De la herbolaria ancestral a la biotecnología moderna: la revolución de los extractos vegetales contra la multirresistencia en las granjas
En la producción pecuaria actual, el uso masivo de antibióticos —iniciado en la década de 1940 para tratar afecciones como la mastitis bovina y consolidado a partir de 1949 tras descubrirse el efecto promotor de crecimiento de la clortetraciclina— ha llegado a una encrucijada crítica. A medida que la multirresistencia antimicrobiana (RAM) amenaza la eficacia terapéutica global y la inocuidad alimentaria, el saber etnobotánico tradicional está siendo rescatado y reevaluado bajo el lente biotecnológico. Un exhaustivo trabajo de revisión elaborado por Marina Winter-Dendena y colaboradores, titulado
"De la herbolaria a la producción pecuaria: extractos vegetales como alternativa biotecnológica ante la multirresistencia antimicrobiana" y publicado en la revista
BioTecnología (
https://doi.org/10.4142/jvs.23286), profundiza en cómo los fitoquímicos bioactivos están transformándose en la herramienta más prometedora para la salud animal bajo el enfoque global de "Una Salud"[cite: 1, 3, 5].

El panorama en América Latina subraya la gravedad del problema[cite: 5]. En hatos lecheros del suroeste de Brasil, aislamientos de Staphylococcus aureus procedentes de vacas con mastitis clínica evidencian una elevada resistencia a familias clave como los β-lactámicos[cite: 5]. De manera similar, en unidades lecheras de México se reporta un 42% de prevalencia de mastitis subclínica asociada a S. aureus, portando genes de resistencia a fluoroquinolonas, tetraciclinas y cephalosporinas, además de marcadores de virulencia[cite: 5]. La presión evolutiva ejercida por décadas sobre cepas de S. aureus, Escherichia coli y Salmonella spp. ha forzado a los sistemas de producción a adoptar alternativas que no generen tolerancia cruzada[cite: 5]. Es aquí donde la química vegetal ofrece un arsenal diversificado de terpenoides, flavonoides, polifenoles, alcaloides y saponinas[cite: 8, 9, 10].
A nivel práctico y profiláctico, el manejo de la salud mamaria y digestiva ha encontrado en las formulaciones fitoquímicas una efectividad comparable a los antisépticos sintéticos tradicionales[cite: 8]. En pruebas in vivo en rodeos lecheros, mezclas formuladas con extractos de papaya (Carica papaya), sábila (Aloe barbadensis), andiroba (Carapa guianensis), copaíba (Copaifera officinalis), árbol de té (Melaleuca alternifolia) y barbatimão (Stryphnodendron barbatiman) aplicadas en la desinfección pre y post-ordeño (pre-dipping y post-dipping) lograron reducir la carga microbiana de patógenos como S. aureus, Streptococcus agalactiae y E. coli en más de un 80%, igualando el desempeño del yodo y peróxido de hidrógeno[cite: 8]. Asimismo, formulaciones en aerosol a base de aceite esencial de citronela demostraron un efecto bactericida sobre la piel del pezón de 99.9% en solo un minuto de exposición[cite: 8].
En el ámbito terapéutico y de la promoción del crecimiento, los hallazgos en monogástricos y rumiantes muestran mecanismos multifactoriales[cite: 8, 10]. En lechones post-destete desafiados con E. coli enterotoxigénica F4, aditivos fitogénicos a base de fenogreco (Trigonella foenum-graecum), cúrcuma (Curcuma longa) y aceites esenciales ricos en carvacrol o trans-anetol redujeron la excreción bacteriana fecal, mejoraron la morfología intestinal y aumentaron las células productoras de mucina[cite: 9]. En pollos de engorde, la combinación de inulina de agave con aceite esencial de orégano mexicano, o extractos acuosos de orégano ricos en carvacrol y timol, optimizó la conversión alimenticia mediante el fortalecimiento de las uniones estrechas de la mucosa intestinal y el incremento de la abundancia relativa de Lactobacillus[cite: 10]. En rumiantes, la adición de extracto de mezquite (Prosopis juliflora) en ovinos mejoró la digestibilidad del nitrógeno y la ganancia de peso[cite: 10], mientras que combinaciones de aceites esenciales mostraron actividad contra levaduras como Candida spp. en vacas[cite: 9] y reducciones superiores al 95% de infestación por el ácaro rojo (Dermanyssus gallinae) en aves ponedoras mediante nanoemulsiones de clavo y canela sin dejar residuos en huevo[cite: 9].
Desde la perspectiva técnica y académica, la transición masiva hacia aditivos fitogénicos (tales como Digestarom®, Activo® o XTRACT®) enfrenta aún desafíos determinantes[cite: 11]. La variabilidad fenotípica y concentración de metabolitos secundarios en la materia prima vegetal —condicionada por la época de cosecha, la parte anatómica de la planta y los métodos de extracción (maceración, destilación, ultrasonido o fluidos supercríticos)— complica la estandarización dosis-respuesta[cite: 7, 10]. Asimismo, se requiere mayor investigación para resolver limitantes de palatabilidad por sabores u olores intensos, evaluar la estabilidad de los principios activos en el procesado del alimento balanceado (peletizado/extrusión) e identificar los mecanismos exactos de interacción fitoquímico-microbiota sin distorsionar los ecosistemas ruminales o intestinales[cite: 10, 11].
Winter-Dendena, M., Orozco-Gregorio, H. O., Castro-Rosas, J., Pérez-Flores, J. G., & Portillo-Torres, L. A. (2026). De la herbolaria a la producción pecuaria: extractos vegetales como alternativa biotecnológica ante la multirresistencia antimicrobiana. Biología Y Sociedad, 9(18), 31–43. https://doi.org/10.29105/bys9.18-267