Micotoxinas en gallinas reproductoras: riesgos para la productividad, la mortalidad embrionaria y el desempeño de la progenie

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Introducción
En la producción de huevos para incubar y pollitos de un día, las materias primas destinadas a la alimentación de las aves reproductoras son especialmente seleccionadas por su calidad nutricional y su inocuidad. Las micotoxinas son un factor indeseable en cualquier alimento dirigido a animales en producción y reproducción, pero en muchas ocasiones es inevitable tener ciertos niveles de contaminación.

La presencia de micotoxinas en las raciones de aves reproductoras no siempre da lugar a síntomas visibles como lo es el caso de tricotecenos y lesiones orales, pero puede influir en la productividad, la calidad del huevo, el rendimiento de la incubadora y la calidad e inmunidad del pollito.  Las micotoxinas ejercen efectos tóxicos principalmente sobre el tracto gastrointestinal, el hígado y los riñones y se acumulan en algunos tejidos y  en el huevo.

Productividad
Los síntomas de micotoxicosis en gallinas pueden ser inespecíficos e incluyen la reducción en la producción de huevos y cáscaras delgadas y frágiles, con lo que se afecta la mortalidad embrionaria, la incubabilidad y también el crecimiento de la progenie.

Los niveles a los cuales se observan estos efectos pueden ser tan bajos como 100 ppb en alimento con ocratoxina y 21 días de exposición; al incrementar el nivel de la toxina, la producción disminuye aún más. Un efecto similar se obtiene al exponer aves a aflatoxina (Figura 1). En contraste, los niveles de DON que afectan la productividad en gallinas reproductoras son altos y poco frecuentes en granos y subproductos. En condiciones experimentales se necesitan más de 10,000 ppb de DON y una exposición de 28 días para afectar adversamente la productividad. Al incrementar el tiempo de exposición (DON: 56 y 144 días) se puede observar una recuperación de la producción de huevo (Figura 1); un incremento en el consumo de alimento, después de una disminución durante los primeros días de consumo de alimento contaminado, puede explicar esta mejoría.  

La disminución en la síntesis de proteínas es el mecanismo más probable para la reducción en la producción de huevos. Ocratoxina, T2 y DON causan una degeneración del tejido hepático y bajan la síntesis de albumina. Los hígados se pueden ver pálidos, friables y ocasionalmente con hemorragias superficiales.

La producción de huevos no es el primer parámetro afectado por micotoxinas en gallinas reproductoras. Parámetros como mortalidad embrionaria e incubabilidad son influenciados antes de la producción de huevos e inclusive sin que esta se vea afectada.

Calidad de cáscara y mortalidad embrionaria
La función hepática es crucial para la producción de huevos: El hígado proporciona la mayoría de los lípidos que constituyen la yema. Los carotenoides, importantes para la calidad del huevo y la inmunidad del pollito, y el calcio, vital para la formación de cáscara, son transportados por lipoproteínas producidas en ese importante órgano. El metabolismo de la vitamina D3, también determinante para la formación de cáscara, también tiene lugar en el hígado. Cuando la función hepática se deteriora, la calidad interna y externa del huevo declina, lo que afecta la producción de pollitos.

El efecto nefrotoxico de algunos micotoxinas -como las aflatoxinas y ocratoxinas- también afecta el metabolismo del calcio favoreciendo su excreción. Adicionalmente, las aflatoxinas, DON, T2 y fumonisinas afectan la integridad intestinal, y la producción de enzimas y transportadores que ayudan en la digestión y absorción. Esto reduce la bio-disponibilidad de nutrientes como calcio y vitamina D3, entre otros.

La figura 2 ilustra las posibles vías por las que las micotoxinas pueden afectar negativamente la calidad de la cáscara del huevo y como consecuencia la mortalidad embrionaria: Al estar comprometida la integridad intestinal, la utilización de nutrientes disminuye; daños en hígado y riñón afectan la disponibilidad de calcio y otros nutrientes para la formación del huevo. Las aves presentan menores niveles de calcio en plasma y es posible una mayor movilización de calcio de los huesos como una respuesta del organismo. Sin embargo, esta respuesta no puede mantenerse y los huevos presentan una cáscara más delgada.

El grosor de la cáscara influye sobre la pérdida de humedad y el intercambio con el medio durante el período de incubación. Una óptima calidad de cáscara no permite pérdidas de nutrientes y evita la contaminación bacteriana así como la mortalidad de los embriones. La figura 3 ilustra el efecto de diferentes micotoxinas sobre la mortalidad embrionaria. Los datos se presentan de acuerdo con su relación al grupo control (alimento libre de micotoxinas). Niveles incrementales de ocratoxina o aflatoxina muestran niveles incrementales de mortalidad embrionaria desde 1.5 hasta 7.5 veces la mortalidad embrionaria del grupo control.

En algunos casos los embriones son afectados incluso cuando las gallinas han recibido alimento contaminado con micotoxinas dentro de los límites sugeridos por la EFSA. Por ejemplo, 4,900 ppb de DON durante 10 semanas incrementan la cantidad de embriones con anormalidades. Las causas no son claras, pues solamente trazas de DON pueden encontrarse en el huevo, pero esta  micotoxina puede afectar la síntesis de proteína a nivel de hígado en la gallina,  y con esto la deposición de nutrientes en el huevo.

Efecto sobre la progenie
Ocratoxina y aflatoxina pueden transferirse al huevo, donde ejercen toxicidad sobre los embriones, la cual no necesariamente resulta en mortalidad. Estos pollitos pueden tener un sistema inmune comprometido, no solo por una menor transmisión de anticuerpos de la gallina, pero también porque presentan una menor viabilidad en sus propias células inmunes y menor peso relativo de la bursa de Fabricio y del timo. Cuando ambas micotoxinas están presentes en el alimento, el efecto sobre estos parámetros es sinérgico. El resultado final podría ser una mayor mortalidad temprana del pollo debido a una mayor incidencia de infecciones bacterianas y virales.

La transmisión de otras micotoxinas al huevo es mínima, por lo tanto no se considera la existencia de un efecto directo sobre la progenie, pero sí un efecto indirecto vía una menor deposición de nutrientes en el huevo.

Gestión del riesgo
El mejor enfoque para gestionar el riesgo de las micotoxinas es implementar una estrategia integrada que incluya buenas prácticas de cultivo y almacenamiento de granos, así como muestreos y análisis regulares. Los resultados del análisis de micotoxinas se utilizan para tomar decisiones con respecto a los niveles de inclusión de las materias primas y también a la elección de productos con acción adsorbente que previenen el paso de las micotoxinas al torrente sanguíneo, y que al mismo tiempo apoyan la función hepática.

La prevención es la clave del éxito en la salud, el bienestar y el rendimiento de los animales.

 
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