El Conacaste (Enterolobium Cyclocarpum), un árbol de usos múltiples en regiones tropicales de Guatemala

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INTRODUCCIÓN.

El Conacaste es un árbol grande de hasta 40 metros de alto y 3 metros de diámetro, que cuando crece en condiciones abiertas tiene un tronco corto y grueso, pero con numerosas ramificaciones que son necesarias para soportar la copa ancha y voluminosa. Tiene corteza de color marrón grisáceo pálido; las hojas son opuestas, bipinnadas y miden entre 15 y 40 centímetros, con 5 a 15 pares de pinnas y 20-30 pares de foliolos por pinna.

Es un árbol muy típico del paisaje que crece entre pasturas de las zonas estacionalmente secas de la vertiente del Pacífico de América Central; aunque realmente son remanentes del bosque seco original, la regeneración se ve favorecida por el ganado, ya que al consumir el fruto, las semillas pasan por el tracto digestivo del animal y los jugos enzimáticos que se vierten al abomaso, realizan un proceso de escarificación natural, para posteriormente ser expulsados con las excretas, condición ideal para germinar al principio de las lluvias; sin embargo, si la carga animal es muy alta en la estación seca, los arbolitos producto de la regeneración son destruidos por el ramoneo.

 

 

Las flores son pequeñas, blancas y están dispuestas en inflorescencias de 1.0 a 1.5 centímetros de diámetro cuando están completamente abiertas. Las vainas tienen forma de oreja como un rasgo distintivo de esta especie; miden entre 8 y 14 centímetros de diámetro, curvadas y de color marrón oscuro lustroso. Las semillas se disponen en dos hileras, con un total de 10 a 20 semillas por vaina, las cuales no se abren por sí solas cuando están maduras.

 

 

VALOR NUTRICIONAL.

Las semillas de Conacaste representan una alternativa alimenticia importante, tomando en cuenta sus características químicas y nutricionales en cuanto al contenido porcentual de proteína y grasa. En lo que se refiere a factores antinutricionales, contienen mínimas cantidades de inhibidores de tripsina, glucósidos cianogénicos y saponinas, los que pueden ser eliminados sometiendo las semillas a procesos de cocción o tostado, evitándose así posibles daños a la salud de los animales. También es posible aprovechar las vainas completas con las semillas o solamente las semillas procesadas con un tratamiento térmico artesanal o industrial.

Debido a que las vainas son consumidas lentamente, pueden constituir un suplemento importante de energía y proteína durante los dos últimos meses de la estación seca, cuando solo se dispone de otros alimentos de peor calidad. Las hojas no se usan como forraje, ya que a pesar de ser altamente nutritivas y digestibles no son muy aceptadas por el ganado porque contienen cierta concentración de sustancias fenólicas; por otro lado, algunos productores sospechan que los frutos pueden ser abortivos en yeguas, por lo que tratan de evitar que próximas al parto consuman los frutos, o controlan la época de cubrimiento para que el momento del parto no coincida con el periodo de fructificación de la especie.

Los árboles maduros de Conacaste también constituyen una fuente valiosa de madera para ser utilizada en construcción; las ramas se destinan para producir leña que se usa en el proceso de combustión en los hogares rurales. En algunos lugares del país, la pulpa gelatinosa de las vainas maduras también se destina para producir jabón, mientras que las flores se valoran en el trópico como un recurso melífero.

 

 

Análisis de laboratorio reportan valores de 59.63 por ciento de digestibilidad in vitro de los frutos maduros, 26.3 y 34.5 por ciento de proteína para la vaina y la almendra, respectivamente, mientras que la concentración de carbohidratos solubles es superior en la vaina (63.1%) con respecto a la almendra (49.6%). La almendra contiene una adecuada cantidad de aminoácidos esenciales, sobresaliendo treonina y lisina, cuya concentración es superior a la que poseen la leche, el huevo y la soya.

 

RECOLECCIÓN Y UTILIZACIÓN DE LOS FRUTOS.

Cuando los frutos están maduros son de color café, los cuales con facilidad se desprenden del árbol y caen al suelo. Normalmente se recolectan 3 o 4 veces a la semana durante el periodo de fructificación, los cuales después de ser sometidas a un proceso de secado al sol por 3 horas durante dos días, son guardarlos bajo sombra en un lugar seco, sobre plástico para evitar que se pudran antes de comenzar a suministrarlos, aunque pueden almacenarse excedentes hasta 6 meses, si se protegen de la humedad y las altas temperaturas, para evitar que pierdan parte de su valor nutricional.

La especie es un árbol de crecimiento rápido, con incrementos anuales de diámetro iguales o superiores a los 10 centímetros. Anualmente se estima que un árbol adulto puede producir entre 225 y 725 kilogramos de vainas, que equivalen aproximadamente a 2000 vainas cada una con 10 a 16 semillas, haciendo un peso total entre 900 y 1200 kilogramos. La reproducción del Conacaste es por semilla botánica, con porcentajes de viabilidad superiores a 80; la producción de frutos en Guatemala ocurre en los meses de febrero a abril.

 

 

Como la semilla es de consistencia dura se recomienda moler o triturar los frutos con un mazo en un lugar donde exista garantía que no se van a mezclar con tierra o sustancias extrañas; complementariamente se recomienda pasar el material triturado por un molino de martillos para fraccionar la semilla y reducir el tamaño de las partículas, máxime si se va a utilizar en terneros. En vacas mayores de 1 año se recomienda usar hasta un máximo de 2.5 kg/animal/día, posterior a un periodo de adaptación de los animales, comenzando con 1.5 kilos; si se trata de terneros mayores de 3 meses, la ración máxima debe ser de 1.5 kilos, iniciando con 0.2 kilos.

En vacas lactantes se recomienda suministrarlo una vez al día y después del ordeño, habiendo observado un incremento significativo en la producción diaria de leche, confirmando además que durante la época seca se mejora la condición física, el desarrollo y reproducción de los animales, al aumentar la frecuencia del celo y el porcentaje de preñez en las vacas, así como el incremento de peso en los animales en etapa de crecimiento.

Investigaciones realizadas con consumo de frutos de Conacaste a libre voluntad, se han encontrado ganancias de peso de los animales hasta de 1.10 kilogramos/día. Utilizando toretes de finalización, alimentados con fruto maduro en niveles del 10, 20 y 30 por ciento de la dieta, se observaron ganancias diarias de peso de 1.30, 1.18 y 1.38 kilos, respectivamente, así como Índices de Conversión Alimenticia de 9.21, 9.10 y 7.88 kilos de alimento por kilo de ganancia de peso. En otro estudio realizado en la Escuela Zamorano de Honduras utilizaron el fruto de Conacaste (E. cyclocarpum) como sustituto parcial del concentrado, en dietas de vacas lecheras de producción media, se obtuvo resultados en la producción de leche de 17.80 kg y 17.35 kg para la dieta convencional y la dieta con Conacaste, respectivamente.

 

BIBLIOGRAFÍA.

BURGOS. A. 1999. Evaluación del grano de frijol Terciopelo (Mucuna pruriens) y del fruto de Guanacaste (Enterolobium cyclocarpum) como reemplazo de soya (Glicine max) en dietas de vacas lecheras de doble propósito. Tesis Ingeniero Agrónomo. El Zamorano, Honduras, Escuela Agrícola Panamericana. 23 p.

MOSCOSO, C. 1994. Evaluación nutricional del fruto de Guanacaste (Enterolobium cyclocarpum). Tesis Ingeniero Agrónomo. El Zamorano, Honduras, Escuela Agrícola Panamericana. 40 p.

ORDOÑEZ, M.; SOTO, D. 2007 Efecto del uso del fruto de Guanacaste (Enterolobium cyclocarpum) como sustituto parcial de concentrado en la alimentación de ganado lechero. Tesis Ingeniero Agrónomo. El Zamorano, Honduras, Escuela Agrícola Panamericana.

 
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