En mi práctica profesional de más de 35 años como veterinario asesor en producción, sanidad, nutrición y manejo en gallinas ponedoras, me ha tocado ver todo tipo de situaciones y resultados productivos: buenos, malos, regulares, únicos.
Hace ya varios años que una de las empresas proveedoras de genética de ponedoras comerciales a nivel mundial, puso un objetivo que me pareció desde un principio una vara muy alta a alcanzar y aún más difícil de superar. Esta empresa, esporádicamente muestra cuando premia a avicultores que logran este objetivo.
En ese momento afirmaron que las ponedoras comerciales (sus líneas genéticas), estaban preparadas para alcanzar los 500 huevos por ave alojada a las 100 semanas de vida, e inclusive formaron el club de los 500 huevos.
Muchos de mis clientes asesorados, que visito en forma periódica y otros que veo en forma más esporádica, ya venían con muy buenos resultados productivos, pero en ningún caso todavía me había tocado tener un lote que lograra el objetivo. Muchos lotes se acercaban a los 490 huevos por gallina alojada a las 100 semanas, pero esos últimos huevos que separaban al resultado real del objetivo, sinceramente eran los más difíciles de obtener. Llegué a pensar que lograrlo era imposible en las condiciones con las que trabajamos en esta parte del mundo, no por falta de conocimientos ,compromiso de todos los involucrados, ni búsqueda de mejora contínua, sino por la dificultad de dar a las aves condiciones de producción que lo permitieran.
En diciembre del año 2025, un lote en uno de mis clientes, que asesoro hace más de 20 años, fue retirado de producción con 99 semanas cumplidas, con 505 huevos por gallina alojada. No solo superó los 500 huevos, sino que si lo hubiéramos dejado llegar a las 100 semanas hubiera superado los 511 huevos por gallina alojada.
La producción se logró en un galpón batería cerrado, con ventilación túnel, inlets y paneles evaporativos, con capacidad para unas 60000 aves, en jaulas batería de 6 niveles. El lote se trabajó con una densidad menor a la habitual, contando con unos 460 cm2 por ave. La postura semanal superó el 90% durante la semana 22 de vida, tuvo una persistencia excelente (58 semanas por encima del 90%), estando al momento del retiro del lote en el 85% de postura ave/día y la viabilidad del lote fue excepcional, finalizando el ciclo productivo con más del 94% de aves vivas. La calidad de los huevos producidos fue excelente, con buena calidad de cáscara hasta la finalización del ciclo.
Hasta aquí la descripción del logro productivo.
Adjunto el gráfico de producción del lote.
Al observarlo, verán que hay algunas variaciones bruscas en el porcentaje de postura semanal, que son ocasionadas por el tipo de juntada (recolección), que no siempre respeta horarios, lo cual ocasiona ese dibujo. No quise editarlo para suavizarlos, para ser absolutamente real en como se registraron los datos.
Sin embargo, escribo estas notas, no para hablar de productividad de las aves, sino para hablar de un fenómeno en el que nunca había prestado verdadera atención, hasta que me tocó verlo personalmente y se trata de la Resiliencia (término de moda, que no llegaba a entender totalmente).
El significado de resiliencia, según la definición de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. En psicología se puede agregar algo más al concepto de resiliencia: no sólo gracias a ella podremos ser capaces de afrontar las crisis o
situaciones traumáticas , sino que también podremos salir fortalecidos de ellas.
Esta granja fue una de las granjas afectadas en abril del 2023 por influenza aviar de alta patogenicidad. Fue detectada en un galpón, denunciada como sospechosa, testeada por el SENASA (autoridad sanitaria) y todas las aves de la granja murieron o fueron sacrificadas, bajo supervisión oficial en el lapso de unas 3 semanas. No recuerdo haber vivido en mi trayectoria profesional ningún hecho tan dramático como este, y se que es igual de traumático en todas las granjas en las que ha ocurrido un fenómeno de estas características.
De un día a otro, la granja como tal no existió más. Los dueños estaban devastados, el personal también, una verdadera catástrofe. No recuerdo haber salido tan deprimido de un galpón de aves en toda mi vida profesional, como en el momento en que tomé conciencia de lo que estaba ocurriendo y tener que comunicárselo a los dueños de la empresa.
Sin embargo, luego de semejante situación, la familia dueña de este establecimiento, una empresa familiar en la que trabajan 2 generaciones, el padre y sus hijos, decidieron comenzar nuevamente. Fueron meses de puesta a punto de las instalaciones, para volver a ingresar aves en crianza, lograr la habilitación de la granja por parte del organismo oficial y recomenzar con la producción, con todas las dudas, los miedos y al mismo tiempo expectativas de volver a producir, desde una situación distinta, con varios empleados históricos y varios empleados nuevos.
Los resultados del primer lote son los que acompañan estas notas, que insisto, no tratan de logros productivos sino de la capacidad humana de superar adversidades, eso que se define como Resiliencia.
Felicito a la familia Gómez, de la empresa Huevos del Pilar, y a todos sus empleados por este logro productivo, luego de un momento tan amargo y que muestran que la capacidad de recuperación, cuando hay determinación y templanza, existe y se traduce en resultados nunca vistos anteriormente.
Merecen este resultado y admiro su capacidad de sobreponerse a la durísima situación vivida. Eso es verdaderamente el significado de la palabra resiliencia.
Nuevamente: Felicitaciones!!