Light piglets: Manejo, viabilidad y desarrollo en sistemas con cerdas hiperprolíficas
Publicado:7 de julio de 2026
Resumen
Introducción Los sistemas modernos de producción porcina se caracterizan por un aumento de la hiperprolificidad, lo que ha permitido incrementar el número de lechones destetados por cerda y año. Sin embargo, este avance ha generado una mayor variabilidad dentro de la camada y un incremento en el número de lechones de bajo peso al nacimiento (Crespo & Gad...
Excelente artículo. Felicitaciones a los autores por abordar uno de los mayores desafíos que enfrenta hoy la producción porcina moderna.
Hace casi 20 años tuve la oportunidad de formar parte del equipo de Ralco Nutrition, trabajando en el desarrollo de tecnologías orientadas a maximizar el potencial reproductivo de la cerda. Desde entonces, la genética ha avanzado de manera extraordinaria, permitiéndonos producir camadas cada vez más numerosas y aumentar significativamente los lechones destetados por cerda por año. Sin embargo, el verdadero cuello de botella ya no es la capacidad reproductiva, sino la capacidad fisiológica de la cerda para criar exitosamente a todos esos lechones.
Hemos incrementado el número de lechones nacidos, pero la biología de la cerda prácticamente no ha cambiado. La capacidad uterina, el espacio disponible en la línea mamaria, el número funcional de pezones y la producción de leche siguen siendo factores limitantes. A esto se suma la pérdida progresiva de pezones funcionales durante la vida productiva debido a mastitis, lesiones o traumatismos, una situación que hoy cobra mayor relevancia bajo los sistemas actuales de bienestar animal, donde prácticas como el descolmillado ya no forman parte del manejo rutinario en muchos países.
Cada lechón compite por un recurso limitado: un pezón funcional y una cantidad finita de calostro y leche. En esa competencia, los animales más livianos suelen quedar en desventaja, incrementando el riesgo de mortalidad durante la lactancia. Sin embargo, como bien señala el artículo, estos animales conservan un enorme potencial biológico. Cuando reciben un manejo adecuado, suficiente calostro, nutrición temprana y condiciones sanitarias óptimas, pueden expresar un crecimiento compensatorio extraordinario y convertirse en animales altamente rentables.
Por ello, el verdadero valor de la hiperprolificidad no está únicamente en producir más lechones, sino en desarrollar sistemas capaces de criarlos con éxito. El manejo del calostro, el igualamiento estratégico de camadas, la adopción temprana, la bioseguridad, la sanidad de maternidad, la nutrición de precisión durante gestación y lactancia, y el desarrollo de programas que favorezcan la salud intestinal tras la retirada del óxido de zinc son hoy herramientas indispensables para transformar potencial genético en resultados económicos.
Desde una perspectiva empresarial, la rentabilidad de una granja no depende únicamente del número de lechones nacidos, sino de cuántos animales saludables llegan al mercado de manera uniforme y eficiente. Cada kilogramo adicional producido por cerda al año contribuye a diluir los costos fijos de alimentación, instalaciones, mano de obra y capital invertido, mejorando la competitividad del sistema.
Hoy contamos con tecnologías, nutrición funcional, herramientas de análisis de datos y sistemas de producción de precisión que nos permiten tomar decisiones mucho más fundamentadas que hace dos décadas. El siguiente gran paso para la industria no será producir camadas más grandes, sino convertir una mayor proporción de esos lechones en cerdos sanos, uniformes y altamente eficientes durante toda su vida productiva.