Asociatividad en la Gestión del Agua para la Ganadería

Publicado el: 3/2/2020
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1. Introducción

El tema de este artículo es de  alta relevancia para la ganadería, sin embargo no ha sido usual que en el pasado se  haya tratado con la seriedad que merece. Este artículo es un intento de revertir la visión y actitudes actuales, especialmente en el trópico seco en donde los períodos críticos de estiaje implican serias limitaciones para el abastecimiento de agua para el ganado. Además de la situación particular del periodo seco, disponer de agua limpia todo el año es imprescindible.

Analizar los temas incluidos en el título  de este artículo permite poner en la mesa de discusión varios  aspectos.

  • El manejo del agua para mejorar la disponibilidad de forraje de calidad
  • El consumo de agua por parte del ganado y su importancia para la productividad
  • La calidad del agua como aspecto fundamental para la salud de los animales
  • La situación en el trópico seco en cuanto al abastecimiento de agua y sus consecuencias
  • Experiencias  de acción colectiva para el adecuado abastecimiento de agua
  • Responsabilidades personales, gremiales y estatales

Estos temas son analizados brevemente a continuación.


2. Manejo del agua para mejorar  la disponibilidad de forraje de calidad

Como las personas, las vacas prefieren primero comer, después beber, comer, después beber, y así durante el día.

La disponibilidad de forraje de calidad es el insumo fundamental para una ganadería productiva y exitosa en la producción de carne y leche. Las deficiencias de alimento de calidad producido en las fincas ganaderas conllevan  a gastos y perjuicios económicos de fatales consecuencias  para el negocio.

La situación es particularmente relevante en la época seca, cuando la disponibilidad y calidad de los pastos disminuyen sustancialmente y entonces la productividad cae inexorablemente: Menor índice de preñez, menos  leche por vaca, menos ganancia de peso, mayor mortalidad de animales y más gastos en suplementos y en sanidad.   Sin embargo, le época lluviosa no está ausente de problemas por encharcamiento de los suelos debido al mal drenaje; y excesos de contenido de agua de los pastos, daños en los cascos  y malestar de los animales; todo lo cual afecta también la productividad y los ingresos.

Una de las formas más efectivas de usar el agua para producción de alimentos es mediante la producción de forrajes para ensilaje  (maíz y sorgo) y pastos de corta (Trasvala, Braquipara, otros). En el caso del maíz y sorgo, estos se pueden sembrar a mediados-final de la época lluviosa y cosechar y ensilar a los 70-90 días,  apenas se inicia el verano. También se pueden producir con riego, sembrando apenas se inicia el verano en diciembre, por el método de aspersión, a una tasa de 4,000 m3 por hectárea, comparado con los 16,000 m3  que se usan para arroz bajo riego. En ambos casos el sorgo o el maíz se pueden abonar con estiércol del ganado o compost y lograr alta productividad en términos de volumen y su equivalente en materia seca y elevada calidad nutricional.

 

 

Además de los pastos de corta en muchas fincas ya se usan los sistemas silvopastoriles, los cuales ofrecen alimentos con leguminosas de ramoneo, cercas vivas y buena sombra para los animales. Estos sistemas son de especial valor para el cuidado de los animales, cuando en los meses de verano aumenta la temperatura ambiente.

Las diversas soluciones han sido ampliamente documentadas  y algunos productores que las han adoptado lograron resultados positivos excelentes; que se muestran en aumentos de productividad del ganado, menores costos de producción y mejoras en las condiciones ambientales de la finca. Dado que el tema ha sido tratado en extenso, no se ofrecen más comentarios; y tan solo recordar que  criar ganado sin darle buen alimento es de tontos.


3. El consumo de agua por parte del ganado y su importancia para la productividad

El agua es insumo indispensable para la vida del ganado y disponer de ella en forma continua es fundamental.  Pocas  horas sin agua afectan sustancialmente la productividad y muchas horas sin agua dan como resultado la inanición y la eventual muerte de los animales.

Para el ganado de carne se estima que los requerimientos de agua son de 8 litros/día y por cada kilogramo de materia seca consumida. Suponiendo que la temperatura media sea de 32 grados centígrados, el consumo diario de un animal adulto puede estar entre 46 a 66 litros/día. En el caso de vacas en ordeño, los factores determinantes para el consumo de agua son los kilogramos de leche producida y el consumo de materia seca. Así, una vaca consume de 3 a 4 litros de agua por cada kilogramo de leche producida y de 3 a 4 litros de agua por cada kilogramo de materia seca consumida. Por lo tanto, una vaca lechera podría consumir entre 38 y 110 litros de agua por día, dependiendo de su productividad. Un toro adulto consumirá en clima cálido entre 50 a 60 litros/día y en el frío aproximadamente unos 25 a 30 litros/día.

Sobre la distancia máxima de recorrido para que el ganado beba agua, no hay un acuerdo unánime; sin embargo se considera que lo importante no solo  es la distancia recorrida, sino la energía utilizada y por ende el detrimento que pueda tener en su peso. Es decir hay diferencias entre terrenos planos y con pendientes. Tampoco hay acuerdo sobre la distancia que debe recorrer un animal antes de comenzar a perder peso, pero algunos cálculos realizados indican  que  el efecto negativo  se da a partir de los 2.000 metros en terreno plano y de 800 en terreno ondulado y es mayor en zonas de alta temperatura durante las horas que se moviliza el ganado.

 

 

El tipo de alimentos influencia los requerimientos de agua. Alimentos como ensilajes y pasturas, tienen un alto porcentaje de humedad, mientras que los granos y henos tienen bajo porcentaje. Alimentos altamente energéticos, producen mucha agua metabólica, mientras que alimentos bajos en energía, producen poca. En general, todos los forrajes secos y concentrados, demandan un consumo de agua por parte del animal mayor que los forrajes verdes, por lo tanto la alimentación en el verano requiere más agua por animal.

Lo expuesto revela que disponer de agua para el ganado y de sistemas para su abastecimiento es de alta relevancia para una ganadería productiva y rentable y para el bienestar de los animales. Y si quiere saber lo que se siente, solo pase diez horas al sol  sin tomar agua.


4. La calidad del agua y la salud del ganado

El efecto más común  de la ingesta de agua de mala calidad es la disminución del apetito de los animales.  Este efecto se da no tanto por un desequilibrio en el contenido de agua de los tejidos, sino por la toxicidad iónica que ocurre por la descomposición de tales iones en el rumen y los principales órganos y la sangre.

 

 

En general hay un gran descuido respecto a la calidad del agua que beben las vacas. En ocasiones, da pesar verlas succionando de aguas lodosas y contaminadas con residuos de agroindustrias rurales, de mataderos  informales, o aguas servidas, lo cual implica además que el agua es de mal olor. Uno de los problemas más serios resultante de la mala calidad del agua estancada  que beben los animales son los parásitos internos, causantes de enfermedades y baja ganancia de peso.

Abastecer agua usando bebederos es esencial, pero tan importante como eso es la limpieza de los bebederos. Para asegurar  sus condiciones y por lo tanto la calidad del agua, se deben poner dispositivos para drenar los bebederos a fin de poder lavarlos con frecuencia, de preferencia  con un chorro de agua a presión  o por lo menos una escobilla. Esto evitará una mayor concentración de algas, sales, hongos y residuos.

Dentro de las sales contenidas en el agua, los Sulfatos son más perjudiciales que los Cloruros; y las sales inorgánicas más perjudiciales que las orgánicas. El agua, si posee la salinidad adecuada, puede hacer una buena contribución al consumo de minerales por parte del animal, alcanzando valores en bovinos del orden del 20% para el calcio, 11% para el magnesio, 35% para el sodio, y 28% para el azufre. Los animales en confinamiento, resultan más sensibles a concentraciones elevadas de sales totales.

Lo expuesto es indicativo de que además de la disponibilidad de agua, que ésta tenga condiciones adecuadas de calidad, es indispensable para la buena salud y productividad de los animales. Al ganado también le gusta el agua limpia, al igual que  a las personas.


5. La situación en el trópico seco

La escases de agua en el trópico seco tiene un doble efecto negativo  en la ganadería: La menor disponibilidad de forrajes y el acceso limitado de agua para abrevar el ganado.

Las laderas del trópico seco dejaron su cobertura natural de bosques y pasaron a ser tierras degradadas con muy baja capacidad para alimentar el ganado durante todo el año, y desde luego la situación es más difícil aun en el verano. El sobrepastoreo es la causa principal de  la erosión y la agresiva velocidad de las escorrentías. Construir represas y embalses es un paliativo para poder captar el agua de las laderas, pero la solución está en darles a las laderas el uso adecuado para disminuir la violencia de las escorrentías y la consecuente erosión.

 

 

La disponibilidad de pasto concierne tanto a los volúmenes disponibles como a su calidad.  Es decir no solo es importante que el ganado tenga más pasto, sino que este sea nutritivo. En general en Centroamérica  los pastos son de bajo poder nutricional, tanto por su condición genética (gramíneas) como por su mal aprovechamiento (pastos muy maduros y lignificados). La situación es obviamente peor en la época seca, debido a la disminución de la calidad de los potreros, agravada por el sobrepastoreo.

Respecto al agua, generalmente en el trópico se utiliza agua de baja calidad para el consumo animal, en parte porque el ganado bebe en charcos, ríos y riachuelos  de aguas contaminadas.  La situación es más severa en la época del verano cuando la concentración de sustancias no deseables es mayor en dichas aguas. Estas aguas de baja calidad, por exceso de sales o materia orgánica en descomposición, producen desarreglos fisiológicos y hasta la muerte de los animales.

En cuanto al inadecuado abastecimiento de agua para el ganado,  especialmente en el verano, sus consecuencias son severas en la ganancia de peso, en la capacidad reproductiva y en la producción de leche.

 

 

Las soluciones encontradas por algunos ganaderos  para disponer de agua en forma continua y alimentos de calidad, anticipándose a las condiciones  en la época seca, les han permitido  no interrumpir el ciclo productivo y reproductivo de los animales.  Estas soluciones incluyen la preparación anticipada de silos (de diferente forma), la producción de pacas de heno,  y de silopacas. Y para los que tienen acceso al riego, la producción de forraje en el verano es en muchos casos una buena solución. La excusa de que me agarró tarde…no tiene justificación cuando lo más seguro es la llegada de la  época seca.


6. Experiencias de acción colectiva para el adecuado abastecimiento de agua para fincas ganaderas

La  asociatividad en la ganadería tiene larga data a nivel mundial; tanto en el sector de carne como el de leche y las experiencias están documentadas en varios trabajos de investigación. Estas  experiencias incluyen las decenas de cooperativas lecheras, las empresas lácteas con integración vertical, los centros de engorde de ganado por contrato, las asociaciones que administran subastas de ganado, entre otras. Sin embargo, la asociatividad relacionada a la gestión del agua  para abastecer las fincas ganaderas no está documentada.

Las experiencias conocidas por el autor se refieren  a la acción colectiva tanto en relación a agua para riego como para abrevaderos de ganado. Las lecciones generadas de  esas experiencias nos llevan a una presentación considerando dos niveles: La acción a nivel de cuenca o sub-cuenca que comparten varios productores; y la acción a nivel de vecinos.

Manejo del agua en la cuenca o sub-cuenca

El punto de partida es el reconocimiento de que desde que caen las gotas de lluvia, el agua fluye y por lo tanto se inicia  por las laderas de la cuenca en un proceso que puede ser largo, lento y beneficioso; o abrupto, acelerado y dañino.

En cuencas protegidas el agua de la lluvia discurre lentamente, alimenta el suelo, recarga los acuíferos, hace crecer la vegetación y propicia la biodiversidad; y especialmente evita la erosión. Más aun, en muchos países ya hay servicios ambientales hidrológicos  gracias a que  quienes protegen las partes altas de las cuencas les garantizan agua a quienes están aguas abajo.

 

 

El manejo  a nivel de cuenca o sub-cuenca incluye básicamente dos tipos de acciones. Aquellas para mejorar la cobertura vegetal y por lo tanto amortiguar las escorrentías; y la construcción de obras para el represamiento y almacenamiento del agua. Considerando que la cuenca es la suma de territorios incluidos en fincas, especialmente las fincas ganaderas, que tienden a ser más grandes que las demás, los terrenos del Estado (parques nacionales, por ejemplo), caminos y las ciudades, entonces el manejo de la cuenca compete a todos quienes allí habitan.

En cuencas no protegidas, la lluvia es erosiva, se moviliza rápidamente hacia las partes bajas, no recarga los acuíferos, hace daño cuando la alta precipitación ocurre en muy poco tiempo y termina rápidamente en el mar. En las partes planas se acumula, a pesar de que algo se evapora y causa problemas por insuficiente drenaje y en casos extremos, inundaciones. Aunado a  disminuir la velocidad  de escorrentía de las aguas, es importante considerar que se debe manejar su calidad y para lo cual el manejo de desechos de todo tipo es fundamental para evitar su acumulación y que sean arrastrados por los ríos y quebradas.  Cambiar este proceso es la esencia de un manejo adecuado de la cuenca.

 

 

Los ganaderos deben ser parte de las instancias de gestión colectiva de la cuenca, los cuales tienen diversas modalidades. Una son los Consejos de Cuenca establecidos en el Perú.  En ellos están representados los productores agropecuarios, las industrias mineras, el gobierno regional,  los ministerios con responsabilidad directa (agricultura y ambiente por lo menos) representantes   de las comunidades campesinas  y gobiernos municipales y otros actores. Estas son cuencas grandes de varios miles de hectáreas y se están creando instancias  de gestión colectiva a nivel de sub-cuenca.  Su tarea es hacer cumplir la normativa nacional y dirimir conflictos de uso, antes que pasen a procesos judiciales.

Otra experiencia también en Perú son las Juntas de Regantes,  las Comisiones  y los Comités de Regantes. Los regantes son agricultores que se dedican a muchos cultivos diferentes y que en muchos casos crían ganado de varias especies. Tanto las Juntas como las Comisiones y Comités son responsables de administrar el agua que se distribuye vía canales, muchos de ellos construidos hace miles de años, aunque algunos han sido reparados y modificados. Son responsables también de las reparaciones de canales, compuertas, reservorios, bocatomas en ríos; y de cobrar la tarifa por uso y administración del agua.

 

 

Además los ganaderos son parte de las asociaciones a nivel de subcuentas (cuencas más pequeñas que aportan a la cuenca mayor) en las que ellos tienen mayor área y mayor interés. Esto se da por ejemplo en las sub-cuencas de Cajamarca,  también en el Perú, una de las zonas donde la lechería está ampliamente extendida. En este caso los ganaderos se han comprometido en programas de reforestación para mitigar los daños de las que eran escorrentías de alto riesgo.

Un caso similar se da en Costa Rica en la Cuenca que alimenta el Lago Arenal, también una importante cuenca con ganadería de carne y de leche. En este caso el asocio es con el Instituto Costarricense Electricidad (ICE) y el Fondo de financiamiento Forestal (FONAFIFO) para el pago por servicios hidrológicos. Otro ejemplo en Costa Rica es la recuperación  de la cobertura arbórea y arbustiva  y mejora de la biodiversidad en fincas ganaderas  que realizan gestión ambiental  a nivel de finca y protección de zonas ribereñas en el cantón de Esparza.

Cooperación vecinal

El segundo nivel de acción colectiva para la adecuada gestión del agua  en las fincas ganaderas puede darse entre vecinos y para ello son posibles las siguientes acciones: Construir reservorios para uso común, protección de las riveras de riachuelos comunes, la compra colectiva de materiales para instalar tanques y bebederos  para uso común y la compra colectiva de servicios para hechura de pacas y ensilajes.

Con el apoyo del PSI-Sierra (Proyecto con recursos nacionales y de endeudamiento con el Banco Mundial) en el Perú se crearon los Consorcios de pequeños productores  de la Sierra (de varios rubros, entre ellos criadores de ganado para lechería). Dichos consorcios han construido y administran en forma colectiva pequeños reservorios para abastecerse de agua.  En algunos casos cuando los suelos son livianos se recurre al recubrimiento de las paredes y fondo del reservorio con membrana plástica.

 

 

Los reservorios son recargados de agua en la época de lluvias y usados con diligencia en la época de estiaje; aunque hay algo de recarga en algunos meses, por acción de los deshielos. La diligencia en el uso del agua implica tener riego tecnificado (aspersión y goteo, según los cultivos) pequeños invernaderos y  bebederos para el ganado, y en algunos casos agua para las viviendas de los agricultores; es decir poco agua usada para lo más necesario.

 

 

Los reservorios surten de agua a las fincas de los productores por tubería y en laderas aguas abajo, de modo que la presión del agua es natural. Los consorcios establecen el número de horas que cada productor y el intervalo; y en forma grupal hacen la limpia y las reparaciones del reservorio. Durante la vida del PSI-S los productores recibieron servicios gratuitos de asistencia técnica para mantenimiento de los sistemas, ahora deben costearlos. En pocos casos se ha logrado que fructifiquen los Planes de Negocios  para los consorcios, y aun prevalece el manejo individual de la finca, aunque dependen del mismo recolector de leche o  comerciante de papas, maíz y habas, sus principales cultivos.

Algunas  micro represas se han instalado en fincas de algunos productores en Nicaragua, con el apoyo del MEFCCA y donación de COSUDE. En algunos casos varios productores tienen acceso al agua de estos reservorios, pero no es una práctica común.

Otro caso interesante son los reservorios que dan acceso a bebederos en las planicies áridas del Chaco en Paraguay, para servicio a varios ganaderos que abrevan sus animales por turnos.

 

 

La cooperación vecinal requiere de reglas claras en cuanto al número de animales que serán abrevados cada día y sus condiciones de salud.  Respecto al primer punto, los productores se poner de acuerdo para asegurar que el agua es suficiente y no se cometen abusos que dejan a otros vecinos sin agua para sus animales. La salud de los animales es de particular relevancia considerando que el agua puede ser el vector para el contagio de enfermedades. Es importante recordar el dicho: Mi finca, mi caballo, mi perro…nuestra agua!!!!


7. Responsabilidades personales, gremiales y estatales

La desidia es el principal enemigo de una ganadería productiva en Centroamérica

La aseveración, una vez más, de esta situación, se refleja en el hecho de que por años, década tras década, llegada la época seca, aumenta el desabasto de alimentos y agua, las muertes del ganado y las quejas de los ganaderos. La respuesta gubernamental son programas de auxilio repartiendo pacas y concentrados y agua en tanquetas…y una gran desperdicio de recursos, amén de los que desaparecen!!!!.

La desidia se evidencia porque nada es más cierto que la llegada del verano; además la historia muestra que la ausencia de lluvias puede ser prolongada. Y sin embargo, no se toman las medidas de previsión.

Si bien la acción colectiva es indispensable, tan importante como ello es el buen manejo del agua a nivel de la finca. Y al respecto son necesarias algunas acciones básicas: Almacenamiento de agua; potreros más pequeños y con bebederos para varios de ellos con protección arbórea, y bebederos limpios y adecuadamente ubicados.

 

 

Respecto a la acción gremial, en América Latina hay cientos de organización ganaderas, y sin embargo hay pocas que ofrecen buenos servicios a los ganaderos. Uno de los más importantes debía ser la motivación y la capacitación sobre la importancia de proveer agua en cantidad y calidad adecuadas  para sus animales; y el otro generar proyectos de acción colectiva para  obras de almacenamiento de agua, para la producción de pastos de corta con riego.

Y finalmente respecto al Estado, solo una reflexion: Podrían hacer mucho mas por la ganadería motivando y capacitando a los productores, que regalando pacas de heno cada vez que se quejan y las cuales se acaban en pocos días y benefician a unos cuantos.

 
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