La cabra Santandereana

Publicado el: 19/5/2009
Autor/es: Pedro Alvaro Salazar Sánchez M.V.Z. Ovicapricultor. Bucaramanga, Colombia, Mayo del 2009

En el Departamento de Santander, República de Colombia, se encuentra ubicado el Cañón del Chicamocha y allí la cabra Santandereana.

La cabra ha llegado a América por los españoles, ya que nuestros indígenas no la tenían. Los españoles, en buena hora, han traído la cabra por algunas razones: es un animal pequeño, que no ocupa mucho espacio, y las goletas distaban bastante de los transatlánticos actuales; su alimentación es poca si se le compara con animales de otras especies, como la bovina. Hace esto, que en un viaje de aventura y alto riesgo, la cabra proporcione leche y carne suficiente para la tripulación, sin dejar sobrantes que se van a perder. La historia no es generosa con la cabra, pero algunos datos nos dan el 27 de julio del 1575 como la fecha de llegada de la cabra a Santa Marta, con Don Rodrigo de Bastidas. Trajeron razas variadas como la Granadina, la Malagueña, la Serrana, la Andaluza y posiblemente otras.

Analizando los rebaños presentes en el país, se observan las diferencias marcadas entre ellos. Se podría pensar que los españoles trajeron las razas y seleccionaron algunas para dejar en sitios especiales; pero también se puede imaginar, y es más lógico, que en cada sitio hayan dejado representantes de las diferentes razas y que el medio ambiente, a través de más de 500 años haya dado las características especiales a cada raza.

Llegaron a la costa atlántica y la imaginación dirá el gusto por las plantas cultivadas y cuidadas por los indígenas. Esto llevó a correrlas hasta la región de la Guajira, donde los suelos dificultan los cultivos y allí se asentaron. Algunas continuaron hacia el interior, por el río Magdalena, casi la única vía posible y llegando a la zona de Barranca, detuvieron su recorrido, en busca de descanso ante la presencia de terrenos de color especial, llamado bermejo y la bautizaron BARRANCA BERMEJA,v para repetir lo sucedido en la costa y llevarlas al gran Cañón del Chicamocha.

 

Según Javier Alfonso Torres "Los fuertes movimientos tectónicos del período terciario abrieron en Santander un inmenso cañón rojizo y estéril que esconde en sus entrañas un turbulento río que recorre cien kilómetros dentro del departamento y crea a su paso una geografía de profundas grietas, desfiladeros y depresiones rocosas....La región de los cañones del río Chicamocha y del río Suárez tiene un total de 247.600 hectáreas....Las variaciones topográficas fluctúan entre los 550 y 1800 msnm...La vegetación predominante son arbustos espinosos en su mayoría de talla media a pequeña, cactus y rastrojos...Temperatura que oscila entre 16 y 24 grados centígrados, que corresponden a clima árido-semidesértico".

Este es el ambiente que por más de 400 años ha formado a la cabra Santandereana. Su relación es íntima con su entorno dando explicaciones de simple lógica. El tamaño y peso son relativamente bajos, ya que el desplazamiento por terrenos muy quebrados es imposible en un animal de peso alto. El color dominante es rojizo y amarillo, de acuerdo a los colores de los suelos de la región; esto hace un mimetismo esencial a la vida, pues los predadores no la logran ver. Su anca es muy caída, a niveles de 45 grados, lo que le da potencia en el tren posterior para levantarse y ganar altura para su alimentación.

 

En un ensayo sencillo, se llevaron cabras de raza más pesada y se dejaron en el Cañón, con el resultado que en 20-30 días habían muerto porque su peso no era el más apropiado a la topografía del terreno. Caso llamativo es el que se presenta con las orejas, ya que la Santandereana es la única raza que las presenta en sentido horizontal; esto debido a la abundante espina en la zona, acorde con el tipo de vegetación; en estas condiciones, si la cabrita tuviese las orejas levantadas (como en la Saanen, Toggenburg etc) recibiría cualquier cantidad de espina; pero si la tuviese caídas (como la nubiana, la Sabanera o la Guajira) sucedería igual situación. El medio hace que sobreviva la de la oreja horizontal ya que así se puede librar de las molestas espina, que se concluye en algo más difícil, ya que cuando sienta el escozor, gira violentamente la cabeza, en la esperanza de hacer caer las espinas con el resultado que algunas de ellas van a los ojos, produciendo ceguera. Debemos concluir que los españoles dejaron razas diferentes que fueron desapareciendo por no estar identificadas con el medio-ambiente reinante, sobreviviendo aquellas que sí lo estaban. La Santandereana presenta las siguientes características:

COLOR. Tiene colores variados, pero abundan los que guardan similitud con los terrenos de la zona. Es común el color PEJO, denominación dada por los capricultores de la zona a aquellos animales que tengan tres o más colores en la capa.

TAMAÑO. El correspondiente a una topografía muy quebrada. Son de tamaño medio, alcanzando los 65 centímetros de altura en el macho y los 60 en la hembra.

PESO. Guarda relación con el tamaño. La hembra pesa 35 kilos y el macho 40.

CABEZA. Armónica con el cuerpo, sin ser grande. Cabeza fina y delicada. Un 92.7% presenta cuernos en forma de espiral y de sable. La chivera o barbilla se presenta en el 62.5% de los machos y en el 22.92% de las hembras. El perfil es recto y se encuentra la característica de un abultamiento frontal, en algunos machos de edad temprana. Este abultamiento desaparece con los años.

CAJA TORAXICA Y ABDOMINAL. Concuerda con la descripción de animal de regular tamaño y peso, pero guardando gran armonía en conjunto.

APLOMOS. Allí no se pueden dar el lujo de estar ejemplares con aplomos defectuosos, ya que la topografía tan quebrada exige que éstos sean caso perfectos.

ANCA. Es otra característica sobresaliente, ya que se tienen inclinaciones de 45 grados, que en otras razas pueden ser defectos, pero que en la Santandereana se tiene en gran aprecio, ya que esto hace que se potencialice la fuerza del tren posterior, para levantarse a tomar las ramas bajeras de los árboles o para efectuar las cabriolas repetidas durante todo el día.

CORVEJONES. También llama la atención este detalle pues son bien juntos, hasta que casi se tocan entre sí. La proyección hacia las extremidades nos indica que las pezuñas van a estar cerca y por ello ocupar poco espacio, para que en esa gran abundancia de rocas, ella pueda estar cómoda en muy poco espacio.

LÍNEA DORSAL. Es muy recta y fuerte, también guardando relación con la topografía por la cual debe deambular.

PRODUCCIÓN LÁCTEA. La vegetación del Cañón es francamente espinosa y esto lleva a que no se puedan desarrollar hembras con buenas condiciones lecheras, pues en su diario recorrido, dos o tres espinas dañan la ubre y hasta llevan a la muerte a la cabra. Nuevamente la relación íntima con el medio-ambiente.

DESARROLLO CORPORAL. En el medio especial del Cañón del Chicamocha, la cabra Santandereana se desarrolla rápidamente. Los machos a sacrificio, llegan a los treinta kilos en cinco meses, a pesar del medio aparentemente desfavorable. Pero hay que tener en cuenta la presencia de forrajeras de muy alto valor nutricional.

REPRODUCCIÓN. Llama la atención la parte reproductiva, que hace que las hembras den el parto y en muy pocos días entren en celo y queden preñadas nuevamente, asegurando dos partos al año. El aspecto reproductivo, en su ambiente, es extraordinario. Machos y hembras están prontos a la reproducción desde los cuatro-cinco meses. Es posible que las pequeñas hemorragias en los primeros coitos, hagan que la preñez no se dé  y que ésta venga en una hembra un poco más desarrollada. Sin embargo se aprecia repetidamente, que si la preñez se presenta en hembras muy jóvenes, éstas continúan en su desarrollo, gracias al forraje presente en el Cañón. Si están fuera de su medio ambiente, ya se estanca el crecimiento.

 

PRESENTE Y FUTURO DE LA CABRA SANTANDEREANA. Se tiene un rebaño de extraordinarias condiciones en su medio ambiente. Sin embargo el criterio del nuevo capricultor es una cabra de mayor tamaño, de más producción láctea, más llamativa en su presencia, lo que lleva a cruzarla con otras razas en busca de no se sabe ciertamente qué puede ser. En otro aspecto, cada día, se incorporan nuevas tierras al sistema productivo más tecnificado, quitando áreas al rebaño de cabra Santandereana y modificando las condiciones ambientales, donde ya se pueden manejar con éxito otras razas. Esto lleva a que la cabra Santandereana se vaya relegando a sitios cada vez más retirados y que el rebaño, lastimosamente vaya disminuyendo y con ello se vaya extinguiendo este tesoro que se llama cabra Santandereana. Al futuro, es poco lo que se puede proponer ya que el factor económico prima sobre toda otra consideración y sólo queda hacer un llamado angustioso para que nuestra cabra Santandereana no vaya a desaparecer definitivamente de nuestro ambiente.

 
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