Industria de alimentos: reflexiones sobre educación de los empleados

Publicado el: 23/2/2017
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Hoy compartimos algunas reflexiones sobre las dificultades que enfrenta la Industria de Alimentos para conseguir que sus esfuerzos en programas de capacitación y entrenamiento tengan suficiencia, y la capacidad de permear y mantenerse en la mente de sus empleados hasta conseguir impactar en su educación. La meta es que sin necesidad de supervisión permanente, ellos realicen sus actividades cumpliendo por convencimiento las regulaciones que garantizan la integridad de los alimentos (Inocuidad, Salubridad, Calidad), y que favorece a ellos y a sus familias, por medio del cambio de hábitos.

La FDA contrató a la firma Eastern Research Group, Inc. para realizar un estudio que le permitiera conocer las causas de las fallas de la Inocuidad. Esta empresa encontró 4 causas de fallas que más se repitieron:

  • Educación de los Empleados

  • Programas de saneamiento inadecuados

  • Contaminación de las materias primas

  • Diseño y construcción deficientes

Al analizar esas causas, usted verá que las cuatro están interrelacionadas y que por eso inciden entre sí. Pero notarán también que la

educación de los empleados es la única que implica luchar contra la formación que desde niños recibimos, implica un cambio en las costumbres y eso es, desde mi experiencia trabajando en la educación de los empleados por más de veinte años, el reto más complejo y delicado porque se refiere a la individualidad de cada uno de los empleados, y sabemos que cada una es una historia distinta, provienen de diferentes entornos y eso es lo que llevan a las Plantas de Alimentos, donde las regulaciones muchas veces son totalmente contrarias a lo que están acostumbrados.

Decía Peter Drucker que: “Nadie debería ser nombrado para una posición directiva si su visión se enfoca sobre las debilidades, en vez de sobre las fortalezas de las personas.”  Y estaremos de acuerdo porque tiene mucha razón; todos los empleados tienen fortalezas y pueden desarrollarlas más, pero debemos estar atentos a identificarlas, a entenderlas para aprovecharlas. Lo que cambia es la forma que usamos para permitirles que se desarrollen. Una prueba escrita, por ejemplo, después de una charla, para evaluar si han comprendido el mensaje, sería menos efectiva que invitarles al final de la charla, a que ellos expongan verbalmente lo que comprendieron. Estamos seguros que al hablar fijarán más su conocimiento, se sentirán partícipes y todos aprenderán más de lo que escuchan de sus compañeros; al mismo tiempo nos estaremos enterando si logramos proporcionarles un mensaje entendible, y robusteciendo en ellos su habilidad para expresarse en público.

Podemos tener más éxito si dejamos de pensar y decir que “se les dice y se les dice y siempre hacen lo mismo”; también podemos dejar de tapizar las paredes de rotulaciones con indicaciones que los empleados solo leerán una vez y que no serán capaces de penetrar su mente, de convencerles. Quizá primero deberíamos  entender la procedencia e historial de los empleados, y actualizar la forma de capacitación y entrenamiento. Necesitamos creer y confiar en ellos; identificar un punto de encuentro en la comunicación, y modernizar los métodos de enseñanza.

Un empleado escuchará varias veces que existen los microorganismos patógenos pero ese riesgo se fijará más en su mente si usted realiza un hisopado de sus manos o toma uno de sus cabellos, hace el cultivo y le muestra la caja Petri con el crecimiento de “sus propias” bacterias. Esto resulta una experiencia impresionante para ellos, y obviamente la imagen dirá mucho más que las palabras. Recuerde que a menores niveles académicos, el impacto de la práctica, es más fuerte que la teoría.

También evaluemos si el pensamiento de la Dirección y condiciones de la Planta están cooperando para armonizar la comprensión de lo que queremos formar como nuevos hábitos, y principalmente, evitemos la frustración porque si su empresa ha llegado al nivel en el que esta, es porque es una empresa muy buena, muy fuerte, y quizá lo único que necesitan es empezar a pensar sobre formas diferentes y sistemáticas para influir en la educación de los empleados.

Usted puede disponer de los mejores productos, equipos y programas pero al final, son los empleados quienes marcan la diferencia. Dejo un vídeo que explica una de las principales causas que dificultan el aprendizaje, espero que sea de provecho y le deseo grandes triunfos en esta etapa tan esencial para la Industria de Alimentos.


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