La intoxicación por micotoxinas en equinos es una patología grave causada principalmente por la ingestión de granos o forrajes contaminados con hongos como Fusarium. Para prevenir la leucoencefalomalacia, la concentración total de fumonisinas en la dieta no debe superar las 5 ppm ni exceder el 20% de la materia seca. [1][2][8][3][5][15][19]
- Desafío Técnico y Causa Primaria: Guía técnica sobre la intoxicación por micotoxinas en equinos: diagnóstico, prevención de leucoencefalomalacia y estrategias de control en la alimentación.
- Impacto Cuantitativo: La exposición a 10 ppm de fumonisinas desencadena leucoencefalomalacia mortal, mientras que 30 ppm provocan lesiones cerebrales letales. Niveles de 12 ppm de DON y 20 ppm de ácido fusárico reducen el consumo de concentrado y elevan la enzima hepática GGT en yeguas.
- Protocolo de Intervención Verificado: Evitar subproductos de maíz (corn screenings), emplear análisis rápidos (ELISA/tiras reactivas) y, ante encefalomalacia micotóxica en equinos, administrar laxantes y glucosa al 5%, pudiendo suplementar con 0.2% de Mycosorb o añadir MOS para contrarrestar los efectos negativos de las micotoxinas.
Los équidos presentan una extrema vulnerabilidad a las micotoxinas, exigiéndose limitar la concentración de fumonisinas a un máximo de 5 ppm en la ración no forrajera, debido al riesgo letal de leucoencefalomalacia a partir de 10 ppm. [1][2]
Umbrales recomendados y tolerancias de micotoxinas en équidos y especies productivas
| Micotoxina | Especie / Destino | Límite Recomendado / Tolerancia | Efecto Crítico u Observación | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Fumonisinas (FB1, FB2, FB3) | Équidos | Máximo 5 ppm (≤20% de la dieta MS) | Asociada a leucoencefalomalacia a 10 ppm; >5 ppm puede provocar cólico y muerte. | [1], [2], [3] |
| Fumonisinas | Porcinos | 10 ppm | Especie altamente sensible, aunque con umbral superior al equino. | [4], [2] |
| Fumonisinas | Ganado de carne y aves | 50 ppm | Toxicidad muy baja documentada en aves y mayor tolerancia en rumiantes de carne. | [4], [2] |
Para preservar la integridad clínica de estos animales, las concentraciones de fumonisinas totales, que engloban las fracciones FB1, FB2 y FB3, en la alimentación de los équidos no deben superar las 5 ppm ni exceder el 20% de la dieta total sobre base de materia seca. Esta directriz coincide plenamente con los criterios internacionales más rigurosos, destacando que la normativa de la Comisión Europea establece como límite máximo 5 ppm para fumonisina B1 en piensos destinados a équidos. [1][2][3]
En el ámbito de la formulación práctica de alimentos balanceados comerciales equinos, se han propuesto límites de tolerancia de 1 a 5 ppm de fumonisinas con la finalidad específica de prevenir la leucoencefalomalacia equina. Asimismo, dentro de la gestión de materias primas e ingredientes, los cribados y subproductos de maíz, conocidos como corn screenings, presentan un alto riesgo de contaminación severa por fumonisinas y nunca deben suministrarse a los équidos bajo ninguna circunstancia. [1][5]
La gravedad del desafío toxicológico radica en la fisiología diferencial entre especies de producción. Los équidos y los porcinos constituyen las especies animales más sensibles a la toxicidad por fumonisina B1, a diferencia de las aves, para las cuales esta toxina presenta una toxicidad muy baja. Esta marcada disparidad biológica exige un control bromatológico sustancialmente más riguroso en harinas y concentrados dirigidos a la nutrición de caballos. [4][3]
Esta vulnerabilidad diferencial se refleja con claridad al contrastar los requerimientos productivos: frente al umbral de 5 ppm fijado para la porción no forrajera en caballos, las recomendaciones para cerdos admiten hasta 10 ppm, y para ganado de carne y aves se elevan hasta 50 ppm de fumonisinas. Sobrepasar estos niveles de seguridad acarrea consecuencias devastadoras en équidos, habiéndose reportado casos de leucoencefalomalacia letal caracterizada por ceguera, ataxia y lesiones cerebrales en caballos que consumieron raciones con 30 ppm de fumonisina. [3][2]
"Fumonisin can kill horses. Be very careful with the corn you feed to horses. It can kill them." — Janio M. Santurio [3]
La ingestión de fumonisinas altera el metabolismo de esfingolípidos y produce tropismo hacia el sistema nervioso central en equinos, desencadenando leucoencefalomalacia caracterizada por necrosis licuefactiva de la sustancia blanca cerebral, ataxia severa y muerte rápida. [6][7][3]
Umbrales toxicológicos de fumonisinas y su impacto patológico en equinos
| Concentración de Fumonisin | Criterio Técnico / Límite Dietético | Efecto Fisiopatológico y Desenlace | Condición de Exposición | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| 5 ppm | Límite máximo recomendado (FB1, FB2, FB3) | Umbral de seguridad; ingestas mayores provocan cólicos, leucoencefalomalacia y muerte | Máximo 20% de la dieta en base seca | [1], [3] |
| 10 ppm | Concentración patógena asociada | Desarrollo comprobado de leucoencefalomalacia equina y enfermedad neurológica multifocal | Ingesta de maíz y granos contaminados | [1] |
| 30 ppm | Nivel de toxicidad severa de campo | Ataxia severa, ceguera, necrosis de sustancia blanca cerebral y muerte del animal | Consumo de maíz de baja calidad | [3] |
A nivel bioquímico, estas micotoxinas interfieren de forma directa en la vía biosintética celular al provocar una disminución marcada en la síntesis de esfingosina junto con una acumulación anormal de esfinganina. Esta grave disrupción altera el equilibrio funcional de los esfingolípidos y bloquea de manera crítica la formación y transducción de mensajeros secundarios indispensables, mecanismo que desencadena el desarrollo de la leucoencefalomalacia en la especie equina. [7]
En el parénquima del sistema nervioso central, la acción tóxica induce una severa necrosis licuefactiva focalizada en la sustancia blanca cerebral. Durante la inspección anatomopatológica en la necropsia, este proceso degenerativo se evidencia claramente mediante una notable asimetría entre ambos hemisferios cerebrales y un achatamiento generalizado de las circunvoluciones encefálicas. [6][3]
Asimismo, las alteraciones macroscópicas revelan la presencia de hemorragias focales distribuidas en la sustancia blanca subcortical del encéfalo. En los estadios avanzados de la intoxicación, la destrucción tisular progresa hasta la formación de cavitaciones necróticas extensas, las cuales pueden alcanzar dimensiones superiores a los 8 cm en los cortes transversales. [6]
Las primeras manifestaciones clínicas del cuadro se caracterizan por una marcada inapetencia, debilidad física generalizada, estados de somnolencia constante y un desplazamiento lento. Conforme evoluciona el daño cerebral, los caballos manifiestan signos evidentes de depresión sensorial, desorientación espacial y ceguera. Durante la subsecuente fase motora aguda, se observa una marcha con ataxia pronunciada, una marcada tendencia a cruzar los miembros anteriores en estación, deambulación errática en círculos y colisiones repetidas contra estructuras del entorno. Finalmente, en el estadio terminal, los ejemplares afectados caen en decúbito lateral emitiendo movimientos involuntarios de pedaleo continuo, alcanzando un desenlace fatal en la mayoría de los animales una vez que se manifiestan los signos neurológicos. [6][3][1]
La susceptibilidad biológica del equino es extraordinariamente elevada; concentraciones de fumonisin B1 de tan solo 10 ppm se asocian de manera documentada a la aparición de leucoencefalomalacia, y la ingestión de niveles de 30 ppm en el alimento causa lesiones cerebrales letales. En consecuencia, la concentración total acumulada de fumonisinas (FB1, FB2 y FB3) en la dieta equina no debe superar bajo ninguna circunstancia los 5 ppm ni exceder el 20% de la ración total sobre base de materia seca para evitar una afección neurológica mortal. Debido a que estas toxinas son producidas primordialmente por el hongo Fusarium moniliforme al colonizar cereales sometidos a un almacenamiento inadecuado, resulta mandatorio restringir de forma estricta el uso de subproductos del maíz, tales como los residuos de cribado o corn screenings, en la alimentación de los caballos. [1][3][8]
"Fumonisin can kill horses. Be very careful with the corn you feed to horses. It can kill them." — Janio M. Santurio [3]
El diagnóstico diferencial de intoxicación por micotoxinas en equinos exige contrastar cuadros neurológicos y metabólicos frente a intoxicaciones por ionóforos y confirmar la leucoencefalomalacia mediante examen histopatológico. [9][10]
Diferenciación diagnóstica entre cuadros por micotoxinas y toxicidad por ionóforos
| Cuadro o Agente | Mecanismo Patológico Principal | Órganos o Tejidos Diana | Manifestaciones Clínicas Clave | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Leucoencefalomalacia por micotoxinas | Lesiones de carácter encefalomalácico en tejido nervioso central | Encéfalo y sistema nervioso central | Signos neurológicos agudos; confirmación por examen histopatológico | [9] |
| Micotoxicosis crónica de bajo nivel | Efecto hepatotóxico acumulativo y acción celular insidiosa | Hígado y tracto gastrointestinal | Reducción de consumo, pérdida de peso y recurrencia de patologías | [11], [12] |
Ante la sospecha clínica de leucoencefalomalacia en équidos, resulta imprescindible recurrir al examen histopatológico post-mortem o a la evaluación del alimento para confirmar el diagnóstico y discriminar adecuadamente otras patologías con signos neurológicos análogos. Dentro de las consideraciones críticas del diagnóstico diferencial destaca la intoxicación accidental por ionóforos como la monensina o la narasina, la cual es sumamente letal para los caballos; a diferencia del ganado vacuno, los équidos absorben casi la totalidad de la dosis ingerida y carecen de la capacidad metabólica para eliminarlos rápidamente a través del torrente sanguíneo, desencadenando colapsos sistémicos severos. [9][10]
Por su parte, la exposición crónica a niveles bajos de toxinas fúngicas suele presentarse de manera insidiosa y poco específica en la especie equina, manifestándose principalmente a través de la reducción del consumo voluntario de alimento, pérdida progresiva de condición corporal, problemas reproductivos y un consecuente incremento en los gastos veterinarios. Debido a la naturaleza ambigua de esta signología, el cuadro clínico tiende a atribuirse erróneamente a la acción de patógenos infecciosos, lo que demora la sospecha sobre los alimentos contaminados y complica notablemente el diagnóstico oportuno en las explotaciones. [11]
Una vez que estas micotoxinas consiguen franquear las barreras iniciales y alcanzan el torrente sanguíneo, inducen un efecto marcadamente hepatotóxico que sobrecarga las vías de detoxificación y perjudica la función hepática general en los animales de producción. Este comportamiento tóxico derivado de forrajes contaminados guarda paralelismos en otras especies pecuarias; por ejemplo, la presencia de micotoxinas en el maíz y en rastrojos húmedos colonizados por hongos es capaz de inducir episodios de ataxia y alteraciones nerviosas motoras en vacas, subrayando la trascendencia de controlar los insumos agrícolas susceptibles. [12][13]
"Luego del deceso recomienda un examen histopatológico para confirmar el diagnostico O del alimento ingerido, o de los restos de alimentos encontrados en el tubo digestivo." — josé blanco molina [9]
Las micotoxinas en los alimentos equinos provocan lesiones en la mucosa intestinal, elevación de enzimas hepáticas como la GGT y trastornos reproductivos por disrupción estrogénica, requiriendo secuestrantes específicos y prevención en forrajes. [14][15][16]
Micotoxinas de impacto digestivo, hepático y reproductivo en equinos, manifestaciones clínicas y medidas de control
| Micotoxina / Agente | Manifestaciones Clínicas y Lesiones | Acción o Manejo Preventivo | Referencia |
|---|---|---|---|
| Aflatoxinas (en maíz o fardos mohosos) | Aumento de enzimas hepáticas, disminución de proteínas plasmáticas y daño gastrointestinal | Adición de MOS (oligosacárido manano) para encapsular la micotoxina e inhibir su acción | [14] |
| DON (12 ppm) y Ácido Fusárico (20 ppm) | Reducción del consumo de concentrado (P<0.05) y aumento sérico de GGT en días 7 y 14 | Suplementación de la dieta con 0.2% de Mycosorb® | [15] |
| Tricotecenos macrocíclicos (Stachybotrys atra en forrajes) | Gastroenterite hemorrágica aguda, leucopenia crónica, lesiones necróticas orales y coagulopatía | Sin tratamiento específico; evitar ingestión e inhalación de conidios en palhas y fenos | [17] |
| Zearalenona y derivados enmascarados (Zearalenona-4-sulfato) | Problemas reproductivos y prolapsos en yeguas por unión a receptores estrogénicos (17-beta-estradiol) | Considerar derivados enmascarados no visibles en análisis de rutina e incluir adsorbentes como MOS | [14], [18] |
La presencia de aflatoxina en insumos como maíz o fardos mohosos constituye un desencadenante primario de daño gastrointestinal y hepático en los caballos, manifestándose clínicamente mediante el incremento de las enzimas hepáticas y un descenso marcado en las proteínas plasmáticas. A nivel de la barrera entérica, la acción lesiva de los tricotecenos provoca una irritación directa y daños estructurales en la mucosa digestiva. Este deterioro compromete de manera drástica los mecanismos de asimilación, reduciendo sustancialmente la absorción de nutrientes y vitaminas, un escenario patológico donde la suplementación vitamínica por sí sola pierde por completo su eficacia biológica si no se incorporan adsorbentes adecuados. [14][16]
Frente a este desafío entérico y sistémico, la adición de oligosacáridos manano (MOS) en la dieta equina representa una estrategia preventiva eficaz orientada a encapsular las micotoxinas e inhibir su biodisponibilidad luminal. Esta bioadsorción mitiga la absorción intestinal de los compuestos tóxicos, atenuando notablemente el impacto deletéreo sobre la función metabólica, lo que contribuye a reducir tanto el aumento de las enzimas hepáticas como la depleción de las proteínas plasmáticas circulantes en los animales afectados. [14]
En el contexto de la alimentación con granos susceptibles a contaminación fúngica, un ensayo realizado en yeguas maduras evidenció que una dieta basada en una mezcla de trigo y maíz contaminada con 12 ppm de deoxinivalenol (DON) y 20 ppm de ácido fusárico provocó una reducción estadísticamente significativa en el consumo de concentrado (P<0.05), acompañada de una elevación de los niveles séricos de gamma-glutamiltransferasa (GGT) en los días 7 y 14 posconsumo. No obstante, la suplementación nutricional con 0.2% de Mycosorb® en la dieta de estas yeguas neutralizó con éxito estos efectos adversos, previniendo de manera integral tanto la caída en la ingestión de alimento concentrado como el incremento hepático de la enzima GGT inducido por las micotoxinas de Fusarium. [15]
Por otra parte, la estaquibotriotoxicosis en equinos, ocasionada por la exposición a tricotecenos macrocíclicos producidos por Stachybotrys atra en forrajes y pajas contaminadas, genera cuadros patológicos agudos caracterizados por gastroenteritis hemorrágica o presentaciones crónicas con leucopenia profunda, coexistiendo con lesiones necróticas orales y coagulopatía. Debido a que no existe un tratamiento farmacológico específico para este envenenamiento, su control absoluto depende de evitar la ingestión e inhalación de conidios y partículas fúngicas presentes en el material almacenado. Asimismo, en el plano reproductivo, la zearalenona y sus metabolitos alfa y beta zearalenol, en conjunto con sus derivados enmascarados como la zearalenona-4-sulfato y el beta-zearalenol-4-glucósido, presentan una conformación capaz de mimetizar al 17-beta-estradiol; esta unión a los receptores desencadena disrupción endocrina severa y prolapsos en yeguas, anomalías que se presentan incluso ante concentraciones que resultan bajas en los análisis laboratoriales rutinarios. [17][14][18]
"existe informacion, estudios que se han hecho con los MOS, son efectivos, sirven para encapsular al igual que en otras especies animales." — Cristobal Angulo Ojeda [14]
El tratamiento de urgencia frente a la intoxicación por micotoxinas en equinos incluye el retiro inmediato del alimento, administración de laxantes, hidratación con glucosa al 5%, diuréticos y sedantes, aunque el pronóstico es desfavorable por lesiones irreversibles. [19][20][13]
Protocolo de emergencia y medidas sintomáticas en sospecha de micotoxicosis
| Objetivo Clínico | Medida o Fármaco Empleado | Efecto Esperado o Fundamento | Referencia |
|---|---|---|---|
| Eliminación de toxinas digestivas | Laxantes | Vaciar los restos de alimento contaminado del aparato digestivo del animal. | [19] |
| Soporte hidroelectrolítico | Solución de glucosa al 5% | Hidratar al animal afectado y proveer soporte energético sistémico. | [19] |
| Manejo de edemas | Diuréticos | Disminuir la acumulación de fluidos y la presión edematosa tisular. | [19] |
| Control de hiperexcitabilidad | Sedantes o tranquilizantes | Atenuar los estados de agitación extrema e hiperreactividad nerviosa. | [19] |
| Control de espasticidad | Relajantes musculares | Reducir la rigidez y las contracciones musculares involuntarias. | [19] |
| Cese de exposición tóxica | Retiro inmediato del alimento | Detener el ingreso de micotoxinas procedentes de rastrojos o granos mohosos. | [13] |
La eliminación absoluta y oportuna de los lotes de alimento sospechosos de contener micotoxinas en los alimentos es la intervención determinante para permitir la remisión de cuadros neuromusculares o intoxicaciones asociadas. Asimismo, en procesos de recuperación por ingestión de micotoxinas como zearalenona, se reporta la necesidad de retirar el forraje contaminado y permitir periodos de detoxificación hepática de 14 a 21 días para facilitar el aclaramiento de los compuestos residuales. [13][21]
De forma complementaria, el protocolo de soporte en la encefalomalacia micotóxica equina contempla el empleo de un laxante para evacuar restos de alimento del tracto digestivo e hidratación parenteral con glucosa al 5%. Para el control sintomático de las manifestaciones nerviosas se describe el uso de diuréticos ante edemas, sedantes o tranquilizantes para la hiperexcitabilidad y relajantes musculares si se presenta espasticidad, buscando amortiguar el impacto clínico inicial. [19]
Pese a estos esfuerzos, el tratamiento médico resulta ineficaz en el 99% de los casos de encefalopatía por micotoxinas del maíz, dado que ocasionan una verdadera encefalomalacia destructiva con lesiones de carácter irreversible y no una encefalitis. Por consiguiente, la gran mayoría de los équidos que sobreviven al cuadro agudo permanecen con secuelas neurológicas permanentes, factor crítico a considerar al evaluar la viabilidad del gasto terapéutico en el animal afectado. [19][20]
"El 99 por ciento de los casos el tratamiento no surte ningún efecto, ya que en su mayoría estas toxinas producen lesiones de carácter irreversibles." — Enrique Carlos Meza Arrieta [19]
La incorporación de secuestrantes de micotoxinas, como oligosacáridos manano (MOS) al 0.2% o bentonitas purificadas, permite mitigar la hepatotoxicidad, restablecer el consumo voluntario y limitar la absorción digestiva de metabolitos fúngicos. [14][15][22]
Estrategias de secuestro y modulación de micotoxinas en raciones de producción
| Tipo de Aditivo / Tecnología | Dosis Evaluada | Micotoxinas Objetivo | Efecto Comprobado y Parámetros | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Mycosorb® (Derivado de levadura) | 0.2% | DON (12 ppm) y ácido fusárico (20 ppm) | Previene reducción de consumo y evita aumento sérico de GGT en días 7 y 14 | [15] |
| Oligosacárido manano (MOS) | No especificada | Aflatoxina y micotoxinas en cereales/fardos | Encapsula micotoxinas, reduce elevación de enzimas hepáticas y caída de proteínas plasmáticas | [14] |
| NOO ONE (Bentonitas >90% pureza) | 1 kg por tonelada | Fumonisinas y aflatoxinas | Efectividad de absorción >99%, producto certificado libre de furanos y dioxinas | [22] |
En el ensayo reportado por Trevor K. Smith y colaboradores, la suplementación con 0.2% de Mycosorb® en dietas de yeguas adultas expuestas a 12 ppm de deoxinivalenol y 20 ppm de ácido fusárico demostró prevenir con éxito la caída en el consumo de concentrado. Esta intervención dietética permite contrarrestar el impacto directo de las toxinas sobre la palatabilidad y el apetito, salvaguardando el plano nutricional del équido durante desafíos fúngicos severos. [15]
Asimismo, en el mismo ensayo de Smith y colaboradores, el uso de 0.2% de Mycosorb® evitó el incremento sérico de gamma-glutamiltransferasa en equinos durante los días 7 y 14 de ingestión de granos contaminados con micotoxinas de Fusarium, protegiendo al animal contra cuadros de hepatotoxicidad. De manera convergente, se describe que la adición de oligosacáridos manano en la dieta equina facilita la encapsulación de toxinas como la aflatoxina, inhibiendo su efecto perjudicial sobre la elevación de las enzimas hepáticas y evitando la consecuente reducción de las proteínas plasmáticas. [15][14]
Como alternativa mineral complementaria, se reporta que las bentonitas con una pureza superior al 90% logran una absorción superior al 99% frente a fumonisinas y aflatoxinas en el tracto digestivo de los animales. Para asegurar la máxima inocuidad en su administración, las bentonitas de alta calidad superan el 92% de pureza y cuentan con rigurosas certificaciones europeas que garantizan que el material se encuentra enteramente libre de furanos y dioxinas. [22]
Ante la presencia de micotoxinas emergentes y enmascaradas, se sugiere adoptar un uso estratégico de los adsorbentes, manteniendo flexibilidad en las dosis y en los tiempos de administración según el nivel de desafío particular y el estado individual del animal. Además, tal como enfatiza el Dr. Hugo Jaramillo Jaimes, la validación integral de la eficacia de cualquier aditivo antimicotoxinas requiere pruebas in vivo concluyentes que demuestren fehacientemente la protección de los órganos blanco y el sostenimiento de los parámetros zootécnicos, trascendiendo las determinaciones obtenidas en ensayos in vitro. [23][24]
"Feeding horses a blend of wheat and corn contaminated with Fusarium mycotoxins (12 ppm DON + 20 ppm fusaric acid) significantly reduced concentrate intake and increased GGT levels, indicating hepatotoxicity, which was prevented by 0.2% Mycosorb®." — TREVOR K. SMITH, H.V.L.N. SWAMY, SUSAN L. RAYMOND and MAHER ZAYTOUN [15]
El control preventivo de micotoxinas en equinos requiere un adecuado almacenamiento de granos, inspección sistemática de los rastrojos de maíz y la selección estratégica de análisis rápidos o métodos cromatográficos confirmatorios para el control de calidad en piensos. [8][20][25][26]
Tecnologías analíticas para el monitoreo de micotoxinas en alimentos y materias primas
| Metodología Analítica | Principio / Plataforma | Tiempo de Ensayo y Alcance | Aplicación Productiva Principal | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Tiras reactivas rápidas | Inmunocromatografía de flujo lateral cuantitativa | Menos de 30 minutos; monorresiduo rápido | Cribado y decisión inmediata en recepción de granos o planta | [25] |
| Ensayo inmunoenzimático | Kits ELISA para matrices específicas | Rápido; adaptado a la matriz validada | Monitoreo rutinario en laboratorios internos de control de calidad | [25] |
| Myco 9 | Sistema Evidence Investigator | Lectura simultánea de 9 micotoxinas en una sola muestra | Control de calidad multianálisis rápido para formulación de piensos | [27] |
| Métodos confirmatorios | Separación cromatográfica con materiales de referencia | Multirresiduo de 10 a 150 micotoxinas | Matrices complejas, arbitraje legal y cumplimiento SENASA/ANMAT/ISO | [28], [26] |
El correcto almacenamiento de los cereales constituye una barrera indispensable para impedir la proliferación de hongos pertenecientes al género Fusarium, tales como Fusarium moniliforme, cuya síntesis de fumonisinas desencadena cuadros mortales de leucoencefalomalacia equina. En las labores agrícolas y de pastoreo, la vigilancia de campo debe enfocarse en la revisión minuciosa de los rastrojos de maíz durante el otoño y el invierno, manteniendo una búsqueda activa de mohos en el material vegetal. Esta precaución agronómica es especialmente crítica en aquellos lotes que cuentan con antecedentes previos de la enfermedad, dado que exhiben una clara propensión a reproducir el problema bajo condiciones climáticas similares. [8][20]
La detección preventiva en forrajes y granos es determinante debido a que las lesiones de encefalomalacia por micotoxinas en equinos resultan irreversibles y el tratamiento sintomático resulta ineficaz en la mayoría de los casos. [20]
Para responder a las exigencias operativas en la recepción de materias primas, los métodos de cribado rápido en el entorno productivo ofrecen determinaciones cuantitativas en menos de treinta minutos, agilizando decisiones proactivas antes del procesamiento o consumo del pienso. La elección de estas herramientas analíticas, que comprenden las tiras reactivas basadas en inmunocromatografía de flujo lateral cuantitativa y los ensayos tipo ELISA, debe fundamentarse en la compatibilidad con las matrices validadas, el tiempo global del ensayo y la capacidad de integración dentro de la rutina de trabajo del establecimiento. Asimismo, plataformas como Myco 9 en el equipo Evidence Investigator permiten una evaluación ágil, confiable y simultánea de nueve micotoxinas en una sola muestra de alimento balanceado. [25][27]
Frente a ingredientes con matrices complejas o cuando se hace imprescindible una caracterización multirresiduo que abarque desde diez hasta ciento cincuenta micotoxinas, resulta necesario recurrir a métodos confirmatorios o de referencia fundamentados en separación cromatográfica apoyados por materiales de referencia calibrados. Este rigor analítico adquiere una relevancia crítica cuando las determinaciones de materias primas y piensos cuentan con acreditación ISO bajo el Organismo Argentino de Acreditación (OAA) y el reconocimiento de entidades como SENASA y ANMAT, otorgando validez oficial a los resultados para dirimir arbitrajes técnicos y cumplir con los estándares regulatorios exigidos en operaciones de importación o exportación. [26][28]
"Los cereales, si no son almacenados adecuadamente, se pueden contaminar con hongos que producen micotoxinas. Una de las micotoxinas que produce signos nerviosos es la fumonisina, que produce leucoencefalomalacia en equinos." — Lina Roldán Forero [8]
Q: ¿Cuáles son los síntomas de las micotoxinas en caballos? A: Incluyen inapetencia, pérdida de peso, letargia y problemas reproductivos. En cuadros neurológicos por leucoencefalomalacia causan ceguera, desorientación, ataxia, cruce de extremidades, marcha en círculos y decúbito con movimientos de pedaleo, además de alteraciones gastrointestinales y enzimas hepáticas elevadas. [11][6][14]
Q: ¿Qué micotoxina es particularmente sensible en caballos y causa problemas neurológicos? A: La fumonisina (particularmente fumonisina B1 producida por Fusarium moniliforme). Los caballos son sumamente sensibles a ella; genera leucoencefalomalacia equina al causar necrosis licuefactiva en la sustancia blanca cerebral, provocando ceguera, ataxia, marcha circular y la muerte del animal. [29][6][1]
Q: ¿Cuál es el tratamiento de emergencia para la encefalomalacia micotóxica en equinos? A: Es meramente sintomático y rara vez efectivo. Incluye laxantes para eliminar alimento contaminado, hidratación con glucosa al 5%, diuréticos para edemas, sedantes ante hiperexcitabilidad y relajantes musculares para espasticidad, aunque el pronóstico es desfavorable por lesiones irreversibles. [19][20]
Q: ¿Cuáles son los niveles de tolerancia de micotoxinas como fumonisinas y aflatoxinas en alimentos para caballos? A: Para fumonisinas se sugiere no superar de 1 a 5 ppm (máximo 20% de la ración en base seca). En el caso de aflatoxinas (AB1), se han reportado tolerancias de hasta 50 ppm en alimentos balanceados para equinos. [5][1][2][3]
Q: ¿Qué secuestrante de micotoxinas se recomienda en la dieta equina y cuál es su beneficio? A: Se recomienda incorporar MOS (oligosacáridos manano) o 0.2% de Mycosorb®. [14][15]
Q: ¿Qué diagnósticos diferenciales deben considerarse para la leucoencefalomalacia equina? A: Deben descartarse enfermedades neurológicas afines e intoxicaciones severas como la causada por ionóforos (monensina o narasina). Ante la similitud clínica con otros trastornos graves, es imprescindible realizar un examen histopatológico post-mortem para confirmar con certeza la presencia de leucoencefalomalacia. [9][10]
Este artículo fue construido utilizando exclusivamente conocimiento empírico validado de la comunidad de expertos:
Dr. Bob Wright: Molds, Mycotoxins and Their Effect on Horses
Dr Hinner Köster: Mycotoxins
Janio M. Santurio: Recent advances on Mycotoxin Research. Janio Santurio (UFSM)
Oscar Briceño: Inocuidad aluminosilicato comercial sobre
Cristiano Casini: Riesgo micotoxinas granos maiz
Paulo Dilkin e CA Mallmann: Sinais clínicos e lesões causadas por micotoxinas
Alberto Gimeno: Fumonisinas en humanos y contaminaciones con éstas en maíz e higos secos: breve revisión
Lina Roldán Forero: Micotoxinas en cereales
josé blanco molina: Encefalopatía Micotóxica
Enrique Diaz: Inclusión de Ionóforos en Balanceados.
Erwan Le Bras: Mycotoxicosis in Horses: A Worldwide Concern!!!
Philippe Monvoisin: Efectos adversos de las biotoxinas
Oscar Perusia: Vacas con Ataxia
Cristobal Angulo Ojeda: problemas gastrointestinales por micotoxinas
TREVOR K. SMITH, H.V.L.N. SWAMY, SUSAN L. RAYMOND and MAHER ZAYTOUN: Contemporary perspectives on Fusarium mycotoxicoses in livestock and poultry
Teresa M. Agulles Teixidó: Interferencia de secuestrantes con nutrientes
Luiz Celso Hygino Da Cruz: Micotoxinas em plantas forrageiras.
María Laura Gonzalez Pereyra: Fusarium: Efecto del proceso de ensilaje, Laura Gonzalez Pereyra (UNRC)
Enrique Carlos Meza Arrieta: Encefalopatía Micotóxica
Carlos Alfredo Suárez: Encefalopatía Micotóxica
Gonzalo Carmona Solano: Micotoxinas en Ganado Bovino: Lo que se mira, lo que se detecta y lo que se hace para solucionarlo
Sergio Rueda Castillo: Micotoxinas: Control de Aflatoxinas y Fumonisinas
Jose Mauro Arrieta Acevedo: Micotoxinas control aflatoxinas fumonisinas
Dr. Hugo Jaramillo Jaimes: Micotoxinas: Control en etapas de mayor susceptibilidad
Patricia Knass: Soluciones en diagnóstico y análisis rápido de micotoxinas
Patricia Knass: Métodos confirmatorios para análisis, detección y cuantificación de micotoxinas
Patricia Knass: Detección simultánea de 9 micotoxinas con evidence investigator
Patricia Knass: Laboratorio Agrinea, servicios y atención al cliente
Bernardo Monroy: Encefalopatía Micotóxica

