Bienestar animal en plantas faenadoras porcinas: diagnóstico y plan de mejora

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INTRODUCCIÓN

Los eventos involucrados en el manejo del ganado destinado a la producción de carne se encuentran entre los acontecimientos más estresantes de su vida (Gallo, 2010). La Organización Mundial de Salud Animal (OIE), la Unión Europea y otros organismos cuentan con estándares que son utilizados en las plantas faenadoras. La evaluación del bienestar animal en estos establecimientos puede llevarse a cabo mediante el análisis de indicadores fisiológicos, bioquímicos, productivos, de calidad de canal y de carne y/o por medio de los comportamentales. Con respecto a estos últimos, se han desarrollado metodologías ampliamente utilizadas como la de Grandin (2010) y del Protocolo Welfare Quality® (2009), en donde se analizan las distintas etapas involucradas en el manejo de los animales desde que desembarcan en el frigorífico hasta el momento que se realiza el sangrado, siendo una herramienta de aproximación a aquellos aspectos asociados al bienestar animal.

Los objetivos del presente trabajo se centraron en evaluar mediante la metodología descripta por Grandin (2010) las prácticas asociadas al bienestar animal, asignar las posibles causas de valores no aceptables y realizar las recomendaciones pertinentes.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

El estudio se llevó a cabo en un frigorífico porcino sobre un total de 1.315 animales, evaluando las siguientes variables: caídas y resbalones en la descarga y durante el manejo en los corrales, animales sometidos al uso de picana eléctrica, vocalizaciones, insensibilización efectiva, tiempo transcurrido entre insensibilización y sangrado, insensibilidad en el riel de sangrado, presencia de actos de abuso intencionados y suministro de agua de bebida en los corrales.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos mostraron que en la descarga de animales se observó un 4% de caídas y 16% de resbalones (valores admisibles: 1% y 3%, respectivamente), asignando tales valores a problemas de diseño, al estado de la rampa y al tipo de manejo empleado por el personal encargado de este procedimiento. Durante el manejo en los corrales hacia la manga previa al aturdimiento se observó un 1% de caídas y un 4% de resbalones causados por realizar un mal uso de la herramienta de manejo acompañado con movimientos bruscos y gritos, siendo éstas prácticas recomendadas en los estándares establecidos por la OIE (2012).

En el 75% de los animales se utilizó picana eléctrica (valor admisible: 25%), reflejando uno de los principales puntos críticos que presenta la planta. Una posible mejora de este indicador se podría lograr si el manejo se realiza haciendo uso del punto de balance y zona de fuga de los animales, si en la manga se incorpora un sistema de iluminación indirecto y si se reemplaza a la picana eléctrica como herramienta principal, siendo éstas prácticas recomendadas en los lineamientos del Código Terrestre de la OIE (2012). Un 21% de los animales ha vocalizado (valor admisible: 5%). Una disminución en el uso de picana eléctrica y una mejora en el manejo de los animales en las etapas previas podrían generar una merma en este valor. Se contó con una insensibilización efectiva en el 94% de los casos, valor que prácticamente alcanzó al admisible (95%) pero que podría mejorar si se eleva a 1,25amp la intensidad aplicada en el instrumento de aturdimiento para que el mismo opere con un mayor éxito.

El tiempo entre la insensibilización y el sangrado fue de 19,5s, con un 100% de animales que no ha mostrado signos de sensibilidad en el riel de sangrado. En las distintas etapas de manejo hubo presencia de actos de abuso intencionados (animales caídos arrastrados con cadena y no sacrificados rápidamente, animales picaneados en partes sensibles y golpeados), siendo este el punto crítico que evidencia en mayor medida la falta de capacitación del personal. Por último, todos los corrales de espera contaron con agua de bebida para los animales, con una buena disposición de los bebederos. De acuerdo a los resultados obtenidos, se concluye que algunos de los indicadores evaluados se encuentran dentro de los valores aceptables, pero la mayoría requiere de una acción correctiva que incluya modificaciones en el diseño de las instalaciones y la capacitación del personal involucrado.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gallo, C. (2010). Bienestar animal y buenas prácticas de manejo animal relacionadas con la calidad de la carne. En: Introducción a la Ciencia de la Carne (pp. 455-494). Montevideo: Editorial Hemisferio Sur.
  2. Grandin, T. (2010). Auditing animal welfare at slaughter plants. Meat Science. 86, 56-65.
  3. OIE (2012). Código Sanitario para los Animales Terrestres. Bienestar de los animales. Capítulo 7.9. Bienestar animal y sistemas de producción de ganado vacuno de carne. Disponible en: http://www.oie.int.
  4. Welfare Quality. (2009) Assessment protocol for cattle. Welfare Quality Consortium, Lelystad, Netherlands.
 
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