DDG y DDGS para ganado bovino son subproductos de la molienda seca del maíz que concentran nutrientes como proteína y energía. En feedlot, su inclusión óptima oscila entre el 30% y 40% en base seca para maximizar la ganancia de peso, mientras que en lechería el límite recomendado es del 20% para evitar la depresión de grasa láctea. [4][1][10][2][5][6][7][11][12][13][23][22][17][26][16][37][39]
- Desafío Técnico y Causa Primaria: Guía técnica sobre el uso de DDG y DDGS para ganado bovino, detallando estrategias de formulación, límites de inclusión y protocolos de conservación.
- Impacto Cuantitativo: La inclusión de 23% de DDGS en novillos eleva el ácido linoleico conjugado a 0.58 g/100g de grasa, mientras que niveles superiores al 50% en terminación pueden reducir el marmoleado y aumentar la oxidación lipídica.
- Protocolo de Intervención Verificado: Para evitar la polioencefalomalacia por exceso de azufre, suministrar 1 g de tiamina por animal/día y 10% de heno cortado para estimular la salivación y el pH ruminal.
Según diversos autores, la inclusión recomendada de DDGS se sitúa entre el 20% y 40% en base seca para engorde en feedlot, mientras que para vacas lecheras se sugieren límites de hasta 10% a 20% (o 30% según la fuente) para evitar caídas en. [1][2][3]
Específicamente en planteos de feedlot, la inclusión de burlanda o DDGS al 30% en base seca permite maximizar el aumento diario de peso vivo de los animales, mientras que un nivel del 40% resulta el más indicado para optimizar la eficiencia de conversión alimenticia. Por otra parte, ante escenarios económicos con precios elevados de maíz, la incorporación de burlanda tradicional en dietas de terminación en los Estados Unidos puede elevarse de manera rentable hasta un 50% en base seca, e incluso incrementarse hasta un 70% si se recurre al uso de burlanda desgrasada. [4][1][5]

Asimismo, en el metaanálisis desarrollado por Klopfenstein et al. (2008), el aumento medio diario exhibió un comportamiento de tipo cuadrático ante el agregado creciente de GDSS, determinándose la máxima ganancia de peso con niveles comprendidos entre el 20% y el 30% de inclusión, en tanto que la máxima eficiencia de conversión se obtuvo con participaciones del 10% al 20%. De igual modo, en esquemas de feedlot que integran burlanda húmeda al 50% en base seca, se alcanzan densidades energéticas de 3.2 a 3.4 Mcal de EM/kg con consumos del 2.5% del peso vivo, lo que hace factibles conversiones de 10 a 11 kg de ración por cada 1.2 kg de carne producida. [6][7]
En el ámbito de la suplementación en pastoreo, en un ensayo con novillos Brahman finalizados en sistemas rotacionales a lo largo de 110 días, la inclusión de un 23% de DDGS en la dieta no modificó las mermas ocasionadas por el transporte, las cuales se ubicaron en torno al 7.5%. En este mismo trabajo, el rendimiento en canal se mantuvo estable en valores cercanos al 57%, lográndose al mismo tiempo elevar la concentración de ácido linoleico conjugado (ALC) a 0.58 g por cada 100 g de grasa en comparación con los 0.04 g registrados en el grupo control. [8]
En lo relativo a la formulación para bovinos lecheros, se recomienda establecer un tope de inclusión de DDGS de hasta el 20% en base seca, debiendo garantizarse de manera simultánea un piso mínimo del 22% de FDN físicamente efectiva y un límite máximo de 2.2% de ácidos grasos poliinsaturados sobre materia seca para evitar la depresión de la grasa en leche. En concordancia con estas pautas de manejo, las raciones lecheras no deben exceder el 5% de grasa total sobre materia seca, dado que el aporte lipídico derivado de participaciones mayores al 20% de burlanda deteriora la digestibilidad de la fracción fibrosa y reduce el tenor graso lácteo. [2][7]
Por su parte, en un ensayo efectuado en Canadá con vacas lecheras cursando 100 días de lactancia, la producción de leche corregida al 4% de grasa alcanzó su punto óptimo con un 10% de inclusión de DDGS, registrándose disminuciones en el porcentaje de grasa con dosis superiores a raíz de alteraciones en la microbiota ruminal causadas por el tenor de aceite. Complementariamente en el tambo, la incorporación de burlanda hace posible reducir el almidón dietario del 26% al 19% sin perjudicar los niveles productivos de 34 litros/vaca/día, resultando preferible el suministro de burlanda seca con el propósito de no comprometer la ingesta voluntaria cuando se manejan raciones húmedas. [3][9]
"Las recomendaciones pasarían por un 20 al 30 % de inclusión en la dieta de leche. Y en dietas de tambo estamos hablando del 15 al 25, quizás sin problemas 25, inclusiones óptimas 30, 40 en feedlot, pero me arriesgaría a ir más arriba si los números dan en cuanto al costo de la dieta." — Nicolás DiLorenzo [1]
El DDGS para ganado es un concentrado resultante de la fermentación y extracción del almidón de maíz, proceso que triplica la proteína bruta, la grasa y la fibra, aportando entre 47% y 65% de proteína no degradable en rumen. [10][11][12]
Comparación nutricional entre el grano de maíz y los subproductos de destilería (DDGS)
| Fracción Nutricional | Maíz Grano Original | DDGS / Burlanda de Maíz | Referencia |
|---|---|---|---|
| Total de Nutrientes Digestibles (TDN) | 90% | 110% - 112% | [10] |
| Proteína Bruta (PB en base seca) | Base original (se triplica) | 28% - 34% (seco) / 30% - 36% (húmedo) | [12], [13] |
| Proteína no degradable en rumen (RUP / UIP) | Variable | 47% - 57% (hasta 71.7% en nueva generación; ~65% UIP) | [10], [11] |
| Extracto Etéreo / Grasa | 4% | 9% - 16% (promedio 11% - 12%) | [10], [12], [13] |
| Fibra Detergente Neutro (FDN) | 10% | 30% - 50% (alta solubilidad y digestibilidad) | [12], [13] |
Durante la molienda seca orientada a la obtención de etanol, la remoción del almidón de maíz provoca que el resto de los componentes nutricionales se concentren aproximadamente tres veces en el DDGS residual. Esta transformación industrial explica por qué los granos de destilería aportan alrededor de un 30% de proteína bruta en su composición. De esta fracción nitrogenada, cerca del 65% corresponde a proteína no degradable en el rumen (UIP o bypass), la cual posee la capacidad de fluir intacta hacia el intestino delgado para su posterior aprovechamiento digestivo. [10][14][12]
En el caso de los DDGS de nueva generación procedentes de instalaciones modernas, el contenido de proteína cruda se sitúa en un promedio del 30%, describiendo un rango habitual que va del 27% al 34%. Dentro de estos coproductos actualizados, los valores de RUP oscilan generalmente entre el 47% y el 57%, habiéndose registrado niveles de hasta el 71.7% en determinadas fuentes específicas. Asimismo, el procesamiento térmico industrial incide de forma directa sobre la cinética ruminal, observándose que la proteína no degradable en el rumen o pasante tiende a ser superior en la burlanda seca en comparación con la variante húmeda. [11][12]
Desde una perspectiva energética, el DDGS sobrepasa con claridad al grano de maíz sin procesar. Mientras que el cereal entero ofrece típicamente un 90% de Total de Nutrientes Digestibles (TDN), los granos destilados alcanzan registros de entre 110% y 112% de TDN. Este elevado aporte energético se apoya en parte en el tenor de lípidos o extracto etéreo, el cual oscila entre el 9% y el 16% en los subproductos de destilería, superando ampliamente el 4% propio del maíz original e incluso sobrepasando el 12% en formulaciones modernas de acuerdo con el nivel de solubles condensados reincorporados. [10][11][12][13]
Por otra parte, la concentración de fibra detergente neutro (FDN) se incrementa sustancialmente en el DDGS, ubicándose en un intervalo del 30% al 50%, frente al 10% característico del grano de maíz. A pesar de que esta fracción fibrosa es cuantitativamente alta, los nutricionistas deben considerar que no posee las características estructurales necesarias para sustituir o eliminar las fuentes tradicionales de fibra y forraje de la ración total, debiendo mantenerse la estructura física del alimento para preservar la funcionalidad digestiva. [12][13]
Para formular dietas con exactitud cuando se utilizan presentaciones húmedas, resulta indispensable expresar los aportes en base al 100% de materia seca; de este modo, una burlanda húmeda con 35% de materia seca y 8% de proteína en base fresca representa en realidad un 27% de proteína cruda en base seca. Este ajuste riguroso cobra máxima relevancia en vacas lecheras de alta producción, donde la demanda de RUP se incrementa conforme aumentan el volumen y el tenor proteico de la leche: las vacas que producen 35 kg diarios requieren que el 31% de su proteína total sea RUP, mientras que rendimientos de 55 kg diarios elevan esta necesidad al 41% de RUP. [15][16]
"En todos nuestros ensayos, utilizando feedlot, recrías y algunos experimentos con vacas, los granos de destilería tienen más energía que el maíz, con un valor de TDN entre 110-112%." — Rick Rasby [10]
La burlanda húmeda (WDGS, 30-35% MS) mejora la homogeneidad de la ración pero se deteriora en 2 a 9 días con calor, mientras que la seca (DDGS, 88-90% MS) permanece estable de 7 a 9 meses. [17][18][19][20]
Comparación zootécnica de almacenamiento, vida útil y manejo de granos de destilería según su presentación
| Presentación | Materia Seca (%) | Vida Útil Reportada | Estrategia de Conservación y Manejo | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Burlanda Húmeda (WDGS) | 33 - 35% | 2 a 3 días en calor; 7 a 9 días en verano; hasta 60 días ensilada | Silo búnker compactado a pH 4-4,5 o mezclada con 12,5% de rastrojo/paja o 15-17% de heno para embolsar con pérdidas <5%. | [21], [22], [17], [18] |
| Burlanda Seca (DDGS) | 88 - 90% | 7 a 9 meses (8 meses embolsada) | Acopio en galpón o bolsas de polipropileno en ambiente seco y fresco, evitando exposición térmica directa por su 12% de grasa. | [17], [19], [18], [20] |
Los subproductos derivados de la destilería de maíz presentan distinciones operativas marcadas según su grado de deshidratación: se clasifican zootécnicamente en húmedos (WDGS), caracterizados por un 35% de materia seca (65% de humedad) y una textura pastosa similar a un puré; modificados, que alcanzan un 50% de materia seca; y secos (DDGS), cuyo contenido oscila entre el 88% y 90% de materia seca con apenas un 10% a 12% de humedad. Esta brecha en humedad condiciona drásticamente los tiempos de manejo en el establecimiento, ya que la burlanda húmeda expuesta al aire libre cuenta con una vida útil de solo 2 a 3 días ante temperaturas elevadas, requiriendo consumirse en un plazo de 7 a 9 días en época estival antes de manifestar signos de descomposición acelerada, en contraste con la notable estabilidad de la burlanda seca, que puede mantenerse durante 8 meses embolsada y de 7 a 9 meses en galpón sin inconvenientes. [22][20][19][17][18]
Para amortiguar el rápido deterioro del subproducto húmedo y prolongar su conservación, el almacenamiento de burlanda húmeda sola en silos búnker compactados herméticamente para excluir por completo el oxígeno permite estabilizar el material a un pH ácido de 4 a 4,5 durante un lapso de 60 días, manteniendo intacta su uniformidad. No obstante, en esta modalidad de búnker las pérdidas de materia seca rondan comúnmente entre el 10% y el 12%, por lo que se recomienda incorporar un 40% de heno de gramíneas o un 38% de heno de festuca para asegurar una compactación física apropiada antes de realizar el sellado hermético con lonas. [21][23][22]
En el caso del ensilado en silo bolsa, la fluidez y densidad del material húmedo exigen ajustes estructurales precisos: al mezclar la burlanda húmeda con un 12,5% de paja de trigo o rastrojo de maíz molido mediante criba de 12,5 cm, o alternativamente con un 15% de heno de gramíneas en base seca, se logra elevar la materia seca total, evitando roturas en el plástico y reduciendo las mermas a menos del 5%. Asimismo, mientras que la burlanda húmeda pura exhibe una densidad cercana a los 1000 kg/m³, su combinación estratégica con un 17% de heno molido, un 30% de silaje de maíz o un 30% de grano de maíz seco permite alcanzar densidades de trabajo de 700 a 900 kg/m³, optimizando la estructura del empaque y duplicando la capacidad útil de producto almacenado por cada metro lineal de bolsa. [23][22][6][17]
En la preparación del alimento, la inclusión de un 10% a 20% de granos de destilería húmedos en base a materia seca dentro de la ración total mezclada funciona como un excelente acondicionador de dietas secas, promoviendo una marcada adherencia entre los distintos componentes de la mezcla y reduciendo significativamente la selección en el comedero por parte de los bovinos. Paralelamente, los granos secos de destilería demandan cuidados ambientales específicos para conservar su valor intacto: deben almacenarse en sacos de polipropileno o a granel sobre un piso limpio, garantizando instalaciones frescas y protegidas de la radiación solar directa para prevenir activamente el enranciamiento de su 12% de lípidos residuales. [11][19]
"Con el agregado de 15 % de heno de gramínea o 12,5 de paja de trigo, se llega a bolsas de este tipo. Estas son las bolsas que se lograron almacenar. Y eso ha sido un logro importante de la industria, porque el almacenamiento era el gran dolor de cabeza que había en épocas de sobreoferta de burlanda." — Nicolás DiLorenzo [23]
En dietas con DDGS para ganado bovino lechero, mantener un mínimo de 22% de FND físicamente efectiva y limitar los ácidos grasos poliinsaturados al 2,2% sobre materia seca previene la acidosis ruminal y la depresión de grasa láctea. [2][24]
Rangos de distribución física en RCM con el Separador Penn State (SPPS) para mitigar acidosis
| Fracción del Separador SPPS | Apertura de Criba | Retención Óptima (% de RCM) | Impacto en Fisiología Ruminal | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Criba superior | 19 mm | 2 - 8% | Estimula la masticación y la conformación del colchón fibroso flotante | [25], [24] |
| Criba media | 8 mm | 20 - 30% | Mantiene la masa de fermentación y soporte de la motilidad ruminal | [25], [24] |
| Criba inferior | 1,8 mm | 20 - 30% | Retiene partículas intermedias aportando sustrato degradable | [25] |
| Bandeja baja | < 1,8 mm | ≤ 20% | Límite máximo para evitar selección de finos y caídas del pH ruminal | [25], [24] |
A pesar de contener un 40-45% de FDN, la fibra de los granos de destilería se caracteriza por ser altamente soluble y digestible, por lo que carece de capacidad para aportar fibra efectiva o estimular los procesos de rumia en el animal. Debido a este comportamiento funcional dentro del ecosistema del rumen, este coproducto debe formularse estrictamente como un sustituto energético del maíz y nunca en reemplazo del forraje de la ración. Para preservar un pH ruminal superior a 6 y asegurar una concentración de grasa láctea mayor al 3,5% en vacas Holstein, el tamaño de partícula de la fibra resulta sustancialmente más determinante que la concentración bruta de FDN, resultando indispensable para estructurar la masa fibrosa flotante y promover una salivación constante. [26][24]
La pauta general establece que la recomendación máxima de inclusión de DDGS en dietas lecheras se sitúa en un 20% sobre materia seca, un nivel condicionado a garantizar al menos un 22% de FND físicamente efectiva y mantener un tope estricto de 2,2% de ácidos grasos poliinsaturados en la ración total. Esta precaución coincide plenamente con el metaanálisis de 24 experimentos en vacas lecheras efectuado por Kalscheur (2005), donde se demostró de forma concluyente que los granos de destilería causaron depresión de grasa láctea exclusivamente cuando las dietas suministradas contenían menos del 50% de forraje o menos del 22% de FND forrajera. [2][24]
Los riesgos específicos de acidosis ruminal y de caída en el tenor graso cuando se emplean DDGS convencionales de 10,6% de grasa se controlan formulando al menos un 40% de forraje en la materia seca total, asegurando simultáneamente entre 15% y 19% de FND forrajera. Asimismo, incorporar más de un 10% de granos de destilería húmedos resulta particularmente riesgoso para la síntesis de grasa láctea si la ración integra un 50% o más de otros ingredientes fermentados derivados de maíz, tales como el ensilado de maíz o el grano de maíz de alta humedad, debido al exceso acumulado de fermentabilidad y lípidos en el ambiente ruminal. [16][24]
En el contexto productivo del tambo, el uso de burlanda permite reducir el almidón dietario de un 26% a un 19% en vacas lecheras mientras se sostienen niveles de producción de 34 L/día, recomendándose recurrir a la presentación seca de este ingrediente con el propósito de prevenir indeseadas restricciones en el consumo voluntario causadas por un exceso de humedad. Por otra parte, al trasladar estas consideraciones a dietas de terminación caracterizadas por una alta inclusión de granos, la presentación de acidosis se previene de manera eficaz mediante el fraccionamiento del alimento en dos o más tomas diarias, el control riguroso de la ingesta y la incorporación de fuentes de fermentación lenta como el maíz entero para sostener el pH por encima de 5,5. [9][27]
"Si hay un error que se cometió en Estados Unidos que quisiera que no lo cometamos acá, es que cuando miramos el contenido de fibra detergente neutro de la burlanda, con un 45 % en promedio, es muy tentador pensar que eso está aportando fibra a la dieta. No, no podemos sacar la fibra. Es más, yo dejaría la misma cantidad de fibra en la dieta y usaría esa burlanda como reemplazo del maíz." — Nicolás DiLorenzo [26]
El control de riesgos en dietas con DDGS exige limitar el azufre total por debajo de 0,35-0,4% de la materia seca para prevenir caídas de consumo y polioencefalomalacia, además de mitigar micotoxinas que se concentran tres veces. [29][30][31]
Parámetros críticos de seguridad metabólica en dietas con granos destilados (DDGS)
| Parámetro o Factor | Límite o Rango Crítico | Efecto Metabólico / Patología | Medida de Control / Manejo | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Azufre total en la materia seca (depresión de consumo) | > 0,35% | Disminución del consumo voluntario de alimento | Ajustar nivel de inclusión de DDGS y monitorear agua | [29], [30] |
| Incidencia experimental de PEM por azufre | 0,46% a 0,58% S | Incidencia de 0,14% a 0,38% de casos neurológicos | Incorporar 10% de heno cortado para estimular salivación | [28] |
| Variación de azufre en subproducto | 0,31% a 1,93% S | Toxicidad impredecible y desbalances minerales (Cu, Se) | Solicitar análisis de lote a la planta y suplementar cobre biodisponible | [32], [33] |
La concentración mineral en los granos de destilería presenta una marcada oscilación de azufre, ubicándose habitualmente entre 0,4% y 0,6%, con picos que alcanzan el 1% e incluso intervalos más amplios registrados en relevamientos de plantas procesadoras que van desde 0,31% hasta 1,93%. Esta notable dispersión analítica impone la necesidad de efectuar análisis laboratoriales rutinarios por cada lote recibido para evitar desbalances en la ración. [29][32][33]
A partir de un umbral de 0,35% de azufre sobre base seca en la ración total, se constata una contracción en el consumo voluntario de materia seca por parte de los animales. Asimismo, en esquemas con alta proporción de concentrados, el exceso de azufre desencadena mermas productivas subclínicas que llegan a recortar la ganancia diaria de peso vivo hasta en un 17%. Además de este impacto sobre la ingesta y la ganancia, el exceso dietario de este macromineral interfiere negativamente con la absorción y biodisponibilidad de oligoelementos esenciales como el cobre y el selenio, exigiendo recurrir a fuentes suplementarias dotadas de alta biodisponibilidad. [29][30][34][32][33]
La fisiopatología ruminal del azufre ingerido se fundamenta en su reducción biológica hacia sulfuro de hidrógeno gaseoso dentro del rumen. Dicho gas es eructado e inmediatamente inhalado por el tracto respiratorio del bovino, alcanzando el torrente circulatorio y provocando daño celular y necrosis tisular a nivel neurológico, cuadro clínico clásico diagnosticado como polioencefalomalacia. Las consecuencias de esta intoxicación se reflejan en las evaluaciones de la Universidad de Nebraska, donde al elevar el azufre total en la dieta de 0,46% a 0,58% en novillos, la incidencia de polioencefalomielopatía ascendió drásticamente de 0,14% a 0,38%. [35][28]
Para atenuar la generación de este disturbio metabólico, la incorporación de fibra de forraje cumple un rol protector determinante. Cada incremento de un 1% de fibra detergente neutro proveniente de forraje disminuye el riesgo de polioencefalomalacia en un 19%, debido a que optimiza la amortiguación del pH ruminal y mitiga la síntesis del gas sulfhídrico. De manera complementaria, como medida preventiva directa en novillos que reciben dietas cargadas de azufre, se recomienda la administración de 1 gramo de tiamina por animal y por día. [35][28][32]
Otro punto crítico en el manejo sanitario de la burlanda es el destino de los metabolitos fúngicos preexistentes en la materia prima. A lo largo del procesamiento del grano durante la destilación para etanol, las micotoxinas presentes en el maíz sufren una concentración de tres veces en el subproducto final, detectándose valores de aflatoxinas que superan las 5,7 ppm y cuantificaciones de zearalenona que duplican las recomendaciones mínimas admitidas. Frente a este escenario de toxicidad potencial concentrada, la adición sistemática de secuestrantes de micotoxinas en la formulación resulta indispensable para salvaguardar la integridad funcional del ganado. [31][17]
"El agregado de fibra de forraje disminuye el riesgo de PEM en un 19% por cada 1% de aumento de FDN del forraje, ya que aumenta la salivación y la capacidad buffer ruminal, reduciendo la forma gaseosa del sulfuro de hidrógeno." — Nicolás DiLorenzo [35]
Para comparar económicamente los DDGS frente al maíz y la pasta de soya, debe calcularse su precio relativo sobre 100% de materia seca, ajustar descuentos en productos desgrasados y balancear su inclusión para resguardar el marmoleo y la estabilidad cárnica. [37][16][38]
Ajustes energéticos, proteicos y de precio en DDGS según su nivel de grasa residual
| Nivel de Grasa en DDGS | Variación de Valor Energético | Descuento Justo sobre Precio de Compra | Concentración de Proteína Bruta (PB) | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| DDGS con 8% de grasa | Disminución del 5% en energía | 3.6% inferior al DDGS convencional | Incremento proporcional de proteína | [16], [2] |
| DDGS con 6% de grasa | Disminución del 9% en energía | 6.5% inferior al DDGS convencional | Aumento de proteína de 29.7% a 31.1% | [16], [2] |
| DDGS con 4% de grasa | Disminución del 13% en energía | 9.3% inferior al DDGS convencional | Incremento proporcional de proteína | [16], [2] |
La estimación precisa del valor financiero de los granos de destilería requiere métodos de sustitución directa frente a los insumos tradicionales de referencia. Para determinar el precio relativo de compra de los DDGS, asumiendo un perfil estándar de 29.7% de proteína bruta y 1.97 Mcal/kg de energía neta de lactancia (ENL) respecto al grano de maíz y la harina de soja 48, se resuelve la formulación matemática multiplicando 0.4618 por la cotización del maíz más 0.4713 por la de la harina de soja. Al evaluar el costo unitario por nutriente aportado en explotaciones lecheras, la harina de soja se posiciona con el menor desembolso proteico al situarse en 0.60 /kg de PB, seguida por el gluten feed y los DDGS en 0.66/kg de PB. Por el contrario, en el vector energético, los DDGS suministran energía a una tarifa de 0.10 /Mcal, quedando superados en costo-eficiencia por el gluten feed y el salvado de trigo, los cuales alcanzan 0.091/Mcal. [16]
Cualquier evaluación monetaria entre subproductos de destilería y cereales graníferos debe estandarizarse rigurosamente sobre el 100% de materia seca para evitar distorsiones causadas por el contenido hídrico. Un coproducto húmedo cotizado en apariencia a 70 /t que posea únicamente un 30% de MS representa en la realidad económica una erogación efectiva de 233/t de MS. Asimismo, en regiones como Nebraska, la comercialización de DDGS exhibe una notable estacionalidad durante los meses de verano, de junio a agosto, lapso en el cual las cotizaciones caen al 60-65% respecto al maíz ante la salida masiva y menor demanda en los corrales de engorde, creando una ventana propicia para compras estratégicas y acopio. [37]
El valor de compra de los granos de destilería debe indexarse conforme a los procesos agroindustriales a los que hayan sido sometidos, en particular la extracción de lípidos y el secado. Cuando a los DDGS convencionales que contienen 10.6% de grasa se les retira aceite para comercializar partidas con 8%, 6% y 4% de grasa, su densidad energética sufre caídas proporcionales del 5%, 9% y 13%, respectivamente; en consecuencia, las negociaciones de compra deben reflejar rebajas obligadas de 3.6%, 6.5% y 9.3% sobre el valor del producto íntegro. A su vez, durante el secado a 90% de materia seca, la exposición a temperaturas extremas de 127 a 621 °C desencadena reacciones de Maillard indeseadas, identificables por un oscurecimiento hacia tonalidades marrón oscuro que deprime drásticamente la digestibilidad tanto de la proteína bruta como de la fibra detergente neutro. [16][2][6]
A fin de eludir las restricciones operativas originadas por concentraciones excesivas de grasa o azufre en subproductos individuales, se ha planteado el uso de combinaciones estratégicas de coproductos. La integración formulada de 60% de granos destilados modificados con 50% de MS y un 40% de gluten feed húmedo genera un efecto de dilución directa de estos factores antinutricionales, haciendo posible elevar la inclusión global en las raciones sin inducir trastornos metabólicos. [39]
En etapas de finalización, la proporción de coproductos del maíz dentro de la ración influye de manera determinante sobre las características de la canal. Incorporar granos destilados en dosis del 10% al 25% logra preservar o mejorar la vida de anaquel y la coloración cárnica sin perjudicar la palatabilidad, mientras que suministrar inclusiones elevadas, del 40% al 50%, desestabiliza el color del corte e intensifica la oxidación de los ácidos grasos poliinsaturados. Asimismo, tasas de inclusión de burlanda que superen el 50% de la materia seca comprometen el marmoleado al deprimir el almidón dietario y recortar la síntesis ruminal de ácido propiónico, a la vez que intensifican el riesgo de rancidez lipídica por el escape duodenal de grasas insaturadas. [38][6]
Los defectos visuales de la canal no guardan relación de causalidad con la naturaleza de los granos de destilación, ya que la coloración roja oscura obedece a disturbios por acidosis ruminal o a deficiencias en el manejo y estrés pre-sacrificio, desestimando la influencia atribuida a los DDGS o al gluten feed. Respaldando la inocuidad cárnica, en novillos Brahman evaluados en pastoreo rotacional durante 110 días, la suplementación con un 23% de DDGS incrementó notablemente el ácido linoleico conjugado a 0.58 g/100 g de grasa frente a los 0.04 g/100 g del grupo testigo, manteniendo totalmente inalterados el marmoleo, las mermas por transporte (7.5%) y el rendimiento en canal (57%). [40][8]
"Cuando valoramos los granos de destilería, lo tenemos que hacer en base seca al 100%, porque la humedad puede marcar una diferencia en el costo real." — Rick Rasby [37]
Q: ¿Qué es el DDGS para ganado? A: Es un subproducto de la molienda seca de maíz para etanol. Al extraer el almidón, concentra los nutrientes tres veces respecto al grano original, aportando aproximadamente 28-36% de proteína, grasa y fibra digestible. Se presenta húmedo (35% MS), modificado o seco (90% MS). [20][14][13][41]
Q: ¿Qué es mejor, DDG o soya? A: Depende del objetivo: la harina de soja ofrece menor costo por unidad de proteína (0.60 vs 0.66 $/kg PB) y triplica la lisina digestible de la burlanda/DDGS, pero la sustitución parcial de expeller de soja por burlanda permite abaratar costos en la formulación. [7][42][16]
Q: ¿Cuál es el porcentaje máximo de inclusión de DDGS en vacas lecheras sin afectar la grasa láctea? A: El máximo recomendado es 20% de la materia seca asegurando 22% de FND efectiva y menos de 2.2% de ácidos grasos poliinsaturados. En leche corregida al 4% de grasa, el nivel óptimo se sitúa en 10% para evitar la depresión por exceso de lípidos. [24][2][3]
Q: ¿Cómo se puede almacenar la burlanda húmeda (WDGS) de manera efectiva para evitar el deterioro? A: Eliminando totalmente el oxígeno. En silo bolsa se debe mezclar con 12.5% de paja de trigo o 15-17% de heno molido para aumentar la materia seca y evitar roturas. En búnker debe compactarse y sellarse herméticamente con coberturas plásticas. [17][22][23]
Q: ¿Cómo se previene la polioencefalomalacia (PEM) causada por el azufre en dietas con burlanda? A: Manteniendo el azufre total de la dieta (incluyendo agua) por debajo del 0.4% de la materia seca. Además, se debe suministrar suficiente fibra efectiva de forraje para elevar la capacidad buffer ruminal y puede administrarse 1 g/animal/día de tiamina como prevención. [6][32][35]
Este artículo fue construido utilizando exclusivamente conocimiento empírico validado de la comunidad de expertos:
Nicolás DiLorenzo: Granos destilados en rumiantes. Dr. DiLorenzo
Fernando Díaz, DVM, PhD: Composición lípidos granos destilería
Jose Arroquy: Nutrición Animal y Subproductos. Arroquy y Ferrer
Nicolás DiLorenzo: Granos destilados en alimentación de rumiantes. Nicolas Di Lorenzo
Nicolás DiLorenzo: Valor agregado con el uso de la Burlanda. Nicolás Di Lorenzo
Fernanda Mariángel BERRUHET, Jorge MARTINEZ FERRER, Andrea PASINATO, Maria Alejandra BRUNETTI: Uso de subproductos del destilado de granos en bovinos para carne
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Kenneth Kalscheur and Alvaro Garcia, Dairy Science Department, SDSU Kurt Rosentrater, USDA – Agriculture Research Service. Cody Wright, Department of Animal and Range Science, SDSU: Co- productos del etanol para las dietas del ganado
Jose Arroquy: Nutrición Animal y Subproductos. Arroquy y Ferrer
Nicolás DiLorenzo: Granos destilados en rumiantes. Dr. DiLorenzo
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Fernando Díaz-Royón | DVM Álvaro García | Dairy Specialist, DVM, Ph.D: Granos de destilería de maíz parcialmente desengrasados en dietas de vacunos lecheros.
Marcelo De Leon: Granos Destilados: Almacenaje y manejo
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Álvaro García, Dairy Specialist, DVM, Ph.D.: El azufre en los granos de destilería para alimentación de ganado lechero
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