
Los avances tecnológicos y genéticos han revolucionado la producción porcina en Argentina. Ahora es posible minimizar los olores y el amoníaco, mejorando tanto el bienestar animal como la infraestructura de las granjas. Gerardo Roulet explica cómo los aditivos vegetales no solo reducen las emisiones sino que también protegen las instalaciones y mejoran la conversión alimenticia.
