La besnoitiosis bovina en imágenes

Publicado el: 16/9/2015
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Resumen

La besnoitiosis bovina es una enfermedad parasitaria de origen africano emergente en Europa. Recientemente se han notificado brotes en Alemania, Italia, Suiza y Hungría, así como en España. En la Península ibérica se han detectado los nuevos brotes en la zona pirenaica pero actualmente se ha extendido hasta el suroeste peninsular.

 

La besnoitiosis bovina, cuyo agente causal es Besnoitia besnoiti, es una enfermedad parasitaria emergente en Europa. La fase aguda del proceso suele pasar inadvertida, a lo sumo se aprecia fiebre, decaimiento, anorexia, edemas en extremidades (anasarca) y congestión en testículos, y es en la fase crónica cuando la sintomatología es más manifiesta. En estos casos se presenta bajo una forma cutánea acompañada de problemas reproductivos en los rebaños, ya que produce infertilidad en los toros. La besnoitiosis es un proceso originario de antílopes africanos; los primeros hallazgos en Europa datan de 1884 en Francia y 1949 en Portugal. Recientemente se han descrito brotes en áreas libres como Alemania, Italia, Suiza y Hungría. En España, los casos iniciales se detectaron en los Pirineos, en la actualidad el proceso parece estar extendido, llegando incluso al suroeste peninsular.

 

Besnoitia besnoiti y su ciclo biológico

 

Figura 1. Besnoitia besnoiti es un coccidio formador de quistes tisulares en rumiantes y está muy relacionado filogenéticamente con Toxoplasma gondii y Neospora caninum. En la micrografía se observan abundantes quistes con bradizoitos en su interior, localizados en tejido cutáneo perineal de una vaca (tinción H-E).

 

Figura 2. El ganado vacuno, hasta el momento, es el único hospedador intermediario reconocido de B. besnoiti. No obstante, se sospecha que el búfalo de agua (Bubalus bubalis) y otras especies de bóvidos podrían intervenir en su ciclo biológico. La importación de ganado Limousin y Blonda de Aquitania desde Francia ha podido influir en la aparición de esta enfermedad en nuestro país.

 

Figura 3. Su ciclo biológico es indirecto y complejo; sin embargo se desconocen muchos aspectos del mismo, como cuáles son los hospedadores definitivos, los reservorios y sus formas de transmisión. Hay sospechas fundadas para considerar la transmisión a través de artrópodos hematófagos como Stomoxys calcitrans (mosca de los establos), algunas especies de tábanos (Atylotus nigromaculatusTabanocella denticornis y Haematopota albihirta) y en África, Glossina brevipalpis (mosca tsetsé). Se ha detectado la presencia o el contacto de rumiantes silvestres con B. besnoiti, los cuales podrían actuar como hospedadores intermediarios o reservorios para el ganado bovino. En la figura se detalla el ciclo del parásito hasta la fecha aceptado, con los interrogantes que aún existen al respecto.

 

Clínica y lesiones macroscópicas

 

Figura 4. La besnoitiosis bovina también denominada “elefantiasis, piel de elefante o anasarca bovina”, se presenta en fase aguda bajo un cuadro clínico inespecífico, en el que destaca la presencia de edemas que a medida que avanza la enfermedad se van extendiendo a zonas ventrales del cuerpo y extremidades.

 

Figura 5. Detalle del engrosamiento cutáneo (esclerodermia) y alopecia en cuello y zonas faciales (periorbital, perinasal, peribucal).

 

Figura 6. Pueden apreciarse lesiones en los ollares, con engrosamiento muy patente de la dermis.

 

Figura 7. También suele verse afectada la ubre, con engrosamiento dérmico y aparición de costras en los pezones.

 

Figura 8. La presencia de quistes macroscópicos en la conjuntiva ocular y esclerótica son un signo patognomónico de la infección porB. besnoiti.

 

Figura 9. En los machos, los testículos suelen verse afectados, inicialmente aparecen tumefactos y congestivos, para posteriormente presentar lesiones dérmicas con engrosamiento cutáneo y aparición de costras.

 

Figura 10. Esclerodermia, hiperqueratinización, piel de elefante en periné, vulva y extremidades.

 

Diagnóstico e histopatología

 

Figura 11. Ante la sospecha clínica, recomendamos realizar una biopsia cutánea del área afectada. La toma de una muestra de piel en un área de 1 cm de diámetro es suficiente para realizar un diagnóstico preciso.

 

 

Figura 12. Mediante la compresión de la muestra empleando placas apropiadas, como por ejemplo las usadas en trichinelloscopia y observación en estereomicroscopio, se puede realizar un diagnóstico asertivo, fácil de ejecutar. En la micrografía se observan abundantes quistes del parásito en fresco.

 

Figura 13. Los métodos serológicos disponibles en la actualidad (ELISA, IFI, Immunoblotting) permiten el diagnóstico de enfermos a partir de los 15-18 días de iniciado el proceso clínico, y son especialmente útiles para la realización de chequeos epidemiológicos en rebaños.

 

Figura 14. La histopatología permite la confirmación del diagnóstico y el estudio de las lesiones asociadas a la presencia y número de quistes de parásitos. En la micrografía realizada sobre muestra de piel vulvar se pueden observar hasta 17 quistes de B. besnoiti (tinción H-E).

 

Figuras 15 y 16. A nivel testicular, la lesión predominante la definimos como una orquitis linfoplasmática intersticial difusa, con ausencia de espermatogénesis. La infertilidad de los toros es consecuencia del desarrollo parasitario en plexos pampiniformes (figura 15), y se ven afectados los túbulos seminíferos donde se produce una reacción inflamatoria intersticial (figura 16) que provoca azoospermia.

 

Figura 17. La alopecia se debe en gran medida al estado de inflamación generalizado de la piel y a la presencia de quistes en torno al folículo piloso. En el estudio de las lesiones, hay que destacar la presencia de un infiltrado linfo-plasmocelular y eosinofílico, especialmente en regiones periquísticas.

 

Conclusión

La besnoitiosis, cuyo ciclo biológico no es del todo conocido, es un proceso que puede producir mermas económicas de importancia en el vacuno extensivo, consecuencia de los problemas reproductivos que puede originar, amén de otros. Ante la ausencia de tratamientos específicos y medidas efectivas de control por desconocimiento epidemiológico, recomendamos el chequeo periódico de las explotaciones, sobre todo si existen problemas reproductivos, sugiriendo el desecho de los positivos. Igualmente consideramos imprescindible el análisis previo, ante la adquisición de nuevos animales. Instamos a las autoridades y a los profesionales del sector a prestar mayor vigilancia a esta enfermedad, con objeto de llegar a conocer más sobre su epidemiología y así poder implementar una profilaxis y control más eficaces frente a esta parasitosis emergente.

Agradecimientos
R. Calero-Bernal es un becario posdoctoral (ref. PO12010) financiado por la Consejería de Empleo e Innovación del Gobierno de Extremadura y el Fondo Social Europeo.

 
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