Manejo del verraco en situaciones de estrés térmico

Publicado el: 21/6/2015
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Introducción.

Por todos es conocido el importante y negativo efecto que el calor tiene sobre los resultados reproductivos de una granja. Este empeoramiento es debido tanto al efecto del calor sobre la hembra como a su acción sobre el macho.

En este artículo trataremos el efecto de las altas temperaturas sobre el verraco y repasaremos las pautas de manejo más recomendables para mitigar su efecto.

Dado que los cerdos carecen de glándulas sudoríparas, la forma que tienen para controlar y eliminar el exceso de calor es a través de la respiración, de aquí que uno de los primeros signos evidentes del aumento de la temperatura ambiental sea el incremento de la frecuencia respiratoria, taquipnea.
 

Efecto del calor sobre el verraco.

La elevada temperatura ambiental causa alteraciones en los mecanismos de termorregulación del escroto y los testículos, afectándose la función reproductora cuando la temperatura ambiental sobrepasa la zona termoneutra o temperatura de confort que para el verraco está entre los 18 – 22º C con una humedad relativa ambiental del 60 – 70%.

El estrés por calor en los verracos lleva a:

  • Disminución de la producción:
    • Menor concentración de espermatozoides.
    • Menor volumen de eyaculado.
  • Empeoramiento de la calidad seminal:
    • Incremento del número de formas anormales.
    • Disminución de la motilidad.
    • Aumento del pH seminal.
    • Incremento del porcentaje de espermatozoides con acrosoma alterado.
    • Reducción de la viabilidad espermática.
    • Pérdida de capacidad de conservación.
    • Incremento del porcentaje de eyaculados rechazados por mala calidad seminal.
  •  Alteración del comportamiento:
    • Pérdida de apetito.
    • Apatía.
    • Disminución de la libido.

Como consecuencia de todo esto y del efecto directo de las altas temperaturas sobre las hembras, los resultados reproductivos, fertilidad y prolificidad, disminuyen considerablemente durante los meses más calurosos del año.

La temperatura es el factor del medio ambiente que más influye sobre la capacidad del cerdo para mantener su propia temperatura corporal, no estresarse y enfermar. Existen numerosos trabajos donde se estudia cómo la temperatura afecta a la calidad seminal. Las temperaturas bajas, no parecen causar problemas en el verraco (excepto si son por debajo de los 10ºC). Esto posiblemente se deba a que los verracos aumentan la ingesta de alimento para poder conservar la temperatura corporal alta. Por el contrario, las temperaturas altas son más negativas. Temperaturas por encima de los 40 grados reducen tanto la producción como la motilidad de los espermatozoides durante 2 meses. Si las temperaturas sobrepasan los 45 grados durante 3 días, las formas anormales aumentan y aparecen en el eyaculado 2-6 semanas después de iniciarse el estrés térmico. Además, el estrés por calor aumenta los niveles de proteínas en el eyaculado y, dichas proteínas, similares a la albúmina básica, están asociadas a la disminución de la supervivencia de los espermatozoides en el semen conservado, bien por refrigeración o congelación, es decir, se disminuye la capacidad de conservación del semen congelado o refrigerado. Ciereeszko y cols. en el año 2.000 encontraron dramáticos cambios en la activad de la acrosina entre los meses de Julio y Octubre relacionados con las altas temperaturas ambientales.

El intervalo de tiempo entre el inicio del estrés térmico y la aparición de las alteraciones espermáticas indica que las temperaturas elevadas actúan negativamente sobre la espermiogénesis (IV periodo de la espermatogénesis), pero no sobre las fases iniciales de la espermatogénesis. Los procesos que tienen lugar durante el tránsito de los espermatozoides a través del epidídimo también se ven afectados durante el tiempo en que duran las altas temperaturas.

Sin embargo, Trudeau y Sandford en 1986 observaron que los descensos estacionales de la calidad seminal, en algunos casos, se producían incluso antes de que la temperatura ambiental aumentara, por lo que pensaron que podrían estar relacionados con variaciones endocrinas inducidas por el fotoperiodo.

En condiciones extremas se ha observado que el efecto negativo de las temperaturas elevadas se agrava cuando va asociado a periodos largos de luz, llevando a una destrucción selectiva de células germinales y alterando la maduración espermática en el epidídimo.

Larsson y colaboradores en 1984 encontraron un fuerte descenso de la motilidad entre 3 y 4 semanas tras el estrés térmico junto con un incremento de gotas citoplasmáticas proximales y de espermatozoides con cabezas anormales. Sin embargo no encontraron ni pérdida de volumen ni de concentración espermática.

Los verracos jóvenes, menores de un año, soportan mejor el estrés calórico, disminuyendo esta resistencia paulatinamente a medida que avanza la edad.

En líneas generales, en cuanto a la temperatura y en el hemisferio norte, el cerdo sigue el siguiente ciclo productivo y reproductivo (Adaptado de Armando Fuentes, 1989):

 

 

En cuanto a la humedad, el grado higrométrico tiene una influencia directa sobre la eficacia reproductiva del verraco, recomendándose una humedad relativa del aire  en torno al 60 – 75%. La falta de humedad potencia las alteraciones espermáticas debidas a las temperaturas altas.

Se denomina Índice de Calor a la relación de la temperatura con la humedad, ya que la sensación térmica es mayor cuando se combinan altas temperaturas con humedades relativas también altas que cuando las temperaturas altas se acompañan con humedades relativas bajas. Por ello debe ser objetivo de todo centro de inseminación el mantener a los verracos por debajo de  un índice de calor de 29º C. La Tabla I nos muestra el índice de calor para diferentes temperaturas y humedades, donde el área sombreada indica la combinación de temperatura y humedad con un índice de calor inferior a 29º C.

 

Tabla I: Índice de Calor: Relación entre la temperatura y humedad del aire

 

Por otro lado, cada verraco necesita un caudal de aire, con ventilación forzada, de 100 m3/hora como mínimo y 500 m3/hora como máximo, con una velocidad de aire a nivel de los animales de entre 0,2 y 0,7 m/s.

La temperatura también está relacionada con la velocidad del aire a la altura de los animales, por lo que temperaturas que podrían ser correctas dejan de serlo con una velocidad inadecuada del aire. Esta relación es el valor Cata (Boxtel, Enero de 1991). En la Tabla II se refleja el cuadro lector del Valor Cata donde cabe destacar que el mismo valor Cata, óptimo o de confort (29 en el verraco si relacionamos una temperatura de 22º C y una velocidad del aire de 0,3 m/s), puede ser alcanzado a una temperatura más baja si tenemos una menor velocidad del aire o, al contrario, con una mayor temperatura pero con mayor velocidad del aire.

Tabla II: Valor Cata: Relación entre la velocidad del aire y la temperatura


Efecto del calor sobre la productividad del centro de inseminación.

Todos estos efectos anteriormente comentados son bien conocidos por los centros de inseminación ya que repercuten sensiblemente sobre el número y calidad de las dosis de semen producidas. Los actuales programas de gestión de los centros de inseminación permiten una monitorización perfecta de todos los parámetros seminales donde se observa un claro empeoramiento en todas las razas y líneas genéticas en cuanto empiezan los meses de verano.

Uno de los parámetros que ante situaciones de incremento de la temperatura se ve más rápidamente afectado es el aumento de eyaculados que tras la evaluación rutinaria de la calidad son rechazados por no llegar al nivel mínimo exigido.

La Gráfica I muestra claramente que el centro monitorizado, pese a tener ambiente controlado, sufrió una disminución generalizada de la calidad seminal durante el verano del año 2003, año en el que todo el país sufrió una “ola de calor” generalizada que incrementó las temperaturas medias de cada zona entre 4 y 6ºC.  Esta pérdida de calidad seminal se vio reflejada en el aumento del número de eyaculados rechazados debido a no alcanzar el nivel mínimo como para poder producir dosis de calidad. Así, vemos que el porcentaje de eyaculados rechazados se incrementa a partir del mes de Junio pasando de estar entre el 2 y el 4 % de todos los eyaculados recogidos a un pico máximo del 11,00% en el mes de Agosto, mes a partir del cual empieza a disminuir para volverse a quedar en los meses siguientes en cifras variables entre el 3 y 5 %.

 

Gráfica I: % de eyaculados rechazados a lo largo del año

Como muestra la Gráfica II, este incremento de eyaculados rechazados es consecuencia directa tanto del aumento de las formas anormales (sin contabilizar el número de gotas plasmáticas distales) como de la disminución de espermatozoides con el acrosoma normal. Para ambos parámetros se aprecia un nítido empeoramiento a partir de Junio y hasta prácticamente el mes de Septiembre. En el caso del porcentaje de formas anormales incluso durante los 3 meses de verano se llegó a sobrepasar el nivel de intervención del 15%. En el caso de los acrosonas normales, en el mes de Agosto se rozó el nivel de intervención al casi bajar del 78 % de espermatozoides con acrosoma normal. 

Gráfica II: % medio mensual de Formas Anormales y Acrosomas Normales a lo largo del año

El estudio reflejado en las Gráfica III hace referencia a la evolución de la concentración total de espermatozoides en las distintas razas, encontrando que se produce una disminución generalizada en todas las razas de la concentración durante los meses de Agosto y Septiembre y en algunas desde Julio. Hay que reseñar que este parámetro está tremendamente influenciado por  edad media de los verracos de cada línea genética, produciendo una dramática caída del mismo cuando el plantel de animales es joven, sobre todo si el número de verracos de esa línea no es muy numeroso. Este parámetro es de capital importancia para que el centro pueda mantener una óptima productividad (dosis producidas por eyaculado) a lo largo del todo el año, de aquí la importancia de mantener a los machos en las mejores condiciones ambientales. 

Gráfica III: Evolución de la concentración media por línea genética a lo largo del año


Recomendaciones prácticas de manejo del verraco ante situaciones de estrés térmico.

Para tratar de paliar, minimizar o, incluso, evitar las alteraciones y problemas anteriormente comentados podemos poner en marcha las siguientes prácticas de manejo:

  • Climatizar las naves de los verracos: La climatización de la nave puede hacerse por medio de sistemas evaporativos a depresión (pared húmeda) o a sobrepresión (coolings), pero siempre garantizando un chorro de aire disperso y a una velocidad no superior a los 0,7 m/s. Si es necesario, se utilizará calefacción en invierno tipo aerotermo, tubo radiante o mejor unitermos que se alimentan con agua caliente y van colocados en cumbrera. La utilización de aire acondicionado está recomendada en climas húmedos con altas temperaturas ya que su eficacia en la disminución de temperatura es superior a la de los sistemas evaporativos que están más recomendados en periodos calurosos y climas secos. En la actualidad, muchos de los sistemas recomendados proponen que, tanto la entrada de aire (coolings) como la extracción, se realice en cumbrera.
  • Suplementar con agua: El aumento del suministro de agua de bebida, fresca y limpia, puede ayudar a la eliminación del calor por las vías respiratorias.
  • Manejo del comedero: Para que un animal con dificultades para comer por efecto del calor coma con el máximo apetito, debemos mantener el comedero en buenas condiciones. Antes de cada comida el comedero tiene que estar limpio para que el animal no tenga rechazo.
  • Cambio del horario de las comidas: No es fácil llevarlo a cabo en los grandes centros de inseminación ya que estas variaciones, durante unos días, generan situaciones de estrés, pero si es posible, hay que alimentar a los machos en las horas más frescas del día.
  • Aumentar el número de comidas diarias: Esta medida y las anteriores nos ayudarán a que el macho ingiera el pienso con mayor apetito y facilidad, disminuyendo la presencia de animales anoréxicos por causa del calor.
  • Adaptación de la dieta: Las dietas ricas en fibra aumentan la producción de calor durante la digestión, por eso, durante estos periodos de calor, es recomendable el concentrar la dieta. La incorporación a la dieta de determinadas cantidades de grasas, como pueden ser aceites vegetales, aumentará la densidad del pienso y ayudará a mantener la ingestión de las calorías necesarias durante estos periodos aunque el macho ingiera menos cantidad de alimento.
  • Complementar la dieta del animal con suplementos alimenticios específicos para verracos de inseminación artificial que incorporen los oligoelementos fundamentales (Se, Cu, Mn, Zn) para el correcto desarrollo y maduración espermática, nucleótidos libres y nucleósidos que estimulen la multiplicación celular y extractos de levaduras funcionales que aumenten la palatabilidad de la dieta, facilitando la digestibilidad y mejorando la acción y equilibrio de la flora bacteriana del aparato digestivo por su acción aglutinante de las bacterias patógenas, lo que lleva, todo ello, a una mejor absorción de los nutrientes ingeridos con el pienso. Estos suplementos nutricionales deben empezar a darse, si es posible, 3 - 4 semanas antes del inicio de la aparición de los calores del verano y primavera. Muchos centros de inseminación incorporan estos suplementos en la dieta a lo largo de todo el año como medio para prevenir los efectos de cualquier tipo de estrés. Aunque se pueden añadir a la dieta de forma continua, su efecto es más evidente cuando se aplica de forma discontinua, siendo una forma muy habitual de hacerlo el darlo una semana al mes. En situaciones de estrés fuerte o continuo, sea del tipo que sea, como puede ser el estrés térmico al que están sujetos los machos de los centros de inseminación de los países de sudeste asiático, donde se registran altas temperaturas y alta humedad a lo largo de todo el año, es recomendable su uso continuo durante todas las semanas del año. Estos suplementos tienen también un efecto positivo sobre la libido del animal por lo que también es recomendable su uso en los machos recela utilizados para la detección de celo y la estimulación de la hembra.
  • Reducir el ritmo de recogidas: Procurar no bajar de 5 días de intervalo entre dos recogidas ya que ritmos inferiores mantenidos por tiempo largo disminuyen la capacidad fecundante de los eyaculados principalmente por la inmadurez de los espermatozoides, todo ello agravado por efecto del calor. Este ritmo de 5 días supone hacer 3 extracciones en dos semanas aunque en situaciones de estrés térmico fuerte sería conveniente el realizar una única recogida por semana.
  • Mantener un censo correcto del plantel de machos: Tanto en número de animales como en edad de los mismos, de forma que ante la llegada de los meses de verano tengamos un número adecuado de machos que nos permitan afrontar con garantías el número de dosis que debemos producir diariamente. En cuanto a la estructura de edad del centro, lo ideal para afrontar estas situaciones es tener alrededor de un 20% de machos jóvenes, menores de 12 meses, otro 20% como máximo de machos mayores de 30 meses y el resto, alrededor del 60%, de machos entre 12 y 30 meses de edad.
  • Planificar la renovación de machos con anticipación suficiente, evitando el trasporte y la entrada de machos nuevos en el centro durante los periodos de calor más intenso.
  • Si los animales están alojados sobre suelo de rejilla, mantener el nivel de los fosos de purines lo más bajo posible: De esta forma se reduce el nivel de gases dentro de la instalación. Las concentraciones admisibles de gases en un centro de inseminación son 0,35 ppm para el CO2, 0,01 ppm para el amoniaco y 0,002 ppm para el sulfhídrico.
  • Proporcionar al verraco las mejores condiciones posibles de bienestar y confort: Esto es importante durante todo el año pero particularmente durante los periodos de altas temperaturas.

 

Bibliografía.

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  10. Pallás R, De Alba C (2006). Condiciones ambientales e instalaciones: influencia sobre la salud del verraco y la calidad seminal. Avances en Tecnología Porcina 3 (9): 64-75.


Foto I: Coolings: Entrada del aire en cumbrera

 

Foto II: Coolings: Difusor del aire frío en el interior de la nave


Foto III: Coolings: Paneles de refrigeración laterales en un CIA

 
Autor/es
Lic. en Veterinaria (Univ. Complutense de Madrid), Especialista en Selección y Mejora Genética e Inseminación Artificial Ganadera por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza (1988). Trabajó en PROINSERGA como Responsable del Departamento de Genética y Reproducción (1989-2007). Desde 2007 es Director de los Servicios Técnicos de KUBUS, S.A. A lo largo de su vida profesional participó como ponente en más de 60 congresos. Miembro de la Junta Directiva de ANAPORC y fue galardonado con la Medalla de Plata del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Segovia (España)
 
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