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Efecto de niveles bajos de inclusión de pasta de soya sobre la respuesta productiva de cerdos en finalización

Publicado el: 23/2/2012
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Introducción

El uso de L-Lisina HCl en la formulación de raciones para cerdos es casi universal. Sin embargo, el abuso en la utilización de este aminoácido puede resultar en una reducción de los niveles de pasta de soya y del contenido de proteína cruda (PC) en las dietas. En una dieta típica maíz-pasta de soya, la inclusión del 0.15% de L-Lisina HCl puede provocar deficiencias de otros aminoácidos esenciales, con lo que se reduciría la tasa de crecimiento (De la Llata et al., 2002). Diferentes estudios han demostrado que es posible revertir los efectos negativos sobre la tasa de crecimiento mediante la adición de aquellos aminoácidos esenciales que se encuentren en deficiencia (Easter y Baker, 1980; De la Llata et al., 2002). Sin embargo en el caso del nivel de proteína o aminoácidos no esenciales (ANE), hay poca investigación respecto a la posibilidad de que estos estén limitando el crecimiento de cerdos alimentados con dietas bajas en pasta de soya. El objetivo de este experimento fue el de definir el nivel mínimo de inclusión de pasta de soya con el que la tasa de crecimiento no disminuya, y distinguir si los ANE están involucrados en la reducción de la respuesta productiva de cerdos en finalización alimentados con dietas bajas en pasta de soya (proteína cruda).


Material y Métodos

El estudio se condujo siguiendo un modelo de bloques completos al azar (dos bloques de 72 cerdos) con 8 tratamientos. Los tratamientos del 1 al 5 fueron formulados para contener cantidades decrecientes de pasta de soya (17.7, 14.1, 10.4, 6.7 y 3.1%), lo que resulto en niveles de proteína del 13.0, 12.0, 10.7, 9.5, y 8.4%, respectivamente. El nivel de lisina digestible se mantuvo constante (0.60%) mediante la adición de L-Lisina HCl (0.0, 0.110, 0.225, 0.338 y 0.450 %, para los tratamientos del 1 al 5, respectivamente). Se incluyeron 3 Tratamientos adicionales (dietas 6, 7 y 8) y se formularon para contener la misma cantidad de ANE que el Tratamiento 1 (13% CP6): Tratamiento 6 (similar al Tratamiento 3 + ANE), Tratamiento 7 (similar al tratamiento 4 + ANE), y Tratamiento 8 (similar al Tratamiento 5 + ANE). La fuente de ANE adicionada a los Tratamientos 6, 7 y 8, consistió en una mezcla al 50:50% de Glicina y Ácido Glutámico. Todas las fueron basadas en maíz y pasta de soya y formuladas para cubrir o exceder las recomendaciones del NRC (1998) (3.3 Mcal EM/kg y 0.60% de lisina digestible). Para evitar deficiencias de otros aminoácidos esenciales, fuentes cristalinas de Treonina, Metionina, Triptófano, Isoleucina, Valina, Histidina, y Fenilalanina fueron incluidas (según lo requerido) para mantener niveles apropiados (NRC, 1998) en todos los Tratamientos. En total se usaron 142 machos castrados con un peso inicial de 75 kg, los animales se alojaron individualmente en un edificio de clima controlado. Las dietas experimentales se ofrecieron por 4 semanas. El peso de los animales y mediciones en tiempo real del musculo largo dorsal fueron tomados al inicio del experimento y cada dos semanas durante el estudio. El peso del tejido magro libre de grasa se estimó de acuerdo a las ecuaciones de predicción sugeridas por Cisneros et al. (1996). El consumo de alimento se midió por desaparición en intervalos de 2 semanas y se utilizaron para calcular consumo diario de alimento y eficiencia alimenticia.

Todos los datos se analizaron utilizando el procedimiento PROC MIXED de SAS (SAS Inst. Inc., Cary, NC) utilizando un modelo de bloques completos aleatorizados, el cerdo fue usado como unidad experimental. El modelo incluyo los efectos mayores de Tratamiento y bloque. Se emplearon contrastes ortogonales para testear respuestas lineales y cuadráticas al nivel de inclusión de pasta de soya en los Tratamientos 1 a 5. Todas las respuestas que resultaron cuadráticas fueron ajustadas a un modelo de “línea quebrada”, y este modelo fue usado para estimar el nivel mínimo de inclusión de pasta de soya requerido para mantener la tasa máxima de crecimiento. Los puntos de quiebre fueron calculados mediante la técnica propuesta por Robbins (2006). Contrastes sencillos de comparación entre los Tratamientos 3 vs. 6, Tratamiento 4 vs. 7 y tratamiento 5 vs. 8 fueron empleados para determinar el efecto de la adición de ANE.


Resultados y Discusión

Los cerdos que recibieron el Tratamiento 5 (3.1% de pasta de soya y 0.45% de L-Lisina HCl), registraron un menor (P<0.05) peso final (117 vs. 121, 121, 121 y 120 kg), una reducción del 12% en la ganancia diaria de peso (1.00 vs 1.15, 1.14, 1.16 y 1.12 kg/día), y del 10% en la eficiencia alimenticia (0.31 vs. 0.35, 0.34, 0.35 y 0.33 kg/kg), que los Tratamientos 1 a 4 respectivamente. No se registraron diferencias en consumo de alimento (P>0.05). Todas las variables (excepto consumo de alimento) mostraron una tendencia cuadrática, por lo que fueron sujeto de un análisis de “línea quebrada”, lo que sugirió que los niveles mínimos de inclusión de pasta de soya requeridos para mantener la tasa de crecimiento fueron del 8% para el peso corporal (9.56% PC), del 8.5% para la ganancia diaria de peso (9.76% PC), del 9.0% para la eficiencia alimenticia (10.32% PC), y del 8.5% para ganancia diaria de tejido magro libre de grasa (9.90% PC). No se registró ninguna mejora (P>0.05) sobre la respuesta productiva cuando los ANE fueron adicionados. De hecho, los cerdos que recibieron el suplemento de ANE (Tratamientos 6 a 8) tuvieron consumos promedio de alimento (~4%) menor al de sus Tratamientos homólogos (dietas 3 a 5).

Los resultados del presente experimento sugieren que un mínimo del 9% (10.32% PC) de pasta de soya es el nivel mínimo necesario para mantener la tasa de crecimiento de cerdos en finalización. En consecuencia dietas basadas en maíz y pasta de soya con más del 10.3% de PC, debidamente complementadas con aminoácidos cristalinos, son del todo apropiadas para la finalización de cerdos. En el presente experimento, las dietas adicionadas con ANE fallaron en restablecer el crecimiento de los cerdos alimentados con las dietas bajas en pasta de soya, esto puede atribuirse al bajo consumo de alimento observado en los tratamientos 6 a 8. Este efecto negativo sobre el consumo de alimento ha sido reportado por Kephart y Sherrit (1990), quienes utilizaron acido glutámico y urea como fuente de ANE. Es necesaria más investigación para explicar el efecto de la adición de ANE a dietas bajas en pasta de soya o PC para la finalización de los cerdos.


Implicaciones:


Los resultados del presente experimento sugieren un mínimo de 10% inclusión de pasta de soya (en dietas basadas en maíz pasta de soya) lo que resulta de gran valor en el proceso de formulación de raciones de cerdos en el periodo de crecimiento-finalización. Sin embargo, esta recomendación puede variar si se emplean granos diferentes al maíz y a la calidad propia de los ingredientes utilizados (por ejemplo contenido y disponibilidad de aminoácidos esenciales y del nivel de proteína).


Referencias.

De la Llata et al. 2002. 80:2420-2432;
Easter y Baker. 1980. J. Anim. Sci. 50:467-471; NRC. 19981-189;
Kephart y Sherritt, 1990, J. Anim. Sci. 68:1999-2008.

 
Autor/es
University of Illinois at Urbana-Champaign, Doctor of Philosophy (PhD), Swine nutrition
 
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