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La influencia del veterinario en la adopción de la IATF

Publicado: 29 de junio de 2026
Fuente: MV Marcos Saint Martin / Asesor Técnico Comercial, Biogénesis Bagó
La IATF ya demostró su valor. El desafío ahora es lograr que más productores la adopten y, en ese camino, comunicar bien es tan necesario como ejecutar bien.
Hoy se realizan más de cuatro millones de protocolos de IATF por año en el país. Pero el dato más interesante no son esos cuatro millones de vientres inseminados, sino los millones que todavía no lo están. Ahí está la oportunidad, tanto para las empresas ganaderas como para el desarrollo profesional del veterinario.
Durante años el desafío fue demostrar que la técnica funcionaba. Esa discusión ya está superada: la IATF adelanta la preñez, concentra los partos y mejora la genética del rodeo, con una ecuación costo-beneficio cada vez más favorable. Si la tecnología está disponible, los resultados son conocidos y la cuenta económica cierra, ¿qué frena entonces su crecimiento? La respuesta probablemente esté en el tiempo y el método que dedicamos a comunicar esos beneficios y a acompañar la decisión del productor.
De la ejecución a la comunicación
Los veterinarios solemos invertir mucho tiempo en perfeccionar el protocolo y muy poco en desarrollar una metodología para impulsar su adopción dentro de la cartera de clientes. Si el objetivo es que más productores se suban a la IATF, hay que dedicarle a la comunicación el mismo profesionalismo que a la ejecución.
Una estrategia posible
Una estrategia posible podría ordenarse en cuatro pasos.
Primero, elegir bien dónde poner el esfuerzo: identificar los establecimientos con mayor potencial de mejora y traducir los beneficios reproductivos en números concretos — kilos de ternero, terneros adicionales —, que suelen cubrir el costo de implementación.
Segundo, dedicar tiempo para generar espacios reales de conversación: una reunión pre-servicio, una jornada de campo con varios productores, una visita puntual para revisar indicadores. Pocas acciones generan tanto impacto como recorrer un establecimiento que ya usa la técnica y escuchar el testimonio de quien la adoptó. Eso reduce la incertidumbre y acelera la toma de decisiones.
Tercero, ayudar al productor a ver que la IATF excede lo reproductivo: ordena encierres, logística, coordina equipos, define objetivos genéticos e integra aspectos sanitarios y nutricionales que obligan a trabajar con planificación y método. En muchos casos termina profesionalizando la gestión completa de la empresa, mucho más allá del rodeo.
Cuarto, cerrar el círculo: medir y devolver los resultados de cada campaña en un informe simple. Ese cierre no solo sostiene la confianza del productor para el año siguiente, sino que también se convierte en el mejor argumento para sumar al vecino que todavía duda.
La adopción empieza antes de la manga
La adopción comienza cuando el veterinario genera confianza, construye una visión compartida con el productor y se posiciona como un asesor que ayuda a visualizar la oportunidad. Cada productor que se suma fortalece ese vínculo profesional y consolida al veterinario como un actor estratégico dentro de la empresa.
El futuro de la IATF no se definirá únicamente en la manga, sino en cada conversación donde un veterinario logre transformar conocimiento técnico en una decisión productiva. Porque toda innovación necesita a alguien que la impulse.
   
Este artículo fue originalmente publicado en la Revista Taurus y se reproduce aquí con permiso del autor.
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Marcos Saint Martin
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