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La diarrea neonatal no comienza cuando aparece: se construye desde los primeros días

Publicado: 11 de septiembre de 2026
Fuente: Mariana Álvarez, técnica en rumiantes
La diarrea neonatal no comienza cuando aparece: se construye desde los primeros días - Image 1
Foto: Mariana Álvarez, técnica en rumiantes
Durante una visita reciente a una granja de becerros, una escena volvió a recordarme algo esencial: en la crianza de neonatos, los problemas más costosos suelen comenzar de manera silenciosa.
Los primeros días de vida transcurrían con aparente normalidad. Las becerras consumían leche y se mantenían activas. Sin embargo, el personal sabía que el periodo crítico todavía no había pasado. Dependiendo de las condiciones de cada granja, los episodios de diarrea pueden presentarse durante la segunda o incluso la tercera semana de vida.
Y cuando aparece la diarrea, el problema no es solamente la pérdida de consistencia de las heces.
El verdadero riesgo es la deshidratación, la pérdida de electrolitos y energía, y la alteración del equilibrio ácido-base. Una becerra puede deteriorarse rápidamente si estas pérdidas no se identifican y atienden a tiempo.
Durante el recorrido observamos algunos de los signos que deben vigilarse diariamente: menor consumo de leche, pérdida de vitalidad, ojos hundidos, extremidades frías y una recuperación lenta del pliegue cutáneo.
En la crianza de becerras, esperar a que estos signos sean evidentes puede significar llegar tarde.
La hidratación también forma parte del manejo preventivo
En esta granja se incorporó Tryadd Fix dentro del programa de alimentación líquida durante los primeros días de vida. Se trata de un reconstituyente en polvo que aporta electrolitos y contribuye a conservar el equilibrio hidroelectrolítico del organismo.
La dosis utilizada fue de 40 gramos por becerra al día, mezclados con la leche, durante un programa de 15 días. Su aplicación debe adaptarse a las condiciones sanitarias y al protocolo definido por el médico veterinario o responsable técnico de cada unidad de producción.
Este tipo de apoyo no reemplaza el calostro de calidad, la higiene, el diagnóstico ni el tratamiento veterinario. Tampoco corrige por sí solo errores en la preparación de la leche, en la limpieza de los utensilios o en el ambiente de las becerras.
Su función es acompañar el manejo, ayudando a prevenir desequilibrios y a recuperar parte de los electrolitos y la energía que pueden perderse durante cuadros digestivos leves o moderados.
La principal herramienta sigue siendo la observación
La visita dejó una conclusión sencilla: la diarrea neonatal no debe manejarse únicamente como una emergencia.
Registrar cuándo aparecen los primeros casos, observar diariamente a cada becerra, controlar el consumo de leche, revisar la higiene y actuar antes de que la deshidratación avance puede cambiar el resultado de toda la etapa de crianza.
En una granja, prevenir no significa utilizar más productos. Significa observar mejor, decidir antes y entender que los primeros días de vida determinan buena parte del futuro productivo del animal.
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Autores:
Mariana Álvarez
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