¿Existe algún peligro cuando se usa sal común (cloruro de sodio) en “exceso” para limitar el consumo de ración (granos o suplementos energéticos-proteicos)?
Desde hace décadas está instalado en el lenguaje de mucha gente vinculada con la actividad ganadera, que para “limitar” el consumo de un concentrado (granos o subproductos de agro-industria) se deben mezclar con sal común (cloruro de sodio), la misma que se usa en nuestra cocina.
En las raciones comerciales se suele utilizar niveles de 0,5 a 1% de sal común, porque tiene un “efecto saborizante y promueve el consumo”. Sin embargo, cuando es utilizada para “limitar el consumo de concentrados”, normalmente, se emplean niveles muy superiores, entre el 8 al 30% de la materia seca del grano o concentrado, dependiendo del consumo que se quiera lograr (Rich, Armbruster y Gill, 1976).
Lamentablemente, en la mayoría de los casos se desconocen los efectos negativos sobre el metabolismo, la producción de carne o leche y la salud de los animales .
El objetivo de este trabajo es definir los límites y manejo de la sal común para reducir los problemas recién citados. Para ello, se recurrió a información científica de expertos en el tema. Esto permitirá reducir riesgos, pero en especial, evitar la muerte de animales.
Los rumiantes (bovinos y ovinos) son muy ávidos por consumir sal común, por ello se debe tener mucho cuidado cuando se administra la sal a voluntad (ad libitum), en especial, si el agua de consumo no es de muy buena calidad (Morris, 1980).
Normalmente, se usa sal “gruesa” común para limitar el consumo de concentrados, en especial, cuando se deben alimentar a muchos animales o cuando se utilizan los silos auto-consumo. Sin embargo, en las Fotos 30, 31 y 32 vemos a un grupo importante de animales consumiendo diferentes concentrados (grano de maíz y subproductos de agro industria), en comederos tradicionales o silo auto-consumo, sin agregar sal común en la mezcla, y se obtuvieron excelentes resultados productivos sin ningún riesgo en la salud de los animales.
Foto 30: Novillos con afrechillo de trigo
Foto 31: Novillos con grano de maíz
Esto demuestra que existen otras “estrategias prácticas”, que reducen los riesgos y garantizan la producción de carne o leche y la salud de los animales, sin tener necesidad de mezclar a los concentrados con sal común, entre ellas, se destacan:
-Hacer un muy buen acostumbramiento a los concentrados (7 a 10 días) y utilizar una fuente rica en fibra larga, mayor de 5 a 10 cm (henos-rollos-, rastrojos de cosecha, campo natural, etc.).
-Si se usan silos auto-consumo, se puede regular la apertura y cierre de las “tapas” dejando menos horas las “boquillas o bachas” abiertas, por ejemplo, cerrar las tapas durante la noche o cuando el ganadero lo desee.
Cualquiera de estas “estrategias prácticas” se pueden aplicar en los diferentes sistemas productivos.
Foto 32: Terneros consumiendo “pellet de cebada” en un silo auto-consumo
LÍMITES DIARIOS DE CONSUMO DE SAL COMÚN PARA EVITAR TRASTORNOS EN EL METABOLISMO, PRODUCCIÓN DE CARNE O LECHE Y EN LA SALUD DE LOS ANIMALES
El límite “máximo” de consumo de sal común es de 1 g/kg de peso vivo (PV), para evitar cualquier daño en el metabolismo, producción de carne o leche y en la salud de los animales. Este límite se reduce cuando hay problemas en la cantidad o calidad del agua.
En la Tabla 1 se citan los límites bajos, medios y altos de acuerdo con el peso vivo.
Tabla 1: Límites de consumo de SAL COMÚN en ganado vacuno.
Ejemplo: El requerimiento diario de sal común (cloruro de sodio) de un vacuno de ±300 kg PV varía entre 150 a 200 g/día. Sin embargo, el consumo “voluntario” de este mismo animal, si la calidad del agua es muy buena, excede normalmente esta cifra, superando el límite máximo de 1 g de sal común/kg PV, recién mencionado; es decir, un vacuno de ±300 kg podría comer más de 300 g de sal común/día y eso puede provocar trastornos metabólicos de diferentes magnitudes.
Incluso, existen casos que, por desconocimiento, utilizan ±1 kg de sal/cabeza/día, buscando limitar el consumo de concentrados.
Qué ocurre cuando el agua tiene diferentes niveles de sal común
Ejemplo 1 (Agua de buena calidad): ±1 g de sal común/litro
Un novillo de 300 kg PV puede consumir, en verano, entre 30 a 35 litros de agua/día, dependiendo del biotipo y tipo de dieta. Este novillo estaría consumiendo, “solamente” con el agua, entre 30 a 50 g de sal común/día.
Con este tipo de agua, este novillo puede consumir, además, entre 350 a 400 g de sal mezcla/día. Esta sal mezcla estaría integrada por cloruro de sodio (sal común) y sales de calcio, de magnesio, de fósforo, de azufre, entre otros minerales, para cubrir sus requerimientos minerales y cumplir con los procesos metabólicos normales.
Ejemplo 2 (Agua de mala calidad): 3 a 5 g de sal común/litro (común en muchas zonas ganaderas)
Una vaca de cría de 450 kg PV, según raza y biotipo, en verano puede consumir entre 40-50 litros de agua/día, siempre y cuando el agua sea de buena calidad, similar al ejemplo anterior.
Sin embargo, estos consumos NO ocurren con este tipo de agua salada, ya que se reducen entre 30 al 50% (25 a 30 litros de agua/vaca/día, como máximo) y, por ende, no es recomendable agregar ningún tipo de sal, ya que con este tipo de agua, sin el agregado de sales, se ve afectado el estado corporal y la preñez (inferior al 75%).
La dosis letal, que produce la muerte del ganado vacuno, varía entre 2 a 2,2 g de sal común/kg PV, prácticamente el doble del límite máximo recomendado.
Ejemplos:
-Novillo de ±300 kg PV el límite letal es de 600 a 660 g sal común/cabeza/día
-Vaca de ±450 kg PV el límite letal es de 900 a 990 g sal común/cabeza/día
Si no se tienen los cuidados necesarios, cualquiera de estas situaciones se pueden agravar, aún más, porque el consumo de sal provoca un aumento en el consumo de agua, entre un 50 al 75%, siempre considerando agua de buena a muybuena calidad.
Sin embargo, si el agua es de mala calidad y se “obliga” a los animales a comer una ración mezclada con sal común, no sólo se reduce el consumo de ración sino que, también, provoca los problemas arriba citados.
En cuanto al límite aconsejado de sal común en un alimento balanceado comercial, como saborizante, NO debería superar el 1% de la materia seca.
En una revisión científica realizada por López y su equipo (2021) citan una serie de trabajos dónde informan que consumos “excesivos” de sal común (más allá de los requerimientos diarios), genera un mayor gasto energético para metabolizar y eliminar los iones de cloro y sodio, disminuyendo la eficiencia energética.
Además, de los efectos negativos recién citados sobre el estado corporal y la producción de carne o leche, se producen grandes pérdidas de CALCIO, ya que por cada 6 gramos de sal común consumida se elimina, a través de los riñones y la orina, 20-40 mg de calcio.
TRABAJO EXPERIMENTAL
En el departamento Treinta y Tres de Uruguay se realizó un trabajo experimental a cargo del Ing. Agr. José Velazco (INIA) evaluando 2 niveles de sal común (cloruro de sodio) al 0.5 y 10% en la ración.
El trabajo se desarrolló durante 75 días (22/11/07 y el 05/02/08) en la Unidad de Producción Arroz-Ganadería de INIA Treinta y Tres. La base forrajera utilizada fue una pradera de segundo año sembrada por avión posterior a la cosecha del cultivo de arroz. La mezcla forrajera utilizada estuvo compuesta por: 3 kg de trébol blanco, 6 kg de Lotus corniculatus y 15 kg de Ryegrass.
Se emplearon 20 novillos cruza Hereford x Angus, con un peso inicial y desvío estándar de 374±40 kg. El diseño experimental consideró como único factor de variación el contenido de cloruro de sodio en la ración con dos niveles de sal: bajo (0.5 %) y alto (10 %).
El nivel bajo corresponde a una formulación comercial que se utiliza en suplementación diaria y el alto a la formulación comercial para auto-consumo.
Los animales fueron pesados cada 14 días a primera hora de la mañana sin ayuno previo. Al inicio y final del experimento se determinó el área de ojo de bife (cm2) y el espesor de grasa subcutánea (mm) entre la 11ª y la 12ª costilla, mediante ultrasonido.
Los animales del tratamiento con nivel bajo de sal común tuvieron una ganancia diaria de peso significativamente mayor al tratamiento con alto nivel, 0.656 y 0.444 kg/cabeza/día, respectivamente (+48%).
Mientras que la producción de carne por hectárea fue 120 y 81 kg/ha, respectivamente, donde el tratamiento con bajo nivel de sal tuvo un 48% más producción de carne por hectárea.
No hubo diferencias significativas en el espesor de grasa subcutánea (EGS) ni en el área del ojo del bife (AOB) entre tratamientos. En promedio el incremento por animal fue de 7,4 cm2 en AOB y 1,26 mm en EGS durante los 75 días del ensayo.
En resumen: Los animales suplementados diariamente con bajo nivel de sal común registraron el mejor desempeño productivo, (ganancia de peso y producción de carne por hectárea). No se observaron diferencias en el área del ojo del bife ni cobertura subcutánea de grasa.
Debido a la importancia que tiene este tema, a continuación, se presentan diferentes estudios científicos sobre los efectos tóxicos que ocurren cuando hay un exceso de consumo de sal común.
Toxicidad por consumo elevado de sal común (cloruro de sodio)
La intoxicación aparece, en especial, cuando hay “restricciones” en el acceso al agua, o cuando los animales se les obliga a comer grandes cantidades de sal común mezclada con un concentrado (granos o suplementos energéticos y/o proteicos) (Rich, Armbruster y Gill, 1976).
Según Sewell (1993), el vacuno tiene la capacidad de concentrar en la orina alrededor de 2,3% de sal, siempre y cuando, tenga a disposición suficiente cantidad de agua y de buena calidad, de lo contrario se acumula la sal común en la sangre en niveles tóxicos para los animales.
La sal común es rápidamente absorbida desde el tubo gastrointestinal al torrente sanguíneo, filtrada por el riñón y eliminada por orina. Sin embargo, el animal puede eliminar el exceso de sal, “solo” si dispone de agua limpia con bajos o nulos niveles de sal (menos de 1 g de sal común/litro).
A medida que aumenta la concentración de sodio en el suero, producto del exceso de cloruro de sodio (sal común) en la dieta, se produce un fenómeno llamado hipernatremia. Este trastorno se caracteriza por un elevado nivel de sodio en sangre, asociado a deshidratación celular y desequilibrio hídrico, pudiéndose interrumpir o reducir el flujo de sangre al cerebro y causar un desgarro de los vasos y hemorragia.
SINTOMAS
Los primeros signos clínicos son:
-Aumento del consumo de agua (+50%),
.Menor consumo de alimentos,
-Diarrea,
-Movimientos circulares,
-Ceguera,
-Convulsiones
-Parálisis parcial.
Además, los animales pueden tener un comportamiento beligerante y agresivo. Una secuela de la toxicidad por sal en los bovinos es correr arrastrando las patas traseras o, en los casos más graves, apoyándose sobre la articulación del menudillo. Entre las lesiones características observadas en el “examen post mortem” después de una intoxicación por sal, se destacan, entre ellas:
a) irritación gástrica, incluyendo ulceración y hemorragias,
b) contenido del tracto gastrointestinal puede estar anormalmente seco.
c) edema cerebral y corazón (hidropericardio).
No hay un tratamiento específico para la intoxicación por sal. Cuando aparecen los primeros síntomas se debe retirar inmediatamente el alimento, el agua u otro material sospechoso. Se debe proporcionar agua dulce, inicialmente en pequeñas cantidades (±0.5% del peso vivo) y a intervalos de una hora hasta que se consiga la hidratación normal, que suele tardar varios días. La tasa de mortalidad puede ser mayor al 50 % de los animales afectados, independientemente del tratamiento.
CÓMO PREVENIR
A continuación, se presentan algunas claves para prevenir este problema:
-Suministrar agua fresca y limpia en cantidades suficientes en todo momento
-Revisar periódicamente las instalaciones de bebederos para detectar fallas
-Mezclar y dosificar correctamente la sal en los alimentos
-Limitar el consumo de alimentos salados
-Realizar análisis periódicos del contenido de sal en las raciones
CONCLUSIONES DEL MITO
El uso de sal común para limitar el consumo de concentrados energéticos y/o proteicos es una tecnología adecuada, siempre y cuando, los niveles de sal “gruesa” NO superen el 1% del peso vivo de los animales y se pueda disponer de mucha cantidad de agua y de buena calidad (hasta 1 g sal común/litro), caso contrario NO es aconsejado la mezcla de sal común con concentrados.
Además, es imprescindible conocer los límites y los daños en la producción de carne o leche y en la salud de los animales cuando se usan altas cantidades de sales y/o no haya agua en cantidad y calidad “adecuada”. Todo esto evitará sorpresas y reducirán los riesgos recién mencionados.