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Los tres básicos en la atención y manejo del lechón recién nacido

Publicado el: 19/4/2022
Autor/es: Edgar Olvera, Saúl Salgado y Erick Castañón. Departamento Técnico GRUPO NUTEC®
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Durante los últimos años ha aumentado considerablemente el número de lechones nacidos por camada, pasando de menos de 12 hasta 15(Bd Porc, 2018). Figura 1, lo cual ha dado lugar a ciertos inconvenientes, tales como un mayor porcentaje de lechones de bajo peso (10-15% con menos de un kg) y lo que es peor, la mortalidad en éstos es extremadamente alta, a menudo superior al 50% (Vande et al., 2020).
Otro factor muy importante para considerar es la rápida depleción de las reservas de glucógeno y su relativa inmadurez metabólica, lo que hace a los recién nacidos muy vulnerables en términos de termorregulación (Farmer y Edwards, 2020; Vande et al., 2020).
Por otro lado, se ha observado que la tasa de mortalidad pre-destete ha tenido un aumento en las operaciones comerciales alrededor del mundo, siendo hasta un 15% de los lechones nacidos vivos. Hasta el 60% de la mortalidad en maternidad ocurre durante las primeras horas de vida y la causa principal es el aplastamiento, figura 2 y 3 (GRUPO NUTEC®, 2020).
Otra causa de mortalidad es la debilidad, que se puede sumar a los lechones aplastados, los cuales son incapaces de reaccionar, sin embargo, ésta puede ser causada por múltiples factores como bajo peso al nacimiento, bajas reservas de hierro, insuficiente madurez hormonal y metabólica, o bien puede estar relacionado a la hipoxia durante el parto (Herpinet al., 2001).
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Se puede concluir entonces que en la producción porcina no hay otra fase donde se produzcan porcentualmente tantas pérdidas como en la maternidad y en concreto durante los primeros días de vida.
Dada esta vulnerabilidad del lechón recién nacido, es necesario considerar toda la atención para garantizarle un ambiente óptimo, ingesta de calostro y leche, uso de alimentación bajo la madre (creep feeding), así como un procesamiento cuidadoso y oportuno.
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GRUPO NUTEC® recomienda tres manejos básicos y esenciales para afrontar con éxito esta fase tan desafiante en la vida de los lechones.

1. Prepararse para su nacimiento
La sala de partos debe reunir las condiciones necesarias, enseguida se enumeran:
1. Lavado y desinfección de acuerdo con el seguimiento de un protocolo establecido previo al ingreso de las hembras. Con esta medida, se busca evitar la presencia de cualquier agente infeccioso para las camadas. Las hembras para parir deberán ser internadas con 5 días previos a la fecha probable de parto, el objetivo es que se adapten a su nuevo ambiente para estar en las mejores condiciones fisiológicas al momento del parto e inicio de su lactación.
2. Se deberá preparar un ambiente óptimo para las cerdas internadas y también para sus camadas previo al momento del parto, la comodidad térmica de las hembras favorece a un buen desarrollo del parto y la preparación de las fuentes de calor para los lechones contribuye a evitar condiciones de hipotermia. Diversas revisiones sugieren buscar 18 a 22ºC en la sala de partos y una temperatura a nivel de la camada al parto de 34º a 37ºC.
3. Se requiere también disponer de todas las herramientas e insumos necesarios para una adecuada atención de los partos y los recién nacidos.
Durante el proceso del parto, es vital su monitoreo y atención a los nacimientos, con la finalidad de minimizar la cantidad de lechones hipóxicos y nacidos muertos, además de apoyar a la vitalidad de los recién nacidos con procesos como el secado con talco y el ligado de ombligos.
Al disminuir factores estresantes, en la hembra se favorece una adecuada secreción de oxitocina, disminuyendo la presencia de partos largos o distócicos, así como el intervalo entre el nacimiento de lechones, minimizando también la cantidad de lechones con hipoxia, el ofrecer oxígeno durante 20 minutos posterior al nacimiento es también una estrategia que disminuye la mortalidad en lechones el primer día de vida y hasta en un 75% (Chapinal, et al., 2006; Herpin et al., 2001).

2. Asegurar su supervivencia
La ingesta de calostro es sin duda uno de los componentes más importantes que contribuye a garantizar la supervivencia de los lechones (Tenbergen y Metzenger, 2018), ya que provee el 75% de la energía que se requiere en las primeras 24 horas de vida (Farmer y Edwards, 2020), además de proporcionarles nutrición e inmunidad y jugando también un papel crítico en el crecimiento y maduración del intestino (Pluske, 2016). Por todo lo ya mencionado se debe asegurar el consumo de 250 a 300ml de calostro por lechón durante las primeras 24 horas de vida, considerando que éste es de mejor calidad las primeras 12 a 15 horas posteriores al parto, por lo cual hasta ese momento no es recomendable el balanceo de las camadas. Para lograr una ingesta adecuada, el primer amamantamiento tiene que ser en un periodo de no más de una hora, se sabe que cuando los recién nacidos consumen al menos 200g de calostro la tasa de mortalidad puede ser inferior al 10%, sin embargo, puede superar el 60% cuando está por debajo de los 200g (Devillers et al., 2007).
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También es de suma importancia considerar la intervención de secado dentro de los procesos aplicados al recién nacido como una estrategia potencial para reducir el grado de disminución de su temperatura y con ello el riesgo de sufrir hipotermia. En la figura 5, se muestra el efecto del secado sobre el mantenimiento de la temperatura de lechones recién nacidos.
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3. Proporcionarle manejos esenciales
Lo que inicia bien termina bien y balancear las camadas es un manejo inicial y necesario para asegurar una teta funcional a cada lechón, tomando en cuenta la paridad y conducta de las madres. Es importante considerar hacer solo los movimientos necesarios ya que entre menos se apliquen será favorable al buen desempeño de las camadas.
El procesamiento para las camadas es recomendable aplicarlo al tercer día de vida, consiste en hacer varios manejos a la vez para evitar diferentes momentos de estrés que limiten el buen desempeño de los lechones.

El procesamiento esencial consiste en lo siguiente:
Corte de cola:  Irónicamente se mutila la cola buscando evitar lesiones más graves como la caudofagia (Sutherland, 2015), que pueden aumentar los riesgos de infección, aumento de proteínas de fase aguda, abscesos y reducción de la ganancia de peso (Kritas y Morrison 2007; Heinonen et al., 2010).
No está completamente entendido por que se presenta la caudofagia, sin embargo, el 80% de las veces se puede relacionar a estrés; las causas de este son múltiples, como medio ambiente, género, genética, nutrición, estado sanitario, o bien como una conducta dirigida por frustración al no estar en un ambiente enriquecido (Sutherland, 2015).
La literatura no presenta resultados consistentes de que método utilizar en cuanto a bienestar animal (Sutherland, 2015), pero las revisiones coinciden con el uso de un cauterizante como herramienta, haciendo un corte de 1.5 a 2 cm a partir de la base de la cola y aplicar también un antiséptico y cicatrizante.
Aplicación de hierro: Los cerdos en vida silvestre obtienen el suplemento de hierro de plantas y tierra (Kleinbeck y McGlone 1999), sin embargo,  para los cerdos en producción intensiva es necesario cubrir estas necesidades y evitar la anemia ferropénica, ya que hasta este momento de su vida las reservas son casi nulas y el aporte a  través de la leche no es suficiente para cubrir su requerimiento (Rincker et al. 2004), por lo que los niveles decrecen rápidamente en la primera semana y entonces se recomienda suplementar de manera intramuscular u oral, (Sutherland et al., 2014).  El proceso intramuscular que resulta ser el más práctico y efectivo deberá hacerse mediante una inyección del principio activo con una aguja de calibre 20G por ½” detrás de la oreja, en el músculo del cuello y a una dosificación precisa.
Castración: Esta consiste en la extirpación quirúrgica de los testículos, el objetivo es evitar el aroma derivado de hormonas reproductivas presente en la carne de algunos machos cuando llegan a la pubertad. Otros beneficios son la prevención de la reproducción no deseada en sistemas extensivos y la reducción de comportamientos agresivos, así como mejorar la calidad de la canal. Es un proceso que se debe realizar llevando a cabo un par de incisiones en el escroto con la aplicación al final de un antiséptico, sin embargo, varios estudios demuestran que el realizarla sin analgésicos o anestésicos tienen repercusiones fisiológicas y conductuales, dichos cambios evidencian dolor, por lo que se han estudiado diversos métodos para disminuirlo de una manera practica (Sutherland, et al. 2012).
Un manejo esencial es también la alimentación de las camadas bajo la madre con alimento pre iniciador, la cual deberá iniciar idealmente desde el segundo día de vida bajo la estrategia de poco, creciente y frecuente, y cuyo objetivo es que los lechones aprendan a comer alimento sólido, con características diferentes a la leche de su madre y con ello promover el desarrollo y madurez de su sistema enzimático, propios para lograr una buena digestión y mejor consumo de sus alimentos en la fase post destete.

Referencias bibliográficas

 
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