Existen numerosos trabajos en el país y en el extranjero que hablan de la existencia de diferencias metabólicas y productivas entre los granos de cereal enteros y partidos o molidos, tanto en vacunos para carne como para leche. Aun así, muchos productores y algunos profesionales argumentan que no existen tales diferencias. Sin embargo, hay suficiente información en el mundo para asegurar que no se obtienen los mismos resultados con los granos partidos o molidos finamente respectos a los enteros, aun siendo el grano de maíz.
A continuación, enumeraremos los 4 factores que influyen en el aprovechamiento de un grano entero, molido o partido grueso:
1. Tipo de animal
2. Composición de la dieta
3. Niveles o cantidad de grano de cereal a suministrar (kg/cabeza/día) 4. Problemas operativos
1. TIPO DE ANIMAL
Una alternativa es cuando el animal tiene menos de 250 kg peso vivo (PV). Este tipo de animal (ternero/a) tiene el hábito de “masticar más” que un animal adulto (de mayor peso), eso significa que si se suministra un grano de “maíz” entero a un animal joven tiene mayores probabilidades de que gran parte de ellos sean masticados, por ende, aumentará su aprovechamiento.
Además, el “tamaño” del orificio o agujero retículo-ruminal en ese ternero es similar a un grano de maíz chato grande (Figura 6).
Figura 6: Tracto digestivo de un rumiante donde se observa el agujero u orificio retículo-omasal
En cambio, si se dispone de otro tipo de grano de cereal, como el sorgo, cebada, avena o trigo, el análisis es diferente ya que, en estos casos, aún con terneros, debido a un menor tamaño de los granos tienen una “alta tasa de pasaje” pasando gran parte de ellos “enteros” por el orificio retículo-ruminal terminando, sin ser aprovechados, en las heces (pérdidas superiores al 35%). Por ello, es conveniente usando alguno de estos granos, “siempre”, partirlos o molerlos con cualquier categoría animal.
La otra alternativa es qué pasa si el animal tiene un peso superior a 300 kg de PV. En este caso, aun suministrando un grano de maíz “grande o pequeño”, un alto porcentaje pasa “intacto” sin alterarse por ese orificio.
De ahí, que en estos casos es conveniente, siempre, molerlos o partirlos para evitar grandes pérdidas en heces (> 25%), comportándose como si fuera un grano de sorgo, cebada o trigo.
En síntesis, el grano de maíz “entero” tiene diferente aprovechamiento en función del peso vivo de los animales. Mientras que, si se utiliza cualquiera de los otros granos “enteros” (sorgo, cebada, avena o trigo) las pérdidas son mayores independientes del tamaño animal.
2. COMPOSICIÓN DE LA DIETA
A medida que se incrementan los niveles de fibra en la dieta (rollos, silajes, rastrojos, pasturas pasadas, etc.) obliga al animal a tener más tiempo “todo” el alimento en el rumen (mayor de 10 horas). En estas condiciones son mayores las oportunidades de “masticar” al grano “entero” suministrado.
Sin embargo, si ese mismo grano “entero” es suministrado junto a un verdeo de invierno, ray grass o una pastura “tierna”, cuyo tiempo de permanencia en el rumen es “bajo” (inferior a las 4-5 horas), la proporción de grano entero que terminará en las heces es significativamente más alta, generando una importante pérdida de almidón o harina (energía) (menor engrasamiento o producción de leche).
En resumen, la misma cantidad de grano entero tiene diferente aprovechamiento, de acuerdo con qué otro alimentoes suministrado, aumentando el aprovechamiento a medida que se incrementan los niveles de fibra en la dieta.
3. NIVELES O CANTIDAD DE GRANOS DE CEREAL
La cantidad de grano (kg/cabeza/día) que se vaya a suministrar es uno de los principales factores, hasta ahora mencionados, que mejoran o no el aprovechamiento de dicho grano entero, partido o molido.
Para explicar este factor analizaremos, exclusivamente, que pasa cuando se suministra grano de maíz “entero”, debido a que el menor tamaño de los otros granos (sorgo, cebada, avena o trigo) provoca mayores pérdidas en heces por la alta tasa de pasaje a través del orificio retículo-ruminal, independiente de la cantidad que se vayan a usar.
Cuando el nivel de grano de maíz “entero” es igual o inferior al 0.5% del peso vivo (por ejemplo:1,5 kg de grano/día a un animal cuyo peso supera los 300 kg) las pérdidas de almidón o harina difícilmente superen el 10-15%, siendo similar a las pérdidas ese mismo grano molido o partido. Es más, a veces por problemas climáticos o de manejo no varían las ganancias de peso ni la producción de leche, usando uno u otro tipo de presentación (entero o partido) del grano de maíz.
En caso de emplear grano de cebada o avena, de tamaño mediano a chico, o grano de sorgo o trigo de cualquier tamaño, si se lo suministra “entero”, aún al 0.5% del peso vivo habrá pérdidas elevadas (+30%) debido a que pasa una alta proporción sin alterarse por el tracto digestivo. Por ello, es necesario molerlo o aplastarlo “siempre”.
Sin embargo, si se va a emplear alrededor del 1% del peso vivo (ejemplo: 3 kg/cabeza/día a un animal de 300 kg) es conveniente, siempre, “molerlos” con cualquier tipo o tamaño de grano, porque las pérdidas de almidón o harina en las heces pueden superar el 20-25 % del grano consumido.
En cambio, cuando el nivel de grano que se suministra es superior al 1,5– 2% del peso vivo (más del 50-60% de la materia seca de la dieta), como ocurre normalmente en los engordes a corral, es aconsejable darlos “enteros” SIEMPRE para evitar “empachos o acidosis” con la posterior muerte de los animales.
Si bien la pérdida de digestibilidad o aprovechamiento de dichos granos puede ser superior al 20-25%, ante el riesgo de tener mortandad por “acidosis o empachos” es razonable optar por este camino, aún, sacrificando el aprovechamiento de estos.
En síntesis, el aprovechamiento de los granos, y en especial, del grano de maíz está en función a la cantidad a suministrar, pero cuando los niveles superan el 60% de la dieta (o mayores al 2% PV), es conveniente darlos “enteros siempre” privilegiando la salud de los animales.
4. POR PROBLEMAS OPERATIVOS
De los 4 factores enunciados, este es el más importante. Muchas veces por problemas operativos se debe utilizar granos enteros, por ejemplo:
a. Cuando no se dispone de una “moledora” en el establecimiento.
b. Cuando la distancia o los trastornos que produce la molienda (por falta de personal, porque se debe moler en un pueblo vecino y está a mucha distancia para hacerlo en forma periódica o por cualquier otro motivo operativo que el productor defina en su momento.
En resumen, por un motivo u otro no se puede moler, se tiene que aceptar esas pérdidas y esperar una menor respuesta en producción de carne o leche, pero hacer un sistema productivo viable.
En otras palabras, las diferencias de aprovechamiento a favor de los granos molidos o partidos deben evaluarse en cada sistema productivo.
Hay algo que queda claro, el costo de la molienda de los granos nunca superará a las pérdidas de almidón en heces y, por ende, de producción de carne o leche.