Dolor animal

Publicado el: 12/3/2019
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Uno de los tópicos menos tratados en la medicina veterinaria es el referente al dolor animal, si mal no recuerdo durante mi época de estudiante solo tocamos algo referente al dolor en el curso de Farmacología, cuando llegamos al capítulo de los analgésicos. Con el transcurso de los años y más basado en la práctica diaria fue que comencé a entender la importancia del tratamiento del dolor en la terapia de cualquier patología de los animales.

Hace algunos años encontré un afiche que mostraba una vaca sufriendo las consecuencias del dolor ocasionado por una fractura de fémur que tenía el siguiente mensaje No Importa Que No Sepan Hablar Lo Importante Es Que Saben Sufrir.

Este fue un mensaje que me impacto y que nunca olvidare y desde ese momento en cualquier terapia que realice con algún animal lo primero que tengo en mente es: EL SUFRIMIENTO ANIMAL.

En tal sentido los médicos veterinarios debemos ser los primeros en evitar a toda costa el sufrimiento de los animales, debemos internalizar en nuestra ética profesional que debemos hacer todo lo posible para disminuir el nivel del dolor animal en las diferentes áreas de especialización que desempeñamos.

El hombre es considerado como un ser superior por tener el cerebro racional a diferencia de los animales que solo tienen el cerebro límbico y/o emocional, es por ello que el hombre se ubica en la cúspide de la escala de seres vivientes sobre la tierra, pero esto NO ES ASÍ, porque los humanos no somos superiores ni diferentes al resto de los animales que habitan esta tierra, todos los vertebrados tienen formas muy parecidas durante su desarrollo embrionario, esta es la base de la hipótesis de la EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES (Darwin).

Si analizamos más aún nos damos cuenta que anatómicamente las diferencias entre el cerebro humano y animal no son sensitivas, sino motoras.

El dolor se define como una: experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con un daño tisular real o potencial. De acuerdo con esta definición se necesita un sujeto que sea capaz de mostrar el dolor, y ese fue el comienzo de los problemas, por la dificultad para valorar el componente emocional del dolor en los animales.

Los procesos fisiológicos en los mamíferos son muy similares e involucran fenómenos fisiológicos de transducción de un estímulo nocivo en una señal nociceptiva hasta la médula espinal y su modulación a la corteza cerebral, por esto asumimos que el dolor es una manifestación de nocicepción (nocicepción, consiste en la emisión de señales de dolor al sistema nervioso central, es decir, al cerebro y a la médula espinal).

Los nociceptores son receptores sensoriales que responden a estímulos que lesionan los tejidos, o que podrían hacerlo, y están situados al final del axón de una neurona sensorial. La información dolorosa una vez que llega a la corteza cerebral se interpretará en esta como DOLOR, siendo previamente modulada por un sistema de control del dolor pudiendo ser reducida o amplificada, es allí el origen de las diferencias que en la práctica encontramos en los niveles de dolor que manifiestan las distintas especies a nuestro cargo, y nosotros reconocemos como el umbral del dolor. La analgesia se define como la ausencia del dolor frente a una estimulación que produciría dolor.

 

 

El dolor en los animales debemos entenderlo como un sistema de protección frente a un daño real o posible y según su duración puede ser agudo o crónico¸ cuando el dolor no tiene esta función y es debido a una causa de neuropatía (lesión o enfermedad) o quirúrgica, en estos casos es imperativo el empleo de terapia del dolor.

El dolor se manifiesta mediante cambios en el comportamiento y en las actitudes, algunas de estas actitudes que son muestras de dolor animal son:

  1. Cuanto más cierran los ojos más intensos es el dolor.
  2. Las orejas caídas es una buena muestra de dolor.
  3. Las vocalizaciones son una muestra inevitable de dolor.

Finalmente es de suma importancia la observación de los animales, principalmente la observación de la cara, ella nos dará claramente la impresión de las emociones del animal; la vaca normalmente siente miedo de las sombras y debemos saber que el miedo no es otra cosa que la respuesta de su sistema de protección, el miedo puede resultar en una Huida, esconderse, respuesta agresiva y en una ira que es preparatoria para la defensa.

Las actitudes que muestren los trabajadores del ganado son las que determinan que el ganado tenga más o menos miedo a las personas y este miedo afectará la producción del animal.

El miedo no es otra cosa que una experiencia desagradable que el animal percibe como una amenaza.

Todos los animales domésticos perciben a los humanos como depredadores, razón por la cual siempre están predispuestos a asociar al hombre con estímulos negativos.

Las vacas se comunican mediante feromonas, cuando una de ellas percibe el miedo o peligro libera en las glándulas de la pezuña las feromonas, que trasmiten el miedo a todo el lote de vacas; las interacciones más comunes de efecto negativo para las vacas se suceden en los empujones y golpes cuando son llevados al ordeño, toda brusquedad e impaciencia es causante de un gran estrés y dolor.

El sufrimiento es el dolor emocional que se presenta cuando los animales por alguna razón no pueden manifestar su comportamiento normal, la ansiedad también se manifiesta cuando un animal prevé un sufrimiento futuro por algo que la hace recordar el sufrimiento acontecido con anterioridad, algunas veces también podemos observar frustración cuando los animales no pueden solucionar un problema que se le presenta y le causa daño y dolor.

Los conocimientos de estos conceptos son de gran utilidad en el manejo del ganado pues nos permitirán un trabajo más acorde con las buenas prácticas de bienestar animal y los principios básicos de la Etología de los bóvidos.

 

El dolor en las vacas

Por ser la vaca un animal de presa y de temperamento flemático se asumía que era menos sensible al dolor en comparación a los equinos, y muchos ganaderos las consideraban insensibles al dolor, esto es debido a su naturaleza estoica que tienen como estrategia para sobrevivir, y es el no mostrar debilidad para evitar que el depredador advierta que es una presa fácil.

 

 

A continuación, analizaremos las experiencias dolorosas en las vacas:

El frío es motivo de un gran estrés para los terneros cuando las temperaturas son inferiores a 15 °C, además reduce la absorción de Ig. G, los terneros pierden gran cantidad de calor corporal por las patas. No debemos olvidar el gran dolor que sufre un ternero durante el parto distócico; nosotros nunca nos hemos preocupado de darle atención alguna al recién nacido.

En el caso de las vacas lo que debemos saber es que ellas ven y oyen en forma distinta a los humanos, es por esta razón que situaciones que a nosotros se nos pasa desapercibida pueden generar en las vacas situaciones de gran miedo y estrés, la vaca como todo animal de presa ha desarrollado en su evolución sus sentidos para escapar de sus predadores, esto principalmente en los oídos y la vista.

El cálculo delas distancias se basa en la profundidad de las imágenes y la profundidad es determinada por la visión binocular la cual es reducida (entre 30 y 50 grados); ellas ven mucho mejor las líneas verticales que las horizontales esa es la razón por la cual cuando las corremos con mucha frecuencia se estrellan y golpean con las vallas o travesaños que son horizontales, las vacas demoran mucho en adaptarse a los cambios de luz y cuando estos son demasiado bruscos le causan gran dolor, esta podría ser la causa del temor a las sombras.

Cuando la vaca nos mira con un ojo todo está por buen camino, pero cuando ella nos mira con los dos ojos es porque está suponiendo agresividad por parte nuestra.

El oído de las vacas es mucho más sensible que el del humano siendo capaces de escuchar una frecuencia más elevada por esta razón un ruido imperceptible para nosotros es para las vacas causa de malestar y de dolor, de acuerdo con este concepto no existe razón alguna para gritar a las vacas.

Entre los factores climáticos que debemos considerar: el más importante es el viento, a las vacas no les gusta que las corrientes de aire le soplen directamente en la cara, cuando esto sucede ellas normalmente de voltean, se debe tener presente esta situación a la hora de diseñar los corrales, la intensidad de la luz puede ser la causa de un dolor extremo cuando ellas estando en un lugar oscuro deben salir a una zona de luz intensa, en resumen debemos siempre evitar cualquier ruidos de alta intensidad sea este de bombas de vacío, golpes de puertas y de cornadizas o cepos de ordeño.

El estudio comparativo entre las salas de ordeño automáticas y las operadas por el hombre han demostrado que el origen de la menor cantidad de mastitis en la sala automática se debía al menor ruido existente en ellas.

El procedimiento del secado que es una práctica rutinaria en todas las ganaderías lecheras puede ser causa de un gran malestar y dolor en las vacas, ello debido a que la interrupción del ordeño originan una congestión, incomodidad y dolor en la ubre esto principalmente en las vacas de alta producción.

La interrupción del ordeño causa una acumulación de leche en la ubre originando una FUERTE DISTENCIÓN en las próximas 16 horas, lo que provoca una respuesta inflamatoria con presencia de neutrófilos y dolor e incomodidad al desplazarse.

Una muestra del dolor es que las vacas recién secadas reducen el tiempo de reposo para evitar la presión sobre la ubre, además se incrementa notablemente el número de vocalizaciones.

Las mastitis son consideradas como uno de los procesos más dolorosos en la vaca lechera, esto sin tener en cuenta que las mastitis leves y moderadas también causan dolor, es más las mastitis sub-clínicas también causan dolor, esto se ha demostrado por la presencia en el suero de Bradicinina, que es un péptido que actúa como mediador en los procesos inflamatorios. Otra demostración del dolor es la observación de cambios de comportamiento, reducción del consumo de alimento y apatía en general.

A continuación, detallaremos algunos indicadores del cambio de comportamiento de las vacas causados por el dolor originado por la mastitis:

  1. Inquietud durante el ordeño.
  2. Mayor separación de los corvejones en la posición de pie.
  3. Mayor tiempo parada (disminuye el tiempo de tumbada).
  4. Menor tiempo comiendo y rumiando (menor consumo de M.S.).
  5. Menor producción y calidad de leche.

Las afecciones pódales que incluyen una variedad de afecciones son responsables de un gran dolor en las vacas según referencias del Concilio llevado a cabo en Inglaterra 1964: El Animal Welfare Council en sus conclusiones afirma que “las cojeras de las vacas son condiciones extremadamente dolorosas por lo que se deben tomar medidas urgentes para reducirlas”. En la actualidad se está evaluando los niveles de Haptoglobina para determinar el grado de enfermedad de las vacas. A continuación mostramos un cuadro que nos muestra la relación existente entre los niveles de haptoglobina y los grados de claudicación en vacas.

 

 

Valores promedio de las concentraciones plasmáticas de haptoglobina (mg/ml) en vacas: lecheras (un 103) con distintos grados de locomoción.

La frecuencia de dar patadas es debida al dolor que manifiestan las vacas por sus lesiones que muestran en sus pezones causados muchas veces por el aumento de la frecuencia de ordeños. Cierta ves fui llamado a un establo porque el ganadero me decía que sus vacas marchaban durante el ordeño, mi sorpresa fue grande al encontrar que todo se debía a la presencia de moscas hematófagas que le causaban dolor en los pies a las vacas en la sala de ordeño, actitud contraria a lo normal. Cualquier médico veterinario que ha atendido un parto puede dar fe del gran dolor que sufren las vacas durante un parto distócico y aún durante un parto eutócico, es más en la actualidad se observa gran sufrimiento animal en las retenciones de placenta y las metritis postparto (ver tabla).

 

 

A continuación les indicaremos algunas máximas referidas al dolor en las vacas:

  1. Cualquier dolor es estresante (con las conocidas consecuencias del estrés).
  2. Cualquier dolor queda en la memoria de las vacas.
  3. Hay dolores que se vuelven crónico (corte de cola).
  4. Los gritos siempre son estresantes (los ruidos cusan miedo sin proceso de aprendizaje).
  5. La participación humana siempre es considerada una experiencia negativa para las vacas.
  6. En condiciones comerciales, el 30% de la variabilidad en la producción lechera es debida al distinto grado de miedo que muestran las vacas.
  7. Por cada hora más que la vaca esta recostada puede producir 1.5 más kg de leche.

Finalmente les quiero recomendar el empleo de analgésicos, anestésicos y Aines cuando nuestros animales lo requieran, personalmente en la década de los setenta comencé a emplear diclofenaco, después el Piroxican y actualmente prefiero el Meglumine de fluimixin entre los Aines. La Dexametasona la empleo en casos estrictamente necesarios sin abusar de las bondades de este fármaco.

 
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