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México consume más carne de cerdo.... pero ¿por qué el productor recibe menos?

Publicado: 14 de agosto de 2026
Fuente: Dra. Ana Laura Aguilar Carrasco
La porcicultura mexicana atraviesa una contradicción que no puede explicarse únicamente diciendo que se trata de otro movimiento natural del mercado.
La carne de cerdo mantiene una demanda creciente. La producción nacional avanza. Las granjas continúan invirtiendo en genética, nutrición, sanidad, bioseguridad, infraestructura, tecnología y capacitación.
Sin embargo, mientras el mercado crece, una parte importante de quienes producimos enfrenta cada vez mayor presión sobre sus márgenes.
Entonces surge una pregunta que parece sencilla, pero que merece un análisis mucho más profundo:
Si México consume más carne de cerdo, ¿por qué producirla no necesariamente se traduce en mayor rentabilidad para el productor nacional?
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PRODUCIMOS MÁS, PERO ESO NO SIGNIFICA QUE ESTEMOS MEJOR
De acuerdo con información publicada por la Organización de Porcicultores Mexicanos, durante 2025 la producción nacional de carne de cerdo alcanzó 1.92 millones de toneladas, lo que representó un crecimiento de 6% respecto al año anterior.
En ese mismo periodo, las importaciones crecieron 10.4% y llegaron a 1.53 millones de toneladas, mientras que las exportaciones mexicanas disminuyeron 11.6%. [1]
Los datos muestran una realidad que no podemos ignorar:

La producción nacional creció, pero las importaciones avanzaron a un ritmo todavía mayor.
Esto significa que producir más no necesariamente está fortaleciendo, en la misma proporción, a quienes producimos.
Una actividad económica puede crecer en volumen y, al mismo tiempo, debilitarse en rentabilidad.
Podemos entregar más kilogramos, mejorar nuestros indicadores y elevar nuestra productividad. Pero si los ingresos no crecen al mismo ritmo que los costos, las inversiones y los riesgos, producir más puede convertirse solamente en trabajar más para obtener menos.

LOS PROMEDIOS NO CUENTAN TODA LA HISTORIA
OPORMEX reportó que el precio promedio nacional en granja durante 2025 fue de 45.98 pesos por kilogramo, 13.2% superior al promedio registrado el año anterior. [1]
Sin embargo, un promedio anual no describe necesariamente lo que sucede en cada región, en cada momento ni en cada relación comercial.
Dentro de un mismo estado pueden existir diferencias importantes dependiendo del comprador, el volumen, la frecuencia de entrega, la calidad del animal, la ubicación de la granja, la disponibilidad de producto y la capacidad de negociación de cada productor.
En Oaxaca hemos observado operaciones cercanas a 38 pesos por kilogramo, mientras otros canales comerciales todavía permiten precios superiores a 50 pesos.
Ambas realidades existen.
Por eso no podemos hablar de un solo precio ni de una sola porcicultura mexicana.
Existen productores que todavía logran defender mejores condiciones comerciales y otros que se encuentran vendiendo en niveles que comprometen seriamente su permanencia.
El promedio ayuda a identificar una tendencia general.
Pero es en las diferencias regionales donde muchas veces se encuentra la verdadera dimensión del problema.

EL CERDO NO PUEDE ESPERAR A QUE MEJORE EL MERCADO
Existe una condición que distingue a la producción porcina de muchas otras actividades económicas:

Trabajamos con animales vivos.
Una vez que el cerdo alcanza el peso de mercado, no podemos almacenarlo indefinidamente esperando un mejor precio.
Cada día adicional representa mayor consumo de alimento, ocupación de instalaciones, pérdida de eficiencia, presión sobre el flujo de efectivo y retraso en la salida de los siguientes lotes.
El comprador, en cambio, puede tener acceso a distintos proveedores, inventarios, cámaras de refrigeración, producto importado o capacidad para modificar sus fechas y volúmenes de compra.
La negociación, por lo tanto, no siempre ocurre entre actores con las mismas posibilidades.
Mientras una parte puede esperar, la otra necesita vender.
Y cuando la urgencia biológica del productor se convierte en una desventaja comercial, ya no estamos hablando solamente de eficiencia productiva.
Estamos hablando de capacidad de negociación y de poder dentro de la cadena.

LA EFICIENCIA ES INDISPENSABLE, PERO TIENE LÍMITES
Quienes producimos tenemos que asumir nuestra responsabilidad.
Debemos mejorar la conversión alimenticia, reducir mortalidades, elevar la productividad de las hembras, controlar costos, fortalecer la sanidad y la bioseguridad, profesionalizar la administración y tomar decisiones con información.
No podemos exigir competitividad hacia afuera si no trabajamos todos los días para construirla dentro de nuestras propias unidades de producción.
Pero tampoco podemos aceptar que toda la responsabilidad se coloque sobre el productor.
Una granja puede mejorar sus indicadores técnicos y aun así perder dinero cuando sus ingresos no cubren sus costos.
Ninguna mejora productiva puede compensar indefinidamente una comercialización fragmentada o una relación en la que una parte necesita vender mucho más de lo que la otra necesita comprar.
La productividad es responsabilidad de la granja.
El equilibrio de la cadena es responsabilidad de todos.
México consume carne de cerdo.
El mercado existe.
La producción nacional crece.
Pero ninguna de estas condiciones garantiza, por sí sola, que el productor mexicano pueda permanecer.
La carne de cerdo no está perdiendo espacio en la mesa de las familias.

Quien corre el riesgo de perder su lugar es el productor nacional dentro de su propio mercado.
En la siguiente entrega analizaré qué papel están desempeñando las importaciones, bajo qué condiciones estamos compitiendo y cómo se distribuye el valor entre la granja y el mostrador.
Porque antes de plantear soluciones, necesitamos comprender con claridad dónde se encuentra realmente el desequilibrio.

MI REFLEXIÓN FINAL
Producir más debería representar una oportunidad para crecer, no una razón para volvernos cada vez más vulnerables.
Porque en la porcicultura, como en la vida, el esfuerzo no se mide solamente por todo lo que somos capaces de sostener, sino también por las condiciones que construimos para poder permanecer.
Sean felices… que la vida sigue.

FUENTE CONSULTADA
[1] Organización de Porcicultores Mexicanos. (2026, 10 de marzo). Producción de carne de cerdo en México crece 6% en 2025; la demanda interna sigue en aumento. Comunicado 003-2026.
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Autores:
Ana Laura Aguilar Carrasco
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