Los saborizantes y palatantes para aves son aditivos diseñados para mejorar la ingesta voluntaria y optimizar el rendimiento zootécnico mediante la estimulación sensorial. Su dosificación en alimento terminado oscila entre 50 g/t y 1000 g/t, ajustándose según la etapa productiva, la presencia de medicamentos y la necesidad de enmascarar materias primas. [1][7]
- Desafío Técnico y Causa Primaria: Optimice la ingesta con nuestra guía sobre saborizantes y palatantes para aves, incluyendo el uso de aditivos saborizantes para mejorar el rendimiento.
- Impacto Cuantitativo: El uso de moléculas sensoriales incrementa el consumo en 2.3 g/día tras el traslado a jaulas y mejora la conversión alimenticia en un 8% en ponedoras, además de reducir el coeficiente de variación del peso vivo de 7.8% a 6.4% en pollitas durante la crianza.
- Protocolo de Intervención Verificado: Aplicar entre 50 y 1000 g/t según la formulación; emplear presentaciones en polvo termoestables en la premezcla o aspersión líquida post-pelletizado para aditivos sensibles. En casos de estrés térmico o baja ingesta, dosificar 250 g/t de Apetenzyma® 2923 y utilizar perfiles lácteo-frutales para estandarizar el aroma.
La dosificación de aditivos saborizantes en alimento terminado oscila entre 50 y 1000 g/t, adaptando su inclusión a premezclas en polvo termoestables o aplicaciones líquidas post-pelletizado según la matriz disponible y la estabilidad térmica del producto. [1][2]
Vehículos de inclusión, dosificación y criterios técnicos de compatibilidad industrial
| Método de Inclusión | Vehículo o Formato del Aditivo | Dosis o Especificación | Criterio de Compatibilidad Industrial | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Premezcla sólida en mezcladora | Polvo termoestable | 50 a 1000 g/t en alimento terminado | Resistencia térmica al mezclado y homogeneización ante materias primas variables | [1], [2], [3] |
| Dieta de ponedoras y recría | Polvo / aditivo formulado (Apetenzyma® 2923) | 250 g/t de alimento | Estimulación de la ingesta de alimento en etapas críticas de producción | [4] |
| Cobertura post-pellet (coating) | Líquido liposoluble dispersable en aceite | Dosis efectiva según recomendación del fabricante | Integración en líneas de inyección de grasas evitando exposición a calor directo | [2], [5] |
| Aspersión líquida post-pelletizado | Líquido aspergido sobre el pellet | Dispersión homogénea controlada | Protección de principios activos sensibles al calor generado durante el peletizado | [6] |
En el diseño de dietas dentro de la nutrición animal, las dosis de aditivos saborizantes en alimento terminado varían en un rango de 50 g/t a 1000 g/t. Este margen cuantitativo se ajusta en función de las materias primas base seleccionadas, la necesidad de contrarrestar el impacto de medicamentos y la etapa de desarrollo de las aves. Asimismo, para asegurar la efectividad esperada, resulta indispensable utilizar la dosis efectiva recomendada por el fabricante e incorporar formulaciones que cuenten con la debida protección física o química, garantizando que el principio activo llegue sin pérdidas prematuras hasta su punto de acción. [1][5]
Dentro de estos esquemas de suplementación específica, para gallinas ponedoras y lotes en etapa de recría donde el consumo voluntario se encuentra comprometido, la dosificación evaluada del aditivo Apetenzyma® 2923 en la ración es de 250 g/t de alimento. La incorporación estratégica de líneas completas de saborizantes, aromas y edulcorantes persigue el objetivo directo de elevar la palatabilidad de las raciones balanceadas, incentivando la ingesta diaria del lote y optimizando con ello el rendimiento zootécnico general. [4][7]
El método de incorporación de estos agentes sensoriales debe ajustarse rigurosamente a las condiciones de mezclado y procesamiento de la planta de balanceados. Cuando la inclusión se efectúa en premezclas secas dentro de la fase sólida, es fundamental emplear presentaciones en polvo termoestables que posean la solubilidad y estabilidad requeridas para soportar los tratamientos térmicos y de fricción sin perder su potencia aromática. Por el contrario, en aquellas fábricas que disponen de sistemas de adición de grasa post-pellet, se seleccionan formulaciones de agentes palatabilizantes liposolubles y dispersables en aceites para realizar una aplicación uniforme por cobertura externa sobre el gránulo. [2]
De igual manera, la dosificación de compuestos bioactivos en forma líquida mediante aspersión posterior al pelletizado representa una alternativa totalmente viable en la producción avícola, siempre y cuando el sistema garantice una dispersión homogénea sobre el alimento para prevenir discrepancias de concentración entre lotes. Finalmente, la adición de saborizantes tecnológicos durante la etapa de mezclado, tales como perfiles lácteo-frutales o de vainilla, cumple la función operativa de estandarizar el perfil aromático final del pienso, enmascarando con éxito la variabilidad sensorial que suele acompañar el uso de materias primas alternativas. [6][3]
"Desarrollamos productos que los pueden aplicar en aceites o en agua, que pueden usarlos en determinadas etapas –por cobertura, en premezcla–. En síntesis, no queremos que el cliente se adapte a nosotros, sino nosotros al cliente." — Enrique Alfredo Vollenveider [2]
La incorporación de potenciadores umami como el monofosfato de inosina, proteínas hidrolizadas y melaza en polvo permite estimular el consumo voluntario y optimizar la conversión alimenticia en las etapas de iniciación y engorde de las aves. [8][9][10]
Aditivos e ingredientes evaluados para modular el consumo y la calidad organoléptica en pollos
| Ingrediente o Aditivo | Nivel de Inclusión Evaluado | Fase o Tipo de Ave | Efecto Observado en la Dieta | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Monofosfato de inosina (IMP) | Asociado a glutamato | Pollos de engorde | Estimula el paladar umami y apoya la conversión alimenticia | [8] |
| Melaza en polvo | Hasta 3% de la ración | Aves de engorde | Aporte de azúcares y mejora de palatabilidad | [10] |
| Flavomicina | 16 ppm | Pollos de 1 a 21 días | Incremento significativo del consumo de alimento (P=0.0039) | [11] |
| Plasma deshidratado | 3% en preinicio | Pollos Cobb 500 | Mayor ganancia de peso a la cuarta semana y mayor peso en canal | [12] |
| Extracto de levadura | 10% | Pollos de engorde | Mayor puntuación sensorial de sabor y color en carne y caldo | [13] |
A nivel fisiológico, el monofosfato de inosina (IMP) actúa como un eficaz potenciador del sabor umami en los pollos de engorde mediante su interacción directa con las células receptoras de la lengua. Este nucleótido intensifica notablemente la percepción gustativa cuando se asocia con el glutamato, lo que promueve de forma directa la palatabilidad general de la dieta e incentiva el consumo voluntario en las aves. Asimismo, la melaza en polvo constituye una alternativa práctica para enriquecer la formulación, ya que se puede incorporar hasta en un 3% de la ración aportando azúcares concentrados y energía que optimizan las propiedades organolépticas de la mezcla alimenticia. [8][10]

La inclusión de materias primas con perfiles sensoriales agradables también comprende ingredientes proteicos especializados. Por una parte, las proteínas hidrolizadas desarrolladas bajo la tecnología Enzyneer, pertenecientes a la gama Palbio, favorecen notablemente la palatabilidad, la digestibilidad y la salud intestinal de las aves, repercutiendo favorablemente en los índices de conversión. De modo complementario, las fuentes proteicas obtenidas a partir de levadura, tales como Biofront, suministran aminoácidos esenciales y vitaminas del complejo B que elevan la aceptación de la ración y estimulan una mayor ingesta en los lotes comerciales. [9][14]
El empleo de aditivos específicos durante las primeras semanas de crianza resulta determinante para consolidar las curvas de desarrollo del lote. En pollos de engorde Cobb 500 de un día de edad, la inclusión de un 3% de plasma deshidratado durante la primera semana demostró una mayor ganancia de peso corporal hacia la cuarta semana, además de propiciar un rendimiento superior en canal completa al término del ciclo. Igualmente, la suplementación con 16 ppm de flavomicina durante la fase de 1 a 21 días de edad incrementa el consumo de alimento de manera estadísticamente significativa en comparación con niveles de 0, 2 y 4 ppm, ofreciendo un comportamiento productivo similar al obtenido con 8 ppm. [12][11]
Más allá del rendimiento zootécnico en granja, la formulación de aditivos e ingredientes palatables puede influir en las características finales del producto cárnico. En este sentido, la incorporación de extracto de levadura en la dieta de las aves de engorde, evaluada con niveles de hasta un 10% de inclusión, mejora significativamente la gustosidad, el color y las propiedades organolépticas generales tanto del caldo como de la carne de pechuga, agregando valor a la canal procesada. [13]
"Para Santos (2015), el nervio chorda tympani que inerva la parte anterior de la lengua muestra la percepción marcada del sabor de los aminoácidos (umami, dulce o amargo)." — Ramalho Rodrigueiro; Ivan Camilo Ospina-Rojas; Bruno Marotta Lima; Tatiana Garcia Díaz; Eliane Aparecida da Silva. [8]
La incorporación de moléculas sensoriales y formulaciones como Apetenzyma® 2923 a 250 g/t ayuda a mantener y mejorar la ingesta de alimento durante transiciones críticas y estrés en gallinas ponedoras. [4][15]
Respuesta productiva a aditivos sensoriales y fitogénicos en etapas críticas de ponedoras
| Fase o Desafío | Aditivo Evaluado | Parámetro Evaluado | Resultado Reportado | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Recría y postura comercial | Apetenzyma® 2923 | Dosis de inclusión | 250 g/t de alimento | [4] |
| Crianza (semanas 3 a 15) | Moléculas sensoriales (extractos) | Coeficiente de variación de peso | Reducción de 7.8% a 6.4% (Bovans White) | [15] |
| Post-traslado (semanas 16 a 25) | Moléculas sensoriales | Consumo de alimento | Incremento promedio de 2.3 g/día | [15] |
| Pico inicial (semanas 24 a 25) | Moléculas sensoriales | Peso de huevo y conversión | 53.6 g (vs 50.9 g control) y mejora del 8% en conversión | [15] |
La aplicación de aditivos saborizantes diseñados específicamente para el estímulo del apetito cumple un papel estratégico en las fases de desarrollo avícola. En este sentido, la dosificación de Apetenzyma® 2923 a 250 g/t de alimento balanceado se utiliza con el objetivo de estimular y mejorar la ingesta voluntaria tanto en gallinas ponedoras como en aves durante la fase crítica de recría. Asimismo, en un ensayo realizado con 1100 pollitas Bovans White, el suministro de extractos vegetales con propiedades sensoriales logró reducir el coeficiente de variación del peso vivo de 7.8% a 6.4% entre la semana 3 y la semana 15 de crianza, consolidando lotes notablemente más homogéneos antes del ciclo productivo. [4][15]
El impacto productivo de estas intervenciones sensoriales se extiende directamente hacia la fase de postura y los momentos de mayor exigencia adaptativa. La adición de moléculas sensoriales amortigua eficazmente el estrés derivado del traslado a las jaulas en la semana 15, registrando un incremento significativo de 2.3 g/día en el consumo promedio entre la semana 16 y la semana 25. Como consecuencia zootécnica de esta estabilidad en la alimentación, las gallinas suplementadas alcanzaron un peso de huevo de 53.6 g frente a los 50.9 g del grupo control en las semanas 24-25, acompañado por una mejora del 8% en la conversión alimenticia al comienzo de la postura. [15]
Bajo condiciones climáticas cálidas y ambientes tropicales, los desafíos térmicos deprimen severamente el apetito de los lotes comerciales. En tales escenarios, la incorporación de aditivos formulados para promover el consumo, tales como Apetenzyma® 2923, permite mitigar las caídas drásticas de ingesta ocasionadas por el estrés por calor en las aves. Esta respuesta compensatoria previene el deterioro continuo de la masa corporal y sostiene el ritmo de ingestión requerido para mantener los rendimientos esperados en climas adversos. [16]
De manera complementaria, el empleo de soluciones nutricionales compuestas por aceites esenciales y aditivos como la betaína ayuda a contrarrestar la pérdida global de rendimiento zootécnico asociada a las altas temperaturas ambientales. Al mismo tiempo, la inclusión estratégica de aditivos fitogénicos y aceites esenciales protege la integridad de la barrera intestinal y optimiza el funcionamiento hepático durante estos episodios de calor extremo, facilitando una adecuada asimilación nutricional y respaldando la vitalidad de las ponedoras frente al estrés ambiental. [17][18]
"Le pusimos 250 g/t de producto a la dieta. En esta ocasión lo probamos en gallinas pero sirve en todas las etapas donde la ingesta pueda verse comprometida, como por ejemplo en recría." — Bernat Canal [4]
La integración de edulcorantes intensivos y extractos fitogénicos activa receptores intestinales T1R2/T1R3 para potenciar la absorción de glucosa y genera sinergias con ácidos orgánicos que estimulan enzimas digestivas sin comprometer la palatabilidad del alimento. [19][20][21]
Comparativa de edulcorantes intensivos en nutrición animal y tolerancia al procesado térmico
| Edulcorante | Origen | Poder relativo (vs. sacarosa) | Estabilidad térmica y peletizado | Limitación sensorial u operativa | Referencia |
|---|---|---|---|---|---|
| Sacarina | Sintético | 300 a 500 veces | Alta estabilidad a temperaturas elevadas y pH bajos | Regusto amargo o metálico a altas dosis; poco persistente | [22], [23], [24] |
| Neohesperidina dihidrochalcona (NHDC) | Sintético | 1.500 a 1.800 veces | Estable a altas temperaturas y almacenamiento | Baja solubilidad en agua y regusto a regaliz en altas concentraciones | [22], [23] |
| Taumatina | Natural (proteína de katemfe) | Aproximadamente 2.500 veces | Poco resistente; se desnaturaliza con calor y pH extremos | Incompatible con procesos térmicos agresivos por pérdida de dulzor | [22], [23] |
| Glicósidos de esteviol | Natural (Stevia rebaudiana) | 200 a 300 veces | No especificada en formulación de piensos | Elevado precio en relación con su poder edulcorante | [22] |
A nivel celular, estos compuestos de alta intensidad ejercen un impacto directo al estimular los receptores gustativos T1R2 y T1R3 localizados en las células enteroendocrinas del epitelio intestinal. Dicha interacción desencadena una cascada de señalización que promueve la secreción de péptidos y hormonas reguladoras, optimizando de manera sustancial la absorción entérica de glucosa y modulando el aprovechamiento de los nutrientes que ingresan a la luz digestiva. [19]

Entre las opciones sintéticas más extendidas, la sacarina proporciona un dulzor de 300 a 500 veces superior al del azúcar estándar y demuestra una elevada termoestabilidad frente a tratamientos térmicos rigurosos y condiciones de pH bajos; no obstante, tiende a manifestar un regusto amargo o metálico cuando se suministra en concentraciones elevadas. En contraste, la neohesperidina dihidrochalcona se distingue por alcanzar una potencia relativa de 1.500 a 1.800 veces respecto a la sacarosa, presentando una reducida solubilidad en agua y confiriendo una percepción persistente en boca que puede derivar en un regusto a regaliz si se manejan dosis altas. [22][24][23]
En el espectro de origen botánico, los glicósidos de esteviol brindan una potencia edulcorante de 200 a 300 veces la de la sacarosa, aunque su principal desafío radica en el elevado coste comercial en proporción directa con el nivel de dulzor que logran aportar. Por su parte, la taumatina figura como una molécula de naturaleza proteica con un poder relativo cercano a 2.500 veces el del azúcar convencional, pero sufre desnaturalización irreversible y pérdida total de funcionalidad biológica ante exposiciones térmicas drásticas o valores extremos de pH durante el proceso de peletizado del pienso. [22][23]
Para contrarrestar estas restricciones fisicoquímicas y organolépticas, la formulación combinada de sacarina con neohesperidina dihidrochalcona genera una marcada sinergia sensorial en las raciones balanceadas. Este acoplamiento estratégico asocia la inmediatez del dulzor propio de la sacarina con la persistencia prolongada de la neohesperidina dihidrochalcona, neutralizando los sabores residuales indeseados de ambos componentes y facilitando un enmascaramiento eficaz frente a materias primas de baja palatabilidad o fármacos incorporados a la mezcla. [22][24][23]
La incorporación simultánea de extractos fitogénicos y acidificantes representa otra vía de optimización zootécnica de gran relevancia. Los aceites esenciales potencian la efectividad de los ácidos orgánicos en la ración avícola, permitiendo reducir las dosis del ácido para obtener el impacto productivo deseado. Específicamente, la suplementación combinada de aceites esenciales junto con ácido benzoico ejerce una acción de control frente a microorganismos patógenos y estimula la secreción de enzimas pancreáticas clave, entre ellas amilasas, lipasas y tripsinas. Asimismo, la administración de mezclas de ácidos orgánicos encapsulados en proporciones de 0,1% a 0,5% en pollos de engorde favorece el peso corporal y la conversión alimenticia, previniendo las caídas de consumo ocasionadas por niveles ácidos excesivos; no obstante, el impacto de los aceites esenciales sobre la ingesta varía según su origen botánico y concentración, debiendo vigilarse para evitar rechazos por astringencia en el paladar. [20][21][25][26]
"Los edulcorantes de alta intensidad pueden aumentar la absorción de glucosa en animales al activar los receptores T1R2 y T1R3 en las células enteroendocrinas del intestino, desencadenando mecanismos intracelulares." — Bernat Canal [19]
El consumo aviar está condicionado por una baja dotación sensorial de aproximadamente 24 papilas gustativas, viéndose comprometido por astringencias, sales poco apetecibles y regustos a pescado que demandan ajustes formulativos específicos y acondicionamiento del agua. [27][28][29][30]
Factores de la dieta y manejo que alteran la palatabilidad o el sabor del producto final en aves
| Factor o Ingrediente | Nivel Crítico Reportado | Alteración Sensorial o Productiva | Medida Correctiva | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Harina de pescado | > 7% en dieta | Olor y sabor indeseable en carne; reducción de la ingesta | Retirar 1 semana antes de sacrificio o enmascarar con melaza | [29], [31] |
| Aceite de pescado | Desde 0.75% en ración | Sabor y olor a pescado en carne por rancidez | Sustituir por aceite vegetal de linaza o de colza | [32] |
| Cloruro de colina sintético | Presencia inestable | Formación de trimetilamina (olor a pescado en carne y huevo); degrada vitaminas | Incorporar en etapas finales de mezclado o emplear colina conjugada | [33] |
| Taninos de Mucuna pruriens | Presencia sin procesar | Sabor amargo y astringencia en mucosas; caída del consumo voluntario | Tratamiento térmico o métodos de procesamiento previo | [28] |
| Sulfato de sodio | Uso en balance electrolítico | Palatabilidad cuestionable frente a la sal común | Priorizar sal común por su alta aceptación gustativa | [34] |
Esta particularidad anatómica explica por qué las aves presentan una capacidad gustativa reducida al poseer un número sumamente limitado de papilas gustativas, cuantificado en torno a 24, situación que propicia que el incentivo para la ingesta provenga frecuentemente de estímulos mecánicos. No obstante, la presencia de factores antinutricionales específicos en la dieta puede deteriorar gravemente el apetito; tal es el caso de los taninos presentes en materias primas como los granos de Mucuna pruriens, los cuales aportan un fuerte sabor amargo y desencadenan una intensa astringencia tras fijarse a las proteínas salivales y a la mucosa intestinal, provocando una reducción directa en el consumo voluntario en pollos. [27][28]
Por otra parte, la adición de ingredientes de origen marino debe calibrarse con rigurosidad para no perjudicar la respuesta de las aves. En pollos de engorde, incorporar harina de pescado en proporciones que superen el 7% no solo deprime el consumo habitual del pienso, sino que transfiere indeseables sabores y olores anómalos a la carne obtenida. Del mismo modo, el uso de aceite de pescado puede provocar problemas organolépticos considerables, ya que inclusiones mínimas de apenas 0.75% de la ración desencadenan rancidez y un característico sabor a pescado en la pechuga de pollo, alteración que puede solucionarse de manera efectiva sustituyendo dicha fuente lipídica por aceites vegetales de colza o de linaza. [29][32]
Estas desviaciones sensoriales también pueden originarse por el empleo de ciertas materias primas de síntesis; el cloruro de colina sintético, por ejemplo, tiende a degradarse en trimetilamina, una sustancia que imprime olor a pescado tanto en la carne como en los huevos, afectando paralelamente la estabilidad de las vitaminas del núcleo por su acusada higroscopicidad. Frente al reto del olor a pescado derivado de la harina de pescado en pollos, se plantea una estrategia de retiro secuencial que consiste en mantener dicho insumo únicamente hasta los 21 días de edad, disminuir su proporción hacia el día 35 y suprimirlo por completo una semana antes del beneficio. [33][31]
Finalmente, el acondicionamiento hidroelectrolítico ejerce una acción determinante sobre la aceptación global de la dieta. En el agua de bebida, la incorporación de bisulfato de sodio optimiza el sabor y nivela el pH, lo que estimula de forma directa y paralela el consumo hídrico y la ingestión de alimento balanceado. En contraparte, al formular y balancear los electrolitos de la ración, la inclusión de sal común proporciona una elevada palatabilidad para las aves frente al sulfato sódico, ingrediente que exhibe una aceptación organoléptica cuestionable en el lote. [30][34]
"Si das más allá de ese porcentaje, se afectará el consumo de alimento y por consiguiente tus animales no van a rendir. Además, debes enmascarar el sabor y el olor con melaza .. eso aumentaría tus costos de producción .." — Nora Patricia Ruiz Jauregui [29]
La aceptación del alimento en aves depende tanto de la estandarización sensorial mediante aditivos saborizantes y aromas volátiles como de la estructura física del pienso, donde la granulometría y la cohesión de finos modulan el consumo voluntario. [3][35][36]
Interacción de la estructura física, granulometría y perfil sensorial en la ingesta avícola
| Presentación o Factor Físico | Respuesta Fisiológica y Digestiva | Impacto en Consumo y Conversión | Estrategia de Manejo y Formulación | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Harina gruesa | Promueve el desarrollo y función de la molleja; ralentiza el tránsito para mayor exposición a enzimas | Mejora la digestibilidad y disponibilidad neta de nutrientes para mantenimiento y producción | Formular tamaños de partícula gruesos homogéneos evitando desbalances mecánicos | [37], [38] |
| Fracción fina en harina | Rechazo conductual del polvo en el comedero por parte de gallinas ponedoras | Caída del consumo global y riesgo de subconsumo de nutrientes clave | Incorporar grasa para ligar y aumentar la palatabilidad de las partículas finas | [35] |
| Pellet con bajo porcentaje de finos | Concentración homogénea de nutrientes sometidos a cocción que eleva biodisponibilidad | Mayor consumo voluntario, menor desperdicio y mejor índice de conversión | Optimizar la molienda y emplear aditivos mejoradores de durabilidad del gránulo | [36], [39], [40] |
| Aromatización tecnológica | Estimulación del epitelio olfativo y neutralización de notas desagradables de materias primas | Prevención del rechazo por fluctuaciones estacionales o cambios de ingredientes | Dosificar saborizantes lácteo-frutales o vainilla en la línea de mezclado | [3], [41] |
La inclusión de aditivos saborizantes tecnológicos con perfiles lácteo-frutales o de vainilla en la etapa de mezclado permite estandarizar con precisión el perfil aromático de la ración, enmascarando eficazmente la variabilidad de olores que causan las continuas fluctuaciones de las materias primas y previniendo problemas de neofobia o rechazo del alimento. Al incorporar aromas estimulantes, se incrementa notablemente el atractivo sensorial general del pienso y se fomenta la ingesta voluntaria en las aves, facilitando la transición entre fórmulas distintas o la adición de ingredientes con notas olfativas menos placenteras sin perjudicar el rendimiento productivo del lote. [3][41]
Más allá del estímulo olfativo, la estructura física de la harina condiciona profundamente la fisiología digestiva de las aves, las cuales expresan una marcada preferencia por partículas de granulometría gruesa. Este tamaño estructural promueve la actividad mecánica normal de la molleja y reduce la velocidad del tránsito intestinal, lo que prolonga el tiempo de exposición a los jugos y enzimas digestivas a la vez que favorece una adecuada acidez a lo largo del tracto. Por su parte, las gallinas ponedoras tienden a rechazar las fracciones excesivamente finas y a subconsumir las partículas groseras; frente a esta conducta selectiva, la formulación debe apuntar hacia un tamaño de partícula intermedio y homogéneo, o bien recurrir a la incorporación de grasa sobre las fracciones finas para cohesionarlas e incrementar su palatabilidad. [37][38][35]
El procesado térmico mediante granulación, que somete el alimento a temperatura, fricción y presión, estimula el consumo voluntario en los pollos de engorde al mejorar la palatabilidad, impedir que las aves seleccionen ingredientes individuales y disminuir drásticamente el desperdicio en los comederos. Asimismo, una molienda previa que mantenga una granulometría fina contribuye a la digestibilidad general y optimiza la calidad física del pellet en la peleteadora, evitando disgregaciones que induzcan un consumo desbalanceado de la fórmula. Mantener una reducida presencia de finos en los piensos granulados optimiza de forma directa el desempeño zootécnico y la calidad de la carne, justificando el uso de aditivos destinados a robustecer la durabilidad física del gránulo. [36][39][40]
En ensayos de investigación en pollos de engorde, la modificación visual del alimento mediante colorantes verde y azul redujo el volumen de consumo voluntario frente al testigo no tinturado, aunque se observaron mejores índices de conversión. [42]
"Con un aroma estimulante los piensos son mucho más atractivos, aumentando la ingesta y por lo tanto la producción." — Bernat Canal [41]
Q: ¿Cuál es el saborizante o edulcorante más utilizado en la alimentación animal? A: El edulcorante más utilizado es la sacarina sódica, elegida por su favorable relación potencia/coste y rápida percepción bucal, con un dulzor 300 a 500 veces superior al azúcar. [22][23][24]
Q: ¿Se utilizan saborizantes en el alimento para gallos de pelea y aves de corral? A: Tradicionalmente se desaconsejan por su limitado número de papilas gustativas (alrededor de 24), dependiendo más de estímulos mecánicos. No obstante, se emplean palatabilizantes, aromas y edulcorantes específicos para estimular el consumo temprano en transiciones críticas y optimizar la conversión alimenticia. [27][7][43]
Q: ¿Cuál es la dosis recomendada de Apetenzyma® 2923 para ponedoras? A: La dosis de Apetenzyma® 2923 utilizada en la dieta de ponedoras es de 250 g/t de alimento (o de producto). Esta misma dosificación se recomienda también en etapas de recría para sostener la ingesta cuando el consumo pueda verse comprometido. [4]
Q: ¿Cómo afecta el estrés por calor al consumo de alimento en ponedoras y qué soluciones existen? A: El estrés calórico deprime gravemente el consumo de alimento. Para mitigarlo se sugiere incorporar Apetenzyma® 2923, además de aditivos como betaína, aceites esenciales, fitogénicos y probióticos, acompañados de premezclas vitamínico-minerales para proteger la integridad intestinal y hepática. [16][17][18]
Q: ¿Qué función cumple el inosina monofosfato (IMP) en el alimento de pollos de engorde? A: El inosina monofosfato (IMP) actúa como potenciador del sabor al estimular el paladar umami en receptores gustativos linguales, asociándose con el glutamato para optimizar la palatabilidad y el consumo. Adicionalmente, actúa como precursor bioenergético de nucleótidos para el metabolismo. [8]
Q: ¿Por qué se deben usar saborizantes ante cambios de materias primas en alimentos balanceados? A: Permiten estandarizar y homogeneizar el perfil aromático del pienso frente a variaciones de ingredientes, enmascarando olores desagradables causados por reformulaciones o materias primas alternativas. Esto previene la neofobia, mantiene constante la ingesta voluntaria y protege los parámetros productivos. [3][41]
Este artículo fue construido utilizando exclusivamente conocimiento empírico validado de la comunidad de expertos:
Luis Mesas: Saborizacion e ingesta en alimentación animal
Enrique Alfredo Vollenveider: El origen del Sabor
Oscar Pinto: Calidad del pellet: El aporte de aglutinantes y saborizantes
Bernat Canal: Uso de Apetenzyma® 2923 para aumentar el consumo de ponedoras en una granja comercial
Karla López Matsuoka: Inocuidad alimentaria, una mirada desde la nutrición.
MSC. Jarintzi Yared Rico Ruíz: ¿Cómo asegurar la efectividad de los fitobióticos en las aves?
David Owsley (Norel): Grasas protegidas para nutrición animal: David Owsley en CAENA 2007
Ramalho Rodrigueiro; Ivan Camilo Ospina-Rojas; Bruno Marotta Lima; Tatiana Garcia Díaz; Eliane Aparecida da Silva.: Inosina monofosfato: Nuevo Concepto de Energía en la Dieta de Pollos de Engorde
Judit Pou: Tecnología Enzyneer®: Proceso de hidrólisis enzimática
Rafael cigarroa: Uso de melaza en polvo
Romulo Campos, Sérgio Vieira, F Bess, E Allix y Roberto Dornelles: Reevaluación de los efectos de la flavomicina sobre el rendimiento del pollo de engorde en vivo
Stalin Rafael Quintuña Peñafiel; Nathaly Estefanía Sinchi Torres: Fuentes proteicas alternativas en la etapa de preinicio de pollos de engorde
Rubén Darío Girón Guerra: Evaluación de 3 niveles de inclusión de extracto de levadura (de saccharomyices cerivisiae) como fuente bioprotéica en dietas para pollos comerciales bajo las condiciones de la Granja Cedeagro en Rold
Aline Simião: Productos saludables y sostenibles: Levaduras
Christophe Langlade: Ponedoras: Efecto de Moleculas sensoriales funcionales
Raymundo Encarnacion: Uso de Apetenzyma® 2923 para aumentar el consumo de ponedoras en una granja comercial
José Mariano Carrera Fuentes: Estrés calórico en avicultura: Soluciones nutricionales
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Madeleidy Martínez-Pérez: Curva de crecimiento y comportamiento productivo de pollos Rhode Island Red en exterior con la inclusión de Mucuna pruriens procesada, en la etapa de crecimiento
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Guillermo Fondevila, Lourdes Cámara, Joan Lluis Archs Toledo y Gonzalo Gonzalez Mateos: Pienso y tamaño de partícula: efectos en la salud intestinal y la productividad en broilers
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Fabio Tarazona Caballero: Impacto de la buena calidad de pellet en los animales
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Bernat Canal: Aromas como herramienta de Marketing
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