Visión compartida Área producción lechera Aportes para el "Desarrollo organizacional humano" de los tambos.

Publicado el: 9/1/2020
Autor/es:

Hace unos días, conversando con un productor lechero sobre su tambo y los aspectos que le gustaría mejorar, éste me expresaba: “nunca he logrado que la gente entienda que cada uno depende del otro, no he logrado que todas las partes del tambo trabajen en conjunto y eso me parece algo muy importante de realizar.” Para expresarse mejor, esta persona utilizaba sus manos, haciendo un gesto como de dos medios círculos que se encastraban, conformando la figura de un círculo completo.

La lógica del productor era evidente, en el sentido de visualizar que todas las tareas del establecimiento lechero están interconectadas, dependen unas de otras, se integran y deberían cerrar un círculo de trabajo a través de objetivos compartidos. Podríamos decir incluso que la comodidad o bienestar laboral de las personas dependen de que cada uno ocupe su lugar y haga lo mejor posible su labor.

Un responsable del ordeñe de un tambo de grandes dimensiones, me trasmitía los otros días su descontento y frustración, ya que, por un error de la persona encargada de los secados y partos, él estaba teniendo vacas a punto de parir en los ordeñes. Intentaba hablar sobre el tema, pero recibía la siguiente repuesta: “vos encargate de lo tuyo que yo me encargo de lo mío”.

Terneros que se le mueren al guachero, por ejemplo, son causas de disputas frecuentes, desentendimientos, enojos y enfrentamientos entre la guachera y el área del preparto, por sospechas y acusaciones mutuas de un mal manejo del parto/calostrado o del proceso de crianza. De nuevo: “vos encargate de lo tuyo que yo me encargo de lo mío” suele ser una forma frecuente de dar por terminada la disputa entre las personas.

Asumiendo que estos ejemplos no son raros en nuestros sistemas de producción, no es equivocado pensar que el objetivo de un trabajo integrado y compartido entre todas las partes del tambo probablemente esté lejos de ser conseguido en nuestra lechería. En este punto, resulta interesante intentar cuantificar cuánto dinero le cuestan a la empresa lechera estas dinámicas humanas. Es probable que estos aspectos sean un importante costo oculto que no hemos logrado reconocer, ni explicitar con claridad en el sector lechero.

Cómo hacer para avanzar en estos aspectos en las empresas lecheras, es una pregunta desafiante y asimismo de gran importancia empresarial. Resulta interesante ver que la línea organizacional seguida por las denominadas “empresas inteligentes” cultivan y desarrollan la disciplina de la “Visión Compartida” en sus equipos humanos, como una herramienta de estrategia empresarial clave para el desarrollo humano y logro de objetivos empresariales.

Ahora, más allá de lo que hagan ciertas empresas en el mundo, tal vez algunas preguntas a contestarnos en este momento sean: “¿es posible que la lechería trabaje en desarrollar estos aspectos?”, “¿vale la pena hacerlo?” o consideramos que estas cuestiones están sólo reservadas para otro tipo de empresas. Asimismo debemos preguntarnos si “¿estamos dispuestos a trabajar, dedicar tiempo, energía y recursos con tales fines?”

En el mes de mayo el prestigioso profesor holandés Dr Ynte Schukken presentó en la Facultad de Veterinaria, cómo la industria lechera de su país se había planteado el desafiante objetivo de disminuir drásticamente el consumo de antibióticos. Luego de 10 años de intenso trabajo habían reducido un 70% el consumo de antibióticos. Más allá de las consideraciones técnicas y dudas sobre la aplicabilidad de estos aspectos en nuestras condiciones productivas, quisiera mencionar dos reflexiones que el profesor Schukken comentó en su disertación: “Tuvimos demasiado miedo de comenzar a realizar este trabajo” y “Si queremos tener resultados diferentes a los que estamos obteniendo, tenemos que hacer cosas diferentes”. Me conmovieron estas reflexiones, tal vez porque provenían de uno de los científicos más importantes del mundo; no me esperaba la confesión del miedo de esa manera tan simple. Ambas reflexiones eran sencillas pero muy claras y de alguna manera poderosas en su contenido, en esto de enfrentarse al desafío de lo nuevo y de descubrir nuevas posibilidades. Asimismo, quisiera destacar el enfoque de largo plazo llevado a cabo por estos expertos, ya que fueron casi 10 años de trabajo constante y permanente para conseguir resultados.

Una máxima comentada frecuentemente en el sector lechero es: “Lo sencillo es lo que funciona”. Mantener las cosas sencillas y simples es un factor de gran importancia para la viabilidad de los procesos en el tambo. De igual forma deberían ser entonces las dinámicas de trabajo que aborden los procesos humanos en los tambos. Según lo veo, no  deberíamos pensar que trabajar en aspectos de construcción de una visión compartida, del trabajo en equipo y gestión de la confianza en los equipos del tambo supone cosas complicadas. Si así fuera, no sería posible de aplicar. Ahora, que sea simple, también es cierto, no quiere decir que sea fácil, todo encierra sus dificultades.

La lechería uruguaya tiene una rica experiencia asociada a la producción cooperativa y al trabajo basado en los grupos de productores. Los “grupos lecheros” son un buen ejemplo de una valiosa herramienta de trabajo con probado poder para la generación de confianza, camaradería, aprendizajes, valores y visiones compartidas. En la práctica “¡el grupo es la herramienta de trabajo!”, enmarcando el trabajo en un ambiente que habilite el desarrollo de procesos humanos. Con sus más y sus menos, el trabajo grupal le ha demostrado a una parte importante de los productores lecheros del Uruguay su utilidad y también las dificultades que supone el desafío de interaccionar con otras personas.

Considerando este camino recorrido, diremos que habilitar espacios de trabajo sistemáticos con el equipo operativo del tambo –en la misma dinámica de los grupos lecheros de productores– es un paso imprescindible. Los sistemas de producción lechera deberían incorporar a las personas en las discusiones y toma de decisiones, ¡hacerlas participes de los procesos! En mi experiencia, cuando esto ocurre, se dan movimientos interesantes en los equipos humanos. El diálogo, la conversación y la participación, son factores poderosos que movilizan fuerzas internas en las personas. Aunque no todo es color de rosa y problemas siempre existen, cuando uno pasa raya, es probable que compruebe la importancia de esos espacios en la construcción de una “visión compartida” y del trabajo en equipo en el tambo.

Resulta interesante tomar contacto con la forma en que los investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts se expresan, al abordar el desarrollo de la disciplina de la “Visión Compartida” en las empresas: “El corazón de todo proceso de elaboración de una ‘visión compartida’ se asocia a la creación de espacios en donde la gente de todos los niveles puede hablar con franqueza, dar su opinión y ser oída por sus pares y por los directivos. Para ser auténticamente compartidas, las visiones deben surgir de la reflexión del grupo. El sentido compartido de las cosas, consiste en una percepción colectiva de qué es importante y por qué lo es. Seguramente, esto es muy diferente a recibir desde arriba la directivas, que nos venga dado el sentido de lo que hacemos. La gente puede aceptar pasivamente ese ‘sentido’, o sentir resentimiento, pero no necesariamente se siente comprometida” (Senge y col, 2014).

Parecen claras y lógicas las reflexiones de estos profesionales sobre los aspectos a considerar en la elaboración de una visión compartida en las empresas. Cabe preguntarnos: ¿cuánto de todo esto podemos tener en cuenta en nuestros tambos?, ¿qué necesitamos para trabajar estos aspectos en nuestras empresas lecheras?, y ¿qué tres cosas haría a partir de mañana para comenzar a transitar este camino en la empresa?

Nos vemos en la próxima.

Referencias bibliográficas

 
remove_red_eye 278 forum 0 bar_chart Estadísticas share print
Compartir:
close
Ver todos los comentarios
 
   | 
Copyright © 1999-2020 Engormix - All Rights Reserved