Buenas prácticas y bienestar animal en el tambo: Instalaciones

Publicado el: 12/7/2021
Autor/es: Víctor Humberto Suárez Gabriela Marcela Martínez

3.1 Instalaciones, pisos y caminos

Las instalaciones a menudo no son consideradas dentro de las prioridades de los estableci-mientos lecheros. Cabe destacar que su diseño y mantenimiento pueden atentar contra el correcto bienestar de los animales si es que no se realizan correctamente.

Pisos

En la sala de ordeño, corral de espera y en la plataforma de alimentación los pisos son un factor para tener muy en cuenta ya que de acuerdo de cómo estén diseñados pueden afectar o no el bienestar y salud de las vacas, con consecuencias en sus aplomos o llevar a un estado de incomodidad y estrés constante.

Los pisos en mal estado prolongan los tiempos de ordeño alterando esta rutina ya sea por vacas nerviosas que demoran la circulación, orinan y bostean por demás o por el personal que debe preocuparse más en conducir a los animales que en el ordeño. Un piso mal diseña-do con pendientes incorrectas es de difícil lavado, alargando los tiempos y el trabajo de los operarios, además de un incremento en el consumo de agua y los gastos de mantenimiento.

Para los pisos de hormigón o de otro material las pendientes son un factor decisivo y se de-ben respetar los grados recomendados tanto en las diferentes plataformas de ordeño (1,5 a 4 %) como en el corral de espera (2 a 5 %) donde la pendiente debe ser siempre inversa a la circulación.

El ranurado de los pisos, ya sea con paralelas o cruzadas, también debe ser considerado por-que ayuda al agarre de los animales. Además, el tipo de piso y su espesor debe contemplar el tránsito de los animales y además de tractores.

Figura 34. Piso deteriorado no apropiado para la circulación segura de las vacas.

Piso deteriorado no apropiado para la circulación segura de las vacas.

Los pisos sintéticos como las alfombras de goma son flexibles y suavizan la presión sobre las pezuñas al compararlas con lo duro del hormigón. Pueden utilizarse en sala de ordeño y en el corral de espera. Estos pisos ofrecen una superficie con tracción y antideslizante, con relieve en la cara superior que favorece la movilidad de las vacas dándoles confianza ya que, si los animales no se sienten seguros, se moverán con lentitud o se frenarán, incidiendo sobre el comportamiento animal. Un suelo blando da confianza a las vacas, observándose comportamientos audaces y con desequilibrios de los miembros como el lamerse la cola o la ubre, que son indicadores de suelos seguros.

Inversamente, el miedo a resbalar en un suelo en mal estado provoca que las vacas tengan in-seguridad, como por ejemplo el miedo a caer, por lo que evitan manifestar sus celos a través de la monta. Así, la calidad del suelo reduce el estrés crónico e incrementa la fertilidad y la producción, además de reducir el descarte por problemas podales o fracturas, etc.

Para nuestros sistemas los pisos sintéticos tienen un elevado costo, pero debido a sus be-neficios deberían al menos colocárselos en aquellas zonas que se proponen priorizar, por ejemplo, aquellos lugares donde las vacas tienden a concentrarse y que deben afirmarse o doblar o en la sala de ordeñe (Taverna et al., 2015).

Figura 35. Piso de goma.

Piso de goma.

Caminos de acceso

El Valle de Lerma se caracteriza por tener un clima con un período seco y otro de intensas lluvias estivales. Estas últimas afectan y destruyen los caminos que comunican los potreros de pastoreo con las instalaciones. El buen estado de estos caminos y accesos a la sala de ordeño es fundamental, por lo que su correcto diseño y mantenimiento deben ser una prio-ridad, sobre todo durante la época de lluvias, ya que su mal estado dificulta el tránsito animal ocasionando problemas de bienestar y salud del rodeo.

Figura 36. Caminos deteriorados afectan la producción y salud de las vacas.

Caminos deteriorados afectan la producción y salud de las vacas.

La solución para sortear el período de lluvias es contar con al menos dos caminos y poder utilizar el alternativo mientras se acondiciona el deteriorado. Es necesario construir las ca-lles y afirmarlas adecuadamente, con una buena pendiente y cunetas para eliminar el agua. El ancho de estas calles es importante para facilitar el tránsito animal, recomendándose de 4 a 5 metros con menos de 200 vacas y por sobre esta cifra de 6 a 7 metros (Taverna y Walter, 2008).

Los accesos y salidas a las instalaciones por lo general son los que más se deterioran, por lo que se debe contar con más de una alternativa. En aquellos accesos a lugares con pisos de hormigón este debe prolongarse algo en el camino. Además, en lugares como el corral de espera al ordeño su pendiente no debe desembocar en los caminos.

Figura 37. Piso con buena pendiente.

Piso con buena pendiente.


3.2. Instalaciones para suministro de alimentos y de agua

Contar con instalaciones como corrales para el suministro de alimento es muy importante ya que la producción y la alimentación están ligadas, a tal punto que las instalaciones defi-cientes ya sea por su mal diseño y falta de inversiones o la falta de mantenimiento estresan a las vacas a la hora de acceder al alimento en los comederos perjudicando su salud y su pro-ducción. Además del diseño adecuado, el mantenimiento y la limpieza de las instalaciones se tornan relevantes para el bienestar de las vacas a la hora de su alimentación.

Para facilitar el funcionamiento del tambo se recomienda que los corrales de alimentación estén integrados al sector de almacenamiento de alimentos y a la sala de ordeño. Estos co-rrales deben contemplar al menos 50 m2 por animal, dependiendo de si es un corral de confi-namiento o no. Este último, denominado también pista de alimentación, debe ser resistente al tránsito posordeño de las vacas y debe contar con el espacio suficiente para que las vacas se alimenten cómodamente, sin competir y en un lapso de aproximadamente 2 h antes de volver a la pastura. Se sabe que una vaca ingiere cerca de 4 kg de forraje conservado por hora. Estas pistas deben contar con un buen acceso al agua.

La intensificación creciente de la producción lechera lleva a que las superficies destinadas al pastoreo disminuyan y los niveles de confinamiento aumenten y a que el bienestar de las vacas sea contemplado y se torne más importante. Tomando en cuenta que las vacas descan-san echadas de entre 12 a 14 h diarias además de comer (4-5 h), beber (0,5 h) y ser ordeñadas (3 h) y que el descanso está ligado a la producción de leche, el bienestar en un contexto de confinamiento total o parcial es fundamental.

Debido a que la acumulación de bosta y el barro son los principales problemas de los corrales de alimentación, estos deben ubicarse en un sector alto y con buen drenaje. Al considerar la mejor ubicación se debe tener en cuenta que los pozos de agua estén por encima del agua drenada y evitar la contaminación de la napa freática.

Por un lado, es recomendable un piso de hormigón para las vacas de 4 m de ancho (una vaca comiendo y otra transitando detrás) frente a los comederos y bebederos para que los anima-les tengan un cómodo acceso y evitar el barro y el hundimiento del piso por el pisoteo y las lluvias.

Figura 38. Piso de hormigón ancho, pero sin buen drenaje.

Piso de hormigón ancho, pero sin buen drenaje.

Por otro lado, este piso de hormigón favorece el retiro de las excretas próximas al comedero.

Los comederos tienen que tener 65 a 80 cm de frente por vaca (Brondino et al., 2008).

Los caminos deben permitir el cómodo paso del tractor y el mixer y el suministro del alimen-to. Además, se debe ofrecer 2 a 3 bebederos de llenado continuo por grupo de vacas y 75 cm por vaca.

La sombra en los corrales es imprescindible para mitigar el estrés calórico (ver apartado 1.3.). La superficie de sombra por animal mínima es de 3,5-4 m2. Cabe destacar que es posible la utilización de diferentes materiales (medias sombras, plásticos, chapas) con resultados simi-lares en el confort de los animales.

Como ya se dijo, en el NOA se debe contar al igual que en el caso de los caminos de corrales de alimentación secundarios para utilizarlos cuando los principales se deterioran y emba-rran. Tanto para resguardar la salud de la vaca como para la higiene del tambo el manteni-miento de los corrales debe realizarse día por medio.

Suministro de agua

Los bovinos deben contar con buena disponibilidad y calidad de agua ya que esta es extre-madamente importante para garantizar una buena salud y productividad. Los problemas más comunes del bebedero en los establecimientos lecheros son el número inadecuado de bebederos, su mal diseño, un espacio y piso incorrectos para que las vacas beban cómodas, bebederos sucios y poca reserva de agua.

Se debe tener presente que aproximadamente un tambo que se encuentre en 30 litros de leche diaria por vaca necesitará como mínimo 100 litros de agua por vaca diariamente y en verano un 20 % más. Además de esto, para prevenir las consecuencias sobre el rinde pro-ductivo, el tanque debe al menos tener una reserva de agua para 3 o 4 días y si el suministro de agua es interrumpido por más de 12 h, habría que contar con una fuente sustituta de agua. Se debe tomar conciencia que en la composición de la leche del 90 al 87 % es agua y que las vacas pueden beber tanto como el 50-60 % de su consumo diario total de agua inmediata-mente después del ordeño. Lo que hace que debe haber espacio y bebederos suficientes a la salida del ordeño.

En cuanto a la calidad, esta debe cuidarse ya que un agua potable en principio puede verse contaminada por materia fecal, orina, restos de comida, algas o barro alterando su palatabi-lidad y afectando el consumo. También el agua con exceso de sales lleva a limitar seriamente el consumo de las vacas como ya se dijo en el capítulo anterior.

La temperatura del agua que beben los animales también reviste importancia ya que la mejor aceptación es cuando les llega entre 15-17 a 20 °C. Por tal motivo se deben tapar los tanques o depósitos de agua para que no se eleve la temperatura del agua demasiado y los bebederos deben protegerse de la luz solar directa, ya que esta promueve el crecimiento de algas, dis-minuyendo la palatabilidad del agua y elevando su temperatura.

Figura 39. Bebedero sin un piso de hormigón- ni suministro de agua limpia.

Bebedero sin un piso de hormigón- ni suministro de agua limpia.

Finalmente, la comodidad para poder beber hace al bienestar y a la producción del animal. Como las vacas tienden a beber más del 30 % de sus necesidades luego del ordeño y beben grandes cantidades en forma rápida (15-20 l/min), los corrales de alimentación deben disponer de al menos 2 puntos de bebida separados con un rápido caudal de recuperación. Ade-más, el piso circundante a los bebederos debe ser de cemento o compactado con una buena pendiente que evite la formación de barro.

Concluyendo, a los animales se les debe garantizar acceso cómodo a un volumen de agua limpia, fres-ca y palatable necesario para cubrir sus requerimientos.

Recomendaciones

  • Tener una buena reserva de agua o fuente alternativa en caso de una interrup-ción en el suministro de agua.
  • Construir y ubicar las cañerías, etc. para que estén protegidas de las incrustacio-nes, de las heladas y de la congelación.
  • Mantener limpios los bebederos y otras fuentes de suministro de agua y cañerías al resguardo de posibles condiciones climáticas extremas.
  • Mantener el agua en los bebederos con buen caudal, por sobre los 10 cm de pro-fundidad, considerando unos 70 cm de frente de bebedero por vaca para asegurar comodidad y evitar competencias entre animales.
  • Es crucial proporcionar un espacio abierto adecuado alrededor de los bebederos de no menos 4 metros y ubicarlos adecuadamente para evitar concentraciones y que las vacas dominantes perjudiquen la toma necesaria de las sumisas y de las de 1.er parto.

 

3.3. Instalaciones de ordeño

Estas deben tener un buen diseño y las dimensiones adecuadas al tamaño del rodeo. Por un lado, el diseño debe otorgar bienestar y confort tanto al ganado como a los operarios, ya que la sala de ordeño es utilizada muchas horas diarias durante los 365 días del año. La fosa debe tener al menos 2 metros de ancho para facilitar el trabajo de los tamberos.

Figura 40. Fosa demasiado estrecha.

Fosa demasiado estrecha.

Por otro lado, el diseño de los bretes debe garantizar la buena y rápida ubicación de la vaca y facilitar la tarea del personal dejando accesible la ubre. El nivel de luz de la sala de ordeñe debe ser el adecuado, uniforme y sin sombras para no distraer o atemorizar las vacas. Contar con buena iluminación (natural o artificial) también es esencial ya que facilita ver bien las ubres atendiendo a su limpieza y salud.

La circulación de los animales se facilita con la integración sin divisiones del corral de espera y la sala de ordeño, estas deben conformar un conjunto. Cambios entre ambas en cuanto al tipo de piso o la luminosidad molestan a las vacas entorpeciendo la entrada a la sala de ordeño. Si todo lo expuesto se cumple y si las unidades de ordeñe son las adecuadas para el tamaño del rodeo, la rutina de ordeño completa tendría que realizarse sin inconvenientes en menos de dos horas, ingresando cada vaca a la sala en menos de 10 segundos. Todo esto, considerando además los factores que hacen al tipo y estado del piso, a la salud y al estrés general de los animales tiene como consecuencia el buen trato de los operarios. Respetando todo esto al menos el 50 % del rodeo debería ingresar sin ayuda al ordeñe.

El corral de espera debe tener un diseño rectangular acorde al tamaño del rodeo y de acuer-do al biotipo de vaca de 1,5 y 1,8 m2 por cabeza. En corrales con superficies menores las vacas están incómodas, tienden a orinar o bostear moviéndose con mayor dificultad y soportando peor el calor durante el verano. En el corral de espera se puede emplear una puerta de arreo para alentar el tránsito de las vacas hacia el ordeño, pero no para apretarlas.

Además, como se mencionó en el capítulo 1, el corral de espera debe contar con sombra, ventilación y aspersores para atenuar el posible estrés calórico bajo condiciones extremas de temperatura y humedad.

Figura 41. Corral de espera con sombra y ventilación.

Corral de espera con sombra y ventilación.

Capítulo de Buenas prácticas y bienestar animal en el tambo

 
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