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XVII Congreso Bienal AMENA

Efecto de los taninos y kafirinas del sorgo incorporado a la dieta sobre algunas características morfofisiológicas en cerdos en crecimiento

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Introducción.

El sorgo es el cereal más utilizado en la alimentación animal en México. El sorgo bajo en taninos puede ser utilizado para reemplazar al maíz en dietas para cerdos en crecimiento, sin afectar los parámetros productivos. Los componentes dietarios y las condiciones físico-químicas de la digesta interfieren con la actividad enzimática y el aprovechamiento digestivo de los nutrimentos. La interacción taninos-nutrientes y taninos-enzimas digestivas (Serrano et al., 2009) altera la digestibilidad de los nutrimentos, sobretodo en sorgos altos en taninos (AT), pero también en los BT, por lo que se debe considerar la naturaleza de sus proteínas. Las kafirinas son las proteínas más abundantes de este cereal y son un factor que puede afectar el aprovechamiento de dietas con sorgo. En este trabajo se evaluó el efecto de dos cereales (maíz y sorgo con tres variedades conteniendo diferentes niveles de taninos y kafirinas), sobre la actividad de la enzima tripsina pancreática, el peso del páncreas, el pH de los contenidos estomacales e intestinales y la morfología intestinal.

 

Materiales y métodos.

Se utilizaron 24 cerdos (Fertilis 20 x G Performance, Genetiporc®), con una edad de 65.7 ± 0.8 días y 22.1 ± 0.6 kg de peso vivo (PV), en dos bloques de 12 cerdos cada uno. En cada bloque se asignaron al azar tres animales a cada una de las dietas: maíz (M), dieta sorgo BT y bajo en kafirinas (BT-BK), dieta sorgo BT y alto en kafirinas (BT-AK) y dieta sorgo AT y alto en kafirinas (AT-AK). Los cerdos se alojaron durante 12 días en jaulas individuales. El consumo de alimento y agua fue ad libitum. Al final del experimento, los cerdos se preanestesiaron con Azaperona (2 mg/kg PV) y se anestesiaron con isofluorano inhalado para la colecta de muestras, posteriormente se sacrificaron con una sobredosis intracardiaca de pentobarbital sódico. El estómago, intestino delgado, ciego y colon se disecaron y vaciaron para determinar el pH de sus contenidos. Se obtuvo una muestra de duodeno, yeyuno, íleon, ciego y colón para medir la altura de vellosidades y la profundidad de las criptas intestinales. El páncreas se pesó y se conservó a -80 ºC hasta la determinación de la actividad total (ATT) y específica (AET) de la tripsina.

Para el análisis estadístico se empleó un diseño en bloques completamente aleatorizados y la comparación de medias se realizó mediante una prueba de Tukey, utilizando el procedimiento GLM del paquete estadístico SAS. Las diferencias estadísticas se aceptaron con un nivel de significancia de P<0.05.

 

Resultados y discusión.

El pH de los diferentes contenidos gastrointestinales no fue afectado por la dieta, y por ende, por el nivel de taninos y kafirinas de las mismas (Cuadro 1). Tampoco Jansman et al. (1994) observaron que el pH de los contenidos del duodeno e íleon fuera afectado por los niveles de taninos de las dietas consumidas por cerdos. El peso del páncreas no se afectó por el consumo de las dietas con los diferentes niveles de taninos, corroborando lo observado por Jansman et al. (1994) y Mariscal-Landín et al. (2004).

La dieta consumida no tuvo un efecto sobre la AET (Cuadro 1), resultado también observado por Mariscal-Landín et al. (2004), sin embargo en el presente experimento hubo un incremento en la ATT (P<0.05) en los cerdos que consumieron la dieta AT-AK, probablemente porque la asociación entre los altos niveles de taninos y kafirinas, favoreció la formación del complejo tanino-kafirina. Las kafirinas son proteínas ricas en prolina y este aminoácido tiene una alta afinidad a la unión con los taninos. La formación de dicho complejo haría que la proteína fuera menos susceptible a la hidrólisis enzimática, y al existir una mayor cantidad de péptidos resultantes de la digestión parcial de las proteínas a nivel duodenal, se incrementa la producción de tripsina para tratar de digerir la proteína consumida. Serrano et al. (2009) describen que los taninos se unen también a las enzimas digestivas, limitando así la hidrólisis enzimática gastrointestinal, por lo que a un mayor consumo de taninos, de igual manera se limita la hidrólisis enzimática y al haber mayor cantidad de péptidos a nivel duodenal, se observa el mismo efecto descrito anteriormente. Por otro lado, Hamaker et al. (1995) describen que las kafirinas del sorgo son resistentes al proceso digestivo y mencionan que son las últimas proteínas del grano de sorgo en ser digeridas, por lo que al incrementarse su consumo, aumenta la presencia de péptidos no digeridos en duodeno, ocasionando esa mayor ATT. La altura de las vellosidades y la profundidad de las criptas intestinales (Figura 1) no fueron afectadas por la dieta. Reis et al. (2005) tampoco observaron un efecto del nivel de taninos sobre la morfología intestinal en lechones, coincidiendo con los resultados del presente experimento.

 

Conclusiones.

Los cerdos de los 65 a los 77 días de vida, alimentados con diferentes niveles de taninos y kafirinas o con dietas a base de maíz, no presentan efectos detrimentales sobre las características morfofisiológicas del tracto gastrointestinal que comprometan su desarrollo.

 

Implicaciones.

En cerdos en crecimiento, el nivel de taninos y kafirinas no es un factor importante para la selección de la variedad del sorgo a ser empleada.

 

Referencias.

Hamaker, B. et al. 1995. Cereal Chem. 72: 583-588.
Jansman, A. et al. 1994. Br. J. Nutr. 71: 627-641.
Mariscal-Landín, G. et al. 2004. Anim. Feed Sci. Technol. 117: 245-264.
Reis, T. et al. 2005. Tec. Pecu. Mex. 43: 309-321.
Serrano, J. et al. 2009. Mol. Nutr. Food Res. 53: 1-20.

 
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