Trichoderma en Agricultura: El Aliado “Verde” para un Futuro Sostenible
Publicado:24 de junio de 2026
Fuente:Miguel Á. Lavilla & Ana E. Fernández. Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires. Pergamino, Argentina
Trichoderma: El guardián verde que revoluciona la agricultura sostenible
En un contexto donde la agricultura intensiva busca alternativas para reducir su dependencia de agroquímicos sintéticos, el género de hongos Trichoderma se posiciona como una solución biológica multifacética. Según el experto Miguel Á. Lavilla en su obra "Trichoderma en Agricultura: El Aliado Verde para un Futuro Sostenible" (2026), estos microorganismos no solo protegen los cultivos, sino que actúan como "ingenieros biológicos" que regeneran la salud del suelo y potencian la productividad.
Figura 1. Micelio de Trichoderma spp.
Aplicación Práctica: Más que un Fungicida Natural
La versatilidad de Trichoderma permite su integración en una amplia gama de sistemas, desde granos y hortalizas hasta frutales y viñedos. Su valor para el campo reside en tres pilares fundamentales:
Control de enfermedades del suelo: Es un adversario formidable contra patógenos como Fusarium, Rhizoctonia solani y Pythium, responsables de la pudrición de raíces y marchitamientos.
Bioestimulación del crecimiento: Al colonizar las raíces, el hongo libera fitohormonas (como las auxinas) que provocan un sistema radicular más denso, extenso y con mayor cantidad de pelos radiculares.
Nutrición eficiente: Tiene la capacidad de solubilizar nutrientes que normalmente están bloqueados en el suelo, como el fósforo y el potasio, y de secuestrar hierro mediante sideróforos, poniéndolos a disposición de la planta.
Punto de Debate: La "Vacuna" Vegetal y la Especificidad Técnica
Un punto de alta relevancia para la discusión técnica es la Inducción de Resistencia Sistémica (ISR). Trichoderma tiene la capacidad de "entrenar" a la planta: al interactuar con las raíces, activa los mecanismos de defensa naturales de todo el vegetal, preparándolo para resistir ataques de patógenos e incluso plagas de insectos en partes de la planta donde el hongo no está presente.
Sin embargo, el éxito de esta tecnología no es universal. Los profesionales deben debatir sobre la especificidad de las cepas: una cepa que es excelente para biocontrol podría no ser la mejor para promover el crecimiento. Además, factores como el pH del suelo, la temperatura y la compatibilidad con fungicidas químicos determinan si el hongo logrará establecerse o si la inversión se perderá.
¿Estamos seleccionando las cepas de Trichoderma basándonos en su capacidad de control biológico o estamos desaprovechando su potencial como inductores de resistencia y solubilizadores de nutrientes?