El desplazamiento de abomaso se caracteriza por la acumulación de gas en el abomaso, el cual flota en la parte dorsal del abdomen. Este estado puede llevar a la anorexia y signos de cólicos, acompañados de una caída en la producción de leche, malestar del animal y, en algunos casos incluso la muerte (1). El desplazamiento de abomaso puede ocurrir hacia la izquierda, derecha o producir un vólvulo abomasal derecho, donde el desplazamiento a la izquierda es la forma más común de esta afección representando cerca del 90% de los desplazamientos de abomaso (2).
Factores de riesgo
No existe una sola causa que produzca el desplazamiento del abomaso, ya que posee una etiología multifactorial. Debido a que el omento mayor y menor mantienen al abomaso en su lugar de forma laxa, los procesos fisiopatológicos que inhiben la motilidad del abomaso pueden alterar el vaciado del píloro, permitiendo que el abomaso se distienda de gas y gravite hacia el lado izquierdo o derecho de la cavidad abdominal. Dentro de los factores que predisponen al desarrollo del desplazamiento de abomaso se encuentran: (3)
Consumo de alimentos
Las raciones con proporciones elevadas de concentrados (ricos en almidón) producen más gases que las de una ración más equilibrada de concentrado/forraje. Además, una mayor cantidad de concentrados puede hacer que el rumen se vuelva ácido, provocando acidosis ruminal, úlceras abomasales y laminitis, los cuales reducen la ingesta de materia seca. El llenado reducido del rumen es otro factor que predispone a los desplazamientos del abomaso izquierdo (3), ya que se ha encontrado que las vacas que desarrollan desplazamiento de abomaso muestran un consumo de alimento reducido antes de que se dé la afección. Esto permite que el abomaso se mueva hacia la izquierda (1).
Un suministro restringido de forraje al final de la gestación es un factor de riesgo conocido para la aparición del desplazamiento de abomaso. Adicionalmente, existe una asociación entre la cantidad y calidad del forraje alimentado y el desplazamiento de abomaso. Como resultado, un forraje de mala calidad conduce a una menor ingesta de alimento y por lo tanto a un mayor riesgo de que se dé el desplazamiento del abomaso (1).
Balance energètico negativo
Las vacas lecheras luego del parto sufren un balance energético negativo debido a que la pérdida de energía (mediante la producción de leche) supera la ingesta energética. Durante el inicio de la lactancia, los niveles de glucosa e insulina en sangre disminuyen, mientras que los cuerpos cetónicos y los niveles de ácidos grasos no esterificados en sangre aumentan. Esto conduce a un estado de cetosis, que a su vez predispone al desplazamiento del abomaso. Sin embargo, los mecanismos mediante los cuales la cetosis puede favorecer este desplazamiento no se comprenden por completo. (1).
Desequilibrio en niveles de calcio
La hipocalcemia se considera un factor de riesgo para la aparición del desplazamiento del abomaso debido a que tiene un efecto reductor sobre la motilidad abomasal, lo que contribuye a la acumulación de gas en el abomaso (1).
Etapa de producciòn
El periodo de mayor riesgo se presenta durante el primer mes posparto, con un incremento progresivo del riesgo a medida que aumenta la edad del animal. Algunos autores indican que la primera lactancia también es un periodo con riesgos relativamente altos para el desarrollo del desplazamiento de abomaso. Esto puede darse como resultado de una mala adaptación social y nutricional de la novilla recién lactante, ya que se ha encontrado un riesgo más alto de padecer desplazamiento de abomaso en novillas alimentadas ad libitum en un periodo de uno a un año y medio.
Otro factor es la producción de leche, ya que se sabe que cuanto mayor sea la producción, mayor es el riesgo de desarrollar desplazamiento de abomaso (1).
Enfermedades o afecciones concurrentes
Las enfermedades concurrentes, distintas a la hipocalcemia que se suelen asociar con el desplazamiento de abomaso son la metritis y la cojera. Las endotoxinas y mediadores de la inflamación durante la metritis o endometritis pueden ser una causa directa de desplazamiento de abomaso a través de trastornos de motilidad o indirectamente a través de la inducción de hipocalcemia. La cojera produce una reducción en el consumo de alimento lo que aumenta el riesgo de desarrollar desplazamiento de abomaso (1)
Patogènesis
La atonía del abomaso provoca la acumulación de gas en su interior, lo que hace que éste flote dorsalmente dentro del abdomen. Si flota hacia el lado izquierdo del rumen se conoce como desplazamiento de abomaso a la izquierda; si permanece en el lado derecho, se conoce como desplazamiento de abomaso a la derecha. En este último caso puede girar nuevamente, creando un vólvulo abomasal derecho. En algunos casos puede involucrar al omaso, formando un vólvulo omasal abomasal derecho (4).
Un desplazamiento de abomaso a la izquierda ocurre cuando el abomaso se desplaza a la izquierda del rumen y flota entre el rumen y la pared izquierda del cuerpo y, debido a la flotabilidad del abomaso lleno de gas, queda atrapado de ese lado. Un desplazamiento de abomaso a la derecha ocurre cuando el abomaso se distiende gaseosamente y flota dorsalmente, pero permanece a lo largo del lado derecho del rumen, deslizándose a lo largo de la pared derecha del cuerpo. Si el desplazamiento del abomaso a la derecha gira a lo largo de su eje longitudinal, se produce un vólvulo abomasal derecho (4).
El desplazamiento crea una obstrucción parcial de la salida del contenido abomasal. El abomaso suele estar leve a moderadamente distendido y el animal no suele presentar cólicos. La ingesta de alimento disminuye y la producción de leche se reducirá durante el transcurso de la enfermedad (4).
En el desplazamiento de abomaso a la izquierda (Figura 1), la obstrucción abomasal es parcial y aunque el órgano contiene algo de gas y líquido, algo de este puede escapar y la distensión rara vez se vuelve grave. Hay una mínima interferencia con el suministro de sangre y los efectos del desplazamiento se deben mayormente a la interferencia con la digestión y el paso de la ingesta, lo que conduce a la falta de apetito y deshidratación (3).
Debido a la obstrucción las secreciones se acumulan en el abomaso disminuyendo el pH. Esto provoca una alcalosis metabólica en el torrente sanguíneo hipoclorémica e hipokalémica. La hipocloremia se desarrolla por el secuestro de ácido clorhídrico en el abomaso y refluye hacia el rumen y la hipokalemia se da como resultado de la disminución en la ingesta de alimento, deshidratación y secuestro de potasio en el abomaso (3).
Como consecuencia de la hipokalemia no queda potasio para ser intercambiado por sodio por el sistema renal, sustituyéndolo por hidrógeno y activando el sistema renina angiotensina aldosterona. Los riñones entonces retienen más sodio en un intento por retener agua, resultando en más hidrógeno excretado (3).
En el desplazamiento de abomaso a la derecha, la patogénesis sucede de la misma manera hasta que rota y se convierte en un vólvulo abomasal. Los signos del vólvulo abomasal son generalmente más graves. El abomaso suele estar más distendido. Los signos de cólico son comunes con elevación de la frecuencia respiratoria y cardiaca (4).
. A medida que aumenta la presión luminal, disminuye la perfusión abomasal. El tejido abomasal puede estar totalmente desvitalizado, lo que produce necrosis de la pared abomasal. Puede producirse shock y endotoxemia, por lo que es una condición de emergencia. Si el omaso está afectado dentro de la torsión, la afección empeora (4).
Figura 1. Desplazamiento de abomaso a la izquierda visto desde la parte trasera del animal. X: Abomaso, O: omento mayor, R: rumen, D: duodeno.
Fuente: Mueller. Diagnosis, treatment and control of left displaced abomasum in cattle. 2011
Signos Clinicos
Los casos de desplazamiento de abomaso generalmente se presentan con signos de anorexia, deshidratación, disminución de la producción de leche y frecuencia cardiaca y respiratoria elevadas. Los cuerpos cetónicos pueden estar elevados y se pueden encontrar en la sangre y orina. Puede haber indigestión vagal tipo III y se caracteriza por un abdomen abultado cuando se examina desde atrás (3).
Ocasionalmente, los animales afectados pueden presentar fibrilación auricular, probablemente como consecuencia de la hipopotasemia y la alcalosis metabólica (3). El síndrome de reflujo abomasal suele estar presente en los casos de desplazamiento del abomaso. En los casos de vólvulo abomasal, los signos clínicos se agravan conforme aumenta el grado de torsión (5).
En etapas iniciales son comunes los cólicos seguidos de letargo. La taquicardia puede llegar a 100 latidos por minuto y la deshidratación severa causa enoftalmos (ojos hundidos) (5).
La temperatura corporal tiende a disminuir conforme avanza la enfermedad, mientras que la motilidad ruminal se encuentra marcadamente reducida o ausente. Las heces suelen ser de color oscuro, con aspecto grasoso, consistencia pastosa y escasa cantidad. En la mayoría de los casos, el recto se encuentra vacío (5).
Diagnostico
En muchos casos, el desplazamiento de abomaso puede detectarse mediante la auscultación, con sonidos de gorgoteo agudos presentes de forma intermitente y no asociados con contracciones evidentes del rumen. Para una mejor detección normalmente se recurre a la percusión y auscultación simultáneas sobre el lado izquierdo o derecho donde se escucha un “ping” agudo, similar al sonido de una pelota de baloncesto que rebota o al agua que gotea en un cubo de metal (6).
Otras afecciones como el síndrome de rumen colapsado, timpanismo ruminal, peritonitis y neumoperitoneo pueden emitir sonidos similares durante la percusión. Sin embargo, en el caso del desplazamiento de abomaso, este tiende a comenzar en el surco ruminoreticular y el sonido se escucha en el área que va desde el ancho de una mano detrás del codo hasta el tubérculo coxal, justo encima o detrás de la última costilla, generalmente entre los espacios costales 10 y 13 (6).
Es importante tener en cuenta que el desplazamiento del abomaso a la derecha y el vólvulo abomasal no son fáciles de distinguir al examen físico, por lo que muchas veces se asume que puede haber vólvulo abomasal y se procede a realizar la cirugía en estos casos (6).
El desplazamiento de abomaso puede confirmarse mediante la centesis sobre la zona del “ping”. El líquido abomasal tendrá un pH de 2 a 3, mientras que el pH del líquido ruminal será de 6 a 8. De ser posible se puede usar la ultrasonografía para confirmar el desplazamiento (6).
Tratamiento
- Tratamiento conservador
Consiste en hacer rodar al animal. La vaca se coloca en decúbito lateral derecho y se rueda lentamente hasta quedar en decúbito dorsal mientras se masajea el abdomen para corregir el desplazamiento del abomaso. El animal se mantiene en posición dorsal durante varios minutos y se ausculta para confirmar que el abomaso volvió a su posición correcta. Después se coloca a la vaca en el decúbito lateral izquierdo y se la mantiene sujeta durante unos minutos más antes de dejar que se levante (6).
Este método solo debe usarse en desplazamiento de abomaso del lado izquierdo ya que se cree que rodar a una vaca con desplazamiento de abomaso del lado derecho puede resultar en un vólvulo abomasal (4).
- Tratamiento quirúrgico
Existen distintas técnicas quirúrgicas para la corrección de los desplazamientos abomasales y su elección depende en gran medida de la preferencia del cirujano, las instalaciones, equipo disponible, anestesia disponible, dirección del desplazamiento, presencia de adherencias y desplazamientos previos con corrección quirúrgica. En casos de desplazamientos abomasales no complicados el pronóstico es bueno para volver a la productividad (4).
La técnica de flanco derecho es de las más usadas debido a que se puede realizar de pie, permiten versatilidad para trabajar con diferentes estructuras abdominales y permiten al cirujano realizar una exploración abdominal exhaustiva (4).
La omentopexia del flanco derecho (Figura 2) es un procedimiento mediante el cual el omento mayor que se adhiere a la curvatura mayor del abomaso se fija en la pared derecha del cuerpo manteniendo el abomaso en una posición casi anatómica. Las suturas deben colocarse a través del omento muy cerca del píloro. De lo contrario, el omento puede estirarse y el abomaso puede desplazarse nuevamente (4).
Figura 2. Omentopexia del flanco derecho
Fuente: Mueller. Diagnosis, treatment and control of left displaced abomasum in cattle. 2011
Entre las desventajas de esta técnica se encuentran que no se puede trabajar bien en casos de adherencias, o que en animales con condición corporal elevada el omento es friable, por lo que se desgarra fácilmente. Para evitar eso, algunos cirujanos añaden una “piloropexia” a la omentopexia para aumentar la fuerza de fijación (4).
Es mejor no pasar la sutura a través del píloro muscular, sino a través del antro pilórico del abomaso, de 3 a 5 centímetros del camino hasta el píloro. No obstante, la “piloropexia” aumenta el riesgo de perforación abomasal y formación de fístulas (4).
La abomasopexia del flanco izquierdo es una técnica realizada mediante una incisión de laparatomía en la fosa paralumbar izquierda. Sin embargo, presenta una serie de desventajas como que solo puede usarse en desplazamientos de abomaso del lado izquierdo y que el rumen limita la capacidad del cirujano para realizar una exploración completa de la cavidad abdominal (4).
Terapia médica
La terapia médica se usa frecuentemente junto a la corrección quirúrgica. Los objetivos de este tratamiento incluyen la corrección de la causa subyacente de la atonía abomasal, promover la motilidad gastrointestinal y la corrección de trastornos metabólicos. La restauración de la motilidad abomasal debería dar como resultado la expulsión del gas y permitirle regresar a su posición anatómica normal (4).
Puede ser útil el calcio oral o sistémico para corregir la hipomotilidad debido a la hipocalcemia. El uso de parasimpaticomiméticos, pueden ayudar a estimular la motilidad gastrointestinal (4).
Los animales que presentan deshidratación, desequilibrios electrolíticos o trastornos metabólicos graves pueden beneficiarse del uso de fluidoterapia, ya sea por vía oral o sistémica. Los casos severos de cetosis pueden tratarse con la administración intravenosa de dextrosa, junto con terapia de insulina, niacina oral y propilenglicol (4).
Alimentación post corrección del desplazamiento de abomaso
El régimen dietético tras la corrección del desplazamiento de abomaso implica proporcionar forraje de la mejor calidad. La alimentación con concentrado debe reintroducirse de 0.5 a 1kg dos veces al día y aumentarse gradualmente hasta alcanzar la cantidad total deseada después de siete días. Se puede adicionar melaza, pulpa de remolacha o beterraga y copos de maíz para estimular el consumo en animales inapetentes (6).
En animales con estasis ruminal e inapetencia continua, está indicada la transfaunación. Esto implica administrar de 2 a 3 litros de líquido ruminal fresco de un donante sano una vez al día durante varios días (6).
Conclusiones
Es importante saber identificar los casos de desplazamiento de abomaso para el tratamiento oportuno ya que al pasar el tiempo la condición del animal empeorará, sobre todo en casos de vólvulo abomasal.
Se deben identificar los factores que contribuyen a la aparición de este problema para poder prevenir los desplazamientos, así como las reincidencias. Para esto, es útil que la corrección se haga con una técnica quirúrgica que fije el abomaso.