Anticipándose a la temporada de partos en rodeos lecheros: 6 puntos a tener en cuenta para prevenir pérdidas de terneros

Publicado el: 10/8/2019
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Esta nota tiene por objetivo repasar brevemente aspectos claves a tener en cuenta durante la temporada de partos en vacas de tambos. En Uruguay la mayoría de los establecimientos lecheros tiene un servicio semi continuo, generalmente con un corte de los servicios para evitar partos desde mediados de diciembre a mediados de febrero, teniendo una concentración de los partos en otoño y principios de invierno. Una encuesta de alcance nacional realizada por el INIA La Estanzuela indica que la tasa de mortalidad perinatal (primeros dos días de vida) de terneros es de 7.4%. Teniendo en cuenta los puntos que se detallan a continuación, podremos anticiparnos y disminuir pérdidas que son evitables.

  1. Estimar la cantidad de personal necesario: se estima que una sola persona puede atender unos 80 terneros en guachera, pero ¿qué sucede si la misma persona encargada de la guachera también es el que atiende los partos y se debe encargar de los cuidados neonatales y administrar el calostro a los recién nacidos? En general, en los establecimientos lecheros, la distribución estacional de las pariciones es constante entre años. El saber esto proporcionará la información necesaria de si estamos bien o nos está faltando gente y así poder organizarnos. Tener una persona (o más, dependiendo de la cantidad de partos/día que tengamos proyectado) destinada exclusivamente a la atención de los partos y suministro de calostro, impactará directamente sobre nuestro porcentaje de mortinatos y posibles complicaciones secundarias debidas a partos distócicos (laceraciones de la vulva, enfermedades del posparto).
  2. Entrenamiento del personal: el desarrollo de las capacidades de los operarios les permitirá contar con las herramientas necesarias para enfrentarse a posibles eventualidades que puedan presentarse. El entrenamiento del personal evaluando y reforzando sus capacidades es crítico para obtener buenos resultados. Las capacitaciones cortas en donde se destaquen conceptos importantes y prácticos seguidos de una demostración a campo, han demostrado ser las más efectivas.
  3. Redacción de protocolos y procedimientos referidos al parto: contar con estos documentos nos ayudará como guía de decisión y criterio. El protocolo nos dirá qué hacer y el procedimiento cómo hacerlo. Conocer los tiempos normales y los signos de un parto inminente permitirá saber cuándo y cómo actuar. En la Tabla 1 se muestran los signos y valores de referencia para vacas y vaquillonas.
  4. Lugar propicio e higiene: los corrales de parto son lugares de alto riesgo para los recién nacidos. Hay varios agentes infecciosos causantes de patologías en terneros que son liberados por otros animales de manera asintomática. La vía de transmisión de estos agentes hacia los recién nacidos suele ser fecal-oral o a través del ombligo. Los lugares destinados a parición deben ser idealmente secos, reparados de las inclemencias climáticas, e higiénicos.
  5. Gestión del calostro: por el tipo de placenta que tienen los rumiantes no hay un pasaje de defensas de la madre al feto en el útero, por lo que el ternero nace sin defensas y necesita hacerse de ellas a través de la ingestión de calostro. La premisa es garantizar una adecuada cantidad de calostro, de buena calidad y en los tiempos correctos. Por regla general se recomienda que sea un 10% del peso corporal, con una calidad mayor a los 50 g/L de inmunoglobulina G (medida con calostrómetro) o > 21 ° Brix (medido por refractómetro), idealmente dentro de las 3 horas de nacido o tan pronto como sea posible. Es altamente recomendable administrar una segunda toma de calostro, con las mismas características que la primera, entre las 6 a 12 después de la primera pero de menor volumen (5-7% del peso corporal). Cumpliendo estos supuestos estaríamos aportándole al ternero las cantidades necesarias de inmunoglobulinas para hacer frente a eventuales agentes patógenos.
  6. Guachera: después que los terneros pasan a la guachera, la principal fuente de contaminación son otros terneros. Extremar las medidas de higiene (tanto del terreno como del mobiliario, y utensilios utilizados en la alimentación de los animales), contar con protocolos que permitan ser consistentes en las tareas, y garantizar el confort de los terneros. Un test de confort que puede practicarse es el test de las rodillas, que consiste en arrodillarse sobre 15 segundos en la cama/suelo donde se encuentran los animales y percibir la sensación que esto genera (si estamos cómodos, si nuestras rodillas están mojadas, etc.). La premisa es que si para nosotros es cómodo también lo será para ellos. Es de utilidad realizar un inventario de los utensilios (sondas bucoesofágicas, baldes, estacas, capas, etc) así como de los insumos (sales rehidratantes, medicamentos, desinfectantes, etc) de los que se dispone para organizar su reposición. 

 

Referencias bibliográficas

 
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