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Empresas: confianza en tiempos inciertos

Publicado: 18 de agosto de 2026
Fuente: Dr. Omar Romano Sforza
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Lo que las encuestas confirman (y los cafés ya sabían)
Hace poco me junté a tomar un café con dos amigos de trabajo, dos ejecutivos importantes: Ludmila y Beltrán. Están preocupados por sus edades, por la inteligencia artificial, por los cambios que dicen que se vienen en la empresa donde trabajan —que no es la mía—. Me pidieron opinión sobre lo que podía llegar a pasar.
Al día siguiente, casi por curiosidad, me puse a revisar qué dicen las encuestas recientes sobre lo que de verdad preocupa a ejecutivos y empleados en España. Y encontré algo interesante: lo que Ludmila y Beltrán me contaban en la mesa, con nombres y apellidos distintos, aparece número por número en los estudios que las grandes consultoras publican cada año. No es una sensación aislada. Es un patrón.
Elegí cuatro temas que se repiten en los informes más recientes. Cada uno cuenta una parte de la misma historia: la de una relación de confianza que se está reacomodando.
1. La inteligencia artificial promete más de lo que comunica
El informe Pulse of Change de Accenture, elaborado a partir de casi 1.070 directivos europeos —120 de ellos en España— y 700 empleados, muestra una brecha que crece más rápido que la propia tecnología. En España, el 92% de los directivos dice que su experiencia con la IA le genera confianza en su impacto en el negocio. Entre los empleados, esa cifra cae a 68%: casi 25 puntos de diferencia. Solo una cuarta parte de los trabajadores españoles (26%) afirma sentirse segura usando estas herramientas, y apenas un 15% cree que su empresa le explicó con claridad cómo la IA va a afectar su rol.
El dato más revelador no es tecnológico, es comunicacional: el 90% de los directivos cree que su plantilla tiene la formación necesaria; solo el 52% de los empleados coincide. La brecha no está en el algoritmo. Está en lo que no se explicó.
2. El vértigo geopolítico entró a la sala de reuniones
Según el Estudio de Clima Empresarial de la Cámara de Comercio de España, el 40,8% de las empresas identifica la incertidumbre política como el principal riesgo para 2026, por encima de los precios de la energía (27,7%) y las tensiones geopolíticas internacionales (25,8%). El informe Perspectivas 2026, elaborado junto a la CEOE sobre la base de más de 1.200 empresarios y directivos, confirma el mismo malestar: el 44% de las empresas ya redefinió su estrategia de crecimiento por el contexto geopolítico, y un 36% adicional lo está evaluando.
Lo llamativo es que ese nerviosismo convive con el optimismo: buena parte de esas mismas empresas dice esperar una economía estable o incluso mejor. No es contradictorio. Es exactamente el tipo de tensión que describe bien la incertidumbre actual: se puede confiar en el resultado final y, al mismo tiempo, no soportar la falta de certezas en el camino.
3. El cuerpo empieza a pasar la factura
El informe Global Directors and Officers 2026 de WTW muestra un perfil español particular dentro del panorama europeo: mientras que a nivel global el principal riesgo laboral percibido es la salud mental (40%), en España el podio lo encabeza el burnout ( El síndrome de burnout, o del trabajador quemado, es un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el estrés laboral crónico.) (48%), seguido del horario de trabajo (45%) y recién en tercer lugar la salud mental (41%). Las lesiones laborales también destacan: 34% en España frente a 18% de media global.
Ninguna encuesta de clima corporativo pregunta directamente «¿cuánto silencio estás cargando?». Pero cuando el burnout lidera el ranking de riesgos en un país, es porque algo en la comunicación interna —la que debería anticipar, explicar, poner bordes— llegó tarde o no llegó.
4. El nuevo miedo silencioso: perder el control de los datos
El mismo informe de WTW ubica a los directivos españoles como los más preocupados de Europa por la pérdida de datos: 92% la señala como su principal riesgo para 2026, dieciséis puntos por encima de la media global (76%). Le siguen la seguridad y salud laboral (90%) y los ciberataques (87%). Es un temor que, a diferencia de los anteriores, no habla de personas sino de sistemas. Pero el resultado es el mismo: la sensación de que algo importante puede estar ocurriendo sin que nadie lo esté contando a tiempo.
El hilo que conecta los cuatro temas
Cuatro encuestas distintas, cuatro consultoras distintas, un mismo diagnóstico: la ansiedad corporativa de 2026 no nace de que las cosas vayan mal. Nace de la distancia entre lo que la organización sabe y lo que la organización cuenta. La pregunta que aparece en el café de Ludmila y Beltrán —¿me están contando realmente lo que está pasando? — es, en el fondo, la misma que miden estos informes con otro lenguaje: brecha de confianza, brecha de comunicación, brecha de percepción.
Y ahí está el error más común: pensar que la solución es transmitir más calma. No es así. La calma impostada se detecta rápido. Si afuera hay cambios reales —tecnología que reconfigura tareas, un entorno geopolítico que obliga a rediseñar estrategias— y puertas adentro solo se escuchan discursos de «todo bajo control», el efecto no es tranquilidad: es más desconfianza.
Hacer un cambio radical
Las cuatro encuestas coinciden en algo que pocas empresas se animan a poner en práctica: la honestidad sobre lo que todavía no se sabe genera más confianza que cualquier promesa de certeza. No hace falta que un directivo se convierta en oráculo. Hace falta un cambio de fondo, no cosmético, en la manera de comunicar puertas adentro:
  • Nombrar lo que se sabe y lo que no. Decir «todavía no tenemos la respuesta» es información, no debilidad.
  • Cerrar la brecha de formación antes que la de discurso. Si el 90% de los directivos cree que su gente está preparada y solo la mitad de los empleados lo confirma, el problema no es la herramienta: es la conversación que falta.
  • Explicar el porqué de las decisiones difíciles, no solo anunciarlas.
  • Sostener coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Los empleados no escuchan discursos: miran comportamientos. Miran quién se va, qué se premia, qué se calla.
La confianza no se decreta en un town hall ni se instala con un PowerPoint de flechas verdes
Se acumula, dato a dato, conversación a conversación, igual que se acumuló la desconfianza que hoy miden estas encuestas. Quizás ninguna empresa pueda garantizar que 2026 será un año tranquilo. Pero si algo demuestran estos números, es que lo que de verdad se necesita no es prometer que no habrá tormenta: es demostrar que, cuando llegue, alguien va a estar ahí para contarla.

  • Accenture, Pulse of Change 2026 (España): com/es-es/insights/pulse-of-change
  • Cámara de Comercio de España, Estudio de Clima Empresarial 2025: es
  • KPMG / CEOE, Perspectivas 2026: com/es
  • WTW, Global Directors and Officers Survey 2026: reportado en Bolsamania / Europa Press, junio 2026.
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Autores:
Dr. Omar Romano Sforza
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