Es común escuchar que una vaca preñada después del destete puede comer alimentos de baja a regular calidad porque caen cerca del 50% de sus requerimientos. Este mito es “parcialmente” correcto.
También se escucha que luego del destete una vaca, en el 2° tercio de la gestación, puede perder entre el 15 al 20% de su peso vivo, sin que se vea afectado ningún parámetro productivo en la vaca ni en el futuro ternero? Sin embargo, esto NO es correcto porque esa pérdida de peso provoca varios problemas reproductivos y productivos.
Requerimientos nutricionales de una vaca antes y después del destete
En las tablas 1 y 2 se presentan los requerimientos en consumo de materia seca, proteína y energía de una vaca “sin ternero al pie”, en la mitad de la gestación, respecto a una vaca con ternero al pie de 3 a 4 meses de edad.
En la tabla 4 se observa que cuando se desteta el ternero los consumos de MS, proteína y energía se reducen significativamente, entre el 35 al 43%. Sin embargo, en la Tabla 5 se describe un fenómeno muy interesante con respecto a la concentración energética y proteica(%) que debe tener la dieta (alimentos) de esa vaca gestando sin ternero al pie.
Tabla 4. Consumos de materia seca y requerimientos en proteína bruta y energía metabolizable de una vaca de 450 kg de peso vivo (PV) en el segundo tercio de la gestación (sin ternero), respecto a una vaca con un ternero al pie de 3 a 4 meses de edad.
Tabla 5. Concentración de proteína bruta, energía metabolizable y digestibilidad de la materia seca (MS) que requiere una vaca de 450 kg de peso vivo (PV) en el segundo tercio de la gestación (sin ternero), respecto a una vaca con un ternero al pie de 3 a 4 meses de edad.
La Tabla 4 muestra que el consumo de materia seca (MS; kg MS/vaca/día) de una vaca después del destete se reduce aproximadamente un 35,6 %. Sin embargo, la concentración requerida de proteína bruta (PB) y energía metabolizable (EM) disminuye solo alrededor de un 8 % y un 11 %, respectivamente (Tabla 5).
A continuación, se describen los efectos negativos, desde el punto de vista productivo y reproductivo, cuando una vaca preñada luego del destete recibe una mala y equivocada restricción nutricional. Esto marca el futuro de la vaca y de su ternero.
Efectos de la alimentación de la vaca gestante sobre el comportamiento productivo del ternero
1. El número de “fibras musculares” y de “células o adipocitos grasos” (veteado o grasa intermuscular) se determinan durante el desarrollo del feto. Posterior al nacimiento NO se incrementan ni las fibras ni los adipocitos.
2. Entre el 2° y el 8° mes de gestación se forman la mayoría de las fibras musculares.
3. Las células grasas o adipocitos se forman a la mitad de la gestacion.
Luego del nacimiento desarrollan, “se llenan, las fibras musculares y células grasas (adipocitos), siempre y cuando, ese ternero coma alimentos de buena calidad. Por ello, es clave que la vaca “gestante” luego del destete coma un adecuado nivel de proteína (forrajes frescos de “buena calidad”) durante toda la gestación, en especial en último tercio. Este tema que se presentó en las Tabla 4 y 5.
En otras palabras, aunque los consumos de materia seca después del destete se reducen entre 35-40% (Tabla 4), no ocurre lo mismo con las necesidades de proteína bruta, energía metabolizable y digestibilidad, que se reducen, apenas, entre ±8 y ±11%, respectivamente (Tabla 5). Por ello, la calidad de los alimentos que debería comer esa vaca es similar a la que comió dicha vaca antes del destete.
En varios trabajos realizados en el INTA Balcarce durante las décadas de 1970 a 1990, se comprobó que una restricción inadecuada de proteína y energía en vacas durante el período posdestete, en el segundo tercio de la gestación, reduce:
El estado corporal al parto y un menor peso del ternero al nacer (5 al 15%) respecto a una vaca que no sufrió ninguna restricción alimentaria.
Esa diferencia se amplía al:
-DESTETE: 15 a 25 kg de peso al destete.
-TERMINACIÓN: 30 a 40 kg a favor del ternero que proviene de una vaca que comió siempre bien después del destete.
Esto significa que este ternero se terminará varios meses antes (mejor resultado financiero) y mejor estado corporal que el otro.
Además, si la vaca “sin ternero al pie” (2° etapa de la gestación) no recibe una dieta adecuada (energética-proteica-mineral) provoca varios problemas:
PROBLEMAS REPRODUCTIVOS:
-partos distócicos,
-dificultad para parir,
-mortandad de terneros al nacer,
-demora en empezar a “ciclar”,
-repetición de celos “infértiles”,
-atraso en volver a quedar preñada, etc. y
PROBLEMAS PRODUCTIVOS:
-menor producción de leche,
-terneros de menor peso al nacer y al destete,
-menor desarrollo de los huesos que causa terneros de menor tamaño,
-bajas ganancias de peso en los terneros, etc.
En las Fotos 14 y 15 se muestran vacas con y sin ternero al pie comiendo forrajes de muy baja calidad (4-6% de proteína bruta y 45 a 55% de digestibilidad). Ninguno de estos forrajes cubre el 50% de los requerimientos proteicos y menos los energéticos de una vaca preñada.
Foto 14: Vacas con y sin ternero al pie durante una mala restricción nutricional
Fotos 15: Vacas con y sin ternero al pie durante una mala restricción nutricional
Incluso, si un ternero al pie de la madre no recibe la cantidad y calidad de leche necesaria, porqué ella está comiendo mal (Foto 14) se puede afectar en el ternero la hormona de crecimiento (hormona somatotropina bovina) y con ella, el desarrollo de los huesos, típico de un ternero “cola”. Por todo ello, es muy importante hacer una adecuada y cuidadosa restricción nutricional “posdestete” a la vaca durante el 2° tercio de la gestación, que generalmente coincide con el otoño-invierno, para garantizar un desarrollo apropiado del feto.
EN CONCLUSIÓN
Esto demuestra el error conceptual de una práctica que está, lamentablemente, muy difundida en nuestro país. Se argumenta que los requerimientos de esa “vaca sin ternero” se reducen cerca de un 50%, por ello le podemos dar forrajes de baja calidad, es decir, llevarlas al “fondo del campo” a comer un rastrojo, campo natural o algún forraje de baja calidad.
Esto está totalmente equivocado, y este error de manejo se paga más tarde con el peso al nacimiento, al destete y el peso final del animal terminado, como se mencionó al comienzo de este artículo técnico.