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18° Congreso Internacional de MVZ Especialistas en Bovinos

Acercamiento a la historia de la tuberculosis

Publicado el: 8/3/2019
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Resumen

La Tuberculosis ha estado presente en el planeta desde antiguo. Algunos autores consideran que data de más de 70,000 años. Si bien, culturas antiguas como la egipcia y la griega le consignan, es hasta el siglo XIX que se le estudia conforme al método científico y corresponde al alemán Robert Koch la primicia de la identificación del bacilo que le produce. A la enfermedad se le ha descrito en diversas formas y medios, como papiros, pinturas, esculturas; a lo largo de su estudio se han cometido errores y aciertos, algunos de ellos debido a la competencia de los científicos, en especial alemanes, franceses e ingleses. En la mitad segunda del siglo XX, aún se pedía el certificado de estar libre del padecimiento en algunos países, tal fue el caso de Francia que en los años sesenta solicitaba a los estudiantes extranjeros el certificado médico y el catastro torácico. En los transportes públicos de París se establecía con letreros la prohibición de escupir y en México, a principios del siglo pasado, en comercios y peluquerías se observaban recipientes llamados escupiras, la mayoría confeccionados en latón. En mercadillos de viejo, como la “Lagunilla”, se ofrecen al público como curiosidades; algunas personas las utilizan en el presente como recipientes para flores o como macetas. Este trabajo tiene como objetivo hacer un recorrido por el tiempo y los sitios en que la enfermedad ha perturbado a las sociedades, tanto al afectar al ser humano, como a los animales, en especial a los rumiantes.

Palabras clave: Tuberculosis, Koch, rumiantes, bovina, escupiras.

Introducción

La Tuberculosis, conocida como consunción, tisis, mal del rey, peste blanca o plaga blanca, también recibe denominaciones en las diferentes culturas: sosha (india), phythysis (griega), consumptione (latina) o chaky oncay, (inca) hacen en todos los casos referencia a "secar" o "consumir", debido al aspecto debilitado y caquéctico de los afectados1.

Es una enfermedad infecciosa, causada por bacterias del género Mycobacterium, que afecta al hombre y a los animales. Se caracteriza por la presencia de tubérculos, que son lesiones pequeñas, granulosas y redondeadas, visibles en forma directa o mediante el uso de microscopio, así como por la muerte de los tejidos, o necrosis caseosa, que puede afectar a cualquier órgano. Estos bacilos fueron descubiertos por el científico alemán Robert Koch2.

El género Mycobacterium contiene patógenos estrictos y oportunistas. Entre los patógenos estrictos que afectan a los humanos están M. tuberculosis , el agente de la tuberculosis humana; M. leprae, causante de la enfermedad llamada lepra, y M. bovis, que provoca la tuberculosis bovina, considerada esta última como una zoonosis por ser una afección de los animales capaz de transmitirse al humano bajo condiciones naturales. Entre los patógenos oportunistas para los humanos se encuentran M. avium, M. avium paratuberculosis, M. simiae, M. kansasii y M. haemophilum, que afectan más comúnmente a los pacientes con bajas defensas inmunológicas (VIH, por ejemplo)2.

La transmisión ocurre cuando el microorganismo puede ser ingerido o inhalado por las personas. Las lesiones extrapulmonares pueden ocurrir por el consumo de leche contaminada, por ello la implementación de la pasteurización de la leche desde hace muchos años ha constituido una rutina para eliminar al agente etiológico en todo el mundo3.

 

Desarrollo

Se eligieron datos relevantes que permiten establecer una línea en el tiempo y geográfica con los sucesos sobresalientes que han marcado a las sociedades. En esta selección se tomaron ejemplos tanto de historiadores, científicos, artistas y de la imaginaria de quienes en alguna forma tuvieron contacto con el padecimiento por referencia o en carne propia4.

Datos relevantes: La primera referencia está datada 5000 años antes de nuestra era, restos óseos del Neolítico, pertenecientes a un adulto joven. Entre los años 3000 y 2400 a. C., momias egipcias (Nesperehân, sacerdote de Amón). En Egipto del año 1000 a. C.- Amenophis IV y su esposa Nefertiti se presume que murieron de esta enfermedad. En el Año 1550 a. C., en el papiro Ebers, documento médico egipcio se describe el cuadro clínico de la tuberculosis pulmonar. El Antiguo Testamento menciona una enfermedad consuntiva afectó al pueblo judío durante su estancia en Egipto, zona de alta prevalencia de la enfermedad.

En el Oriente 1500 a. C., el Rig-Veda a la Tuberculosis se la denomina Yaksma y el Athawa-Veda, Balasa. Hacia el año 800 a. C.- 400 a.C., Manual de medicina, Susruta Samhita. Susruta, se describen algunos tratamientos, principalmente quirúrgicos, pero también alguna recomendación para tratar la "fiebre lenta consumidora", como un ungüento derivado del pino, de propiedades balsámicas, así como los climas de territorios elevados y los paseos a caballo. En el año 2700 a. C., el texto médico del emperador chino Shennong y del Emperador Amarillo, Huang Di, es autor del Nei Ching, menciona esta enfermedad, detallando los abundantes remedios aconsejados para su tratamiento algunas patologías pulmonares que apuntan en su origen a la tuberculosis.

Los clásicos grecolatinos: Heródoto, relata en el libro VII de su Historiae como uno de los generales de Jerjes abandona la campaña contra Grecia debido al agravamiento de su tisis. Hipócrates de Cos describe un cuadro clínico en el libro I de su "Tratado sobre las enfermedades" que denomina "tisis", caracterizado por la supuración pulmonar y su posterior ulceración. Lucrecio (98 a. C.-55 a. C.), en su «De la naturaleza de las cosas» propone un axioma: La tisis es difícil de diagnosticar y fácil de tratar en sus primeras fases, mientras que resulta fácil de diagnosticar y difícil de tratar en su etapa final. Areteo de Capadocia (120-200 dC): Sobre las causas y los síntomas de las enfermedades. Se describen los principales síntomas de la enfermedad: la febrícula vespertina, la diaforesis o exceso de sudoración, el síndrome general (astenia, anorexia, adelgazamiento) o las características de la expectoración.

La América prístina: En la Cultura Paracas, 750 a. C. y 100 d. C., refiere la momia de un niño inca del año 900 d. C., la duda de si la tuberculosis fue introducida por primera vez en América por los conquistadores, pero la opinión general es que ya existía antes una forma del Mycobacterium (aunque posiblemente una variante menos virulenta).

Europa: Edad Media y Renacimiento: El médico hispano Maimónides se atribuye la primera descripción de esta enfermedad en animales.

Durante los siglos XVII y XVIII: Giovanni Battista Morgagni (1682-1771) y Pierre Joseph Desault (1675-1737) apuntan al esputo del paciente con tuberculosis pulmonar como principal agente infeccioso. En 1839 Johann Lukas Schönlein, profesor de medicina en Zúrich, propone por primera vez el vocablo "tuberculosis".

En el siglo XIX, el romanticismo, surgido en parte del desencanto con la nueva sociedad burguesa que no ha cumplido las promesas de la Revolución francesa, propone un refugio interior y abandera una actitud de indiferencia hacia el mundo terrenal. El aspecto etéreo, pálido, casi fantasmal del enfermo de tuberculosis representa a la perfección esa renuncia de lo mundano. La tuberculosis se marginaliza a medida que se evidencia su carácter contagioso y anticipa el fenómeno que a mayor escala se producirá un siglo después con el sida.

Los avances científicos: En 1866 Jean Antoine Villemin, descubre que puede contagiarse la enfermedad, tras inocular material purulento de humanos infectados a conejos de laboratorio; y poco después, en 1882, se descubre el agente infeccioso que la provoca. Comienzan a proliferar los sanatorios para tuberculosos, mejorando su pronóstico y comenzando a cortar la cadena de transmisión, Boehmer y Dettweiller fundan los primeros sanatorios en Alemania. En 1895 Wilhelm Röntgen descubre los rayos X, lo que permite diagnosticar y seguir la evolución de la enfermedad. René Théophile Hyacinthe Laënnec, diseñó el estetoscopio, moriría de tuberculosis a los 45 años. En 1810 Gaspard Laurent Bayle publica Recherches sur la Phthisie Pulmonaire, obra en la que clasifica a la tisis en seis tipos: tubercular, granular, con melanosis, ulcerosa, calculosa y cancerosa.

En 1882 el médico prusiano, Robert Koch, emplea un novedoso método de tinción y lo aplica a muestras de esputo procedentes de pacientes con tuberculosis, revelándose por primera vez el agente causante de la enfermedad: el Mycobacterium tuberculosis, o bacilo de Koch, en su honor. “Si la importancia de una enfermedad para la humanidad se mide por el número de muertes que causa, la tuberculosis debe considerarse mucho más importante que las enfermedades infecciosas más temidas” R. Koch, 1882. Hace públicos sus resultados en la Sociedad Fisiológica de Berlín, el 24 de marzo de 1882, en una ponencia que titula Über Tuberculose. Desde entonces en esa fecha se celebra cada año el Día Mundial de la Tuberculosis. En 1908 el mismo Koch desarrolla la tuberculina en colaboración con el veterinario Camille Guérin, derivado proteico purificado estándar del bacilo, también denominado PPD, que creía útil como agente inmunizante pero que Charles Mantoux depuraría posteriormente para administrar por vía intradérmica como método diagnóstico.

Las casas de curación: Sanatorios para tuberculosos, cuyo objetivo es aislar a los pacientes rompiendo la cadena de transmisión de la enfermedad y ofrecer un ambiente de clima, reposo y dieta adecuados a estos pacientes. Alexander von Humboldt construye en 1854 el que es considerado el primer sanatorio antituberculoso en Görbersdorf, Silesia, a 650 metros sobre el nivel del mar. En la 

segunda mitad del siglo XIX y en los inicios del siglo XX, dando nombre a una etapa de la Medicina moderna: la era del movimiento sanatorial. Sir Robert Phillip crea en 1887 el primer dispensario antituberculoso del Reino Unido en Londres y otro en Edimburgo en 1889, este último, primero dispensario termino siendo hospital para casos iniciales, otro para casos avanzados y finalmente, una comunidad agrícola para convalecientes. A esta estructura se la conocería como "Esquema de Edimburgo". Albert Calmette (descubridor de la vacuna antituberculosa) abre el primer Dispensario francés en Lille, en 1902. En 1893 se funda, en Mar del Plata, Argentina, el primer sanatorio latinoamericano.

El siglo XX, en 1902 se constituye en Berlín la Conferencia Internacional de Tuberculosis, en la que se propone como símbolo la cruz de Lorena. En 1921 Albert Calmette y Camille Guérin producen la vacuna contra la Tuberculosis (BCG), empleando una variante atenuada del Mycobacterium bovis. En 1944, en plena Guerra Mundial, Albert Schatz y Selman Waksman descubren a partir de un pequeño hongo capaz de inhibir el crecimiento del Mycobacterium denominado Streptomyces griseus la estreptomicina (por lo que este último recibirá el premio Nobel de Medicina). En 1952, con el desarrollo de la isoniacida, el primero de los antibióticos específicos que conseguirán convertir a la TB en una enfermedad curable en la mayoría de los casos. La aparición de la rifampicina en la década de los sesenta acortó notablemente los tiempos de curación, disminuir el número de casos nuevos de manera importante hasta la década de los ochenta. En 1981 hace su aparición otra enfermedad: el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, cuya principal característica es debilitar el sistema inmunitario de los sujetos infectados por el virus VIH. Pronto alcanza la categoría de pandemia, lo que resulta un terreno abonado para el rebrote de enfermedades que se creían en retroceso como la tuberculosis. En 1993 la Organización Mundial de la Salud declara a la tuberculosis "urgencia mundial".

El siglo XXI: La Organización Mundial de la Salud se ha planteado como objetivo para el siglo XXI la erradicación de la tuberculosis, al ser una enfermedad que cuenta con las características necesarias para ello: existe un tratamiento de razonable eficacia y una vacuna barata capaz de cortar la cadena de transmisión. Dos factores han recortado los planes para la consecución de este objetivo: por un lado el aumento de casos desde la década de los noventa (hasta volver a ser considerada una pandemia mundial) y la aparición de 2 cepas muy resistentes a todos los fármacos empleados hasta el momento: la MDR-TB(Multi-Drug-Resistance) y la XDR-TB(Extreme Drug Resistance) detectada por primera vez a comienzos de 2006.

En octubre de 2007 un equipo de científicos sudafricanos secuencia por primera vez el genoma de la cepa XDR, como primer paso para la elaboración de nuevos tratamientos específicos y eficaces.

 

La Tuberculosis en la cultura

Ópera y teatro: Violetta Valéry, protagonista de La Traviata (Verdi), la padece. También Mimí, la heroína de la ópera de Puccini La Bohème muere aquejada de tisis. El dramaturgo francés Jean-Baptiste Poquelin (Molière), muere tras sufrir en el escenario una hemoptisis masiva, mientras representa una de sus obras (El enfermo imaginario).

Literatura: Margarita Gautier, en La dama de las Camelias de Alejandro Dumas hijo, es el prototipo de languidez femenina atribuida a la tisis (personaje inspirado en Marie Duplessis, nombre real Alphonsine Plessis, amante de Dumas y enferma de Tuberculosis. Fiódor Dostoyevski: Katerina Ivanovna en Crimen y castigo. Camilo José Cela, Nobel de literatura en 1989 describe en su novela, "Pabellón de reposo" (1943), sus vivencias durante el tiempo que vivió en un sanatorio para tuberculosos. En la novela Los Miserables de Víctor Hugo, Fantine muere de Tuberculosis debido a las condiciones en las que se vio obligada a prostituirse.

Otras obras centradas en este tema, como María Luisa del mexicano Mariano Azuela. En la Pintura: Existe un cuadro que representa la relación entre el arte y la Tuberculosis: Baroness Burdett-Coutts' garden party at Holly Lodge, Highgate es un óleo realizado en el año 1882, pintado por tres hermanos artistas, Alfred Preston Tilt, Archibald Preston Tilt y Arthur Preston Tilt, quienes fallecerían por esta enfermedad poco después de finalizar la obra.

Los pintores venezolanos contemporáneos Cristóbal Rojas y Arturo Michelena, ambos fallecidos a causa de la tuberculosis, reflejaron en varias de sus obras una perspectiva social y realista de la enfermedad.

Un gran número de celebridades padecieron y fallecieron de Tuberculosis, entre ellas: Antón Chéjov, Franz Kafka, Fréderic Chopin, Moliere, John Keats.

Referencias bibliográficas

 
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