Buenas prácticas y bienestar animal en el tambo: Salud

Publicado el: 12/7/2021
Autor/es: Víctor Humberto Suárez Gabriela Marcela Martínez

4.1. Manejo de la salud del rodeo

Por lo general los tamberos tienen en cuenta los problemas sanitarios debidos a sus conse-cuencias en la producción y calidad de la leche, sin reparar en sus consecuencias en cuanto al bienestar animal. El dolor y las incomodidades que traen aparejadas las enfermedades im-pactan en el bienestar animal de tal manera que sin buena salud no hay bienestar. Además, hay una estrecha relación entre salud y factores tales como nutrición, confort, instalaciones y la gestión de los encargados del tambo.

Los programas de gestión disponibles son cada vez más eficientes y fáciles de manejar y permiten llevar registros sobre la prevalencia e incidencia de los problemas sanitarios. Los tamberos y encargados de guacheras son un factor clave, deben estar capacitados ya que conocen bien a sus animales y ante los primeros signos de alguna afección pueden actuar facilitando la solución de los problemas sanitarios y mejorando el bienestar animal. La pre-vención es siempre preferible y beneficiosa antes que llegar a la instancia del tratamiento. Los programas de gestión y el registro de los datos deben ir acompañados siempre de proto-colos relacionados con la bioseguridad del tambo.

Recomendaciones generales de las responsabilidades del personal

  • El operario debe ser responsable de observar los animales diariamente para reducir al mínimo el riesgo de problemas que perjudiquen su bienestar.
  • El operario debe ser responsable de mantener los equipos y las instalaciones funcionando correctamente en pos de asegurar un correcto grado de bienestar al rodeo.
  • El operario debe ser responsable de minimizar los posibles factores estresantes, tales como el estrés por miedo.
  • El operario debe conocer aquellas prácticas que deben ir acompañadas de prescripción veterinaria.
  • Se debe asegurar al ganado en confinamiento el acceso a un área con buen drenaje para su descanso.

Figura 42. Factores que afectan la salud y el bienestar animal.

Factores que afectan la salud y el bienestar animal.

Recomendaciones en cuanto a la salud animal

  • La rutina de ordeño debe reducir los riesgos de infecciones intramamarias, otras enfermedades y heridas y contribuir al bienestar animal.
  • La ordeñadora y equipos deben funcionar bien y con el debido mantenimiento técnico.
  • El tambo debe contar un protocolo para enfrentar los riesgos del ganado durante aquellos períodos con riesgo de sufrir de estrés hídrico.
  • Bioseguridad: respetar las indicaciones y protocolos tendientes al ingreso o pre-vención de la trasmisión de enfermedades tales como la brucelosis, tuberculosis, etc., respetando la normativa del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroali-mentaria (SENASA).
  • Mantener al día el registro de los eventos relacionados con la salud del rodeo.
  • Capacitación constante tanto para propietarios y operadores para mantenerse actualizados respecto a la salud y bienestar animal.
  • Los operarios deben estar capacitados para proceder correctamente en la aplica-ción de tratamientos inyectables, orales, sondeos o curaciones de heridas, etc.

Identificación

Por un lado, tener todos los animales del tambo identificados desde el nacimiento es de suma importancia ya que permite conocer la trazabilidad y origen de los animales, aplicar planes sanitarios y de mejora genética, certificar sanidad, etc. Por otro lado, el SENASA es-tableció la identificación individual obligatoria de los animales con un sistema de doble ca-ravana (tarjeta en la oreja izquierda y botón-botón en la derecha) colocado previo al destete y hasta su faena o muerte.

Se debe tener cuidado de sujetar bien al animal y colocar las caravanas en el centro de la oreja y entre las nervaduras para evitar el sangrado. Luego de la colocación se debe rociar la herida con curabichera y entre animal y animal se debe desinfectar la pinza.

La identificación se debe realizar a través de las caravanas u otros insumos como tatuajes.

  • Todos los animales vivos y muertos deben tener su identificación para poder trazar su origen, destino, etc.
  • No se recomienda marcar a los animales, pero si es necesario marcar a fuego a los animales, se debe controlar el dolor.
  • No se debe marcar en la cara (carretilla).

Manejo sanitario y cuidado veterinario

La salud animal es un componente fundamental del bienestar del rodeo, donde los operariosdeben garantizar la salud mediante una buena nutrición, buenas instalaciones, buenas prácticas de ordeño y un apropiado manejo sanitario, diagnóstico y tratamiento de los animales.

El médico veterinario debe jugar un papel clave para que el tambero logre garantizar una buena salud del rodeo. Esta relación entre el profesional, el tambero y el animal depende de:

  • El veterinario debe ofrecer el diagnóstico e indicar el consecuente tratamiento y el cliente tiene la responsabilidad de llevar a cabo lo prescripto por el veterinario.
  • El veterinario debe tener un conocimiento previo del manejo y salud general del ganado del tambo, mediante un acuerdo previo con el propietario de visitas perió-dicas donde evalúa la salud del rodeo.

Figura 43. Control de las enfermedades de la reproducción.

Control de las enfermedades de la reproducción.

  • El veterinario debe estar disponible para el seguimiento del tratamiento indicado e intervenir de urgencia en caso de falla de este.

Normativa

Los tambos deben contar con los servicios de un veterinario.

Contar en un tambo con un plan de control sanitario contribuye al bienestar de los animales ya que brinda un protocolo que ayuda a la prevención, el diagnóstico y un tratamiento rápi-do de las enfermedades y problemas asociados.

Contar con un plan de control sanitario y de la bioseguridad del rodeo asesorado por un veterinario que lo vaya actualizando y cuente con:

  • protocolo de vacunaciones, de tratamientos y de diagnósticos para realizar en el ganado que garantice su productividad, salud, plano sanitario y bienestar;
  • tanto los endo como ectoparásitos deben ser monitoreados y controlados;
  • protocolo de estrategia para prevención, detección temprana y tratamiento de las afecciones podales y las mastitis;
  • protocolo de vigilancia periódica de acuerdo al riesgo probable del rodeo, en cuanto a heridas o signos clínicos o más frecuente con animales en tratamiento, durante accidentes climáticos o en pasturas de riesgo de timpanismo, toxicidad, etc.;
  • todo procedimiento debe ser computarizado en un programa para contar con datos confiables relativos a la salud animal;
  • protocolos para la cuarentena previa al arribo de nuevos animales;
  • se debe proteger y tomar los reparos necesarios con aquellos animales introducidos a otras regiones con enfermedades endémicas desde ambientes libres;
  • protocolo de procedimientos frente al parto;
  • protocolo de identificación de los animales bajo tratamiento y de su prescripción veterinaria y tiempos de retiro;
  • programas de capacitación y protocolos en cuanto a reglas de manejo de los animales para los tamberos y operarios.

Figura 44. El tambo de tener un plan sanitario.

El tambo de tener un plan sanitario.

Manejo durante el período de transición

Este período abarca 3 semanas previas y 3 posteriores al parto. La gestión antes del parto debe ser muy buena porque de ella depende que la vaca pueda alcanzar su potencial en la siguiente lactancia al reducir al máximo los factores estresantes. Este período es sumamen-te crítico porque las vacas deben hacer frente factores de estrés comprendidos en cambios fisiológicos asociados al parto y al inicio de la lactancia como aquellos por mayores requeri-mientos nutritivos y sociales ya que debe integrarse al rodeo.

Un parto sin complicaciones es lo deseable en el ganado, sin embargo, las vacas que tienen dificultades al parto deben ser asistidas por un operador competente con el equipo adecua-do y los productos de higiene y veterinarios requeridos a modo de garantizar la supervivencia del ternero. El corral de parto debe permitir una rápida y eficaz asistencia de la vaca y del ternero.

Normativa

El corral de parto debe mantenerse limpio antes y después de este para minimizar los riesgos de enfermedades.

Recomendaciones

  • Vigilar las vacas parturientas a intervalos de cada 4 horas.
  • Acostumbrar la vaca parturienta al corral de parto mediante visita previa.
  • Asistir apropiadamente a la vaca con dificultades de parto.
  • Garantizar alimento, agua, refugio y buen piso a las vacas que no puedan pararse como consecuencia de partos difíciles o desequilibrios minerales.
  • Debe evitarse que haya partos dentro del galpón “free stall” en aquellos sistemas confinados.

Animales enfermos, heridos o para descarte

Es prioritario brindar un trato humano a los animales enfermos, heridos o de descarte.

Un eficaz protocolo de manejo de la salud del ganado identificará tempranamente a los animales enfermos o heridos, permitiendo su rápido tratamiento o decisión de descarte o eutanasia; en el caso de las vacas caídas o muy débiles la toma de decisiones es urgente. En caso de enfermedades de reporte obligatorio (fiebre aftosa, carbunclo, etc.), tanto propieta-rio como veterinario son responsables de dar aviso al SENASA.

Normativa

La ocurrencia de enfermedades o muertes sin causa conocida debe ser diagnosticada por un veterinario para desarrollar el tratamiento correcto y su prevención.

Figura 45. Se debe atender a los animales enfermos y brindarles un lazareto higiénico y adecuado; este no es el caso.

Se debe atender a los animales enfermos y brindarles un lazareto higiénico y adecuado; este no es el caso.

A los animales enfermos, caídos, heridos o con otro tipo de padecimiento se les debe propor-cionar además de correcto diagnóstico, atención médica inmediata o una pronta eutanasia.

Los animales que no responden a los tratamientos o en condiciones de no ser transportados o que no justifiquen un tratamiento deben ser sacrificados, considerando su bienestar, sin demora.

Debe ser comunicado al SENASA de cualquier caso sospechoso o confirmado de enferme-dad de reporte obligatorio.

Si el animal destinado a descarte fue tratado, se deben respetar los tiempos de retiro de drogas.

Los aparejos para levantar y apoyar los animales deben estar en condiciones para no ejercer en los animales un sufrimiento innecesario.

Recomendaciones

  • Se debe contar con corrales lazaretos protegidos, aislados, cómodos e higiénicos para el ganado que está enfermo, herido o en recuperación.
  • Los animales enfermos deben ser separados de los sanos.
  • Vigilar y asistir a los animales en tratamiento o recuperación al menos dos veces al día de acuerdo a las indicaciones del veterinario del tambo.
  • Tener los fundamentos necesarios y la sugerencia veterinaria para decidir optar por el sacrificio, incluyendo cuándo dejar de tratar a un animal si no responde o cuándo descartar un animal por baja producción.

Manejo de los índices genéticos

La alta producción de leche de las vacas es el producto de la constante mejora genética y del estudio para brindarle un mejor ambiente para que se exprese. Sin embargo, el impacto en el avance genético en las vacas en cuanto al incremento en producción de leche las ha vuelto más susceptibles a las enfermedades, estrés calórico y otros problemas que afectan la salud, su bienestar general.

Las características heredables de un toro que se presentan en su ficha, como longevidad, fa-cilidad de parto, conformación, recuento de células somáticas, etc., hacen que la elección de dicho toro sea muy importante ya que puede perjudicar a la salud y al bienestar de las vacas resultantes de su progenie.

Figura 46. Cruzamientos con vacas Giro-lando podría ayudar a afron-tar altas temperaturas. (Fuente: https://www.canalrural.com/no-ticias/pecuaria).

Cruzamientos con vacas Giro-lando podría ayudar a afron-tar altas temperaturas. (Fuente: https://www.canalrural.com/no-ticias/pecuaria).

Recomendaciones

Al seleccionar un toro se debe prestar especial atención sobre factores que podrían reper-cutir en el bienestar del rodeo de acuerdo a las características de las vacas, del tambo en general y de las condiciones climáticas de su ubicación.

 

4.2. Cuidados alrededor del parto

Un buen diseño y la higiene del lugar destinado a la maternidad del tambo están asociados a una reducción de pérdidas económicas producto de una menor tasa de mortalidad tanto de terneros como de vacas o por descarte de estas últimas. Por un lado, hay que tener en cuenta el rol que juega una mayor tasa de partos normales y la higiene al minimizar las probables en-fermedades a contraer por los terneros recién nacidos que son extremadamente susceptibles.

Por otro lado, partir del objetivo de que el parto o su probable asistencia aseguren beneficios económicos traducidos en una mejor lactancia, también brindan bienestar de las vacas que a lo largo de su ciclo productivo se retribuye en mayores rindes.

También, el correcto diseño y confort del lugar destinado a la maternidad además de ser muy importante para la comodidad de las vacas que se muestran activas en las horas previas al parto, es muy beneficioso para un mejor y cómodo trabajo del personal encargado de vi-gilar y asistir los partos.

Hay que tener en cuenta que, para aquellos partos dificultosos, la asistencia obstétrica en tiempo y forma puede prevenir hasta en un 50 % las pérdidas producidas durante este tipo de partos. No obstante, lo ideal es que la mayoría sean partos normales y solos, pero acom-pañados de un protocolo de vigilancia correcto.

La tracción con la vaca de pie, sin respeto de la línea de conducción, y el uso de fuerza des-medida son los procedimientos que más se asocian con la mortalidad perinatal del ternero.

Recomendaciones

En los últimos 30 días de preñez el manejo de las vacas y vaquillonas debe reducir al máximo las situaciones estresantes y prevenir las posibles enfermedades metabólicas.

Asegurar suficiente espacio para las vacas parturientas en el corral destinado a maternidad para facilitar su comodidad y posible asistencia.

Garantizar un ambiente protegido, seco, bien drenado, ventilado e higiénico para recibir al recién nacido.

Brindar un piso suave, no propenso a los resbalones donde haya disponibilidad de agua y comida.

Figura 47. Corral de parto sin drenaje con barro, no adecuado.

Corral de parto sin drenaje con barro, no adecuado.

La maternidad debe permitir la fácil vigilancia de las vacas y la detección y separación de aquellos animales socialmente dominantes o agresivos.

Recomendaciones

  • Aquellos operarios encargados de asistir a las vacas parturientas deben vigilarlas a intervalos apropiados para poder intervenir rápidamente frente a partos con dificultades.
  • Los operarios deben estar capacitados y conocer las diferencias entre un parto normal con la correcta posición del ternero y un parto con dificultades y cuando llamar al veterinario.
  • Se deben prevenir las dificultades posibles de parto mediante un manejo que evite la selección de vaquillonas faltas de peso, el uso de semen de toros con dificultad de parto, la sobrealimentación o la pobre alimentación de los animales preñados.
  • La inducción al parto no debe ser fomentada ya que el bienestar de la vaca y del ternero son prioritarios.
  • La inducción al parto solo debería ser realizada por prescripción y bajo supervi-sión de un veterinario; los terneros inducidos deben recibir un trato adecuado o sacrificados en forma humanitaria y antes de las 12 horas de vida.
  • Las vacas con heridas o traumas severos al parto o con dificultad o prolapsos deben recibir asistencia inmediata o en su defecto ser sacrificadas mediante eutanasia.

El parto

El parto, a pesar de ser algo continuo, a los efectos clínicos se lo puede dividir en tres etapas que ocurren luego del período de preparación que comprende aproximadamente los 20 días que lo preceden. Este período presenta a una vaca más inquieta, donde el nivel de estrógenos se eleva e induce a una relajación de los ligamentos pélvicos, a un edema o hinchazón de la vulva y la ubre. A medida que se aproxima la fecha de parto aumenta la secreción vaginal y la presencia de calostro en las mamas.

La etapa 1.a de inicio o preparatoria del parto toma de 2 a 6 horas (algo más en vaquillonas), comprendiendo la dilatación del cervix y la presencia de contracciones uterinas que em-pujan al feto hacia el canal del parto. Generalmente al inicio de las contracciones las vacas tienden a recostarse continuando el proceso echadas.

La 2.a etapa de expulsión fetal, se inicia con la entrada del feto al canal del parto hasta que la cuña formada por las bolsas fetales se hacen visibles por la vulva dilatada. En esta fase au-menta la fuerza de las contracciones uterinas debido a la liberación de oxitocina, se contrae la musculatura vaginal y termina finalmente con la ruptura de bolsas fetales y el nacimiento del ternero. Esta segunda fase tiene una duración de 50-70 minutos, con un tiempo máximo de 4 horas.

Finalmente, el parto concluye con la 3.a etapa de expulsión de las membranas fetales, que generalmente ocurre unas 6 a 12 horas posteriores al nacimiento del ternero.

Figura 48. Posición normal del feto.

Posición normal del feto.

Los partos pueden presentarse normales o eutócicos (85-90 % de los casos) o con dificulta-des o distócicos. Normalmente el ternero debe venir de cabeza y con sus dos manos exten-didas y su columna para arriba (en posición dorsal) alineada con la de la madre.

El parto dificultoso o distócico ocurre cuando la primera o la segunda fase se prolongan y la asistencia se hace necesaria. La distocia puede deberse a trastornos en las contracciones uterinas, vacas que se cansan por débiles o excedidas en grasa. También los partos distócicos pueden ser debido a malformaciones fetales, fetos muy grandes que generalmente requieren la presencia de un veterinario y la realización de fetotomía o intervención cesárea.

Extracción forzada

Los operarios encargados de asistir a la vaca durante el parto deben estar capacitados para discernir cuando un parto es distócico y se debe intervenir y deben estar munidos de los elementos de protección personal como guantes y mangas. Por lo general, existe un exceso de ayuda obstétrica producto de intervenciones prematuras por desconocimiento.

Se debe saber que una extracción forzada se debe realizar siempre que, encontrándose un feto en posición correcta, la vaca no lo pueda parir a partir de sus contracciones.

La extracción forzada siempre se debe realizar con la vaca echada del lado del rumen (lado izquierdo), cuando se deba emplear la fuerza de más de una persona. Esto facilita la mejor dirección de tracción y evita desgarros o fracturas. La fuerza correcta se debe hacer al princi-pio siguiendo la línea de la columna de la vaca (en forma horizontal) y al asomarse los hom-bros del ternero la fuerza debe inclinarse unos 45 grados hacia abajo. Se deben utilizar los instrumentos y material adecuado para sujetar al ternero, fijando por encima de los nudos cada mano por separado. Se debe evitar fijar la placenta para evitar desgarros.

No emplear más que la fuerza de 2 o 3 hombres para evitar fracturas de pelvis de la vaca o de los miembros del ternero. No se debe recurrir al uso desmedido de la fuerza o a la utilización de instrumentos inadecuados.

Se debe traccionar en forma sincronizada con las contracciones abdominales y alternada-mente de cada miembro hasta sacar los hombros del ternero. En ese momento se debe ro-tar ligeramente el ternero para lograr pasar su pelvis en forma diagonal a la de su madre y traccionar ambos miembros a la vez. Siempre al ejercer tracción se debe proteger contra desgarros la vulva con las manos abiertas. Si el parto se retarda, es conveniente reintroducir el feto en el útero para evitar la congestión excesiva del canal del parto y lubricar si es que se han perdido líquidos fetales.

Finalmente, luego de extraer el ternero y cerciorarse de que no haya un mellizo o que no haya heridas en el canal de parto, se le debe otorgar un tiempo de descanso a la vaca y obli-garla a ponerse de pie.

Figura 49. Forma incorrecta de preparar la vaca para ejercer tracción, esta debe estar echada del lado del rumen.

Forma incorrecta de preparar la vaca para ejercer tracción, esta debe estar echada del lado del rumen.


4.3. Problemas podales

Este tipo de afecciones son ampliamente reconocidas como las de mayor incidencia sobre el bienestar de vacas de tambo, dado el dolor que causan y las consecuencias negativas que este trae tanto a nivel productivo, reproductivo y como en el comportamiento animal. El 90 % de las cojeras involucran al pie bovino y se encuentran relacionadas con enfermedades como la dermatitis digital, laminitis, ulceración de la suela, enfermedad de la línea blanca entre las más importantes. Los trastornos podales pueden tener su origen en causas infecciosas y no infecciosas, pero casi siempre ligados a factores predisponentes relativos a caminos, bebidas, corrales o a la sala de ordeñe.

Figura 50. Dermatitis verrucosa y flemón coronario.

Dermatitis verrucosa y flemón coronario.

En una encuesta realizada en tambos del Valle de Lerma (Salta), los autores Martínez y Suárez (2019) registraron en promedio un 21,3 % de prevalencia anual de problemas podales en las vacas lecheras, cuando se toma como máximo porcentaje una prevalencia del 8-10 % para calificar a un tambo como de baja prevalencia de cojeras tomando como vacas positivas aquellas observadas con los grados de cojera 3, 4 y 5 de acuerdo a Sprecher et al. (1997). Un estudio de cohorte retrospectivo en más de 900 tambos con alta prevalencia de cojera (≥ 16 %) presentaban un 2,9 de probabilidades más altas de mortalidad o sacrificio en vacas lecheras en comparación con tambos con baja prevalencia de cojeras. Es importante destacar que las vacas con cojeras prolongadas por lo general comprometen su performance tanto producti-va como reproductiva.

Figura 51. Dermatitis digital.

Dermatitis digital.

Datos locales obtenidos a través del programa CLAVES (2009) para la categoría vacas en transición (abarca los 21 días previos y los 21 días posteriores al parto) dan pérdidas de leche en los 90 días posparto por trastornos podales de 562 l/vaca.

Identificación temprana y correcta de las afecciones podales

La detección temprana de la causa de las lesiones en las pezuñas es fundamental para para el éxito del tratamiento. Diferenciar correctamente su origen, ya sea infeccioso o no infeccioso, ayuda a saber qué categoría de lesión es la más frecuente en el tambo y a elaborar la estrate-gia de control más apropiada para el tipo de lesión prevalente.

Para la detección temprana de los problemas podales subclínicos u ocultos hay métodos de calificación de cojeras que se han validado en otros países.

El score de locomoción (cuadro 8) para ganado de tambo de Sprecher et al. (1997) o el score de locomoción del Welfare Quality (WQ, reports N° 14), que es más simple, son métodos que evalúan la gravedad de las cojeras. El primer método utiliza una escala de 1 a 5 para evaluar las cojeras del ganado lechero y el segundo solo una escala de 1 a 3. Se basan en la observa-ción de las vacas quietas de pie y al caminar, y enfatizando la postura de la espalda, el mo-vimiento de la cabeza, el tipo de pasos, como apoya el talón o las pezuñas. La observación debe realizarse siempre en el mismo lugar, por ejemplo, a la salida del tambo sobre piso duro, ya que se debe tener en cuenta que los grados de cojera resultan menores en suelos blandos.

Estos métodos de puntuación son intuitivos y no difíciles de aprender y adoptar. La adop-ción de estos sistemas de puntajes posibilita la detección temprana de los desórdenes poda-les y tratarlos ayuda a monitorear su prevalencia e incidencia mensual y a separar las vacas que necesitan un desvasado.

Cuadro 8. Score de locomoción para ganado de tambo.

Score de locomoción para ganado de tambo.

Figura 52. Vaca con cojera moderada (score 3).

Vaca con cojera moderada (score 3).

Desvasado

Las causas por las cuales un tambo puede presentar una elevada prevalencia de cojeras pue-den ser muchas, ya que hay factores predisponentes que están interrelacionados que tornan a las cojeras en un problema complejo. La sobrecarga de la base de pezuña de la vaca debi-do a un desgaste excesivo o crecimiento excesivo llevan a una pezuña sensible, inestable y propensa a la cojera. Por lo tanto, los pies de las vacas deben ser revisados y si es necesario, desvasados para la detección temprana de lesiones y para corregir el soporte y balance del peso dentro y entre las pezuñas de cada pie.

Figura 53. Desvasado.

Desvasado.

Se debe tener en cuenta que las pezuñas naturalmente crecen entre 5-7 mm por mes y que si la superficie donde las vacas pisan es abrasiva y pedregosa esto afecta su tasa de crecimiento y su desgaste, haciendo que el cuidado de las pezuñas y del talón de los animales sea de suma importancia.

Es recomendable que el desvasado sea llevado a cabo solo por personal capacitado para evi-tar el recorte excesivo.

Figura 54. Vaca con cojera severa (score 5) sobre un corral con barro.

Vaca con cojera severa (score 5) sobre un corral con barro.

Otros factores para tener en cuenta

Las cojeras son afecciones complejas y multifactoriales y algunos factores relacionados con el tambo y su manejo influyen sobre ellas. Por lo que es importante proveer de suelos con buena tracción, pero con poco desgaste; proveer de instalaciones limpias, sin encharcamien-tos, amplias, con sombra y con buen diseño; mantener adecuadamente los baños podales o pediluvios; proveer dietas balanceadas (el exceso de grano produce acidosis subclínica) y, con los micronutrientes apropiados de acuerdo a requerimientos, sobre todo durante el período de transición de las vacas, controlar la dermatitis digital.

Recomendaciones

  • Monitorear el grado de cojera de acuerdo al método de puntuación descripto cada 30-60 días y cada 20-30 días después de períodos de lluvia prolongados.
  • Calificar grado de cojera en un suelo plano, siempre en el mismo lugar y por el mismo operario capacitado para reducir el grado de variación.
  • La calificación no debe realizarse con vacas agitadas, sino con vacas caminando normal y tranquilamente.
  • En el caso de vaquillonas de primer parto monitorear las cojeras 2 semanas antes de juntarse con el rodeo de vacas.
  • Las vacas con puntuaciones 2 y 3 deben ser revisadas, y de ser necesario desvasadas y tratadas.
  • De rutina desvasar 2 veces al año.
  • Los baños podales deben hacerse adecuadamente al menos una vez a la semana.
  • Proveer de dietas balanceadas con el contenido necesario de fibra y sin excesos de concentrados.
  • Registrar y diagnosticar mediante la intervención del veterinario el tipo de lesión podal y planificar la reducción de las cojeras ya sea con el veterinario, el nutricionista y el encargado de desvasar y atender las lesiones podales.
  • Discutir con el veterinario y el nutricionista las opciones y estrategias probables para reducir las cojeras y adoptar un plan sanitario adecuado a sus posibilidades

Normativa

Una estrategia protocolizada para el manejo de las afecciones podales.

Figura 55. Dermatitis interdigital com-plicada con una miasis.

Dermatitis interdigital com-plicada con una miasis.

supervisada por un profesional capacitado debe ser puesta en práctica y debe comprender acciones tendientes a prevenir mediante la detección temprana y el tratamiento de los ani-males o en su defecto su rápido descarte o sacrificio.

Figura 56. Baños podales al menos 1 vez por semana.

Baños podales al menos 1 vez por semana.


4.4. Mastitis

La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria causada por microorganismos que mayormente invaden la mama por el orificio del pezón. La mastitis es una enfermedad com-pleja porque además de la interacción de las defensas de la vaca con los microorganismos, interviene el ambiente y el hombre a partir de la forma en que ordeña y de la higiene de las instalaciones. Las mastitis clínicas pueden evidenciarse a partir de un cuarto inflamado y caliente, con la leche acuosa o con sangre (observada al despunte) y la vaca presentando fiebre, dolor e inapetencia. Otras veces las mastitis son subclínicas, es decir, están ocultas sin producir alteraciones visibles en la leche o la vaca, pero que igual producen mermas en la producción y calidad de la leche. El recuento de células somáticas o pruebas como el California Mastitis Test (CMT) o de la conductividad eléctrica se usan para detectarlas.

Las mastitis tanto clínicas como subclínicas son las patologías más frecuentes en las vacas lecheras a lo largo de todo el mundo; afectan el bienestar de las vacas y causan efectos ne-gativos sobre la producción y composición de la leche y sobre los efectos económicos por la disminución del tiempo productivo y el aumento de la tasa de descarte, las penalidades, los tratamientos y tiempos de retirado de la leche. Mediante una encuesta realizada a los tambos ubicados en el Valle de Lerma en Salta (Suárez y Martínez, 2019) se obtuvo que en promedio el 70,3 % de las vacas presentaban mastitis subclínicas en algún cuarto mamario.

Las inflamaciones que causan las mastitis son dolorosas y por lo tanto están estrechamente asociadas al bienestar de las vacas, pudiendo a partir de la ubre enfermar a la vaca, causando a veces su muerte. Bartlett et al. (1992) encontraron que el índice de saneamiento ambiental basado en la cantidad de estiércol de la vaca y en su entorno fue un predictor de la apari-ción de mastitis coliforme. Ward et al. (2002) observaron en un estudio realizado en cuatro tambos, que la menor incidencia de la mastitis se produjo en donde las vacas estaban más limpias y las camas eran más satisfactorias.

Las mastitis pueden originarse por microorganismos contagiosos propios de las vacas, don-de una enferma contagia por el pezón o pelos a otras durante el ordeño o microorganismos ambientales que provienen de la bosta y la suciedad y están ligados a la falta de higiene. El predominio de cada tipo de mastitis determinará las características de la estrategia de con-trol para cada tambo.

Figura 57. Prueba CMT: mastitis subclínica (D).

Prueba CMT: mastitis subclínica (D).

Cada plan de control acordado con el veterinario siempre tiene finalidades claras, como la de eliminar las infecciones existentes y la de prevenir las probables nuevas infecciones. Estos propósitos van acompañados de metas como las de mantener el recuento de células somáticas debajo de 200.000, un porcentaje de mastitis clínicas inferiores al 2 % mensual, erradicar Streptococcus agalactiae del rodeo, bajar la tasa de descarte o mortandad debidas a mastitis.

Cómo mejorar la salud de las ubres

Siempre hay que tener presente que prevenir es mejor que curar y que un buen plan contra las mastitis contempla la prevención, el diagnóstico y el tratamiento.

La prevención considera, además del buen funcionamiento de la ordeñadora, la correcta colocación y retiro de pezoneras, la adecuada alineación de la unidad de ordeño y el eficiente sellado de pezones. Este procedimiento es fundamental ya que luego del ordeñe el esfínter del pezón queda dilatado y abierto al ingreso de gérmenes. El sellado reduce la aparición de mastitis ascendentes en un 50 % al reducir las bacterias y mejorar la condición de la piel.

También, mantener limpios y en buena condición de salud los pezones previene las mastitis; si más del 5 % de los pezones están dañados, se debe consultar al veterinario.

Existe un “score de pezones” que mide el grado de grosor y rugosidad alrededor del orificio (anillo) del pezón y que indica fallas en el funcionamiento de la máquina o en la rutina de ordeño y que predisponen a la aparición de mastitis.

También, el sellado (2 veces semanales) y la higiene del pezón de las vacas secas son impor-tantes para prevenir mastitis, debiéndose ordeñar también estas vacas.

Recomendaciones

  • Acordar con su veterinario el desarrollo de una estrategia de control que contemple medidas preventivas, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de las mastitis.

En el caso de que la estrategia involucre la prevención de las mastitis contagiosas:

  • Una rutina de ordeño correcta, higiénica que contemple pezones y ubres limpias y secas.
  • Desinfección o sellado de pezones posordeño.
  • Correcto funcionamiento del equipo de ordeño (chequeo al menos una vez al año).

Figura 58. Monitoreo diagnóstico de mastitis subclínicas.

Monitoreo diagnóstico de mastitis subclínicas.

  • Identificar y registrar las vacas con mastitis y bajo tratamiento.
  • Ordeñar las vacas con mastitis al final o en forma separada de las vacas sanas.
  • Poner en práctica un programa de monitoreo individual mediante CMT o recuento de células somáticas y de diagnóstico de los microorganismos causales.

Figura 59. Adecuado sellado de pezones.

Adecuado sellado de pezones.

En el caso de que la estrategia involucre la prevención de las mastitis ambientales:

  • Desinfección o predipping de los pezones previa al ordeñe, dentro de una rutina con ubres y pezones limpios y secos.
  • Elaborar una rutina que provea a las vacas de un ambiente limpio, cómodo y seco y las mantenga limpias entre los ordeñes.

Figura 60. Falta de higiene entre ordeñes.

Falta de higiene entre ordeñes.

  • Mantener los callejones y accesos al tambo, a bebidas y comederos limpios de bosta y sin barro, ni encharcamientos y el tambo limpio y con control de moscas.
  • Ofrecer a las vacas parturientas una maternidad confortable, limpia y seca.
  • Controlar la invasión de microorganismos protegiendo el orificio del pezón durante el período de seca.

Acciones tendientes a prevenir y a reducir los dos tipos de mastitis:

  • Detectar y tratar en tiempo y forma las mastitis clínicas de acuerdo a las recomendaciones del veterinario.
  • Diagnosticar las causas de las mastitis clínicas para conocer los factores de riesgos del tambo.
  • Tratar las mastitis subclínicas solo si la infección es antibiótico susceptible o si los recuentos de células somáticas son muy altos, según prescripción del veterinario.

Figura 61. Foco para la aparición demastitis ambientales (callejones con barro, mal acondicionados).

Foco para la aparición demastitis ambientales (callejones con barro, mal acondicionados).

  • Emplear pomos de secado intramamarios en todo el rodeo.
  • Descartar las vacas con mastitis crónicas.
  • Ofrecer dietas adecuadas a los requerimientos de las vacas frescas que mantengan un plano inmunológico normal.
  • Mantener la bioseguridad del rodeo, controlando el ingreso al predio de visitantes o animales ya sea adquiridos o vecinos.
  • Llevar registros, elaborar un programa de control y monitoreo con metas claras.

Tratamientos intramamarios

Los tratamientos intramamarios (pomos o jeringas) se aplican en caso de mastitis clí-nicas. Su aplicación correcta contempla:

a) Trabajar con las manos, guantes y pomos intramamarios limpios.

Figura 62. Se debe utilizar guantes descartables al realizar los tratamientos y no penetrar el pico del pomo más de 5 mm en el pezón.

Se debe utilizar guantes descartables al realizar los tratamientos y no penetrar el pico del pomo más de 5 mm en el pezón.

b) Ordeñar completamente la vaca y limpiar el orificio del pezón.

c) Insertar delicadamente la punta del pomo unos 5 mm y vaciar el contenido suavemente sin bloquear el canal.

d) Masajear para dispersar el contenido y luego aplicar sellador.

e) Respetar las indicaciones del laboratorio en cuanto a intervalos de aplicación y tiempos de retiro (horas o número de ordeñes durante los que la leche no debe ir a la usina.

f) Utilizar productos según prescripción veterinaria y acordes al resultado del análisis bacteriológico de la leche, que también según gravedad del caso podrá ir complementado con un tratamiento inyectable.

Recomendaciones

  • Se debe contemplar y protocolizar una estrategia para el manejo de las mastitis, que incluya la prevención y detección temprana, así como su tratamiento bajo supervisión del veterinario.
  • La ordeñadora y demás equipamiento deberían ser revisados regularmente por personal capacitado (al menos una vez al año) y debidamente mantenidos.
  • La rutina de ordeñe debería contemplar reducir al máximo la incomodidad de las vacas, así como el riesgo de injurias y enfermedades.

Capítulo de Buenas prácticas y bienestar animal en el tambo

 
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