas | Programar tres visitas de revisión post-cesárea para reevaluar y ajustar la terapia | [26] |
| Tratamiento médico puerperal | Trauma por incisión, sutura y manipulación previa con alta contaminación bacteriana | Aplicación de antibióticos, antiinflamatorios y uterotónicos para optimizar la recuperación | [25] |
| Membranas fetales en lechería | Predisposición a retención placentaria por edema, atonía, cotiledonitis y placentitis | Monitorear la expulsión placentaria y la salud uterina con protocolos que reduzcan el edema | [27] |
| Vigor neonatal del ternero | Riesgo de anoxia y acidosis metabólica por tracción obstétrica forzada | Cesárea oportuna sin tracción previa para asegurar la adaptación respiratoria en 48 horas | [28] |
| Reanudación reproductiva | Ampliación potencial del periodo de días abiertos por dos semanas | Evaluar involución uterina y calidad del moco en celo para inseminar hacia los 70 días | [29] |
El puerperio posterior a una cesárea en bovinos difiere significativamente del observado en un parto normal debido a la mayor contaminación bacteriana y a una agresión física sustancialmente más intensa sobre los tejidos. En la práctica de campo, las manipulaciones previas del parto efectuadas por los ganaderos incrementan el trauma tisular y la carga contaminante antes de la intervención quirúrgica. Frente a este escenario, el manejo postoperatorio debe incorporar protocolos rigurosos con antibióticos, antiinflamatorios y uterotónicos orientados a contrarrestar los riesgos derivados de la apertura abdominal y uterina, la implantación de suturas y la exteriorización de órganos. [25]
Para asegurar una evolución clínica favorable, se recomienda estructurar tres visitas de revisión post-cesárea que permitan monitorizar la recuperación de la vaca, reevaluar el tratamiento instaurado y detectar cualquier complicación de forma temprana. Asimismo, la oportunidad de la técnica incide de manera directa en el neonato; la realización de la cesárea sin tracción previa del ternero disminuye la acidosis metabólica y la anoxia neonatal, sin alterar en absoluto su posterior adaptación respiratoria en el transcurso de las primeras 48 horas de vida. [26][28]
Durante el parto ocurre una depresión inmunológica fisiológica que reduce de forma significativa el número y la función de los neutrófilos, incrementando la susceptibilidad materna a infecciones. [30]
Bajo este contexto fisiológico, la cesárea en vacas lecheras predispone marcadamente a la retención de placenta debido al edema postoperatorio, las fallas en el desprendimiento de los villi coriónicos de los placentomas, la placentitis, la cotiledonitis y la atonía uterina. A su vez, las vacas que padecen retención placentaria producen calostros con una menor cantidad de inmunoglobulinas, lo cual afecta negativamente la transferencia pasiva de inmunidad hacia el ternero recién nacido. [27][30]
Cuando la intervención obstétrica se practica en un paciente seleccionado adecuadamente y sin lesiones infecciosas previas, el puerperio resulta plenamente comparable al de un parto normal, aun cuando el periodo de días abiertos tienda a extenderse un par de semanas adicionales. Por consiguiente, el momento idóneo para dar servicio o reinseminar a la vaca se ubica alrededor de los 70 días post-cesárea, evaluando meticulosamente el grado de involución uterina y la consistencia del moco producido durante el celo. [29]
"Si se realiza la cirugía eligiendo bien al paciente, el puerperio es casi como si la vaca hubiera parido normal, tal vez el número de días abiertos se amplíe un par de semanas; siempre y cuando se vigile la correcta involución uterina." — Rafael Ordóñez [29]
Q: ¿De qué lado se hace la cesárea en vacas? A: Se realiza habitualmente por el lado o flanco izquierdo, mediante laparotomía lateral izquierda en la fosa paralumbar, tanto con el animal de pie como en decúbito lateral, ofreciendo comodidad al cirujano y paciente con menores complicaciones en la herida. [11][12][10]
Q: ¿Cuáles son las técnicas de cesárea en vacas? A: Incluyen la laparotomía lateral izquierda o por el flanco izquierdo (en pie o decúbito lateral), y para vacas en recumbencia o decúbito dorsal y dorsolateral, las técnicas en línea media, ventrolateral y la técnica paramediana. [11][10][13]
Q: ¿Cómo se realiza la anestesia paravertebral en bovinos? A: En la técnica proximal (Farquharson), se inyectan 10 a 20 ml de lidocaína al 2% (preferiblemente con epinefrina) a nivel de T13, L1 y L2, insertando la aguja a 5 cm de la línea media sobre el borde caudal de la apófisis transversa. [19][17]
Q: ¿Por qué se debe evitar la xilacina como sedante durante una cesárea en pie? A: Debe evitarse debido a su efecto oxitócico, ya que produce contracción del útero, dificultando gravemente la manipulación uterina, la presentación, la incisión y la sutura durante la intervención. [11][18]
Q: ¿Qué materiales de sutura son recomendados para cesáreas en bovinos y por qué? A: Se recomienda ácido poliglicólico en el 70% de las suturas uterinas por flexibilidad, manejabilidad y menor reacción tisular, empleándose calibres No. 1 o 2 en técnicas como Utrecht. En contaminación se prefieren monofilamentos, desaconsejando materiales naturales como el Catwood por reabsorción prematura y riesgo. [23][24]
Q: ¿Cómo se decide entre cesárea y fetotomía para resolver un parto distócico? A: La cesárea se indica prioritariamente cuando el ternero está vivo y la extracción vaginal es inviable (hombros o pelvis no caben). La fetotomía se reserva para terneros muertos o no viables, siempre que el profesional cuente con instrumental adecuado y experiencia técnica. [1][3][8]
Este artículo fue construido utilizando exclusivamente conocimiento empírico validado de la comunidad de expertos:
Carlos Risco: Cesárea y Fetotomía. Riesgos, ventajas y desventajas.
M. V. Rhades, Luis. Área de Salud Pública Veterinaria y Mejoramiento Animal EEA INTA Anguil. M. V. Rutter, Bruno, Profesor Titular Catedra de Teriogenología, Facultad de Ciencias Veterinarias, UBA M. V. Schreyer, Héctor Jefe AER INTA San Salvador, Entre Ríos.: La atención del parto en los rodeos de cría
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Méd. Vet. Mg. Luis Carlos Rhades: La atención del parto en los rodeos de cría: Profesionalización del personal de campo.
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Rafael Ordóñez: Cesárea en Parto Distócico
Oscar J. Garnero, Oscar R. Perusia: Manual de anestesias y cirugías de bovinos: Cirugías del aparato reproductor de la hembra
Bruno Rutter.: Obstetricia y neonatología bovina: X Maniobras Obstétricas
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