El próximo 5 de marzo va a ser un día importante, para la ganadería y la ciudadanía, de la Unión Europea.
En efecto, en este día, el Comité Ciudadano, promotor de la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE), ejemplo de democracia participativa, acerca del fin de las jaulas en los sistemas pecuarios (End the Cage Age) y de las asociaciones que fueron admitidas como coadyuvantes (tres en toda la U.E.) en el recurso contra la Comisión Europea, defenderán su iniciativa frente al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).
Esta iniciativa, que permite a la ciudadanía participar de forma activa en el devenir de las políticas europeas, fue firmada, en su día, por más de 1,4 millones de ciudadanos de la Unión y respaldada por una coalición de 170 asociaciones, que fueron coordinadas por la Compassion in World Farming (CIWF). En España, firmaron esta iniciativa del orden de unas 86.000 personas.
La mencionada iniciativa demandaba a la Comisión Europea (CE) que diera luz a una legislación destinada a eliminar de forma gradual las jaulas en la totalidad de las granjas de la Unión Europea (hoy, la U.E. – 27).
Y es verdad que, hasta la fecha, la mencionada Comisión Europea no ha cumplido con el compromiso vinculante, contraído en el año 2021.
El compromiso consistía en presentar, como he indicado, una propuesta legislativa, con un calendario transparente, razonable y asumible, con el objetivo mencionado de prohibir las jaulas, para todas las especies pecuarias afectadas, antes del año 2023.
Ante la situación generada, la CIWF presentó un recurso, el primero de esta naturaleza en la Unión Europea, para que la CE se vea en la obligación de responder de su inacción ante la iniciativa ciudadanía europea y probable y paralelamente se vea también obligada a presentar una propuesta de prohibición.
Los firmantes de la iniciativa estiman que, actualmente, hay anualmente del orden de unos 300 millones de animales cuya producción se realiza en jaula o al menos en alguna fase de su ciclo productivo en ella (caso, por ejemplo, de las gallinas ponedoras alojadas en jaulas enriquecidas o de la producción cunícola intensiva).
Según la CIWF, unos 400 millones de personas que viven en la U.E. (sobre un total de unos 455 millones) defienden la idea de que los animales de producción no deberían estar nunca ubicados en jaulas, salvo causas de fuerza mayor (por ejemplo, enfermedad).
Al margen de que uno considere o no, que está en el mencionado grupo de los supuestos 400 millones, la realidad es, en mi opinión, que, cuando se haga la realidad efectiva la desaparición de las jaulas, en la producción pecuaria de la Unión Europea, por una parte, los costes de producción, en los sistemas pecuarios afectados, deberán, lógicamente de aumentar (pudiendo, incluso, tal vez, afectar, a la rentabilidad de algunas granjas, al consumo interno de la U.E. y a su competitividad en el mercado exterior) y, por otra, las “reglas comerciales”, en lo que atañe a ciertos productos pecuarios procedentes de Terceros Países y con destino a la Unión Europea (por ejemplo, el caso de huevos para consumo). pueden verse afectadas en su complejidad.
De lo que no me cabe duda es que habrá un “antes” y un ”después” de la eliminación de las jaulas en la ganadería de la Unión Europea.