Engormix/Porcicultura/Artículos técnicos

Importancia de las infecciones por Salmonella en cerdos en Argentina y en el marco de regulaciones internacionales

Publicado el: 25/10/2016
Autor/es: MV Dr Julian Parada. Grupo Salud Porcina. Departamento de Patología Animal. Facultad de Agronomía y Veterinaria. Universidad Nacional de Río Cuarto. Cordoba - Argentina
Loading...
En los últimos años, las infecciones por diferentes serovariedades de Salmonella enterica han cobrado importancia a nivel mundial, no solo por su impacto en la salud y producción de los cerdos, sino también porque estos constituyen luego una fuente de infección para los humanos. En el presente artículo, trataremos de responder algunas de las preguntas más frecuentes y que debemos tener en cuenta para mantener un buen estado sanitario en nuestras piaras. La salmonelosis es la enfermedad producida principalmente por Salmonella enterica, bacteria Gram negativa, en su mayoría móvil, posee una gran diversidad de factores de virulencia, así como de variedades, ya que se conocen más de 2400 serovariedades. Estas bacterias están ampliamente distribuidas en la naturaleza, se las encuentra en el tracto gastrointestinal de mamíferos domésticos y salvajes, reptiles, aves e insectos, causando un amplio espectro de enfermedades en el hombre y en los animales. Además, pueden sobrevivir en el suelo por largos periodos de tiempo. Se conocen estudios que reportaron más de 6 meses de sobrevida.
Las infecciones por Salmonella spp. en cerdos son de importancia por dos razones principales. Por un lado, la salmonelosis clínica en los cerdos produce grandes pérdidas económicas por impactar sobre índices productivos como la mortalidad, ganancia diaria de peso (GDP) y conversión alimenticia (IC). Pero además, desde el punto de vista de la Salud Pública, las infecciones causadas por Salmonella spp. en el hombre constituyen una de las enfermedades zoonóticas más importantes en el mundo.
Específicamente en nuestras piaras, según algunas investigaciones recientes, los cuadros de salmonelosis que cursan con diarrea y fiebre como signo clínico de un cuadro agudo, pueden producir un desmejoramiento entre 0,1 y 0,3 en el IC de la granja, con pérdidas de hasta 118 gramos en la GDP, y aumentar entre 5 y 20 días el tiempo en el que los cerdos alcanzan el peso de faena. Esto se relaciona no solo a los cuadros clínicos digestivos, sino también a presentaciones donde la diarrea no es tan evidente (subclínico), donde se comprobó que la presencia de Salmonella spp. afecta la maduración y composición normal de la microbiota intestinal, cambios que podrían significar un detrimento en el desempeño productivo de los animales infectados durante gran parte de su vida productiva. En este punto vemos la importancia que tienen los cuadros entéricos subclínicos dentro de nuestras granjas, por generar grandes pérdidas económicas en forma silenciosa.
 
Signos clínicos y lesiones
La salmonelosis se presenta principalmente en cerdos durante el post-destete, aunque todas las edades son susceptibles a la enfermedad. Se pueden observar diferentes cuadros clínicos, como el generalizado o septicémico, nervioso, respiratorio, abortivo y digestivo. En los cuadros septicémicos se puede observar fiebre, depresión, anorexia, dificultad respiratoria, decoloración rojo-azul-purpura de la piel, más marcado en extremidades, orejas y trompa; e inclusive muerte súbita. La presencia de neumonía intersticial, en algunos casos asociado a serositis fibrinosa, linfoadenopatía y necrosis hepática multifocal, son los hallazgos patológicos más frecuentes.
Los cuadros entéricos se caracterizan clínicamente por la presencia inicial de diarrea cremosa o líquida amarilla-verdosa, en 10 al 15% de los cerdos, y que en pocos días puede afectar a una gran proporción de los animales. Si bien la diarrea tiene una duración entre tres y siete días, suele presentarse en forma recurrente por varias semanas. Las lesiones patológicas se presentan principalmente en el intestino grueso (ciego y colon), con una importante inflamación con presencia de erosiones y úlceras cubiertas por fibrina (membranas pseudodiftéricas)
 
Factores de riesgo
Existen numerosas formas en las que este patógeno puede ingresar a nuestra granja, ya sea a través de las aves, cerdos o reptiles silvestres, hasta por el alimento o grano, por las hembras de reemplazo o el mismo veterinario asesor o empleado. Dentro de la granja, se considera que la principal ruta de transmisión de serotipos virulentos de S. enterica entre cerdos es el contacto fecal-oral. Sumado a esto, el contagio puede producirse por contacto directo a través de secreciones o desde el ambiente contaminado al cerdo. Es por esto que una adecuada limpieza y desinfección de los corrales, así como un adecuado periodo de vacío sanitario, son fundamentales para disminuir la cantidad de animales afectados, sobre todo considerando lo que mencionamos anteriormente sobre la importante sobrevida en el ambiente de esta bacteria. 
 

Diagnóstico y control
La mejor manera de abordar este problema es en forma integral, utilizando herramientas como el monitoreo clínico, que nos permite conocer el comportamiento de la enfermedad en nuestra granja, lo que es fundamental para diseñar estrategias de control a medida, junto con un monitoreo patológico en busca de lesiones en animales con el signo clínico, necesario para atribuir el cuadro clínico a la bacteria. Y por supuesto, un monitoreo etiológico, para aislar e identificar la Salmonella de nuestra granja. Esto último es de fundamental importancia ya que nos permite realizar un antibiograma del aislamiento y conocer cual/cuales de los antibióticos disponibles nos ayudará en el control y cual no. 
El análisis de sensibilidad a los antimicrobianos de uso frecuente es fundamental en bacterias como Salmonella, que han desarrollado una gran diversidad de mecanismos de resistencia. Según la casuística y algunos estudios de prevalencia que realizamos en estos últimos años, hemos aislado cepas resistentes a antimicrobianos como amoxicilina, florfenicol, fosfomicina, tiamulina, entre muchos otros. Esta resistencia casi siempre está vinculada a un uso irracional de antibióticos en la granja, como por ejemplo dosis más bajas que lo recomendado, administración en el alimento por largos periodos de tiempo, medicación “por las dudas” o “para prevenir”, combinación inadecuada de drogas, que son algunas de las prácticas de manejo sanitario que, equivocadamente, se utilizan en forma rutinaria en nuestras granjas. 
La vacunación es la medida de elección para el control en el mediano a largo plazo en granjas con problemas frecuentes, aunque deben tenerse ciertos cuidados. Por un lado, existen pocas vacunas comerciales, y hasta donde conocemos, no están disponibles en el país. Pero el principal problema es que la gran diversidad de serovariedades que pueden estar presentes en la granja tienen poca protección cruzada entre sí, por lo que los mejores resultados se obtienen cuando se trabaja con autovacunas (de buena calidad) producidas a partir de la bacteria aislada en la granja. Además, dada la variabilidad de la presentación de esta bacteria, hace que sea recomendable renovar la cepa de la vacuna cada cierto tiempo.
 
Situación nacional e internacional
En nuestro país, según datos obtenidos por el Grupo de Salud Porcina de la Universidad Nacional de Río Cuarto, en un trabajo donde se tomaron muestras de materia fecal de cerdos en edad de faena en 52 granjas confinadas, de más de 200 cerdas madre, ubicadas en 7 provincias de la zona central del país, el 42% de las granjas fue positiva a Salmonella. Además, en cada granja positiva, alrededor del 5% de los cerdos excretaba activamente la bacteria en las heces. En este muestreo se pudieron identificar 12 serovariedades, entre las que S. Typhimurium y S. Derby fueron las más frecuentemente aisladas. Como vemos, esta bacteria está ampliamente distribuida en nuestras granjas y el hecho de que este trabajo se realizara en animales en edad de faena sugiere una importante presentación de la enfermedad en el engorde, lo que constituye también un riesgo de transmisión al hombre, ya que son los animales que están próximos al consumo. Además, según reportes del INEI-ANLIS Carlos G. Malbrán, centro de referencia en enfermedades infecciosas en humanos en Argentina, S. Typhimurium es la serovariedad de mayor frecuencia de presentación en casos clínicos en humanos.
La creciente aparición de infecciones clínicas y sobre todo subclínicas por Salmonella spp. en la producción porcina mundial, sumado a la importancia de los subproductos del cerdo como intermediario en la transmisión de este patógeno al hombre, originó el desarrollo internacional de diversos programas de control y erradicación de Salmonella en granjas porcinas. A tal punto se considera un problema, que actualmente la Organización Mundial de la Salud, a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se encuentran desarrollando normativas para el control de Salmonella en porcinos y bovinos que serán incorporadas al Código Alimentario Internacional. Estas directivas se basan en el establecimiento de buenas prácticas y puntos críticos de control que regulan principalmente la faena de los animales. Además, la OiE también se encuentra preparando un documento técnico sobre el control de Salmonella en la producción primaria, que pretende complementar las directivas para la faena de animales.
Estas normativas regirán el comercio internacional de los países pertenecientes a las Naciones Unidas, factor que se deberá tener en cuenta en caso que la Argentina desarrolle su potencial de exportación.
 
Autor/es:
 
Visualizaciones924Comentarios0EstadísticasCompartir