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Preeclosión: puntos críticos que afectan a la calidad de los pollitos de un día

Publicado el: 20/9/2021
Autor/es: Paulo Martins, Director Técnico y Comercial de Biocamp
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¿Cuánto estamos dispuestos a perder en el día a día de cualquier negocio? Es difícil llegar a una cifra aceptable cuando hablamos de pérdidas financieras en nuestra producción. Como en prácticamente todos los sectores, los que trabajan con pollos de engorde, ponedoras y reproductoras también tienen objetivos que cumplir. Si no alcanzan ciertos índices establecidos, pueden enfrentarse a resultados muy insatisfactorios.
Y eso está directamente relacionado con la salud de la granja. Hay varias premisas que sabemos que debemos seguir para evitar que les afecten las enfermedades. Entre ellas está la de seguir los cuatro pilares de la producción avícola: cuidado de la nutrición, manejo (alimentación, selección de huevos y aves), salud (medidas de bioseguridad, inmunización de los lotes, vigilancia, atención a la calidad del agua) y medio ambiente (bienestar animal).
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Hasta aquí, podemos tratar el tema de forma genérica. Entonces incluiré una provocación: todos estos cuidados son fundamentales, es un hecho. Sin embargo, si no empezamos a observar con detenimiento todos los puntos críticos que afectan a la calidad de los pollitos antes de la eclosión, incluidos los procesos e incluso las generaciones anteriores, nos veremos inevitablemente obligados a tomar decisiones complejas cuando los patógenos se manifiesten. Estas decisiones pueden implicar la pérdida de parte de la producción, o el tratamiento con antibióticos, que ofrecen una solución inmediata, pero contribuyen al mantenimiento de pollitos de baja calidad -recordemos que uno de los mayores problemas de las explotaciones actuales es la mortalidad temprana por onfalitis- y a la resistencia a los antimicrobianos (de la que ya hemos hablado aquí), un importante problema de salud pública.
¿Qué se puede hacer para evitar que se produzca esta situación? Tomando medidas preventivas que comienzan en el periodo previo a la eclosión. A continuación entraré en más detalles.

¿Por qué hay que tener cuidado durante el periodo de preeclosión?
El pollito de un día lleva todas las características genéticas de su línea y de las condiciones en las que ha sido incubado. En otras palabras: es un reflejo de la incubación, del sistema de producción de las reproductoras, de la gestión de la fase de cría de estas aves y de la reproductora de un día que la produjo. Y se preguntará: pero incluso después de toda esta cadena, ¿el pollito se verá afectado por la forma en que se crió su madre o su abuela? La respuesta es SÍ.
¿Y cómo revertir este problema? ¿Por dónde empezar? En un reciente entrenamiento para el equipo interno de representantes de Biocamp, he recogido algunas de las formas de hacerlo y os las cuento a continuación. Ya adelanto que la primera: es comprender la importancia de la cloaca de las aves.

Cloaca
Desde hace 150 millones de años los huevos salen de este órgano. Por lo tanto, si necesitamos reducir la presencia de bacterias patógenas u oportunistas en la cáscara del huevo, es muy importante establecer mecanismos para reducir su presencia o concentración en el tracto digestivo de las aves.
La cloaca de un ave tiene múltiples funciones y pertenece a tres sistemas: digestivo, excretor urinario y reproductor. Esto significa que los saprofitos, los oportunistas o los patógenos presentes en cualquiera de los segmentos de estos sistemas pueden llegar a él y luego contaminar cualquier estructura del huevo: la yema, la clara, la membrana interna o externa y la cáscara del huevo.
¿Qué medidas deben adoptarse a partir de esta constatación? ¿Iniciar tratamientos para inhibir enfermedades? Mi consejo es analizar antes de actuar. 
Hay un trabajo bastante interesante publicado en 2019 en la revista Nature, cuyo objetivo era caracterizar la comunidad microbiana del tracto reproductivo de los pollos y determinar el origen de la microbiota intestinal de los embriones.
El trabajo muestra la variedad de bacterias saprofitas que están presentes en el oviducto, la cloaca, la cáscara del huevo, la clara del huevo y el propio embrión. La cuestión es que, en una situación de equilibrio, su presencia aporta beneficios al ave.
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Ejemplo de bacterias con presencia beneficiosa
Otro ejemplo de la presencia beneficiosa de bacterias es el de E. coli en el tracto intestinal inferior, que inhibe el crecimiento de otras bacterias, como la Salmonella. El último número de Diseases of Poultry (2020) mostró que en las aves normales, entre el 10 y el 15% de los coliformes intestinales pueden pertenecer a serotipos potencialmente patógenos. Por lo tanto, E. coli en el tracto intestinal constituye un reservorio de factores de virulencia y de resistencia a los antimicrobianos. ¿Y qué hay que hacer? ¡Nada! Tratar de destruirlos mediante el uso de antibióticos es también reducir el otro 85% que no es patógeno. 
La misma publicación menciona también la población de C. perfringens, que siempre está presente en el intestino delgado de las aves sanas. Incluso en grandes cantidades, no es suficiente para producir Enteritis Necrótica, causando algún problema en el tracto digestivo sólo cuando alcanza niveles elevados, lo que sólo ocurre, por ejemplo, con desafíos de coccidiosis, dietas con alto contenido en proteína bruta (PB) y polisacáridos no amiláceos en el alimento (PNAs) que ralentizan el peristaltismo y favorecen la adhesión bacteriana a los enterocitos. Si se corrige alguno de estos factores, es posible evitar que se produzca el problema. 

Uso de antimicrobianos
Cuando hay un uso preventivo frecuente y/o indiscriminado de antibióticos en la reproductora para reducir las bacterias patógenas, es incluso posible que se reduzcan algunas pérdidas de producción. Sin embargo, esto crea un problema potencialmente mayor: i) desequilibrio de la microbiota intestinal (disbiosis) y ii) creación de condiciones favorables para la selección de bacterias resistentes.
En general, las principales patologías aviares y otros trastornos, que afectan con mayor frecuencia a las aves reproductoras, sujetas a tratamiento con antimicrobianos (AMCs) -o en las que se practica su uso de forma preventiva y frecuente- son:
1. Problemas entéricos causados por C. perfringens o C. colinum, asociados o no a la coccidiosis;
2. Colonización del tubo digestivo de reproductoras por salmonelas paratíficas, transmitidas verticalmente a su progenie;
3. Onfalitis (pollitos de un día) y "huevos bomba" (en plantas de incubación), contaminados generalmente por bacterias, oportunistas o no, como Pseudomonas aeruginosa y/o Escherichia coli (APEC);
4. Síndromes respiratorios en aves.
Cuando esto ocurre, los antibióticos reducen la presencia de bacterias saprofitas aumentando el nivel, la concentración y la intensidad de las bacterias patógenas.
Por ello, granjas de reproductoras deben prestar más atención y control en el periodo previo a la eclosión: para que no se pierda entre el 0,5 y el 1% del lote el primer día y para que los pollitos que queden después del tratamiento no sean simples "supervivientes" del proceso.

El papel de los profesionales del sector
Corresponde a los profesionales del sector abogar por una nueva forma de centrarse en la productividad y la gestión de los costes sin sacrificar las cuestiones sanitarias y -¡lo más importante! — sin fomentar las bacterias multirresistentes.
Para hacernos una idea, el 50% de los pollos europeos están contaminados con patógenos resistentes a los antibióticos* y el 35% contienen patógenos resistentes a los antibióticos importantes para la salud pública.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha lanzado una advertencia: en 2050, morirán más personas por infecciones causadas por bacterias multirresistentes a los antibióticos que por otras enfermedades.  Todo indica, según los estudios, que ésta será la próxima "pandemia" que viviremos.
Será un problema de salud que podría matar hasta 10 millones de personas en 30 años. Pero a diferencia de la pandemia de Covid-19, que pilló a todo el mundo desprevenido, aún hay tiempo para actuar y cambiar este escenario.

Cómo cambiar el escenario de las bacterias multirresistentes
En tiempos en los que programas como el ESG (medio ambiente, social y gobernanza corporativa) están cada vez más presentes y son ya una exigencia de nuestro mercado, quienes no se adapten a estas cuestiones tendrán dificultades para colocar sus productos e incluso desaparecerán.
Por lo tanto, hay que adoptar políticas cada vez más novedosas y pensar en herramientas que muestren eficacia, sean interesantes y capaces de modular la microbiota intestinal para no hacer a las bacterias súper resistentes.
Los probióticos son una de las formas de hacerlo. Las bacterias probióticas de una o más especies colonizan aun las aves reproductoras y en el periodo preeclosión y ayudan a reducir el crecimiento de patógenos que pueden causar enfermedades. Los clientes que ya se han adherido a la iniciativa, inclusive, ya han señalado el aumento de la productividad y la reducción de los costes, especialmente con la medicación.
Mientras no nos decidamos a ampliar definitivamente el uso de probióticos en la cría y producción de reproductoras, ya sean matrices o abuelas, seguiremos favoreciendo esta cadena. Y el pollo de engorde también debe pasar por el mismo proceso.
¿Qué futuro quiere para su empresa?
 
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