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XXII Congreso Latinoamericano de Avicultura 2011

Muda Forzada

Muda forzada en ponedoras comerciales

Publicado el: 4/9/2011
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Resumen

La muda forzada es una práctica común en ponedoras comerciales, que permite obtener de los lotes de aves un mayor número de huevos, con una mejor calidad de los mismos, tanto interna como externa, y cuyo origen y justificación se basa únicamente en motivos económicos.

Hay múltiples formas de realizar la muda: Inicialmente se realizaba casi exclusivamente por privación de alimento y/o agua. En los últimos años, debido al rechazo que esta forma de lograr la muda, origina en los grupos defensores de los derechos de las aves, se comenzó a trabajar en programas de muda sin ayuno, basados en cambios nutricionales, que provocan la salida de producción temporaria en las aves.

Actualmente, los programas de muda en Argentina y en el mundo están pasando a ser realizados sin realizar el ayuno o con períodos de ayuno lo más cortos posibles. Como va a evolucionar esta práctica, estará guiado por las exigencias de los consumidores. El propósito de esta presentación es mostrar diferentes formas de realizar la muda forzada y los beneficios y características de cada clase de programa.

Introducción

Los lotes de ponedoras comerciales en producción, a medida que avanzan en edad, van disminuyendo el porcentaje diario de postura, empeorando al mismo tiempo la calidad de los huevos producidos. La clara (albúmina) va perdiendo viscocidad, volviéndose más líquida y la cáscara se vuelve más frágil y porosa, aumentando la rotura y perdiendo uniformidad en la coloración cuando se trata de huevos castaños. Esto origina reclamos en los clientes directos o penalizaciones en los pagos, cuando el huevo se entrega a la industria.

Realizar la muda forzada de las ponedoras en postura, permite a las aves interrumpir la secuencia de producción de huevos y establecer en esta forma un período de descanso reproductivo. De esta forma, las aves recomponen sus reservas y obtienen en cierta forma un rejuvenecimiento, que les permite mejorar en todos los parámetros productivos, mejorando el aprovechamiento integral de cada lote, optimizando así la utilización de las instalaciones de críanza y recría de las aves.

La motivación para realizar la muda forzada, siempre es de índole económica. En general es conveniente realizarla cuando:

  • El costo de obtener pollas de reemplazo es muy alto, o no hay disponibilidad en el mercado de pollitas de reemplazo.
  • En momentos en que el precio del huevo es muy bajo, y es conveniente disminuir la producción, para limitar la oferta, sin tener que eliminar las aves en ese momento.
  • Cuando el precio diferencial del huevo, hace que sea más conveniente producir huevos grandes que huevos de menor tamaño.
  • Cuando el costo del alimento es bajo, en relación al costo total de producción de los huevos o a su precio de venta.
  • Cuando el valor de venta de las gallinas viejas es bajo o estas aves no son valoradas por el mercado.
  • Cuando se tiene disponibilidad de instalaciones de postura o no hay posibilidades de recriar aves en ese momento.

A través de esta práctica, se busca optimizar el retorno económico, a partir de recursos que tenemos disponibles (las aves que estaban terminando su período de producción e instalaciones de producción ociosas).

La muda puede realizarse, tanto aves blancas como de color (semipesadas), sin embargo los resultados tienden a ser superiores en las blancas, dado que pierden más fácilmente peso y en general logran una mayor persistencia. Actualmente, la mayoría de las líneas genéticas de aves de postura disponibles, incluyen información acerca de los niveles productivos esperables en el segundo ciclo de producción.
 

Métodos para realizar la muda forzada

En la naturaleza, tanto en aves como en reptiles, los períodos de actividad reproductiva se alternan con períodos de descanso. Las aves producen una cantidad (secuencia) de huevos, tras lo cual entran en cloquera, empollan estos huevos y luego se ocupan de la crianza de los pollitos. Durante ese período, disminuyen el consumo de alimento, y entran en un período de anorexia voluntaria, pierden peso y plumas. Esto ocasiona la regresión del tracto reproductivo, el cual entra  naturalmente en un período de descanso. Posteriormente, cuando las condiciones lo permiten, el ave reinicia la actividad reproductiva, observándose un rejuvenecimiento general del ave.

Los principales métodos para realizar la muda forzada son:

  • Con Ayuno durante 6 a 14 días. Privación total del alimento durante ese período.
  • Muda sin ayuno, limitando el aporte de nutrientes en la ración, tanto en calidad como en cantidad.
  • Con técnicas mixtas: Ayuno breve (3-4 días), limitación en la cantidad de alimento, simultaneamente con formulaciones limitadas en nutrientes.
  • Adicionando productos que hacen que las aves salgan de producción (Oxido de Zinc, Oxido de aluminio, etc.).

Los métodos de muda forzada sin ayuno, no mejoran los resultados productivos, respecto a las técnicas tradicionales con ayuno. Sin embargo, teniendo en cuenta las limitaciones impuestas por los grupos defensores del bienestar animal, su creciente participación política y su influencia  sobre los consumidores, ha llevado a que en muchos países ya no se realicen mudas con ayuno.

La United Egg Producers, en los Estados Unidos, tiene un programa de Producción Cerficada, por la cual los Asociados que realizan Muda Forzada, se comprometen a no privar a las aves de alimento, al llevar a cabo esta práctica.

 

Muda forzada con ayuno

Privar a las aves de alimento es la forma más sencilla para que salgan de producción. El objetivo es que las aves bajen entre un 23 y 30% el peso inicial, y de esta forma se logre la regresión ovárica y del oviducto. Los resultados de esta clase de muda son consistentes, y dependiendo de la edad de las aves, su linaje, su estado fisiológico antes de comenzar la muda, la temperatura ambiente, y si las aves están en jaulas o a piso, el tiempo de ayuno puede extenderse entre 6 y 14 días. Al comenzar el ayuno, se disminuye la duración del día para las aves (fotoperíodo). Al reiniciar la alimentación, se da alimento en forma controlada, en general con dietas menos ricas que las que se utilizan en producción, para mantener las aves fuera de postura, por un período no menor a 15 días. Una vez que se logra este objetivo, se reinicia la alimentación con fórmulas de postura y se restablece el fotoperíodo como estaba en el primer ciclo de producción. Por motivos humanitarios, no se suspende el suministro de agua en ningún momento.

La mortandad durante el período de muda debe ser menor al 3%. Si se trabaja en forma cuidadosa, la mortandad acumulada durante el período de muda es similar a la que hubieran tenido los lotes durante ese período, si hubieran seguido en producción. Si durante el ayuno, la mortandad diaria supera el 0,5%, se debe alimentar inmediatamente.

Durante el ayuno, pueden reconocerse 3 fases (Webster, 2003) 

Fase 1: Esta fase es breve, de 3 a 4 días, en los cuales el cuerpo se adapta a mantenerse estable, pese al ayuno. Durante este período aumenta la gluconeogénesis, disminuye el catabolismo proteico, se utilizan reservas de glucógeno hepático y el metabolismo basal de las aves disminuye. Durante este período, las aves bajan mucho de peso (entre un 3 y 6% diario), por que todavía no han cesado totalmente la producción de huevos.

Fase 2: Durante este período, que puede durar muchos días, las aves siguen utilizando reservas grasas, conservando las proteínas musculares. La postura cesa totalmente. Las aves tienden a mantenerse quietas para disminuir el gasto de energía. La baja de peso corporal es lenta (1 a 2% diario). Las aves se mantienen alertas, y si se reestablece la oferta de alimento, lo consumen y comienzan a restaurar sus reservas, para reiniciar la producción.

Fase 3: Al ir disminuyendo las reservas grasas, las aves comienzan a utilizar las proteínas musculares (catabolismo proteico) para mantenerse. Esto lleva a un estado de debilidad en las aves, que superado cierto punto, ya no son capaces de alimentarse, aunque se les ofrezca alimento y mueren. En ponedoras blancas, esto ocurre en general cuando las aves llegan a pesar menos de 1 kg y en ponedoras de huevo de color, cuando bajan a menos de 1150 gramos de peso. Esto explica porque muchas veces, la mayor mortandad en las mudas con ayuno, se observa al 2° o 3° día de reiniciar la alimentación, dado que hay aves que han llegado al punto irreversible de la fase 3, no siendo ya capaces de alimentarse, ni de tomar agua, por su extrema debilidad.

Los replumes con ayuno bien realizados, nunca deben permitir que haya aves que lleguen a la fase 3.

 

Muda sin ayuno

El objetivo de estos sistemas de muda, es que el ave interrumpa la producción, cesando de esta forma la actividad reproductiva, sin padecer el ayuno de alimento.

En general se ofrecen raciones menos concentradas en nutrientes que las de postura. Respecto a los niveles de energía utilizados, en general son fórmulas bajas en energía, variando mucho de acuerdo al criterio de los técnicos que manejan esta clase de muda. Los niveles de energía varían entre 2200 Mcal/kg hasta 2800 Mcal/kg.

Las fórmulas utilizadas suelen ser bajas en contenido de sodio (0,03 - 0,04%). Es muy importante chequear que no haya altos niveles mayores a 100ppm de sodio en el agua de bebida, dado que puede afectar los resultados de la muda.

Se intenta utilizar altos niveles de fibra cruda (mayores al 7%), para que, al ser el alimento más

voluminoso, permita que todas las aves tengan acceso al mismo.

Los niveles de proteína en las fórmulas de muda, tienden a ser bajos (variando según los criterios de los técnicos y a la disponibilidad de materias primas, entre un 8 y un 15%).

Los niveles de calcio en fórmula, tienden a ser más bajos en las fórmulas de muda, que en las fórmulas de producción. Niveles de calcio muy bajos durante un tiempo prolongado de la muda pueden llevar a que posteriormente haya problemas de osteoporosis y aves caídas, y a que la calidad de cáscara en el segundo ciclo sea inferior.

Estas fórmulas se ofrecen a las aves en cantidad limitada (variable, pero en general alrededor de 60 gr/ave/día, durante 3-4 semanas), mientras las ave cesan la producción y entran en descanso reproductivo. En general se trata de alimentar durante un período breve de tiempo, durante el día, buscando que las aves más voraces se llenen y permitan a las otras consumir también alimento.

La mortandad con este tipo de muda es menor, pero los resultados tienden a ser menos consistentes que cuando se realiza muda con ayuno. Tienen también a favor que se conserva mejor el estado sanitario de las aves y que mantienen una mejor integridad del tracto gastrointestinal.

 

Técnicas de muda mixtas

Por medio de estas técnicas, se combina un período de ayuno corto (no mayor a 4 días), con formulaciones que ayuden a mantener las aves fuera de producción. Al suprimir el alimento las aves entran en la Fase 1 del ayuno, y salen de producción. Por medio de alimentación restringida en calidad y cantidad, se mantiene a las aves fuera de producción durante el tiempo que se considere necesario, para posteriormente, al aumentar la cantidad y calidad de alimento que se ofrece a las aves, y reinstaurar las horas de luz que se manejaban en producción, para que se reinicie la misma.

Se logra reducir así el stress que sufren las aves, y la mortandad es muy baja, como cuando se realiza la muda sin ayuno de alimento. Se utilizan en general formulaciones bajas en energía, proteína y sodio, como cuando se realizan mudas sin ayuno, y altas en fibra cruda, para dar volumen. La merma en el peso corporal es menor que cuando se realizan mudas con ayuno prolongado, con bajas de peso de entre 20 y 23%. Los resultados productivos en el segundo ciclo son más consistentes que cuando no se realiza ayuno, y la baja de postura rápida, como cuando se realiza muda con ayuno. En verano, con altas temperaturas, a veces la postura tarda un poco más en cesar, que en invierno, cuando las temperaturas son menores.

En las condiciones actuales de producción en Argentina, y en los países de latinoamérica donde sea conveniente realizar muda forzada, utilizar estas técnicas es una opción muy interesante, dado que minimiza la mortandad y el stress y es consistente en cuanto a resultados productivos en el segundo ciclo de postura.

 

Adición de productos que ocasionen la salida de producción

Hay diferentes técnicas descriptas, para hacer que las aves salgan de producción, por medio de la adición de distintas sustancias al alimento. La más utilizada es la adición de altos niveles de Zinc en la dieta (2 a 2,5% de Oxido de Zinc). Otra forma es combinar la utilización de Sales de Zinc en niveles más bajos (0,3%) con bajos niveles de Calcio (menor al 0,1%) en la dieta. Hay trabajos que muestran que adicionando Oxido de Aluminio al 0,4%, en el alimento de muda, durante 2 semanas, permite obtener buenos resultados productivos tras la muda. También hay técnicas que describen la utilización de dietas con altos niveles de Yodo (2500 a 5000 ppm) y otras que adicionan L-tiroxina (40ppm).

 Caída de las plumas: La caída de al menos el 50% de las plumas, se produce por la disminución de los niveles de estrógenos en las aves, ocasionados por el stress de la muda, y se asocia, en general, con una buena regresión ovárica y del oviducto. Una vez logrado este objetivo, las aves deben recibir una nutrición adecuada, para renovar su cobertura de plumas, que les permite estar protegidas contra lesiones ocasionadas por otras aves, especialmente cuando se alojan en jaulas y ser capaces de mantener la temperatura corporal, logrando así una buena conversión en la producción de huevos.

 

Pautas a tener en cuenta en lotes en los que se realizan mudas forzadas

Como norma general, la edad para iniciar la muda forzada, no debe superar las 80 semanas de vida. Cuanto más jóvenes sean las aves al iniciar el período de muda, mayor será el pico de producción que se logre y mejor será la persistencia.

Al iniciar la muda, se disminuye la duración del día para las aves. Cuando se decide reiniciar la producción, se incrementa la duración del día (horas de luz) para las aves, a niveles similares a los que tenían antes de realizar la muda forzada.

El frío acelera la caída en el peso corporal, por lo que las aves deben ser controladas en la evolución del peso, en forma frecuente, aumentando los cuidados durante el invierno, cuando se trabaja en galpones abiertos, para evitar que haya mortandades excesivas.

El período durante el cual las aves deben estar fuera de producción, en reposo reproductivo, en condiciones ideales es de entre 18 y 25 días. Esto garantiza que el proceso de muda se complete, y así se logren buenos niveles productivos, sin que haya pérdidas económicas causadas por mantener aves fuera de producción, durante un tiempo excesivo.

El pico de producción, una vez que se reinicia la postura, se logra habitualmente entre 5 y 12 semanas post-muda. Dependiendo de la edad de las aves al iniciar la muda, la técnica utilizada, y la línea genética, pueden lograrse picos de producción que superen el 90% durante algunas semanas. En la mayoría de los casos, se logra una persistencia adecuada, de entre 10 y 15 semanas por encima del 80% de postura.

El tamaño de los huevos producidos por lotes en los que se realiza la muda es entre 2 y 3 gramos mayor que los huevos que producían las aves antes de terminar el primer ciclo de producción.

La conversión de lotes mudados es más alta que en lotes de primer ciclo.

Huevos por gallina alojada a obtener, de acuerdo a que realicemos o no muda forzada:

  • En un ciclo de producción (sin muda): Entre 300 y 360 huevos.
  • En 2 ciclos de producción (con una muda forzada): Entre 450 y 490 huevos.
  • En 3 ciclos de producción (con 2 mudas forzadas): Más de 520 huevos.

 

Conclusiones:

La muda forzada, puede ser una herramienta útil, para optimizar resultados económicos y productivos. Hay múltiples formas de realizarla, y lograr una producción posterior eficiente.

Los cambios en la percepción por parte de los consumidores, acerca del bienestar animal, han ido cambiando la forma en que se realiza esta práctica, y van a seguir influyendo en todos los aspectos relacionados con la producción en el futuro.

La observación y el trato personalizado en cada lote en el que se efectúan las prácticas de muda son de suprema importancia.

Los costos de materias primas,  el precio diferencial de las distintas categorías de huevos, la disponibilidad de aves de reemplazo y el valor y oportunidad de venta de las gallinas viejas, son los factores más importantes al momento de determinar la conveniencia o no de realizar la muda.

En caso de no realizar la muda forzada, es necesario producir entre un 40 y 50% más de pollas cada año, y criarlas para que entren en producción, para mantener estable la producción de huevos. Esto implica que en caso de no realizarse la muda, se precisa contar con un número mayor de reproductores y con una mayor capacidad de incubación, llevando a tener que descartar un número mayor de machos al nacimiento.

Independientemente de la presión que ejerzan los consumidores y grupos de defensa del bienestar animal, hoy mismo podemos realizar la muda forzada, con técnicas que minimicen el stress que sufren las aves durante la misma, y que van a redituar en mayores beneficios económicos al mejorar el trato que reciben las aves, mejorando la viabilidad y los resultados productivos de los lotes mudados.

 

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