Manejo reproductivo en granjas de ganado porcino: Indicadores a nivel de campo

Publicado el: 19/9/2019
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Resumen

 Para conseguir unos buenos resultados productivos en una explotación, es necesario alcanzar la excelencia en el área reproductiva. Los dos objetivos de mayor interés productivo y económico son, por una parte, incrementar el número de partos por cerdas y año y por otra, alcanzar el número de partos fijados en la explotación (tener un número de lechones por semana constante). También debemos conseguir una buena longevidad productiva de nuestras reproductoras y si conseguimos cumplirlo todo, tendremos una explotación que alcanzará los objetivos marcados y una buena rentabilidad.

Indicadores principales de la eficacia reproductiva

1. Número de cerdas cubiertas por semana o por banda.

 Para alcanzar la máxima productividad en nuestra explotación, el número de lechones destetados por semana debe ser lo más constante y cercano al objetivo fijado. Por ello, las cubriciones efectuadas por semana son un indicador crítico de productividad.

2. Adaptación y crecimiento de las nulíparas.

   2.1. Ritmo de crecimiento de las nulíparas en la fase de recría: como objetivo general, se estima que deben de tener un crecimiento, desde el nacimiento hasta la cubrición, entre 650 y 850 gramos por día. De esta forma, nos aseguramos que empiezan su vida productiva con un peso óptimo.

   2.2. Adaptación sanitaria a la explotación: debemos minimizar los procesos patológicos y conseguir el mayor estatus sanitario posible, por lo tanto, es necesario realizar un programa vacunal que se adapte a nuestras necesidades (PRRS, Parvovirus, Influenza…).

   2.3. Motivos de anoestro y eliminación temprana de nulíparas: las principales causas por las que las nulíparas pueden entrar en anoestro y ser motivo de descarte quedan reflejadas en el siguiente esquema (Esquema 1).

 

Esquema 1. Causas de anoestro en nulíparas.
 
 

3. Manejo de las nulíparas y fallos reproductivos más frecuentes.

 3.1. Peso y edad a la primera cubrición: por lo general, se recomienda cubrir a las nulíparas entre los 135 y 155 kg de peso vivo. En cuanto a la edad, lo ideal es realizar la primera cubrición sobre los 210 días, siempre y cuando se haya alcanzado el peso recomendado (Belengueret al., 2016).

 3.2. Número de celo a la primera cubrición: lo ideal sería cubrir a la nulípara en el segundo celo detectado. Sin embargo, en nuestra experiencia de campo normalmente ocurre al tercer celo, ya que el primero, en muchas ocasiones, aparece alrededor de los 170 días de vida en la zona de recría de futuras reproductoras y no es detectado. La cubrición en el segundo celo nos da como resultado una mayor prolificidad en el parto (de 1,2 - 1,8 lechones más dependiendo de nuestra genética (Gráfica 1)).

Gráfica 1. Edad de las nulíparas a la primera cubrición y total de lechones nacidos durante toda su vida productiva.

 3.3. Adaptación al box: es importante realizar la cubrición con un periodo de adaptación al box superior a los 18 días, ya que las cerdas en los primeros días de entrada al mismo reducen de manera notable la ingesta de pienso, lo que puede tener un efecto negativo sobre la ovulación y, por lo tanto, en el éxito de la cubrición. Si fuera necesario cubrir con pocos días de adaptación, sería preferible cubrir en los corrales con alimentación ad libitum y después introducirlas en los box (Esquema 2).

Esquema 2. Diferencia de NV en relación al intervalo de entrada en box y momento de la cubrición. (Fuente: PIC Manual de manejo de hembras y primerizas 2011). 

4. Intervalo destete cubrición (IDC).

Nuestro objetivo en relación a este parámetro, es que no sea mayor de 7 días. Un IDC elevado (Esquema 3) se asocia a cortos periodos entre inicio del estro y la ovulación y, por consiguiente, al hecho de realizar la inseminación en un momento subóptimo; afectando la tasa de partos y a la prolificidad posterior, siendo ambos parámetros menores cuando el IDC es mayor.

Esquema 3. Factores que influyen aumentando el IDC.

5. Factores ambientales.

 Tienen un fuerte efecto en la eficiencia reproductiva. Durante los meses de verano se produce una disminución en la tasa de partos y un aumento del IDC (Bloemhofet al., 2013, Koketsuet al., 2017). Dentro de los factores ambientales, uno de los que más influencia tiene en los parámetros reproductivos, es la temperatura ambiental. Un aumento de la misma, puede llevar a un descenso en el consumo de alimento, en la producción de leche y en el rendimiento reproductivo general de las cerdas. Los estudios demuestran que el estrés térmico tiene mayor impacto sobre la tasa de partos (sobre todo en las nulíparas) cuando se produce entre los días 21 a 14 antes de la cubrición. Con respecto al número de lechones nacidos, el período más crítico es el comprendido entre los días 7 antes de la cubrición hasta los 12 días posteriores (estos últimos coinciden con la implantación embrionaria).

 Con respecto a la iluminación, algunos estudios muestran resultados contradictorios en cuanto a la influencia del fotoperiodo sobre el IDC. La influencia de este factor parece ser menos importante que la temperatura. A nivel práctico, alcanzar 200 lux durante más de 14 horas al día durante la lactación puede acortar el IDC (Imagen 1 y 2).

Imagen 1. Luz artificial sobre el comedero.        Imagen 2. Entrada de luz natural. 

6. Momento y número de cubriciones para maximizar fertilidad y prolificidad.

Teniendo en cuenta que la ovulación tiene lugar en el último tercio del período de celo, para conseguir unos resultados óptimos en relación a fertilidad (sobre un 95%) y prolificidad, tendremos que inseminar a las cerdas 24 horas antes de que se produzca. Es, por lo tanto, muy importante conocer la duración media del celo de nuestras reproductoras para alcanzar los objetivos fijados en relación a estos dos parámetros.

 Una vez que conozcamos el momento de la cubrición, tendremos que vigilar una serie de factores de manejo para que ésta tenga éxito:

  •  Se debe realizar la inseminación una hora después de haber trasladado a las cerdas al área de cubrición.
  • Hay que asegurarse que la inseminación se hace de forma correcta (comprobar la temperatura de la dosis seminal (Imagen 3), evitar reflujos excesivos...).
  • En el caso de las primíparas, conseguiremos una mayor estimulación y un menor reflujo de la dosis seminal, si durante la inseminación mantenemos al verraco presente.
  • También debemos mantener la zona de cubrición bien iluminada y refrigerada en verano. La limpieza y desinfección de esta zona es muy importante para evitar infecciones, ya que el cuello del útero permanece abierto durante el periodo de celo (infección ascendente).

Imagen 3. Dosis seminales refrigeradas.

Durante los primeros 5 días después de la cubrición, unos niveles altos de alimentación pueden disminuir la supervivencia embrionaria, por lo que se debe controlar la cantidad ingerida por cada cerda.

Tanto la calidad del eyaculado como la conservación de este son factores muy importantes que hay que vigilar para evitar una disminución de parámetros como fertilidad o prolificidad.

En cuanto al número de cubriciones, con una sola dosis de buena calidad, aplicada a las 24 horas previas a la ovulación, puede ser suficiente. Pero en condiciones de campo, sería conveniente al menos la aplicación de dos dosis por cerda, ya que, si tenemos personal poco entrenado, tendremos que incrementar el número de dosis, para que las cerdas que manifiestan celos más largos no tengan problemas.

Cuadro 1. Resumen de los factores reproductivos antes de la cubrición y su gestión. Fuente La gestión de una granja de reproductoras en 10 puntos (2/2). 3tres3.com

 7. Duración lactación

En ocasiones, podemos observar en las cerdas que se han destetado antes de los 21 días, una menor prolificidad como consecuencia de una incompleta involución uterina. De igual modo, las lactaciones cortas alargan el IDC.

8. Alimentación durante la lactación.
Una disminución en la ingesta de pienso durante el período de lactación, se asocia con un incremento del IDC, una menor tasa de partos, así como a un mayor número de cerdas que retornan al celo y a una menor prolificidad en el siguiente parto. Esto se acentúa en el caso de las primíparas. Es necesario establecer procedimientos para maximizar el consumo en lactación. Los primeros 5 días post- parto son muy críticos y durante éstos, la subida debe ser lenta, unos 500 gramos al día para evitar empachos en las cerdas. A partir de este momento, incrementos de 800 gramos diarios son bien aceptados por la cerda, hasta que alcanzamos el periodo de meseta en donde no podemos incrementar más el pienso. Lo que es claro es que se debe llevar una línea de alimentación, pero cada cerda tiene un comportamiento muy individual.

9. Pérdidas productivas.

 9.1. Repeticiones y sus tipos: las pérdidas de gestación distancian la tasa de partos del objetivo fijado en nuestra explotación. Podemos diferenciar dos tipos:

  • Cíclicas: ocurren entre los 19-23 días (repeticiones regulares de primer ciclo), o los 37-44 días (repeticiones regulares de segundo ciclo) post-cubrición. Suelen revelar fallos en el manejo de la cubrición.
  • Acíclicas: ocurren en periodos superiores a los 23 días. Son debidas a la muerte y reabsorción de los embriones. Problemas de estrés, nutrición, alojamiento o infecciones, pueden ser los responsables de estas repeticiones.

No deberíamos tener más de un 6% de repetidas a día 18-24 de gestación y no podemos superar el 1% de repetidas a día 38-44, ya que se corresponden con cerdas que repitieron y cuyo celo pasó desapercibido. En cualquier caso, el porcentaje total de repeticiones acíclicas no debe superar el 30% de las cíclicas.

Cuadro 2. Análisis temporal de repeticiones. (Fuente: Chequeos y árboles de decisiones en reproductoras y lechones. Belenguer, P.; Toledo, M.;Finestra A.).

 9.2. Abortos: además de aumentar la tasa de eliminación de las reproductoras, disminuyen el flujo de partos en la explotación. La etiología de los abortos en las cerdas es múltiple (Esquema 4). En el esquema hemos agrupado las principales causas en dos grandes grupos. En el caso de los infecciosos, el agente causal no siempre afecta al aparato reproductor, sino que el aborto puede ser la consecuencia del síndrome febril que provoca. En el caso de las causas no infecciosas, destacan una alimentación deficitaria, tanto en cantidad como en calidad y un mal manejo.

Esquema 4. Principales causas de abortos.

 9.3. Descargas: las descargas vulvares pueden ser normales (durante el celo y puerperio) y anormales (Cuadro 3). Dentro de las anormales, las de tipo purulento las solemos observar después del parto o de la cubrición, como consecuencia de la acción inmunosupresora de la progesterona en el útero. La mayoría de las veces, están relacionadas con una falta de higiene durante el parto o la cubrición. Cuando las cerdas se inseminan al final del estro, tienen mayor riesgo de infección debido al aumento de los niveles de progesterona (Barrales et al., 2017). Las infecciones del tracto genitourinario presentan gran importancia debido a los fallos reproductivos (repetición de celo, cerdas vacías, abortos, etc.) que producen y que suponen, en muchas ocasiones, una reducción de la vida reproductiva útil de la cerda.

Cuadro 3. Tipos de descarga vulvares.(Fuente: Chequeos y árboles de decisiones en reproductoras y lechones. Belenguer, P.; Toledo, M.;Finestra A.).

 9.4. Gestantes muertas y sacrificadas: en el siguiente cuadro podemos observar las distintas causas de muerte en las cerdas gestantes.

Cuadro 4. Causas de muerte en cerdas gestantes. (Adaptado de“Chequeos y árboles de decisiones en reproductoras y lechones”.Belenguer, P.; Toledo, M.;Finestra A.).

 9.5. Días no productivos (coste económico): son aquellos días en los cuales la cerda no se encuentra ni lactante ni gestante. A nivel intuitivo y para realizar un cálculo aproximado del coste que significa en nuestra explotación un día no productivo, podemos realizar el siguiente cálculo:

Productividad numérica/365 x coste del lechón

Ejemplo: 30 lechones por cerda y año/365 ?0,082 x 25€ ? 1,80€, es el coste por nuestro día no productivo por cerda y día. 

Observando el Esquema 5, podemos tener una idea muy visual y clara de los días perdidos por cada uno de los eventos que pueden ocurrir durante el periodo de gestación de las reproductoras.

 

Esquema 5. Cronograma de los días perdidos por cerda en una granja. (Fuente La gestión de una granja de reproductoras en 10 puntos (2/2). 3tres3.com).

Referencias bibliográficas

 
Autor/es
Lic. con grado en Veterinaria por la Universidad de Córdoba. Master en gestión y dirección de cooperativas agrarias ( Junta Comunidades de Castilla La Mancha). Profesor honorario de la universidad de Murcia. Master de Porcinocultura por la universidad de Murcia. Durante varios años ejerzo como integrante del equipo de gestión de la cooperativa UGACO de comercialización de corderos de alta serranía de Cuenca. Desde 1995 soy veterinario de producción de la empresa Juan Jimenez Garcia.
 
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