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¿Qué es el índice de estrés calórico?

Publicado el: 22/2/2020
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Resumen

El efecto del calentamiento global trae múltiples consecuencias, afectando entre ellas a la producción avícola. Los efectos detrimentales en la producción aviar alcanzan magnitudes elevadas: en Estados Unidos, las pérdidas económicas en la producción pecuaria se han estimado en $1.69 a $2.36 BUSD; de los cuales $128 a $165MUSD se originan en la avicultura (1), motivo por el cual el conocimiento de esta problemática y la toma de medidas es vital para reducir las pérdidas ocasionadas por factores climáticos.

EL ESTRÉS POR CALOR EN AVES

El estrés por calor en las aves es el mayor desafío ambiental que el productor debe enfrentar. Los efectos negativos, tanto en gallinas de postura como en parrilleros disminuyen la calidad y rendimiento en la producción.

La primera observación es sobre la disminución en el consumo, que conlleva a un menor peso corporal, pérdida en la eficiencia de conversión, asociado con la disminución en la digestibilidad del alimento, proteína en plasma y niveles de calcio. Asimismo, estos efectos se tornan notorios tanto en las granjas como en el transporte: mayores índices de mortandad, pérdida de calidad en los productos terminados, empeoramiento en el bienestar animal.

¿QUÉ ES EL ESTRÉS POR CALOR?

Podemos definir al estrés por calor como alteraciones en el comportamiento y los procesos fisiológicos de las aves, que se da cuando generan más calor corporal que el que pueden disipar al ambiente. En forma simultánea al cambio climático, los avances genéticos que han tenido las líneas para lograr mayores índices de rendimiento, derivan en actividades metabólicas mayores y más generación de calor corporal. Por esto mencionado, es que en la actualidad la producción avícola sufre más el estrés por calor.

Es importante recordar que las aves son homeotermas, es decir que regulan y mantienen su temperatura corporal dentro de un cierto rango. Este es un proceso energético muy costoso, por lo que, si podemos controlar el ambiente y mantener a las aves dentro de un rango confortable, no perderemos energía en la termorregulación, y la misma podrá ser utilizada para convertir alimento en carne, o en la producción de huevos.

SITUACIÓN IDEAL DE LAS AVES FRENTE A ALTAS TEMPERATURAS

La situación ideal en los galpones incluye:

TEMPERATURA CONFORTABLE

El rango ideal es de 30-32°C para pollitos recién nacidos y 20-22°C para pollos en edad de sacrificio, el cual se logra evitando la acumulación de calor en el interior del galpón y refrescando las aves por el efecto mecánico del movimiento del aire.

De esta forma, disminuimos la “sensación térmica” en la aves, es decir una temperatura inferior a la que marca el termómetro.

HUMEDAD CONTROLADA

Manteniendo la cama seca sin acumulación excesiva de humedad ni olor a amoníaco ayuda a mantener la barrera inmunitaria de las aves, evitando irritación en las conjuntivas y vías respiratorias. Además, la humedad por debajo de los límites máximos permite a las aves eliminar calor por medio de la respiración sin generar estrés.

En galpones abiertos se recomienda proporcionar a las aves aire fresco en forma permanente y uniforme, eliminando así una causa de bajo rendimiento o alta mortalidades, la cual en la mayoría de los casos no es identificada fácilmente.

¿DE QUÉ MANERA PODEMOS MEDIR O VALORAR EL ESTRÉS POR CALOR?

Una herramienta que puede ayudarnos es el INDICE DE ESTRÉS CALÓRICO, el cual es suma entre la Temperatura ambiente y la humedad relativa:

El IEC es muy útil cuando las aves están totalmente emplumadas y la temperatura es superior a 27°C, y nos sirve para saber por encima de que valor las aves empiezan a sufrir este tipo de estrés.

Valor de IEC 

De este índice, tenemos que tomar en cuenta:

  • Que la temperatura del ambiente en momentos de verano, es muy complicada de reducir dentro del galpón, por esto es que debemos tener siempre un buen registro de la misma. Para medir la temperatura, hay que hacerlo en la mayor cantidad de puntos del galpón y considerar un promedio. Normalmente, con termómetros que se colocan a la altura de las aves, mínimo en 3 puntos (ambas cabeceras y al centro). Los termógrafos son una gran herramienta, para poder identificar zonas por donde puedan ingresar corrientes de aire caliente que generen zonas particulares con mayor temperatura.
  • La humedad es el valor sobre el que debemos trabajar, y reducirlo, mediante recambios de aire. Los principales mecanismos de las aves para disipar el calor son a través de intercambio de humedad con el medio (hiperventilación y jadeo).
  • El concepto de sensación térmica: que es la reacción del ave al conjunto de condiciones del ambiente (temperatura, humedad, velocidad del aire que la impacta) que la rodea.

Para poder mantener el IEC dentro del rango de confort para las aves, debemos ajustar nuestro manejo, contemplando puntos críticos como: la ventilación, el agua de bebida y la nutrición. 

LA VENTILACIÓN

Con el fin de reducir, o al menos no aumentar la humedad dentro del galpón, se deben generar movimientos de aire con velocidad, que hagan al ave sentir menos temperatura.

EN GALPONES CONVENCIONALES:

  • Apertura completa de cortinas: esta medida busca generar corrientes de aire dentro del galpón, proveniente de los vientos del exterior, y es útil solo cuando la temperatura del exterior es semejante a la objetivo para la edad del ave.
  • Ventiladores: son necesarios para generar un movimiento de aire dentro del galpón, cuando la temperatura exterior es superior a la de confort del ave. Por un lado, eliminar humedad del medio circundante a las aves y por el otro la velocidad de viento que generan, impacta sobre las aves permitiendo que se disipe el calor, reduciendo la “sensación térmica”. Si logramos que los ventiladores generen corrientes de 1,5m/s, en promedio la sensación térmica del ave será de 3 a 3,5° menor respecto de la temperatura ambiente (la diferencia será más marcada si aumentamos la velocidad).
  • Riego por aspersión, también llamado Fogger o Nebulización en períodos cortos (20 a 30 segundos): deben lograrse gotas muy finas, para que permanezcan el mayor tiempo posible suspendidas en el aire. Si el tamaño de gota es muy grande, el agua caerá directamente sobre la cama, aumentando la humedad del ambiente y siendo este totalmente perjudicial.

EN GALPONES DE PRESIÓN NEGATIVA:

  • Mayor trabajo de los extractores. Cuando nos encontramos con temperaturas que superan por 1-1,5°C la temperatura objetivo, es necesario generar una corriente de aire continua, sin intervalos, que permita el enfriamiento por efecto de la velocidad del aire (ventilación de túnel). La ventilación debe ir sumando extractores a medida que la temperatura supera el objetivo marcado para la edad del ave. Lograr velocidades de 3,5-4m/s nos asegura un flujo uniforme de aire y que las diferencias entre las cabeceras del galpón no sean marcadas. Con este flujo constante a estas velocidades mencionadas, podemos tener reducción en la sensación térmica de hasta 5°C. Es fundamental tener la cantidad adecuada de extractores, en función de la medida del galpón y la cantidad de aves alojadas. Los más utilizados son los extractores desde 36 a 50 pulgadas de diámetro, con motores de 1,5 Hp.
  • Refrigeración por paneles evaporativos: lograr que la humedad dentro del galpón no sea superior al 85%. Lo más importante para ello es otorgar la superficie adecuada de paneles.
EL AGUA DE BEBIDA

A medida que la temperatura dentro del galpón aumenta, los consumos de agua crecen, y aumentan desde una relación de consumo agua/alimento normal de 2:1 hasta llegar a 5:1. Es de vital importancia que el agua de bebida de las aves esté limpia y fresca.

El flushing o purgado de las líneas de agua es fundamental durante las primeras semanas, para garantizar agua fresca todo el tiempo.Siempre limpiar las líneas en forma semanal, (con peróxidos y/o ácido peracético), para mantenerlas libres de sarro y biofilm. 

LA NUTRICIÓN

Varias estrategias en la nutrición se emplean para reducir los efectos negativos del estrés por calor, entre ellas la adición de grasas y la reducción en el exceso de proteínas (2).

La suplementación de grasas, en forma de aceite de soja o palma, aumenta la energía metabolizable disponible y la utilización eficiente de nutrientes, evitando así la generación de calor metabólico en las épocas de verano. Similar resultado puede obtenerse reduciendo la inclusión de proteína cruda, pero suplementando proteínas o aminoácidos altamente digeribles.

En situaciones de estrés por calor, minerales/electrolitos (Fe, Zn, Se) y vitaminas (A, C y E), son excretadas causando deficiencias. Para ello, sales electrolíticas como NH4Cl, KCl y NaHCO3, se suministran en el alimento o por agua de bebida. De la misma manera, aumentar las dosis de vitamina A y E en la dieta, resultaron efectivas para superar los efectos perjudiciales de las altas temperaturas.

Es de destacar el uso de osmoreguladores que permiten retener líquido en forma intracelular, evitando las mencionadas pérdidas de electrolitos y Vitaminas, evitando la deshidratación la de las aves, así como hepatoprotectores para facilitar el correcto funcionamiento hepático, frente a desafíos que pueden verse aumentados por la temperatura, como ser micotoxinas o aceites rancios.

 
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