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El Lazo Invisible: claves para que el relevo generacional no se lleve puesto el tambo

Publicado: 30 de junio de 2026
Fuente: Ing. Agr. Mgter. Alejandro Centeno / Jefe de INTA AER San Francisco
La realidad inevitable y la riqueza oculta bajo el iceberg
El traspaso generacional no es un evento aislado ni una decisión de última hora; es una realidad que a todas las empresas agropecuarias les pasó, les está pasando o les va a pasar. En el ámbito de la empresa familiar, este tránsito constituye un proceso que debe ser planificado meticulosamente para garantizar la continuidad tanto de la firma como de los vínculos familiares.
Para abordar esta transición con éxito, el primer paso fundamental es aprender a distinguir con total claridad entre dos conceptos que suelen confundirse, pero que corren por carriles diferentes: la herencia y el legado (Figura 1).
  • La Herencia (Lo Tangible): Es todo aquello cuantificable y material que se transmite legalmente: las hectáreas de campo, la maquinaria agrícola, el capital en cabezas de ganado y el dinero en la cuenta del banco.
  • El Legado (La Riqueza Socioemocional): Es la base invisible y sumergida del iceberg, pero la que verdaderamente sostiene a la empresa a largo plazo. Está constituida por el apellido y la identidad familiar, el propósito compartido, el capital social y la influencia e inserción de la familia en su comunidad.
El legado actúa como el lazo invisible que une a la familia con la empresa. Cuando la transición se enfoca únicamente en el reparto de la herencia (los bienes materiales), el riesgo de fractura es alto. La verdadera gestión del relevo consiste en transmitir el legado de manera ordenada, permitiendo que las nuevas generaciones adopten el propósito del negocio como propio.
En la figura 1 se muestra la imagen de un iceberg donde la parte visible representa todo aquello que constituye la herencia (lo material y, por lo tanto, tangible), mientras que en el fondo del mar (siguiendo con el ejemplo), se encuentra todo lo que corresponde al legado (lo intangible).
El Lazo Invisible: claves para que el relevo generacional no se lleve puesto el tambo - Image 1
Radiografía del tambo argentino y las tensiones de un modelo intergeneracional
Para gestionar con éxito esta transición, es imperativo comprender la complejidad del modelo en el que nos movemos. La empresa familiar agropecuaria coexiste bajo la tensión constante de tres sistemas independientes, pero profundamente interconectados: la Familia, la Empresa y la Propiedad. Cada uno de estos sistemas se rige por reglas y lógicas distintas (afectividad, productividad y derechos legales, respectivamente), y en la superposición de estas tres dimensiones es donde surgen los mayores desafíos de gestión.
A esta complejidad estructural se le suma la brecha generacional. Hoy conviven en el sector visiones del mundo muy diversas: desde el enfoque del fundador más Tradicionalista o Baby Boomer (apegado al esfuerzo físico y la presencia), pasando por la Generación X, hasta llegar a las Generaciones Y-Z (nativos digitales orientados a la flexibilidad y la tecnología). Situación que complica mucho más el relacionamiento, entre los diferentes integrantes de este ecosistema tan complejo.
Las estadísticas, tanto a nivel global como local, nos muestran la urgencia de profesionalizar este traspaso, por varias razones:
  • El filtro generacional global: Los datos internacionales demuestran que del 100% de las empresas que inician con la 1ra Generación (Fundadores), solo el 30% logra sobrevivir en manos de la 2da Generación (Hijos), y apenas un alarmante 10% llega a consolidarse con la 3ra Generación (Nietos).
  • La foto del tambo en Argentina: Los resultados de la Encuesta Sectorial Lechera (ESL 2024-2025) en la que se entrevistaron alrededor de 200 empresas lecheras de las principales provincias lecheras del país, reflejan un escenario de luces y sombras: - El 50% de los casos evaluados está preparando activamente un sucesor.
    - Existe un alto compromiso de continuidad: en el 78% de los establecimientos, el sucesor planea continuar con la actividad del tambo.
    - En el 84% de los casos, el sucesor ya participa directamente en la toma de decisiones.
    - La edad promedio del sucesor se ubica en los 33 años.
    - El 45% NO tiene previsto un plazo formal para el traspaso generacional. Se asume que el cambio ocurrirá, pero no se planifica el "cuándo" ni el "cómo"

Por otro lado, estudios locales (Centeno, A. 2022) y sobre una población de una treintena de empresarios agropecuarios tamberos, evaluaron diferentes atributos asociados a las empresas familiares. Los resultados obtenidos muestran que el aspecto con mayor valoración fue la confiabilidad y orgullo (4,2). Sin embargo, el talón de Aquiles del sector es, contundentemente, la planificación de la sucesión, que registra la puntuación más baja con un 2,8. Esto evidencia que el amor por la actividad y el orgullo familiar están presentes, pero falta la herramienta metodológica para canalizarlos formalmente. En la figura 2 se presenta el resultado de este trabajo.
El Lazo Invisible: claves para que el relevo generacional no se lleve puesto el tambo - Image 1
Romper el silencio para evitar la parálisis
¿Por qué,si sabemos que es crucial, nos cuesta tanto planificar el relevo? Como señalaba el biólogo Humberto Maturana, los seres humanos somos en las conversaciones, y es en ese espacio lingüístico donde se crea la realidad en que vivimos. El gran problema del agro no son las discusiones técnicas, sino las conversaciones que no tenemos y deberíamos tener (Centeno, et al 2024). Hablar de sucesión suele incomodar profundamente porque los sentimientos y las emociones están a flor de piel. Existen barreras psicológicas y culturales muy arraigadas que actúan como detonantes del silencio, a continuación se presentan algunas de ellas:
1. La sensación de pérdida de poder, de propósito y de identidad, por parte del fundador, quien teme volverse invisible si cede el mando. El hacer genera ser, por lo tanto…“si dejo de hacer lo que vengo haciendo hace más de 30 años (soy el dueño, soy el que decide, soy el que paga) y de golpe dejo de hacerlo, a partir de ahí, ¿quién voy a ser?”
2. La tendencia natural a evitar el conflicto inmediato, prefiriendo ignorar las tensiones latentes. La falsa armonía.
3. La falta de aceptación de que uno se va poniendo viejo y algunas cosas se nos pasan.
4. La resistencia al cambio, que confronta directamente la intuición histórica del fundador con la necesidad de profesionalización y del hacer diferente de los jóvenes.
5. La trampa del día a día: lo urgente tapa siempre lo importante.
6. La falta de un espacio formal, físico y temporal. Definir un día y un lugar específico, para comenzar a pensar en una reunión de directorio o una reunión de familia pautada. Es imprescindible, para tratar temas sensibles fuera de la mesa del domingo.
El riesgo de mantener el statu quo
No planificar el relevo expone a la empresa a peligros que pueden ser terminales, por ejemplo:
  • La fuga de talento joven (hijos frustrados que abandonan el campo por falta de espacio).
  • La parálisis operativa, que se genera por cuestiones legales y/o por desconocimiento, frente a la falta del titular por problemas de salud.
  • Conflictos entre familiares por desacuerdos sobre decisiones estratégicas productivas y uso del dinero.
  • Posible escalada de los conflictos hasta llegar a instancias judiciales.
El costo final no es solo la pérdida de capital, sino la irreparable rotura de los vínculos familiares. Los problemas del campo terminan destruyendo la mesa del domingo.
El camino a la acción: ¿por dónde y cómo arranco?
Tomar la decisión de avanzar es el paso más complejo. En la gestión del cambio familiar suele decirse que "el mejor momento para comenzar la sucesión fue hace cinco años; el segundo mejor momento es MAÑANA". El tiempo corre y las contingencias no avisan, por lo que la proactividad es el activo más valioso de la empresa familiar agropecuaria.
Para pasar de la parálisis del silencio a una transición ordenada, no existen recetas mágicas, pero sí una hoja de ruta metodológica y profesionalizada. Las empresas reciben acompañamiento y asesoramiento en cuestiones económicas, productivas y legales, pero también es importante buscar ayuda en estas temáticas para facilitar las conversaciones que no estamos pudiendo tener.
A continuación, se detallan algunas sugerencias clave sobre el qué hacer, el cómo y por dónde dar los primeros pasos:
1. El "Por dónde": diseñar los espacios de conversación
El punto de partida es institucionalizar la comunicación. No se puede hablar de la propiedad del campo o del futuro del negocio de manera informal. El primer paso práctico es crear un espacio formal (como las Reuniones de Familia periódicas o un Consejo de Familia primigenio) que esté completamente disociado de la rutina operativa del tambo y de la mesa del domingo. En estos espacios se debe aplicar el principio fundamental de que somos en las conversaciones. Hay que aprender a diseñar los diálogos: acordar qué temas se van a tratar, definir pautas de respeto mutuo y aprender a gestionar las emociones que inevitablemente van a brotar.
2. El "Qué hacer": separar los roles y cada uno en su lugar
Para que el proceso fluya, cada integrante debe entender en qué cuadrante está jugando. Es fundamental mapear la empresa bajo el modelo de los tres círculos (familia, empresa y propiedad) y clarificar que:
  • Se puede ser familiar pero no trabajar en la empresa.
  • Se puede trabajar en la empresa pero no ser dueño (todavía).
  • Se puede ser dueño pero no tener la capacidad técnica para dirigir.
El objetivo principal es profesionalizar la gestión. Esto implica pasar de un modelo basado puramente en la intuición y el mandato del fundador a un esquema estructurado de procesos, organigramas claros y rendición de cuentas basada en datos, tal como lo exige el manejo de un tambo moderno.
3. El "Cómo": El protocolo de familia como destino
La meta final de estas conversaciones y ordenamientos es la confección del Protocolo de Familia. Este es un acuerdo marco, un documento vivo redactado y firmado por todos los miembros (activos y no activos), donde se establecen las reglas de juego claras para el futuro. El protocolo debe responder formalmente a preguntas críticas como: ¿Bajo qué condiciones profesionales y de estudio pueden ingresar los hijos a la empresa?, ¿Cómo se van a tomar las decisiones estratégicas?, ¿Cómo se gestionará el retiro digno del fundador? y ¿Qué pasa ante una emergencia médica o legal?
El Relevo como una carrera de postas
Finalmente, el fundador debe asimilar que planificar el traspaso no es preparar el retiro ni acelerar la salida de nadie. El traspaso generacional se parece mucho más a una carrera de postas, que a una entrega de llaves. El éxito de la carrera no radica en que el primer corredor suelte el bastón de golpe, sino que en ese tramo del recorrido ambos corran juntos a la misma velocidad, pasándose el bastón de manera coordinada. Es un proceso de convivencia intergeneracional donde la experiencia del fundador guía y la energía e innovación de los jóvenes, tracciona hacia adelante.
El destino final del esfuerzo
Debemos cambiar de paradigma: “Planificar el traspaso no es preparar el retiro ni acelerar la salida de nadie; es asegurar que el esfuerzo de toda una vida no termine en una fría división de bienes, sino en una empresa pujante que los nietos sientan propia”.
   
Publicado originalmente en Hoja de Información Técnica. ISSN: 2250-8546. INTA AER San Francisco.
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Autores:
Alejandro Centeno
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