Mezclas de festuca y alfalfa: el diseño de siembra como clave para maximizar la producción de forraje
Publicado:28 de enero de 2026
Fuente:Eduardo Calistro
En los sistemas productivos de Uruguay, la búsqueda de una pastura equilibrada que mantenga su vigor durante todo el año es un desafío constante. Un reciente estudio liderado por F. Gutiérrez y un equipo de investigadores del INIA y PGG Wrightson Seeds, presentado en la XXVIII Reunión de ALPA y el 8vo Congreso de AUPA, arroja luz sobre cómo la disposición espacial de las semillas puede cambiar radicalmente los resultados. El trabajo, titulado "Producción de forraje de mezcla de festuca mediterránea línea experimental IGP5 con alfalfa en diferentes sistemas de siembra", analiza cuatro años de datos acumulados en la región de Colonia (Link al trabajo).
El corazón de la investigación radica en la combinación de una festuca mediterránea (línea IGP5), conocida por su alta productividad invernal y semi-dormancia estival, con alfalfa (cv. Estanzuela Chaná). El objetivo era claro: ¿podemos mejorar la producción total simplemente cambiando la forma en que sembramos? Para ello, compararon tres estrategias: la siembra convencional en línea, un sembrado cruzado a 90 grados y un novedoso sembrado cruzado a 30 grados.
Los resultados son reveladores para el productor que busca estabilidad. La estrategia de siembra cruzada a 30 grados (Estrategia C) se posicionó como la gran ganadora, alcanzando una producción acumulada de 59.923 kg de materia seca por hectárea a lo largo de los cuatro años del ensayo. Este sistema no solo superó levemente a la siembra convencional, sino que demostró una superioridad marcada frente al cruzamiento a 90 grados, que terminó siendo la opción menos productiva del grupo.
La clave del éxito en la siembra a 30 grados parece residir en la complementariedad espacial. Durante el otoño e invierno, la festuca tomó el protagonismo aportando hasta el 45% del forraje total, cubriendo el bache productivo que suele dejar la alfalfa en épocas frías. Al llegar la primavera y el verano, la alfalfa se expresó en su máximo potencial. Esta alternancia estacional permitió alcanzar un promedio anual de producción muy alto, con picos que superaron los 20.000 kg de materia seca por hectárea en el tercer año de vida de la pastura.
Para el profesional y el académico, este estudio subraya que la densidad de siembra (15 kg/ha de festuca y 12 kg/ha de alfalfa) es solo una parte de la ecuación. La distribución geométrica en el lote influye directamente en la competencia entre especies y en la capacidad de la mezcla para resistir el paso del tiempo. De hecho, hacia el cuarto año, todas las estrategias mostraron una caída lógica en la producción, pero la siembra a 30 grados mantuvo una mejor estructura, permitiendo un aprovechamiento más eficiente de los recursos del suelo y la luz solar.
En definitiva, el manejo del espacio en el momento de la implantación parece ser una herramienta de "bajo costo" con un impacto directo en la longevidad y el rendimiento de la rotación larga. La combinación de genéticas mediterráneas con leguminosas de alta calidad, distribuidas de forma inteligente, se perfila como el estándar para quienes buscan maximizar los kilos de carne producidos por hectárea.
¿Considera que la complejidad operativa de realizar una siembra cruzada a 30 grados se compensa con el incremento productivo obtenido en el largo plazo?