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Salud intestinal avícola – Comprendiendo y controlando la inflamación

Publicado: 9 de marzo de 2026
Fuente: Alonso Dávila Patiño, MVZ, Director de sanidad avícola para Colombia y LATAM
Introducción
El intestino es un órgano clave del sistema digestivo y el punto de paso obligado de los nutrientes que sostienen el metabolismo, el crecimiento, el mantenimiento y la producción de las aves. Además, aporta recursos fundamentales para los sistemas inmune, óseo y nervioso (Ferket & Gernat, 2006).
Sus funciones más conocidas incluyen la absorción de nutrientes, electrolitos y agua. Sin embargo, hoy cobra especial relevancia su función inmunológica, responsable de proteger al organismo frente a antígenos, toxinas y patógenos presentes en la luz intestinal. Dado el elevado nivel de estimulación externa, el intestino desempeña un papel dinámico en el equilibrio inmunitario de las aves.
Salud intestinal avícola – Comprendiendo y controlando la inflamación - Image 1
El intestino alberga una microbiota compleja que interactúa con el epitelio intestinal y modula la capacidad de absorción de nutrientes, además de contribuir al desarrollo de las células intestinales (Wickramasuriya et al., 2022).
Para sostener la homeostasis, el sistema inmune intestinal debe responder de forma eficaz a los patógenos y, a la vez, mostrar tolerancia hacia los componentes de la dieta, los microorganismos beneficiosos y sus metabolitos.
Diversos factores pueden romper esta homeostasis y desencadenar respuestas inmunitarias que conducen a afecciones inflamatorias (Kogut et al., 2018). Como consecuencia, se alteran las funciones intestinales, con perjuicio del rendimiento y la salud.

¿Qué es la inflamación?
La inflamación es una respuesta adaptable a distintos estresores del entorno, como lesión o disfunción tisular, exceso de nutrientes y metabolitos, toxinas o infecciones (Sansonetti & Medzhitov, 2009; Garrett et al., 2010). En producción animal, la inflamación intestinal suele asociarse con disminución del consumo y la ganancia de peso, peor eficiencia alimenticia, menor supervivencia y pérdida de uniformidad. Aun en homeostasis, el intestino está expuesto constantemente a estímulos exógenos (dietarios, antigénicos y tóxicos) y endógenos (componentes estructurales bacterianos como LPS y peptidoglicanos) que activan de bajo grado la inmunidad innata para prevenir el daño tisular (Kogut et al., 2018).
Salud intestinal avícola – Comprendiendo y controlando la inflamación - Image 1             

Fenotipos de inflamación intestinal
Según el desencadenante, pueden reconocerse distintos fenotipos (Kogut et al., 2018):                             
  • Inflamación fisiológica: activación de bajo grado ligada a antígenos dietarios, factores antinutricionales, micotoxinas, ambiente (temperatura, HR, cama) y metabolitos microbianos. Inherente a los sistemas intensivos: todas las aves experimentan algún grado de inflamación a lo largo del ciclo.
  • Inflamación patológica: respuesta ante patógenos entéricos (p. ej., Eimeria spp., Clostridium perfringens) que dañan el epitelio y cursan con signos clínicos o subclínicos.
  • Inflamación metabólica/estéril: estado crónico de bajo grado en ausencia de infección, asociado a excesos nutricionales y otras señales de peligro (Garrett et al., 2010).

Alternativas para mejorar la integridad intestinal
El uso terapéutico de antimicrobianos ha sido una práctica extendida para controlar enfermedades. Su efectividad depende del uso responsable: diagnóstico, molécula adecuada, dosis y duración correctas. La restricción de promotores de crecimiento en la Unión Europea evidenció consecuencias productivas y el resurgimiento de enfermedades multifactoriales como la enteritis necrótica (Eimeria spp./Clostridium perfringens) (Timbermont et al., 2011). Esto aceleró la búsqueda de alternativas nutricionales viables (Tarradas et al., 2020).
Salud intestinal avícola – Comprendiendo y controlando la inflamación - Image 2
Entre las estrategias con mayor evidencia para modular la salud intestinal en levante y producción se incluyen (Yegani & Korver, 2008; Wickramasuriya et al., 2022):
  • Probióticos: microorganismos vivos (bacterias ácido-lácticas, levaduras) que compiten con patógenos, modulan la respuesta inmune y favorecen la producción de AGCC.
  • Prebióticos: ingredientes no digeribles que promueven cambios favorables en la composición y el metabolismo de la microbiota.
  • Simbióticos: combinación de probióticos y prebióticos para potenciar efectos.
  • Fitobióticos/ácidos orgánicos y otros aditivos naturales con propiedades antimicrobianas, antioxidantes e inmunomoduladoras.
Se ha descrito que los prebióticos incrementan la altura de vellosidades y la relación vellosidad:cripta, ampliando la superficie absortiva; los probióticos pueden mejorar respuestas inmunes mediadas por anticuerpos y citoquinas. Aun así, parte de los efectos observados podrían ser indirectos, mediados por cambios en la microbiota.

Conclusiones
La inflamación intestinal es inherente a la producción intensiva de aves. Aunque fisiológica y necesaria para la defensa, puede comprometer la función intestinal y el rendimiento cuando se desregula. Orientar las intervenciones hacia el control de procesos proinflamatorios (sin anular la defensa) y la integridad de la barrera intestinal es clave para un desempeño óptimo.
La microbiota gastrointestinal participa en la inmunidad, la salud y la productividad del huésped. Su manejo mediante probióticos, prebióticos, simbióticos y otros aditivos, sumado al uso racional de antimicrobianos, la bioseguridad y la nutrición de calidad, constituye un enfoque integrado para sostener la salud intestinal.

Mensajes clave
  • Toda ave en producción intensiva enfrenta algún grado de inflamación intestinal; gestionarla es tan importante como tratarla.
  • Diferenciar inflamación fisiológica de patológica evita sobremedicar y permite intervenir a tiempo.
  • Integridad de mucosa + microbiota equilibrada = mejor conversión, uniformidad y bienestar.
  • Alternativas nutricionales (pro-/pre-/simbióticos, fitobióticos, ácidos orgánicos) son parte del control, no un reemplazo del manejo y la bioseguridad.
  • Antimicrobianos: usarlos sólo cuando corresponde, con diagnóstico y dosificación correcta.
                                                                                         

  1. Ferket, P. R., & Gernat, A. G. (2006). Factors that affect feed intake of meat birds: A review. International Journal of Poultry Science, 5(10), 905–911. https://scialert.net/abstract/?doi=ijps.2006.905.911
  2. Garrett, W. S., Gordon, J. I., & Glimcher, L. H. (2010). Homeostasis and inflammation in the intestine. Cell, 140(6), 859–870. https://doi.org/10.1016/j.cell.2010.01.023
  3. Kogut, M. H., Genovese, K. J., Swaggerty, C. L., He, H., & Broom, L. J. (2018). Inflammatory phenotypes in the intestine of poultry: Not all inflammation is created equal. Poultry Science, 97(7), 2339–2346. https://doi.org/10.3382/ps/pey087
  4. Sansonetti, P. J., & Medzhitov, R. (2009). Learning tolerance while fighting ignorance. Cell, 138(3), 416–420. https://doi.org/10.1016/j.cell.2009.07.024
  5. Tarradas, J., Tous, N., Esteve-Garcia, E., & Brufau, A. J. (2020). The role of dietary additives in intestinal health of poultry: Microbiota modulation and intestinal integrity. Microorganisms, 8(2), 148. https://doi.org/10.3390/microorganisms8020148
  6. Timbermont, L., Haesebrouck, F., Ducatelle, R., & Van Immerseel, F. (2011). Necrotic enteritis in broilers: An updated review on the pathogenesis. Avian Pathology, 40(4), 341–347. https://doi.org/10.1080/03079457.2011.590967
  7. Wickramasuriya, S. S., Park, I., Lee, K., Lee, Y., Nam, H., Kim, W. H., & Lillehoj, H. S. (2022). Role of physiology, immunity, microbiota, and infectious diseases in the gut health of poultry. Vaccines, 10(2), 172. https://doi.org/10.3390/vaccines10020172
  8. Yegani, M., & Korver, D. R. (2008). Factors affecting intestinal health in poultry. Poultry Science, 87(10), 2052–2063. https://doi.org/10.3382/ps.2008-00091
  9. Broom, L. J., & Kogut, M. H. (2018). The role of the gut microbiome in shaping the immune system of chickens. Veterinary Immunology and Immunopathology, 204, 44–51. https://doi.org/10.1016/j.vetimm.2018.10.002
  10. Broom, L. J., & Kogut, M. H. (2018). Inflammation: Friend or foe for animal production? Poultry Science, 97(2), 510–514. https://doi.org/10.3382/ps/pex314
  11. Teirlynck, E., Bjerrum, L., Eeckhaut, V., Huygebaert, G., Pasmans, F., Haesebrouck, F., Dewulf, J., Ducatelle, R., & Van Immerseel, F. (2009). The cereal type in feed influences gut wall morphology and intestinal immune cell infiltration in broiler chickens. British Journal of Nutrition, 102(10), 1453–1461. https://doi.org/10.1017/S0007114509990424
  12. Vega, S., Montoro-Dasi, L., & Marín, C. (2022). Microbiota intestinal en avicultura: el ‘órgano’ olvidado. Anales de Microbiota, Probióticos & Prebióticos, 3(2), 116–121. https://semipyp.es/wp-content/uploads/2022/09/AMPP_vol3_num2.pdf
  13. Téllez-Isaías, G., Eisenreich, W., Petrone-García, V. M., Hernández-Velasco, X., Castellanos-Huerta, I., Téllez, G. Jr., Latorre, J. D., Bottje, W. G., Señas-Cuesta, R., Coles, M. E., Hargis, B. M., El-Ashram, S., Graham, B. D., & Shehata, A. A. (2023). Effects of chronic stress and intestinal inflammation on commercial poultry health and performance: A review. German Journal of Veterinary Research, 3(1), 38–57. https://doi.org/10.51585/gjvr.2023.1.0051
  14. Mattiello, R. (2024). Integridad intestinal en aves. Documento técnico. https://distribuidorabiar.com.ar/wp-content/uploads/2024/06/Integridad-intestinal-en-aves.pdf
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Eduardo Castro
Acondesa
Acondesa
2 de abril de 2026
Estoy de acuerdo que fisiológicamente se generan inflamaciones que podrían llamarse fisiológicas y que como toda inflamación le resta eficiencia en la parte metabólica disminuyendo una mejor utilización de los nutrientes, así por ejemplo existen en el caso de las hembras inicialmente estudiada en cerdos una mayor inflamación en cierta etapa del animal comparada con los machos y de ahí se explica la menor ganancia diaria con una mayor conversión.
En aves en nuestra granja experimental evaluamos lo mismo encontrando una mayor inflamación en las hembras cerca de la segunda semana y esto explica cómo se disminuye la ganancia diaria cuando a la primera y segunda semana la diferencia no esto explica muy notoria en peso, encontramos niveles de interleucinas proinflamatorias más altas que en los pollos machos, posteriormente utilizamos productos con características antiinflamatorias logrando reducir en 100 gramos la diferencia entre los sexos a los 35 días, trabajo que fue publicado en el congreso latinoamericano en uruguay
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Jose Mauro Arrieta Acevedo
Huvepharma
31 de marzo de 2026
Muchas gracias por tu respuesta Nathalia.

Algunos autores señalan que de forma "natural" el intestino presenta cierto grado de inflamación por su actividad regular, las estructuras que lo componen y la exposición a diferentes antígenos y factores ambientales de estrés.....Esta pudiera ser la inflamación fisiológica. Siempre presente, en diferente grado, bajo condiciones comerciales de producción......Y anteriormente "manejada" principalmente con el uso de antibióticos promotores del crecimiento.

La inflamación estéril me queda un poco mas difícil de distinguir. Me suena mas a la presencia de factores anti-nutricionales, y pereciera empalmarse con el concepto de inflamación fisiológica.

En producción animal, parte del trabajo radica en hacer lo posible por minimizar la desviación de nutrientes asociada a la respuesta inflamatoria. Esta es particularmente evidente cuando hay algún proceso infeccioso.

Esa desviación de nutrientes es mas difícil de cuantificar si la inflamación no es evidente clínicamente......lo que, si entiendo bien, estaría pasando si hay inflamación estéril o fisiológica.

Entonces parece que el valor de esa diferenciación de "fenotipos" de inflamación, solo se podrá capitalizar en la medida en que podamos diagnosticarla a tiempo, para atenderla con las herramientas mas adecuadas.......y prevenir que una inflamación fisiológica se salga de control, o favorezca la presencia de los otros "fenotipos" de inflamación; afectando negativamente el desempeño de los animales.

Saludos.
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Jose Mauro Arrieta Acevedo
Huvepharma
27 de marzo de 2026
Estimados autores y comunidad Engormix.

Articulo interesante sin duda. Y un tema complejo.

Entiendo y comparto la recomendación de no usar indiscriminadamente los antibióticos para "corregir cualquier signo de alteración del tubo digestivo.

Una consulta al autor.....¿puede un "fenotipo de inflamación" llevar a otro si no se reconoce a tiempo?......¿pueden coexistir mas de un "fenotipo de inflamación" bajo condiciones prácticas?.

Como trabajar en ese "diagnostico diferencial" de inflamación si coexistieran diferentes "fenotipos de inflamación"

Revisé una publicación que mencionaba la inquietud de monitorear el efecto de diferentes aditivos para salud intestinal, midiendo precisamente biomarcadores del estado inflamatorio del tubo digestivo, y señalaban que tienden a ser muy inespecíficos...........No se si eso haya cambiado actualmente y para su propuesta de diferenciación de "fenotipos de inflamación", tienen alguna sugerencia de biomarcador, o metodología específica?

Gracias.
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Nathalia Maria Del Pilar Correa Valencia
Biotecno
Biotecno
25 de marzo de 2026
Excelente artículo, Dr. Dávila. La distinción que propone entre inflamación fisiológica, patológica y metabólica/estéril es precisamente el tipo de marco conceptual que hace falta en el campo: deja de tratar "la inflamación" como un monolito y obliga al profesional a hacer diagnóstico diferencial antes de intervenir.

Considero que uno de los errores más frecuentes es confundir la inflamación fisiológica —inherente a cualquier sistema intensivo— con un proceso patológico tratable. El resultado: uso indiscriminado de antibióticos, presión selectiva sobre la microbiota y un intestino que nunca termina de desarrollar una barrera funcional sólida. Lo que usted describe aquí justifica con bases sólidas por qué el diagnóstico debe preceder siempre a la prescripción.

Es imperativo pasar de una lógica reactiva (tratar la enfermedad cuando aparece) a una lógica proactiva (gestionar el equilibrio antes de que se rompa) implica cambiar indicadores: ya no sólo mortalidad y FCR, sino también uniformidad, morfología de vellosidades e indicadores de permeabilidad cuando sea posible.

El rol de la microbiota en la inmunidad innata de bajo grado también es un punto que merece cada vez más atención práctica. Los prebióticos como moduladores de la relación vellosidad:cripta y los probióticos como potenciadores de la respuesta humoral ya tienen suficiente evidencia para incorporarse al programa nutricional base —no como "alternativas al antibiótico", sino como componentes independientes de la estrategia de salud intestinal.

Un aspecto que complementaría la discusión es el efecto de la cama en la inflamación fisiológica:calidad, humedad y carga bacteriana del litter interactúan directamente con la estimulación antigénica de bajo grado que usted menciona, y en muchos casos es la variable más subestimada en campo.

Comparto plenamente la conclusión: el uso racional de antimicrobianos, cuando corresponde y con diagnóstico correcto, sigue siendo una herramienta válida.
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