La avena forrajera es un cereal invernal sembrado en densidades puras de 200 a 240 kg/ha (480 a 576 semillas/m²) para pastoreo o 140 kg/ha para ensilaje. Su aprovechamiento requiere ingresar antes de elongar el primer nudo sobre el suelo, manteniendo remanentes de 5 cm en otoño y 15 cm en invierno y primavera. [1][2][18][13][19][21][25][30]
- Desafío Técnico y Causa Primaria: El manejo de la avena forrajera (Avena sativa) en ganado vacuno previene la intoxicación por nitratos y la pérdida de digestibilidad por madurez.
- Impacto Cuantitativo: El avance de madurez reduce la proteína bruta del 18% al 7% y la digestibilidad del 67% al 54%, mientras que la siembra temprana en febrero aporta entre 1000 y 2000 kg MS/ha adicionales en otoño, alcanzando productividades de 6030 a 7200 kg MS/ha.
- Protocolo de Intervención Verificado: Inocular con 500 cc de Azospirillum brasilense por 100 kg de semilla, aplicar 50 kg/ha de urea en macollaje y tras el corte, restringir el pastoreo a turnos vespertinos de cinco horas y cosechar para reserva con 35% a 40% de materia seca a 5-7 cm de altura.
La densidad de siembra de avena forrajera (Avena sativa) varía de 200 a 240 kg/ha para pastoreo invernal puro y 140 kg/ha para ensilaje puro, reduciéndose a 40-100 kg/ha en consociaciones con cereales o leguminosas. [1][2]
Densidades y esquemas de siembra de avena forrajera según destino y consociación.
| Destino Forrajero / Especie | Composición de la Mezcla | Dosis de Siembra (kg/ha) | Época y Sistema de Siembra | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Pastoreo invernal puro (Avena sativa) | Avena sativa pura | 200 a 240 kg/ha (480-576 semillas/m²) | Enero a marzo; cero labranza en línea o al voleo | [1], [2] |
| Pastoreo invernal puro (Avena strigosa) | Avena strigosa pura | 80 a 120 kg/ha | Enero a marzo; cero labranza en línea o al voleo | [1] |
| Ensilaje puro (Avena sativa) | Avena sativa pura | 140 kg/ha | Junio a septiembre; cero labranza o convencional (hileras a 12-15 cm) | [2] |
| Consociación con ballicas | Avena + Ballica anual (diploide o tetraploide) | 80 kg/ha avena + 25 kg/ha ballica diploide (o 30 kg/ha tetraploide) | Siembra de verano u otoño para pastoreo invernal | [1], [2] |
| Consociación con vicia (ensilaje o pastoreo) | Avena + Vicia | 80 kg/ha avena + 40 kg/ha vicia | Siembra para pastoreo o ensilaje | [1], [2] |
| Consociación con arveja para ensilaje | Avena + Arveja | 40 kg/ha avena + 160 kg/ha arveja | Siembra orientada a conservación y ensilaje | [2] |
| Consociación con cereales pequeños | Avena + Centeno | 100 kg/ha avena + centeno | Siembra de verano para primer pastoreo en menos de 40 días | [1] |
Para planteos orientados exclusivamente al pastoreo invernal mediante siembras de verano, la densidad de semilla de Avena sativa en rodales puros debe calibrarse entre 200 y 240 kg/ha, lo que representa una población objetivo de 480 a 576 semillas por metro cuadrado. Por su parte, cuando el destino del verdeo se planifica únicamente para la elaboración de ensilaje en siembras situadas entre los meses de junio y septiembre, la dosis recomendada para siembras puras desciende a 140 kg/ha. En este planteo de conservación forrajera, ya sea bajo esquemas de labranza convencional o en siembra directa sin remoción (cero labranza), se indica establecer una distancia entre hileras de 12 a 15 cm para propiciar una estructura homogénea del cultivo. [1][2]
Al integrar la avena en consociaciones forrajeras, la dosis de semilla se ajusta en función del hábito de crecimiento y el propósito del cultivo asociado. En mezclas con ballicas de rotación corta, la proporción de avena se reduce a 80 kg/ha (equivalente a 192 semillas/m²), integrando como complemento forrajero 25 kg/ha de ballica diploide o 30 kg/ha de ballica tetraploide. En el caso de consociaciones con leguminosas trepadoras con destino a ensilaje, la tasa de avena se dosifica en 80 kg/ha combinada con 40 kg/ha de vicia, o alternativamente en 40 kg/ha de avena junto a 160 kg/ha de arveja. Asimismo, cuando se establece en mezclas con otros cereales de grano pequeño como el centeno, la densidad de avena se reduce a 100 kg/ha, permitiendo conseguir una adecuada cobertura del terreno y disponibilidad de pastoreo en menos de 40 días. [1][2]
En el caso específico de optar por la especie Avena strigosa para esquemas de pastoreo invernal, el requerimiento de semilla varía entre 80 y 120 kg/ha, dependiendo de si el sistema de implantación se efectúa en línea o al voleo sobre el potrero. Junto con la correcta dosificación física, es fundamental proteger la viabilidad inicial del stand de plántulas frente a adversidades bióticas presentes en el suelo. En lotes que presentan riesgo o infestaciones de insectos de suelo que puedan perjudicar el nacimiento, se indica la protección de las semillas mediante curado previo con imidacloprid en dosis reguladas de 60 a 100 cc por cada 100 kg de semilla. [1]
El momento de siembra constituye un determinante central del rendimiento forrajero estacional. Las siembras tempranas programadas en el mes de febrero permiten generar una producción otoñal superior a los 2000 kg MS/ha, consolidando una diferencia productiva estacional a favor de entre 1000 y 2000 kg MS/ha en comparación con los verdeos establecidos en marzo. Sin embargo, ante restricciones de humedad y escenarios de sequía, el calendario de siembra cuenta con flexibilidad para postergarse desde principios de febrero hasta los meses de julio o agosto, según el objetivo forrajero final del lote. Ante esta falta de agua, resulta indispensable hacer coincidir la labor de implantación con un pronóstico de precipitaciones cercano que cuente con alta probabilidad. [3][4][5]
Para agilizar las labores en barbechos o sobre rastrojos de maíz y soja antes de la cosecha, la siembra al voleo representa una alternativa viable de implantación forrajera. Para llevar a cabo esta modalidad a mediados de febrero, se recurre a la adaptación de pulverizadores agrícolas acoplados con fertilizadoras de platos movidas por sistemas hidráulicos, transitando sobre las huellas previas del cultivo estival. Esta técnica permite alcanzar hasta un 90% de seguridad en la emergencia de la avena, aprovechando la protección superficial y el microclima favorable que brinda el canopeo vegetal de la soja antes de perder sus hojas. [6][7]
"Las siembras tempranas tienen un riesgo implícito por falta de agua, que es el principal factor que lleva a retrasar las siembras. Mi recomendación es sembrar, si se va a sembrar temprano, con un pronóstico de agua cercano de alta probabilidad." — Fernando Alfredo Lattanzi [5]
La dosis de fertilizante en avena integra una base fosforada y aportes nitrogenados fraccionados con urea (50 a 200 kg/ha), optimizables con biofertilización de Azospirillum brasilense y enmiendas minerales en suelos volcánicos. [8][9][1][10]
Esquemas de fertilización mineral y biológica en avena
| Ambiente o Destino | Fertilización de Base | Aporte Nitrogenado | Pautas de Manejo | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Verdeo de pastoreo (Sauce, Corrientes) | 100 kg/ha superfosfato al voleo u 80 kg/ha fosfato diamónico (PDA) | 50 kg/ha de urea en macollaje y 50 kg/ha post-corte / post-pastoreo | Fraccionamiento post-utilización para acelerar rebrote | [8], [9] |
| Biofertilización de semilla | 500 cc de inoculante (1 x 10^9 UFC/ml) por 100 kg de semilla | Permite reducir entre 25% y 50% la dosis de nitrógeno químico | Siembra en menos de 6-8 h; incompatibilidad estricta con Carboxin | [11], [10], [12], [13] |
En esquemas de verdeos invernales, el suministro estratégico de nitrógeno resulta un factor indispensable para evitar caídas drásticas en el rendimiento y asegurar entre 2 y 3 toneladas de pasto en el período crítico de mayo y junio, permitiendo acumular de 4 a 10 toneladas totales de forraje a lo largo de la campaña. En la región de Sauce, Corrientes, los protocolos evaluados para avena forrajera establecieron una fertilización basal con 100 kg/ha de superfosfato distribuido al voleo, complementada con dos aplicaciones de 50 kg/ha de urea: la primera orientada durante la etapa de macollaje y la segunda aplicada inmediatamente posterior al primer corte. Asimismo, para lotes comerciales destinados a avena blanca en dicha localidad, se determinó el uso de 80 kg/ha de fosfato diamónico (PDA) a la siembra como fertilización inicial de base, efectuando un refuerzo nitrogenado de 50 kg/ha de urea después del primer pastoreo para elevar la disponibilidad efectiva del nutriente. [14][8][9]
En los suelos volcánicos del sur de Chile destinados a avena para ensilaje, la corrección de la acidez edáfica constituye un paso crítico preliminar, empleando enmiendas de cal (a razón de 0,15 puntos de pH por tonelada) o dolomita (0,2 puntos de pH por tonelada), a lo que se debe sumar la adición de 4 kg de carbonato de calcio por cada kilogramo de nitrógeno amoniacal para neutralizar su efecto acidificante. Sobre estas condiciones particulares, la fertilización de base recomendada para la confección de ensilaje contempla el aporte de 100 kg de P2O5/ha, 59 kg de K2O/ha, 30 kg de MgO/ha y 30 kg de S/ha, junto con micronutrientes específicos como boro y zinc. La nutrición nitrogenada en este planteo se gestiona de forma fraccionada en post-emergencia, respetando un techo agronómico fijado en 92 kg de N/ha, lo que equivale a una dosis máxima de 200 kg de urea/ha. [1]
La incorporación de tecnologías biológicas representa una herramienta clave para complementar la nutrición química tradicional. La inoculación de las semillas de avena con Azospirillum brasilense promueve activamente el desarrollo del sistema radicular y expande el volumen de exploración en el perfil del suelo, lo cual permite reducir las dosis de fertilización nitrogenada aconsejadas entre un 25% y un 50% sin resignar rendimiento en comparación con esquemas completos. La efectividad de esta práctica fue contrastada en ensayos conducidos en la provincia de Santa Fe, donde la avena inoculada con este microorganismo alcanzó incrementos en la producción de materia verde del 64% a los 30 días posteriores a la siembra, del 36% a los 50 días y un destacado incremento del 174% a los 75 días post-siembra respecto a las parcelas testigo que no recibieron tratamiento biológico. [10][15]
Para lograr una colonización radicular óptima, el protocolo de inoculación requiere respetar pautas de dosificación y tiempos de siembra rigurosos. La recomendación técnica puntualiza la aplicación de 500 cc de inoculante comercial en formulación líquida, con una concentración de 1 x 10^9 unidades formadoras de colonias (UFC) por mililitro, por cada 100 kg de semilla de avena forrajera. Dado que la viabilidad del microorganismo decrece con rapidez en contacto con el ambiente exterior, el tiempo transcurrido entre la inoculación y la efectiva siembra en el potrero no debe superar una ventana de 6 a 8 horas. No obstante, si se incorporan productos protectores directamente en el caldo bacteriano, la supervivencia de la bacteria sobre la semilla puede extenderse de manera segura por más de 5 días. [11][13]
Un factor determinante en el manejo integrado de la semilla consiste en la compatibilidad sanitaria con los productos fitoterápicos aplicados. Aunque diversos tratamientos curasemillas convencionales pueden coexistir con los bioestimulantes bacterianos, los fungicidas terapéuticos formulados a base de Carboxin resultan estrictamente incompatibles con Azospirillum brasilense. Su empleo en mezclas de tanque o en tratamientos combinados sobre la avena desencadena una mortandad bacteriana severa que anula los beneficios fisiológicos esperados en la colonización radicular y la absorción nutricional, por lo que su uso conjunto debe evitarse de manera categórica. [12]
"Podemos usar los verdeos. Tenemos el silaje de maíz, tenemos los granos, tenemos los concentrados para darle al verdeo lo que le falta. Ya sabemos lo que le falta. Los verdeos no son un ente aislado. Así que sí los podemos usar. Y está claro que los podemos usar. Y podemos tener el mismo aporte de carbono al suelo que teníamos sin usarlos. Pero hay un secretito: tenemos que ponerle nitrógeno." — Oscar Darío Bertín [14]
El pastoreo de avena por horas optimiza el aprovechamiento forrajero al programar el ingreso vespertino con mayor concentración de carbohidratos, regulando remanentes de 5 a 15 cm y empleando piquetes de descanso en campo natural. [16][17][18][19]
Pautas de manejo del pastoreo de avena y control de riesgos metabólicos
| Aspecto de Manejo | Recomendación Técnica | Parámetro Operativo / Rango | Objetivo Productivo | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Horario de pastoreo | Ingreso vespertino post-mediodía | 5 horas diarias (12:00 a 17:00 h) | Maximizar carbohidratos solubles (hasta 25%) y aumentar consumo de MS a 15,4 kg/animal/día | [16], [17], [19] |
| Altura de remanente (otoño) | Manejo frecuente con baja acumulación | Aproximadamente 5 cm | Asegurar rebrote rápido y maximizar productividad otoñal antes de elongación del nudo | [18] |
| Altura de remanente (invierno/primavera) | Manejo aliviado con acumulación | Hasta 15 cm | Optimizar rendimiento de forraje sin comprometer calidad del verdeo | [18] |
| Descanso y protección del verdeo | Encierre en piquete de campo natural | Resto del día y noche (rotación 6 días uso / 60 descanso) | Aporte del 18% de forraje y mitigación de daño por bosteo y pisoteo | [17] |
| Control de nitratos en suelo fértil | Rezago prolongado y suplementación | Evitar pastoreo con animales hambrientos o bajo estado | Prevenir intoxicación y mortandad por exceso de nitritos y nitratos | [1] |
Al evaluar los verdeos de invierno, se observa que en el pastoreo inicial el forraje presenta un bajo tenor de materia seca, situado en torno al 15%, y un contenido elevado de proteína bruta que promedia el 21%. Esta composición genera un claro desbalance nutricional frente a los reducidos niveles de carbohidratos solubles disponibles por la mañana. Para equilibrar esta relación, el pastoreo vespertino permite aprovechar una mayor concentración de carbohidratos solubles en la planta de avena, alcanzando un 25% hacia las 16:00 frente al 20% registrado a las 8:00. Esta acumulación de azúcares, junto con el menor contenido de agua en los tejidos vegetales durante la tarde, estimula el consumo de materia seca por parte del animal, incrementándolo de 11 a 15,4 kg/animal/día. [16][19]
La incorporación del campo natural como piquete de descanso cumple una función estratégica en el planteo forrajero, aportando el 18% del forraje disponible total. Dicha rutina preserva el verdeo al evitar el deterioro excesivo provocado por el pisoteo, las deyecciones por bosteo y el aplastamiento en zonas de dormidero, especialmente crítico durante días lluviosos. Bajo este esquema de pastoreo por horas implementado sobre lotes de avena blanca variedad Cristal INTA y utilizando altas cargas de 6,6 a 9,3 terneros/ha, se alcanzaron ganancias de peso medias de 0,636 kg/animal/día, registrándose variaciones dentro de un rango de 0,353 a 1,200 kg/animal/día. [17]
El control de la defoliación en la avena forrajera requiere ajustar la altura del remanente de acuerdo con la época del año: durante el otoño se aconseja un manejo frecuente dejando cerca de 5 cm, mientras que en invierno y primavera se recomienda permitir una mayor acumulación vegetal dejando hasta 15 cm de remanente para optimizar el rendimiento. Asimismo, la entrada de los animales debe concretarse antes de que se produzca la elongación del primer nudo sobre el nivel del suelo. De esta forma, se evita la senescencia foliar acelerada y se previene la pérdida de calidad vinculada al incremento prematuro de la materia seca. [18]
En situaciones donde el cultivo se implanta sobre suelos de alta fertilidad con presencia de nitrógeno residual, la avena puede acumular concentraciones peligrosas de nitratos y nitritos que amenazan la salud del rodeo. Para prevenir intoxicaciones que puedan resultar fatales en bovinos, se debe extender el período de rezago del potrero tras realizar la fertilización nitrogenada, favoreciendo la asimilación del elemento en la planta. Como resguardo complementario, resulta imprescindible suministrar suplementos ricos en carbohidratos para asistir la función ruminal y evitar de forma estricta que animales hambrientos ingresen directamente a consumir estos verdeos de riesgo. [1][16]
"El pastoreo de avena por horas permite maximizar la eficiencia del forraje al asegurar que los animales no ingresen con el rumen vacío y aprovechen el momento del día con mayor concentración de carbohidratos en la avena." — Celina Borrajo [16]
El momento de corte de la avena para ensilaje se define entre el estado de panoja embuchada para priorizar proteína en dietas de alta exigencia, o en grano pastoso con 35% a 40% de materia seca para maximizar volumen y energía. [1][20][21]
Composición nutricional comparativa de presentaciones de ensilaje de avena (Hugo Ferlini)
| Presentación del Ensilaje | Materia Seca (MS) | Proteína Cruda (PB) | Digestibilidad (DIVMS) | Fibra Detergente Neutro (FDN) | Energía Metabolizable (EM) | Referencia |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Grano pastoso | 70% | 11.5% | 69% | 31% | 2.48 Mcal/kg MS | [22] |
| Planta entera (picado grueso) | 18.8% | 20.1% | 66.4% | 63% | 2.39 Mcal/kg MS | [22] |
La determinación del corte debe ajustarse estrictamente a los requerimientos del lote destinatario. Para animales de alta demanda nutricional, tales como vacas lecheras con producciones que superan los 25 a 30 L/día y terneros en recría de hasta 250 kg, el corte en panoja embuchada provee la mayor calidad de forraje para heno o silaje, requiriendo únicamente la suplementación con granos para equilibrar el almidón de la ración. A medida que progresa la madurez fenológica de la pastura, el valor nutritivo experimenta una drástica alteración: el contenido de proteína bruta desciende del 18% al 7%, la fracción de fibra detergente neutra se incrementa del 35% al 48%, y la digestibilidad global de la materia seca cae significativamente del 67% al 54%. [1][20]
Para sistemas que buscan maximizar el volumen y la energía de conservación, la cosecha de avena para ensilaje o henilaje debe efectuarse cuando el forraje alcanza entre 35% y 40% de materia seca, punto óptimo que coincide con el estado de grano pastoso y facilita tanto una compactación adecuada como una rápida anaerobiosis en la estructura de acopio. Si la avena se corta en estados fenológicos más inmaduros, se requiere implementar un pre-marchitado previo para reducir el exceso de humedad en la biomasa y evitar fermentaciones butíricas perjudiciales en el silo. Asimismo, la siega de avena forrajera destinada a heno o silo debe realizarse manteniendo una altura de corte de 5 a 7 cm del suelo con el fin de proteger las coronas y yemas basales para asegurar rebrotes vigorosos. [1][21]
El éxito en la obtención de reservas voluminosas depende también de la planificación varietal y del planteo de aprovechamiento agronómico. Para la elaboración de reservas forrajeras de heno o silo, se recomienda el uso de cultivares de avena forrajera de ciclo largo, como Estanzuela 1095A o RL 115, manejados sin pastoreo intermedio para permitir una acumulación íntegra de materia seca. Esta exclusión del diente del animal durante todo el ciclo vegetativo evita la remoción de macollos y el estrés mecánico en la planta, garantizando que el cultivo concentre todo su potencial fisiológico en la generación de biomasa digestible hasta el momento preciso del picado o segado. [23]
Durante la confección del forraje conservado húmedo, el uso de aditivos químicos y biológicos optimiza notablemente el perfil nutritivo y la cinética de conservación. La adición de 2 a 3 kg de urea por tonelada de materia verde incrementa el contenido proteico del silo de pasto, mientras que la melaza diluida 1:1 en agua provee azúcares solubles para alimentar la fermentación láctica anaeróbica. Paralelamente, el uso de inoculantes biológicos formulados con bacterias homofermentativas como Pediococcus pentosaceus y Lactobacillus plantarum acelera la producción de ácido láctico y reduce velozmente el pH del medio, bloqueando el desarrollo de hongos y bacterias patógenas indeseables. [24]
Para sistemas de pequeña escala sin maquinaria pesada, el forraje debe picarse a un tamaño mínimo de 3 cm, compactarse vigorosamente en tambos o recipientes manuales y sellarse herméticamente, reduciendo las pérdidas de ensilaje al 4-5% respecto al 20-30% típico de silos mal confeccionados. La expulsión absoluta del oxígeno es un principio biológico indispensable sin importar el tamaño del recipiente, puesto que la presencia de aire residual debida a una compactación deficiente o a la rotura del plástico propicia una fermentación aeróbica destructiva y la consecuente generación de bolsas infladas por descomposición del forraje. [25][26]
"Para animales de altos requerimientos, vacas lecheras de alta producción (mayor de 25-30 litros/vaca/día) y terneros en plena etapa de crecimiento (hasta los 250 kg de peso vivo), el momento de corte que permite la máxima calidad del forraje, tanto para heno como para silaje de planta entera, es en panoja embuchada." — Aníbal Fernández Mayer, Daniel Larrea, Andrea Bolleta, Mónica Tulesi y Sebastián Lagrange [20]
El control de la roya de la hoja en avena forrajera combina la selección genética entre Avena sativa y Avena strigosa con prácticas culturales como el pastoreo intenso para eliminar tejido vegetal infectado. [27][28]
Comportamiento agronómico y sanitario comparado entre especies de avena forrajera
| Especie Forrajera | Ciclo y Distribución del Rendimiento | Comportamiento Sanitario y Manejo Foliar | Referencia |
|---|---|---|---|
| Avena strigosa (avena negra) | Ciclo muy corto; mayor producción de materia seca concentrada en el primer corte invernal | Diversidad en respuesta ambiental y sanitaria; equilibra el rendimiento acumulado frente a materiales blancos al fin de ciclo | [28], [8] |
| Avena sativa (avena blanca y amarilla) | Mayor producción de forraje en los cortes sucesivos al inicial; ciclo más extendido | Susceptible a roya de la hoja (severidad ~2 en escala 0-4); el pastoreo intenso remueve tejido enfermo y reduce la infección | [27], [9], [28], [8] |
Esta patología foliar constituye la principal enfermedad en los verdeos de avena forrajera, donde niveles extremos de susceptibilidad sanitaria pueden comprometer severamente el aprovechamiento del forraje. En este contexto, dentro de la especie Avena sativa coexisten las variedades botánicas byzantina (avena amarilla) y sativa (avena blanca), las cuales evidencian una marcada diversidad tanto en sus ciclos de desarrollo vegetativo como en su vulnerabilidad frente a las infecciones de roya de la hoja. [28]
Asimismo, Avena strigosa (conocida comúnmente como avena negra) presenta diferencias fisiológicas y productivas notables al compararse con Avena sativa. Este cereal se caracteriza por poseer un ciclo muy corto y concentrar una mayor proporción de forraje disponible durante el primer corte del invierno, equiparando finalmente hacia el término del ciclo productivo el volumen acumulado obtenido por los cultivares de avena blanca. [28][8]
En lotes comerciales donde la presión del patógeno se intensifica, el pastoreo actúa como una alternativa de control mecánico del inóculo. En un lote de avena blanca evaluado en San Ramón, Sauce, se registró incidencia de roya de la hoja con una severidad cercana a 2 en una escala de 0 a 4 a partir del segundo pastoreo en agosto. La implementación de un pastoreo intenso con terneros permitió remover mecánicamente el material foliar enfermo, logrando disminuir la incidencia de la enfermedad sin hacerla desaparecer por completo. No obstante, la baja producción primaveral registrada en estos verdeos puede estar directamente vinculada a dicha incidencia tardía de roya de la hoja, aun cuando el cultivo haya alcanzado producciones acumuladas superiores a los 6000 kg MS/ha. [27][9]
El comportamiento sanitario también responde a las variaciones climáticas regionales. En Sauce, durante el otoño e invierno secos registrados en 2009, el déficit hídrico prolongado provocó retrasos en la siembra y limitó el crecimiento inicial de la avena y el raigrás. Sin embargo, estas condiciones de sequía contribuyeron positivamente a mantener una excelente sanidad foliar, cursando todo el ciclo productivo sin la aparición de lesiones de roya en las plantas. [8]
"El pastoreo intenso permitió remover el material enfermo, con lo cual la incidencia de roya disminuyó, sin llegar a desaparecer." — Tec. Agrop. Carlos Maidana, Ing. Zoot. Pablo Barbera; Ing. Agr. Celina Borrajo; Sr. Ricardo Ramírez; Tec. Agrop. Julio Benítez; y Pto. Patricio Zapata. [27]
La avena forrajera ofrece alta digestibilidad hasta el estado de grano pastoso, pero en terneros Holando deslechados con capacidad ruminal reducida requiere suplementación energética con grano de maíz para sostener ganancias de peso adecuadas. [29][30]
Comparación de esquemas de suplementación con maíz en terneros Holando deslechados sobre avena
| Tratamiento de suplementación | Asignación de avena | Dosis de maíz partido | Horario de suministro | Ganancia Media Diaria (GMD) | Referencia |
|---|---|---|---|---|---|
| Suplementación diaria (T1) | 2% del PV | 0,7% del PV diario | 2 tomas (8:30 y 16:00 h) | 0,500 ± 0,033 kg/día | [30] |
| Suplementación infrecuente (T2) | 2% del PV | 1,0% del PV (lunes a viernes) | 2 tomas (8:30 y 16:00 h) | 0,451 ± 0,034 kg/día | [30] |
En evaluaciones desarrolladas por el INTA Bordenave sobre cultivos de avena sin afectación por heladas, se determinó que la proteína bruta desciende a medida que avanza el ciclo fenológico, registrando valores cercanos al 8% en grano lechoso y cayendo al 7% en grano duro. Al mismo tiempo, el contenido de almidón se eleva significativamente desde un 2,52% durante la floración hasta alcanzar un 11,80% al llegar a la fase de grano duro. Por su parte, la digestibilidad in vitro de la materia seca (DIVMS) logra sostenerse en niveles adecuados de 68,22% en grano lechoso y de 64,25% en grano pastoso, decayendo de manera sustancial hasta el 58,25% cuando la planta alcanza el estado de grano duro. [29]

Esta composición nutricional adquiere relevancia crítica al alimentar terneros Holando menores a un año, los cuales combinan requerimientos nutricionales elevados con una capacidad ruminal incipiente, lo que condiciona tasas de desarrollo subóptimas si consumen forraje de manera exclusiva. En terneros Holando deslechados asignados a pastoreo de avena al 2% de su peso vivo, la suplementación infrecuente con maíz partido al 1% del peso vivo suministrada de lunes a viernes reportó una ganancia media diaria de 0,451±0,034 kg/día, comportamiento estadísticamente comparable al esquema de suplementación diaria al 0,7% del peso vivo, que alcanzó 0,500±0,033 kg/día. Cabe destacar que la ganancia observada en estos terneros lecheros de 105 kg de peso vivo inicial resultó menor a 500 g/animal/día, diferenciándose marcadamente del desempeño en terneros Hereford de 200 kg, cuya ganancia media diaria superó los 500 g/día al recibir afrechillo de arroz. [30]
En el aprovechamiento integral del cereal, el grano de Avena sativa cuenta con una cascarilla integrada por lema y palea que conforma alrededor del 32% del peso total del grano entero, ofreciendo un perfil rico en minerales y vitaminas sumamente valorado tanto en rodeos lecheros como en dietas de avena para caballos, complementado con una paja que sobrepasa a la de trigo en palatabilidad y calidad nutritiva. Asimismo, el suministro de pacas de avena con grano constituye una alternativa eficiente para aportar fibra y energía durante el engorde de rumiantes como borregos, requiriendo un racionamiento calibrado y preciso cuando se destina a terneros jóvenes a fin de impedir alteraciones digestivas. [31][32]
La producción forrajera de este verdeo ha sido validada en lotes comerciales del departamento de Sauce, en Corrientes, donde la avena blanca alcanzó rindes acumulados destacados de 6030 kg MS/ha en el establecimiento San Ramón y de 6663 kg MS/ha en San Juan. En evaluaciones bajo régimen de parcelas de corte dentro de la misma región, el material confirmó su potencial invernal logrando registros de hasta 7200 kg MS/ha acumulados a través de tres aprovechamientos estacionales. [9][17]
"Adicionalmente, hay evidencias de que una nutrición inadecuada en las primeras semanas de vida, afecta las ganancias en la siguiente etapa de crecimiento (Mattiauda et al., 1998)." — Ruggia A.*, Clara P., del Pino M.L. y Ciappesoni G. [30]
La elección de cultivares de avena sativa debe fundamentarse en el porte de la planta, sus requerimientos de frío y la estabilidad de rendimiento evaluada en cada zona agroecológica para encadenar eficientemente la oferta forrajera. [33][34][35]
Comportamiento productivo y adaptación regional de cultivares de avena según ensayos de INTA
| Localidad Evaluada | Cultivares Más Adaptados | Otros Cultivares Destacados | Criterio de Evaluación | Referencia |
|---|---|---|---|---|
| Bordenave (Sudoeste de Buenos Aires) | Pilar INTA y Graciela INTA | Violeta INTA, Aurora INTA | Alta producción combinada con menor desvío estándar de rendimiento relativo (estabilidad) | [33] |
| Barrow (Sudeste de Buenos Aires) | Violeta INTA, Rocío INTA y Millauquén INTA | Bonaerense Calén, Graciela INTA, Boyera | Máximo rendimiento forrajero y adaptación a las condiciones edafoclimáticas locales | [33] |
| Paraná (Entre Ríos) | Bonaerense Calén | Violeta INTA, Aurora INTA, Rocío INTA, Graciela INTA | Mayor adaptación específica del cultivar al ambiente de la región entrerriana | [33] |
Los cultivares para verdeos de invierno se clasifican morfológicamente en dos grupos según su hábito de crecimiento y aptitud operativa. Por un lado, se encuentran los genotipos de porte erecto y rápido desarrollo inicial, como Tambera FA, Boyera FA, Máxima INTA, INIA Tucana, Don Víctor INTA, INIA Polaris, Rocío INTA y Gigante Tranqueña, que resultan idóneos para iniciar los encadenamientos forrajeros, aunque muestran una baja capacidad de recuperación post-pastoreo y marcada susceptibilidad ante heladas severas. Por otro lado, los cultivares de porte semirrastrero y crecimiento moderado, entre los que se cuentan Bonaerense Payé, Buck Epecuén, Cristal INTA, Suregrain, Millauquén INTA, Pilar INTA, Bonaerense INTA Calén, Pionera FA, Bonaerense INTA Maja, Aurora INTA, Soberana, Milagros INTA y Bonaerense INTA Canai, desarrollan abundantes macollos basales que aseguran un rebrote vigoroso y mayor estabilidad productiva. En cuanto a sanidad y respuesta ambiental, existen notables contrastes varietales: Máxima INTA, INIA Tucana e INIA Polaris exhiben alta resistencia a royas; Cristal INTA, Pilar INTA y Millauquén INTA toleran bajas temperaturas, mientras que Rocío INTA destaca por su resistencia al pulgón verde de los cereales. [34]
La interacción genotipo-ambiente condiciona de forma directa la fenología reproductiva y la duración de la oferta de pasto. Los cultivares de ciclo muy corto inducen rápidamente el panojado, lo cual limita su volumen de forraje acumulado y restringe su aprovechamiento estacional. En contraste, cultivares de ciclo largo como Estanzuela 1095A exigen requerimientos de frío o fotoperíodo para demorar la floración hacia el mes de julio, extendiendo sustancialmente la fase vegetativa forrajera. En cultivares de ciclo intermedio como INIA Columba, es fundamental concretar un pastoreo temprano en siembras tempranas para impedir la inducción floral prematura. En términos productivos, la avena forrajera ofrece una amplia flexibilidad de uso, permitiendo el pastoreo en diversos estados fenológicos como macollaje, encañado, floración o granado, además de ser apta para confección de rollos o cosecha de semilla, aun cuando manifiesta sensibilidad térmica ante heladas intensas y puede presentar riesgo de hipomagnesemia en los animales. [35][36]
La cuantificación rigurosa de la estabilidad forrajera en cultivares de avena se establece mediante el método de Yau y Hamblin a través del cálculo del Rendimiento Relativo (RR = 100 x Rij / R.j). En este modelo, el desvío estándar de los valores relativos de rendimiento define con precisión el grado de estabilidad, permitiendo individualizar aquellos genotipos que conjugan un alto promedio relativo con una reducida dispersión ambiental. En evaluaciones realizadas en Argentina, los cultivares con mayor producción total de forraje fueron Violeta INTA con un RR de 113 y desvío de 13.5, Aurora INTA con RR de 111 y desvío de 16.6, Graciela INTA con RR de 109 y desvío de 12.0, Pilar INTA con RR de 107 y desvío de 11.4, y Bonaerense Calén con RR de 106 y desvío de 15.9, sobresaliendo especialmente Graciela INTA y Pilar INTA por su superior estabilidad agronómica. [33]
Los ensayos de evaluación conducidos por el INTA revelan claras diferencias de adaptabilidad local entre cultivares según la subregión agroecológica. En la localidad de Bordenave, en el sudoeste bonaerense, los materiales que mostraron la mayor adaptación forrajera fueron Pilar INTA y Graciela INTA. Por su parte, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, en la zona de Barrow, los cultivares con mejor adaptación y rendimiento comprobado correspondieron a Violeta INTA, Rocío INTA y Millauquén INTA. En cambio, para el ambiente productivo de Paraná, en la provincia de Entre Ríos, el cultivar Bonaerense Calén se posicionó como el mejor adaptado frente a las condiciones agroecológicas evaluadas. [33]
La optimización del esquema forrajero requiere aplicar un ciclo de planificación estructurado en cuatro fases continuas: planificar detalladamente la elección de especie, cultivar, fecha de siembra y lote; concretar las labores agronómicas; verificar a campo el cumplimiento de las metas en volumen, calidad y oportunidad de entrega; y analizar mejoras para la campaña siguiente en función de la biomasa acumulada y el número de pastoreos obtenidos. Como parte de una gestión integrada, la rotación de estos verdeos invernales puede complementarse eficazmente con la incorporación de especies como cebada, triticale, trigo y centeno, las cuales no solo diversifican el perfil nutricional ofrecido al ganado sino que también promueven la conservación y salud estructural del suelo. [3][37]
"Tener opciones forrajeras para las épocas de escasez nos permite garantizar forrajes durante todo el año." — Ing. Agr. MSc PhD Rodrigo Zarza, Ing. Agr. PhD Federico Condón [3]
Q: ¿Cuántos kilos de semilla de avena por hectárea se deben sembrar? A: Para pastoreo invernal puro se siembran entre 200 y 240 kg/ha (o más de 200 kg/ha), y 80-120 kg/ha para Avena strigosa. Para ensilaje puro se utilizan 140 kg/ha. [2][1]
Q: ¿En qué mes se siembra la avena forrajera? A: Se recomienda sembrar en febrero (siembra temprana) para maximizar la producción forrajera de otoño, superando ampliamente a las siembras de marzo con diferencias de entre 1000 y 2000 kg MS/ha según los ensayos evaluados. [3][4]
Q: ¿Por qué el pastoreo de avena por horas maximiza la ganancia de peso? A: Porque evita que los animales ingresen con el rumen vacío y aprovecha la tarde, momento de mayor concentración de carbohidratos y menor agua en la avena. Este manejo logró ganancias de peso diarias promedio de 0,636 kg/animal/día en terneros. [16][17]
Q: ¿Cuál es el momento óptimo de corte de la avena para ensilaje o heno? A: Depende del objetivo: en panoja embuchada para máxima proteína y calidad en categorías de altos requerimientos; o en grano lechoso a pastoso (35% a 40% de materia seca) si se busca maximizar energía, volumen y asegurar una adecuada fermentación. [1][20][21]
Q: ¿Cómo se maneja la roya de la hoja en avena mediante el pastoreo? A: Mediante pastoreo intenso con altas cargas animales, lo que permite remover mecánicamente el forraje enfermo. Esta práctica disminuye la severidad e incidencia de la roya de la hoja en el lote, aunque no erradica por completo la enfermedad. [27][9]
Q: ¿Cómo prevenir la intoxicación por nitratos al pastorear avena? A: Se previene extendiendo los periodos de rezago para acumular materia seca, evitando que ingresen animales hambrientos, pastoreando por la tarde cuando aumentan los carbohidratos solubles y suplementando la dieta con fuentes de energía como granos o silaje de maíz. [1][19]
Este artículo fue construido utilizando exclusivamente conocimiento empírico validado de la comunidad de expertos:
Rolando Demanet Filippi, Cristian Canales Cartes, Juan Carlos García Diez: Avena (Avena sativa L.): Manual de cultivos suplementarios Cap. 1
Rolando Demanet Filippi: Forrajes suplementarios: Manual de Especies Forrajeras
Ing. Agr. MSc PhD Rodrigo Zarza, Ing. Agr. PhD Federico Condón: Planificación y siembra: las opciones para el otoño y el caso particular de la avena
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Tec. Agrop. Carlos Maidana: Producción de Avena y Raigras en Sauce. 2010
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Ruggia A., Clara P., del Pino M.L. y Ciappesoni G.: Efecto de la suplementación infrecuente en terneros Holando pastoreando avena
Martín R. Villanueva G.: Avena en la ganaderia
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Tomaso, J. C., Aquino, H., Gomez, P. C. y Gimenez, F. J. INTA EEA Bordenave: Adaptabilidad y Estabilidad Productiva de Cultivares de Avena (Avena sativa).
Téc. Prod. Agrop. Miguel Amigone: Verdeos de Invierno. Sugerencias para la correcta elección de cultivares, implantación y aprovechamiento.
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